sábado, 11 de abril de 2026

CITAS AL ARTÍCULO: ENIGMAS DE LAS ESTELAS DEL SUORESTE (capítulo II de Las Manzanas de las Hepérides en el tesoro de El Carambolo).

 

CITAS AL ARTÍCULO: ENIGMAS DE LAS ESTELAS DEL SUORESTE (capítulo II de Las Manzanas de las Hepérides en el tesoro de El Carambolo).

SE RECOMIENDA MANTENER ABIERTAS LAS DOS PÁGINAS A LA VEZ Y LEER SIMULTANEAMENTE (la del artículo y esta, para consultar Citas)

Para llegar hasta el capítulo; pulsar: https://loinvisibleenelarte.blogspot.com/2026/04/enigmas-de-las-estelas-del-suoreste.html


-----------------------------------------------------

CITAS:

-----------------------------------------------------

(1): ESTELAS DE GUERRERO Y ESTELAS DIADEMADAS. LA PRECOLONIZACION Y FORMACION DEL MUNDO TARTESICO. Sebastián Celestino Pérez // BARCELONA, 2001

.

(1a): Idem pag. 25

.

(1b): Idem pag. 26

.

(1c): Idem pag. 27

.

(1d): Idem pag. 28

.

(1e): Idem pag. 29

.

(1f): Idem pag. 30

.

(1g): Idem pag. 34

.

(1h): Idem pag. 35

.

(1i): Idem pags. 36/37

.

(1j): Idem pag. 37

.

(1k): Idem pag. 40

.

(1l): Idem pags. 40/41

.

(1l): Idem pags. 41/42

.

(2): Se recomienda consultar también los primeros capítulos del estudio: LAS ESTELAS DEL SUROESTE DE LA PENÍNSULA IBÉRICA // Trabajo de Fin de Grado realizado por: María Isabel Cansino López // Curso Académico: 2018-2019 // Pags 6 a 15

.

(3): LOS ESTUDIOS DE ALMAGRO BASCH, ALMAGRO-GORBEA Y BENDALA GALÁN, QUE REFERIMOS; SON LOS SIGUIENTES

-Almagro Basch, Martín (1966): Las estelas decoradas del Suroeste Peninsular. Madrid: Consejo Superior de Investigaciones Científicas.

-Almagro Basch, Martín (1974): "Nuevas estelas decoradas de la Península Ibérica". En Miscelánea Arqueológica. 25 Aniversario de los Cursos Internacionales de Prehistoria y Arqueología de Ampurias (1947-1971). Barcelona: Diputación Provincial, pp. 5-39.

-Almagro-Gorbea, Martín (1977): El Bronce Final y el Período Orientalizante en Extremadura. Biblioteca Prehistórica Hispánica 14. Madrid: Consejo Superior de Investigaciones Científicas. -

-Bendala Galán, Manuel (1977): “Notas sobre las estelas decoradas del Suroeste y los orígenes de Tartessos”. Habis, 8, pp. 177-205. BENDALA GALÁN, M. (1983): “Entorno al instrumento musical de la estela de Luna (Zaragoza)”. Homenaje al profesor Martín Almagro Basch, Vol II, 141-146

.

(4): FENICIA Y CARTAGO EN NUESTRO FLAMENCO: Significado y simbolismo de los cordófonos, representados en la Península a finales del Bronce y comienzos del Hierro.

PARA LLEGAR HASTA EL ARTÍCULO, PULSAR: https://historiasdelflamenco.blogspot.com/2026/03/iii-8-fenicia-y-cartago-en-nuestro.html

.

(5): LOS ESTUDIOS QUE ANTES REFERIMOS; SON LOS SIGUIENTES:

-Delibes, G. y Fernández-Miranda, M. (1988): Armas y utensilios de bronce en la Prehistoria de las Islas Baleares. Studia Archaeologica, 78. Universidad de Valladolid. Valladolid.

-Ruiz-Gálvez Priego, Mª.L. (1998): La Europa Atlántica en la Edad del Bronce. Un viaje a las raíces de la Europa occidental. Crítica. Barcelona

-Ruiz-Gálvez, M.ª L. (2019): “De hombres y dioses: la estela de guerrero de Magacela y el rp’um”. En E. Chávez, M.ª D. Camalich y D. Martín Socas (eds.): Un periplo docente e investigador. Homenaje al profesor Antonio Tejera Gaspar. Universidad de La Laguna. Laguna: 463-480.

-BELEN, M.,ESCACENA, J.L y BOZZINO M.I. (1991): «El mundo funerario del Bronce Final en la fachada atlantica de la península ibérica. I. Análisis de la documentación.» Trabajos de Prehistoria, nº 48, 225-256.

-EL ORIGEN DE LAS ESTELAS DECORADAS DEL SUROESTE DE LA PENINSULA IBERICA EN EL BRONCE FINAL II (1325-1150

a.C.) // Alfredo MEDEROS MARTIN // Jiménez Ávila Ed. ANEJOS DE AESPA LXII SIDEREUM ANA II // El río Guadiana en el Bronce Final Mérida 2012

-ALFREDO MEDEROS Una nueva estela de guerrero del Bronce Final en Ibahernando (Cáceres) Alfredo Mederos Martín Ignacio Triguero https://www.academia.edu/82205073/Una_nueva_estela_de_guerrero_del_Bronce_Final_en_Ibahernando_C%C3%A1ceres_A_new_Late_Bronze_Age_warrior_stela_from_Ibahernando_Caceres_

.

(6): Luis Enrique Tufiño Cruz // LAS ESTELAS DECORADAS DEL SUROESTE DE LA PENÍNSULA IBÉRICA: ESTADO DE LA CUESTIÓN Y NUEVAS PERSPECTIVAS DE INVESTIGACIÓN universidad de Valladolid // Curso: 2021-2022

Acerca de la historia e investigaciones, sobre las estelas de guerrero, nos dice: SIC
(6a): "Cabré centraría su atención en los escudos con escotadura en V representados en dichas estelas, comparándolos con los hallados en Centroeuropa e Irlanda. A raíz de esto Mac White fecharía estos escudos entre los siglos VI y IV a. C., así como su origen en el Mediterráneo Oriental, desde donde se extenderían hacia la Europa Central y Nórdica, y después hacia Irlanda y la península Ibérica. Por contrario tenemos las teorías de Sprockhoff, que sitúa el origen de los escudos con escotadura en V en Irlanda, desde donde se difundirían por Europa Central hasta el Mediterráneo Oriental, llegando a la península Ibérica a través de las rutas marítimas. Hencken, en cambio, tomaría una postura intermedia (intentando conciliar las teorías de Mac White y Sprockhoff), situando el origen de los escudos en Grecia, pero validando las dos rutas de difusión que terminarían llegando a la península Ibérica (Celestino, 1990: 45).

pag 8

(6b): continuaron las investigaciones en torno a los objetos representados en las estelas, como los de Hernando Grande, quien llegó a la conclusión de que todos los escudos representados eran redondos y se relacionaban con modelos de procedencia irlandesa, centroeuropea, chipriota, griega y anatólica. En cambio, los carros podían ser de transporte, guerra o votivos, y presentaban una procedencia del Norte de Europa, Chipre, Asiria, Grecia, o el Norte de Italia. Y las espadas, los cascos de cuernos, las fíbulas, los espejos, etc., podían venir del Atlántico y del Mediterráneo (Hernando, 1976; citado en: Sosa, 2013: 12; Celestino, 1990: 47).

Pag 10

(6c): Por su parte, Primitiva Bueno haría nuevas aportaciones al analizar las estatuas-menhir y las estelas antropomorfas de la región extremeña, de las que dedujo que existía una fuerte tradición megalítica que se expresaba a través de la utilización de estos soportes pétreos documentados en toda Europa occidental y, sobre todo, en la península Ibérica (Bueno, 1984: 306). En este sentido, Celestino consideraba evidente su significado funerario y sugería que éstas se encontraban junto a túmulos o necrópolis megalíticas, ya sea cubriendo tumbas de inhumación (consideradas las más antiguas) o clavadas en el suelo como indicadores de lugares de enterramiento, con lo que se enfatizaba su carácter conmemorativo (Celestino et al., 2011: 421, Díaz Guardamino, 2010: 31).

pags 10 y 11

.

(6d): Ruiz-Gálvez y Galán Domingo realizaron estudios relacionados con el paisaje y el territorio de las estelas del Suroeste, revelando que éstas se solían situar en zonas de paso natural, asociadas a poblados, e interpretadas como hitos de vías ganaderas, zonas de explotación minera y rutas comerciales (Ruiz-Gálvez et al., 1991: 264). Claros ejemplos de ello son las estelas de Écija I, San Martinho o Montemolín.

Posteriormente, encontramos otro trabajo del ya mencionado Galán Domingo, en el que se ofrece un nuevo corpus de ochenta y seis estelas, llamado Catálogo sistemático de las estelas (1993a), que fue la base de todas las catalogaciones posteriores, y donde diferenció tipológicamente entre estelas de guerrero y diademadas.

Pag 12

.

(6e): La introducción de nuevos hallazgos a finales del siglo XX permitió llevar a cabo estudios más profundos sobre el significado de las estelas, basados ahora en el análisis geográfico en detrimento de los tipológicos, lo que permitía definir mejor los espacios donde se concentraban y los grabados que las componían. En este sentido, en 2011 Celestino Pérez propuso una tipología basada en el análisis de los objetos representados, que estaban directamente relacionados las áreas geográficas donde se desarrollaban, y que nos permitían deducir la cronología de estas piezas. Así, la tipología propuesta por este autor es la siguiente (Cuadro 1) (Celestino et al., 2011: 423-431):

TIPO I - Estelas sin figura humana: se caracterizan por el predominio del escudo, que ocupa una posición central y presenta un mayor tamaño que el resto de figuras grabadas. Estos ejemplares se concentran entre el Sistema Central y el río Tajo, mostrando cierta tendencia direccional desde el Guadiana hacia el Guadalquivir. Este grupo se subdivide en:

Subtipo A - Básicas (escudo, espada y lanza) (Fig. 9): los ejemplares de este grupo presentan un esquema básico tripartito que se distribuye de la siguiente manera: el escudo se encuentra en el centro, la espada debajo del escudo, con la empuñadura orientada hacia la derecha; y la lanza sobre el escudo, con la punta dispuesta en sentido contrario a la hoja de la espada. Esta disposición de la

pag 19 panoplia indica que el soporte en sí representa al guerrero, y que las losas estaban diseñadas para ir tumbadas en el suelo. Algunas estelas características son: Trujillo (anexo 4), Baraçal I (anexo 1), Fóios (anexo 5) y Almendralejo (anexo 6). pag 20 Cuadro 1. Tipología propuesta por Celestino y Salgado (2011: 425, cuadro 1).

Subtipo B - Básicas con elementos de adorno personal (Fig. 10): a la composición básica anterior se le suman otros elementos, como objetos de adorno (espejos y fíbulas), nuevas armas defensivas (casco) y el carro. En cuanto a su distribución en el soporte, estos grabados se sitúan en la parte superior, dejando libre la parte inferior para ser clavada en el suelo. En este sentido, el escudo, la espada y la lanza mantienen su posición central; el espejo, las fíbulas y los cascos ocupan el extremo superior; y los carros en la parte inferior, a los pies de la estela, como si ésta estuviera representando la figura del guerrero. Algunos ejemplos de este grupo serían: Santa Ana de Trujillo (anexo 7), Alburquerque (anexo 8) o Torrejón el Rubio I (anexo 9).

pag 21

TIPO II - Estelas con escudo predominante y antropomorfo (Fig. 11): los ejemplares de este grupo se caracterizan por añadir la figura humana a la composición básica del Tipo I. El escudo sigue ocupando la posición central junto a la figura del hombre (aunque su tamaño es menor en comparación con el escudo); el casco, la espada y la lanza pasan a ocupar la zona superior; y el carro en la parte inferior, manteniendo una posición «natural». Solo se conservan dos piezas de este tipo: Solana de Cabañas (anexo 1) y Zarza de Montánchez (anexo 10), ambas ubicadas en la provincia de Cáceres.

Pag 22

TIPO III – Estelas con igualdad entre el escudo y el antropomorfo: en este grupo los escudos aún mantienen un papel central dentro de la composición, pero la figura humana adquiere mayor protagonismo, pasando ahora el resto de elementos (armas y objetos de prestigio) a rodear al guerrero. A este respecto, el escudo aparece de forma más aislada, ocupando tanto la zona superior, como la central o la inferior. Asimismo, algo característico de este grupo es la representación de cascos con cuernos. En cuanto a su distribución geográfica, las estelas del Tipo III se concentran principalmente en el curso medio del Guadiana, aunque existen otros focos en el Guadalquivir, en el sur de Portugal y en el Tajo Medio. Este grupo se subdivide en:

pag 22

Subtipo A – Individuales (Fig. 12): se tratan de piezas donde el personaje principal ocupa la escena central junto a su panoplia, aunque en algunos casos aparecen más de una figura, como es el caso de El Viso IV (anexo 11). Otros ejemplos serían Almadén I (anexo 12), Figueira (anexo 13) o Zarza Capilla la Nueva (anexo 14)

pag 23

Subtipo B – Colectivas (Fig. 13): en este grupo se incluyen las estelas que muestran varias figuras humanas, principalmente parejas, que presentan el mismo tamaño y los mismos elementos, como por ejemplo: Cabeza del Buey V (anexo 15) y Capilla VII (anexo 16).

pag 23

TIPO IV - Estelas en las que la figura humana es predominante: se caracterizan porque el antropomorfo adquiere todo el protagonismo de la escena sobre cualquier otro elemento, y porque el escudo pasa a ser un elemento subordinado al personaje representado. En tal sentido, estas figuras podían ser individuales o colectivas, ya sea formando parejas o escenificando un suceso; y es debido a su complejidad compositiva y la introducción de nuevos elementos que son consideradas como las estelas más modernas. En cuanto a su distribución geográfica, las del Tipo IV se concentran principalmente en el tramo medio de las cuencas del Tajo, Guadiana y Guadalquivir, especialmente en torno al río Zújar y el sur del Guadalquivir. Este grupo se subdivide en:

Subtipo A - Individuales: estas estelas presentan un solo personaje principal de gran tamaño y que se dispone en el centro del soporte. Según sea la naturaleza del individuo podemos diferenciar entre un guerrero y un personaje diademado. Así pues, este subtipo se divide en:

1. Estelas de guerrero (Fig. 14): donde el personaje principal es el guerrero que aparece rodeado de sus armas y otros objetos de prestigio, destacando la presencia del carro a los pies de la figura o en zonas aisladas del soporte. Ejemplos característicos de este grupo son Écija I (anexo 17), Capilla III (anexo 18) o Chillón III (anexo 19).

pag 24

2. Estelas diademadas (Fig. 15): se caracterizan por la presencia de un elemento decorativo que rodea la cabeza del individuo representado. La mayoría de estas piezas presentan la diadema junto a un collar y cinturón, y otros elementos de adorno como fíbulas y peines. Sin embargo, a medida que las representaciones se esquematizan sólo se mantienen las diademas como característica principal de este tipo de estelas, donde destacan Capilla I (anexo 3) y Lantejuela (anexo 20).

Subtipo B - Colectivas: este tipo de estelas presentan más de un personaje en igualdad de condiciones, y al igual que en la anterior agrupación, el escudo ha pasado a ser un elemento más de la composición, e incluso en ocasiones no aparece. Podemos diferenciar tres grupos:

1. Parejas: se caracterizan por presentar dos personajes situados en el mismo plano jerárquico. Podemos diferenciar dos tipos de individuos: figuras masculinas, o lo que es lo mismo: guerreros, o figuras femeninas, caracterizadas por una diadema.

PG 25

Figuras masculinas (Fig. 16): estelas con representación de una pareja masculina, donde destaca la presencia del arco. Destacan piezas como Alamillo (anexo 21) y El Viso VI (anexo 22).

Figuras mixtas (Fig. 17): estelas donde se representan las figuras de un guerrero y una mujer diademada. Este grupo despertaría especial interés para los investigadores porque la presencia de ambos personajes verifica la contemporaneidad de las estelas diademadas y las de guerrero, y porque ayudaría a entender el papel desempeñado por los personajes diademados (que siempre aparecen sin armas). En este grupo tenemos piezas como Almadén II (anexo 23) y El Viso III (anexo 24), donde la figura diademada aparece en el centro de forma muy esquematizada.

Pag 26

2. Personaje principal y escenas (Fig. 18): se caracterizan por presentar una o más escenas de carácter narrativo justo debajo de la figura del guerrero, que sigue ocupando la posición central. Algunas piezas características son Ategua (anexo 25) y Cabeza del Buey IV (anexo 26).

pag 27

3. Escenas (Fig. 19): se tratan de estelas en las que se ha grabado una serie de figuras que se encuentran realizando una acción. En este tipo sólo se puede incluir la estela de Aldea del Rey III (anexo 27), donde el conjunto realiza un ritual simbólico o funerario.

Pag 27

.

(6f): Celestino (1990), quien a partir del análisis en profundidad de los elementos decorativos de estos monumentos llegó a diferenciar seis zonas de dispersión geográfica, las cuatro primeras bien definidas y las dos últimas más inconcretas y con menos ejemplares: la Sierra de Gata (zona I); la cuenca del Tajo (zona II); la cuenca del Guadiana (zona III); la cuenca del Guadalquivir (zona IV); el sur de Portugal (zona V); y la región que va desde el valle del Ebro hasta el sureste de Francia (zona VI). Las características y particularidades de cada una de ellas se exponen a continuación (Celestino, 1990: 51-58):

pag 29

Celestino (1998) concluye que las estelas básicas eran las más antiguas y tendrían su origen en la zona que comprende la Sierra de Gata y la Sierra de Montánchez, y a medida que se acercaban al sur se iban añadiendo nuevos elementos a la composición (como consecuencia de los contactos precoloniales) (Fig. 21). Este cambio sería fruto del movimiento de estas poblaciones hacia el sur de la península debido a la búsqueda de nuevas zonas de explotación económica, llegando hasta la zona del Guadalquivir, donde se producirían cambios sociales y económicos (Celestino, 1998; citado en: Díaz-Guardamino, 2010: 329).

pag 30

.

(6g): databan el inicio de este fenómeno en torno al siglo X a. C. (Curado, 1984) o el siglo VIII a. C. (Almagro Basch, 1966), coincidiendo con las invasiones celtas. Coffyn (1985) y Barceló (1989), que sostenían su origen atlántico, las sitúan entre los siglos IX y VIII a. C. Para Blázquez (1986) y Bendala (1977), que planteaban un origen fenicio y egeo, las enmarcaban dentro de las colonizaciones mediterráneas, a partir del siglo VIII hasta el siglo VII a. C. En cambio, los defensores de la teoría ecléctica planteaban una cronología más amplia, que iba desde el siglo XI a. C. hasta finales del siglo VII a. C. (Celestino, 1990: 46-47).

pag 32

En cambio, los estudios más actuales (Díaz-Guardamino, 2012: 390; Celestino et al., 2021: 73) sitúan el fenómeno de las estelas decoradas como una manifestación del Bronce peninsular, de la que se rastrea una fuerte tradición megalítica que se expresa a través de la utilización de las losas alentejanas en túmulos y necrópolis en el siglo XI a. C. (Bendala, 1977: 181) y posteriormente, como consecuencia de la colonización mediterránea, las estelas de guerrero. De manera que las estelas del Suroeste se desarrollarían a lo largo del Bronce Final III hasta la Edad de Hierro I o desde finales del siglo X a. C. hasta mediados del siglo VII a. C.4 En otras palabras, podemos decir que las investigaciones actuales suponen una actualización de las teorías eclécticas, ya que ajustan las dataciones gracias a nuevas piezas y contextos publicados, pero siguen teniendo en cuenta la influencia de diversos ámbitos culturales en la concepción de estos elementos.

Pag 33

.

(7): Nuevas metodologías para la distribución espacial de las estelas del Oeste peninsular /// Sebastián Celestino Pérez, José Ángel Salgado Carmona /// Estelas e Estátuas-menires: da Pré à Proto-história pags. 417 – 448 /// Actas das IV Jornadas Raianas (Sabugal, 2009-2011) // chrome-extension://efaidnbmnnnibpcajpcglclefindmkaj/https://files.core.ac.uk/download/80858927.pdf

SIC

La tipología se basa, al igual que las anteriores, en la generalización a partir del motivo decorativo principal, entendiendo éste como el que está grabado a un mayor tamaño o en una posición central, por lo que los motivos del escudo y de la propia figura humana y su relación en la perspectiva jerárquica son fundamentales. Para analizar su distribución espacial se ha procedido a georeferenciar y corregir la posición de todas las estelas conocidas, con el fin de que las proporciones de distancia entre las mismas sean reales y así se puedan observar las dispersiones y concentraciones. Esta acción también permite analizar las estelas por medio de los Sistemas de Información Geográfica, lo que conlleva nuevas perspectivas y tendencias de trabajo.

(7a):La tipología propuesta sería la siguiente: ----TIPO I – Estelas sin figura humana. // A. Básicas – Escudo, espada y lanza. /// B. Básicas con elementos de adorno personal. ---- TIPO II – Estelas con escudo predominante y antropomorfo. ----TIPO III – Estelas con igualdad entre el escudo y el antropomorfo. // A. Individuales // B. Colectivas ---- TIPO IV - Estelas en las que la figura humana es predominante. A. Individuales: 1. Guerrero 2. Diademadas // B. Colectivas: 1. Parejas. a) masculinas b) mixtas // 2. Personaje principal y escenas. / 3. Escenas

Pag 424

.

(7b): Idem (1); capítulo 2-1 (ZONAS GEOGRÁFRICAS) pags 45 a 57 . También pags. 322 y 323

.

(8): RICHARD HARRISON (Bristol, 2004) – Symbols and Warriors. Images of the European Bronze Age. // Western Academic & Specialist Press Limited //

Marta Díaz-Guardamino. LAS ESTELAS DECORADAS EN LA PREHISTORIA DE LA PENÍNSULA IBÉRICA. Tesis doctoral, Univ. Complutense 2010.

.

(9): EL ORIGEN DE LAS ESTELAS DECORADAS DEL SUROESTE DE LA PENINSULA IBERICA EN EL BRONCE FINAL II (1325-1150 a.C.) // Alfredo MEDEROS MARTIN // Jiménez Ávila Ed. ANEJOS DE AESPA LXII SIDEREUM ANA II // El río Guadiana en el Bronce Final, Mérida 2012

SIC
“La propuesta de secuencia mas reciente es la de Harrison (2004: 86-104). Inicialmente distingue una primera etapa con composición básica de lanza, escudo y espada
(…) La siguiente fase, con elementos añadidos o tipo IIB de Pingel, la subdivide por primera vez, distinguiendo un primer momento la incorporación de dos elementos rituales, espejo y lira, que luego continuara con el anadido de dos o mas elementos. Harrison (2004: 92, fig. 6.5) plantea un modelo ideal al que después del espejo-lira se incorporaría luego la fibula y el escudo, despues el peine y finalmente el carro con el arco. (…) De esta segunda fase, con añadido inicial de espejo o lira, incluye a San Martin de Trevejo en la zona I, Alburquerque en la zona II y Luna en Zaragoza. El momento mas avanzado, con añadido de dos o mas motivos, incluye con espejo y casco a Santa Ana de Trujillo; espejo, fíbula y peine en Brozas; fibula y carro en Quintana de la Serena y espejo, fibula, carro y arco en Torrejon el Rubio I (Harrison 2004: 89, 92, fig. 6.4).”

Pag 423

.

(10): EUROPA ATLÁNTICA EN LA EDAD DE BRONCE (comentario a los estudios de la profesora Ruiz-Gálvez Priego) -Capítulo 116 de: "Los bueyes de Gerión en el tesoro de El Carambolo"-

http://loinvisibleenelarte.blogspot.com/2017/01/europa-atlantica-en-la-edad-de-bronce.html

.

(11): LAS ESTELAS DECORADAS EN LA PREHISTORIA DE LA PENÍNSULA IBÉRICA. Marta Díaz-Guardamino Uribe. Tesis dirigida por Martín Almargro-Gorbea // Madrid 2010 Univ. Complutense

SIC:

Por otra parte, la presencia de espejos, carros, peines y liras está relacionada con un contexto de incipiente interacción con el mundo mediterráneo en un momento precolonial (vide infra). La cronología de las estelas de formato Básico (B) y de las de formato Básico con objetos adicionales (B+O)3 será abordada en un apartado posterior pero podemos adelantar que mientras la versión B+O pudo desarrollarse a partir de ca. 1200/1050 AC, es posible que el formato B iniciara su camino en un momento ligeramente anterior, a partir de ca. 1400/1250 AC. El desarrollo cronológico de ambas versiones pudo ser en gran parte paralelo (videinfra).

Pag 334

espejos, peines, pinzas, navajas de afeitar, cuernos (interpretados como cascos de cuernos), carros, instrumentos musicales (especialmente liras), perros o series de puntos (interpretados como posibles ponderales). Aunque para muchos de estos motivos no se conocen, de momento, referentes materiales en la Península Ibérica, es posible en la actualidad relacionar su conocimiento en la Península con los -cada vez mejor conocidos- contactos que mantuvieron las poblaciones indígenas con variados agentes mediterráneos en un período precolonial. La mayoría de estos objetos pudieron ser conocidos en la Península a partir de ca. 1200/1100 AC (Almagro-Gorbea, 1998; Torres, 2008ª y b), aunque existe la posibilidad de que algunos de ellos, como las liras, fueran conocidos a partir de ca. 1400/1300 AC (Mederos, 1996b), posibilidad que también se contempla para las hachas de enmangue directo como las representadas en algunas estelas alentejanas (Torres, 2008a: 79-81; vide supra Capítulo 7.3).

Pag 336

Torres también sitúa en esta fase entre ca. 1100-900 AC el conocimiento de las liras y carros incluidos en las estelas del SW (ver fig. 210). Para ello señala la presencia de aedos en Grecia y Chipre durante los s. XII-XI AC, como evidencia la iconografía cerámica de dichas zonas, mostrando la existencia de aedos relacionados con el surgimiento de aristocracias heroicas tras el colapso de los palacios chipriotas y micénicos (Torres, 2008a: 83).

Pag 353

Las liras y los carros representados en las estelas han sido analizados por A. Mederos en sendos trabajos en los que propone cronologías sensiblemente más altas para su presencia en la península (Mederos, 1996b; 2008a). Respecto a las liras este autor analiza las analogías formales que existen entre la representaciones de liras de la estela de Luna y las que están pintadas en el sarcófago de Hagia Triada -problemática por su reciente restauración/reconstrucción- y en el pyxis de Kalamión, ambos en Creta y datados en el Minoico Final IIIA-IIIB (ca. 1400-1190 AC) (Mederos, 1996b). Si es cierto que la lira de Luna representa el mismo tipo de lira que el representado en el pyxis de Kalamión, habría que situar la posible presencia de liras en la Península a partir del Bronce Final IIA según ese autor(a partir de ca. 1325/1300 AC), es decir, unos 200 años antes que la propuesta de Torres (vide supra)”.

Pags 353/354

.

(11a): IDEM CITA ANTERIOR; SIC:
“la estela de Ategua (Córdoba). La posible secuencia de introducción de estas tres estelas, si es que provienen del mismo sitio, es difícil de discernir pero hay algunos datos. La lira y el carro de la estela 1 sugieren una cronología situada a partir de ca. 1200/1100 AC, o más tardía si consideramos la posible fíbula de puente curvo (vide infra Capítulo 7.4). Por otro lado se ha sugerido que la estela de Ategua reproduce una escena de prothesis similar a las que se encuentran en vasos funerarios del Geométrico griego que pueden ser situados a mediados del s. VIII AC (Bendala, 1977: 193).”

Pag 267

.

(12): ESTELAS DECORADAS DEL BRONCE FINAL EN LA PENINSULA IBERICA: DATOS PARA SU ARTICULACION CRONOLOGICA Marta DIAZ-GUARDAMINO /// Javier Jiménez Dávila edita -SIDEREUM ANA II- El río Guadiana en el Bronce Final Mérida 2012

SIC

Torres también sitúa en esta fase, entre ca. 1100-900 AC, el conocimiento de las liras y carros incluidos en las estelas del SW. Para ello señala la presencia de aedos en Grecia y Chipre durante los s. XII-XI AC, como evidencia la iconografía cerámica de dichas zonas, mostrando la existencia de aedos relacionados con el surgimiento de aristocracias heroicas tras el colapso de los palacios chipriotas y micenicos.

Pag 399

Las liras y los carros representados en las estelas han sido analizados por A. Mederos en sendos trabajos en los que propone cronologías sensiblemente mas altas para su presencia en la Península. Respecto a las liras este autor analiza las analogias formales que existen entre la representaciones de liras de la estela de Luna y las que estan pintadas en el sarcofago de Hagia Triada – problemática por su reciente restauración/reconstrucción– y en el pyxis de Kalamion, ambos en Creta y datados en el Minoico Final IIIA-IIIB (ca. 1400-1190 AC)105. Si es cierto que la lira de Luna representa el mismo tipo de lira que el vemos en el pyxis de Kalamion, habría que situar la posible presencia de liras en la Peninsula a partir del Bronce Final IIA segun ese autor (a partir de ca. 1325/1300 AC), es decir, unos 200 años antes que la propuesta de Torres.

Pag 399

Por otro lado, este autor sugiere que la llegada de los carros a la Península pudo tener lugar durante el Bronce Final IIA-IIB (según Mederos), entre ca. 1325/1300-1150 AC. Tras un análisis detallado de los carros representados en las estelas sugiere su relacion con carros ligeros de dos ruedas conocidos en el Mediterráneo Oriental entre ca. 1365-1185 AC (Heladico Final IIIA2-IIIB), lo que queda atestiguado a traves de su representación iconográfica, especialmente en ceramicas micénicas que son tambien frecuentes en Chipre y Ugarit”.

Pag 399

.

(13): LOS «TIEMPOS» DE LA PRECOLONIZACIÓN /// Mariano Torres Ortiz /// Contacto cultural entre el Mediterráneo y el Atlántico: (siglos XII-VIII ane) : la precolonización a debate (2008)

SIC

Los carros representados se relacionarían con las liras y el ámbito chipriota, lo que explicaría su tipología egea (Bendala 1977: 183-185; Quesada 1994) en relación con la llegada de poblaciones griegas a la isla en los siglos XIIXI a.C., siendo también elementos bien representados en la cerámica micénica y chipriota de dicha cronología (Deger-Jalkotzy 1994: 20).

Pag 81

En definitiva, en este momento parece observarse la gran importancia del vector comercial chipriota, como evidencian las relaciones directas entre Chipre y la Península Ibérica reflejada tanto por las piezas peninsulares halladas en

Chipre

(…)

Este horizonte de comercio chipriota en los momentos finales del siglo XI y a lo largo del X a.C. ha sido también documentado en Cerdeña, donde Crielaard (1998: 192) otorga dicha cronología a algunas piezas fechadas con anterioridad por otros investigadores en el siglo XII a.C.”,

Pag 81

.

(14): LA PRECOLONIZACIÓN A TRAVÉS DE LOS SÍMBOLOS Sebastián Celestino Pérez ///Contacto cultural entre el Mediterráneo y el Atlántico: (siglos XII-VIII ane) : la precolonización a debate (2008)

SIC: “Valoradas en función del número de cuerdas que poseen, y como la única que nos ha legado un dibujo detallado ha sido la lira de la estela de Luna, de nueve cuerdas, toda la discusión se ha centrado en este detalle, pues parece evidente que las cajas de resonancia no generan una compleja tipología. Si para el primero las liras derivan del geométrico griego, para el segundo lo hacen del mundo fenicio, ambos tipos fechados por lo tanto en el siglo VIII; por otra parte, Mederos ve una clara analogía formal con las documentadas en el Minoico Final IIIB, que se correspondería con el Bronce Final IIA de la Península Ibérica, datándolas por lo tanto en torno al siglo XIII. La deducción es muy sencilla, cualquier objeto representado en las estelas puede adscribirse sin dificultades a la cultura que más nos interese, pues espadas, lanzas, espejos, peines, instrumentos musicales o carros aparecen en todas las culturas entre el II y el I Milenio, y el alto esquematismo de los objetos representados en las estelas nos permite cualquier tipo de aproximación”.

Pags 114/115

.

(14b): Idem (21h); consultar. BELÉN DEAMUS, Mª. y ESCACENA CARRASCO, JL, (1995), "Acerca del horizonte de la Ría de Huelva. Consideraciones sobre el final de la Edad de Bronce en el Suroeste Iberido". (Por José Luis Escacena Carrasco VER https://www.academia.edu/39149255/BEL%C3%89N_Ma_ESCACENA_J_L_1995_Acerca_del_horizonte_de_la_R%C3%ADa_de_Huelva_Consideraciones_sobre_el_final_de_la_Edad_de_Bronce_en_el_Suroeste_Iberido_ )

SIC:

La ausencia de registro funerario evidente en Andalucía occidental desde fines de la Edad del Bronce coincide con un fenómeno semejante que caracteriza en realidad a gran parte de la fachada atlántica del continente europeo y de las Islas Británicas. M. Ruiz-Gálvez ha señalado en varias ocasiones cómo, en efecto, desde las costas alemanas hasta Gibraltar como limites más estrechos, la carencia de enterramientos marca arqueológicamente a las comunidades del Bronce Atlántico (Ruiz—Gálvez, 1984b:252, y 1991: 282). Este comportamiento es más antiguo conforme mas al Norte, y, por otra parte, discurre de forma paralela a la progresión también hacia el Sur del rito de arrojar armas a las aguas (Ruiz—Gálvez 1982), que tiene su exponente más meridional fuera incluso del continente europeo, en concreto en la Ría de Larache (antiguo río Lucus), en el Marruecos atlántico (Ruiz—Gálvez ¡983). Si, por otra parte, se hace un recuento de los lugares de procedencia de las armas prehistóricas aparecidas en contextos controlados, se observará, como de hecho ocurre en toda la Cultura Argárica por ejemplo, que un altísimo porcentaje de ellas viene de conjuntos funerarios. De ahí que el hecho de que la desaparición de enterramientos se produzca de forma paralela al surgimiento del fenómeno de los depósitos de armamento en medios acuáticos, sugiera que eran los ríos y los lagos los lugares adonde probablemente también se arrojaba a los cadáveres, quemados o no antes. Como se ha propuesto de hecho para algunas regiones inglesas (Darvilí 1987:1 l8—120), esta hipótesis podría explicar para la fachada atlántica hispana la total ausencia de tumbas atribuibles al Bronce Final, con lo que los hallazgos de armas en las aguas quedarían reivindicados desde esta hipótesis al menos parcialmente como ajuares funerarios y, en atención a la propuesta de Bradley (1990:102-103), también como auténticos potlawhes. Por poner un claro ejemplo andaluz, la Ría del Odiel constituiría la necrópolis indígena de la Huelva tartésica(Albelda 1923; Almagro Basch 1940 y 1975; Terrero, 1991).

pag 110.

.

(15): Idem (1): ESTELAS DE GUERRERO Y ESTELAS DIADEMADAS. LA PRECOLONIZACION Y FORMACION DEL MUNDO TARTESICO. Sebastián Celestino Pérez. Capítulo "EL ENIGMATICO MUNDO FUNERARIO DEL BRONCE FINAL DEL SUROESTE", pag 278 y ss

.

(15a): Idem (15), pag 278

.

(15b): Idem (15), pag 278/279

.

(15c): Idem (15), pag 279

.

(15d): Idem (15), pag 280

.

(15e): Idem (15), pag 281/ 284

.

(15f): Idem (15), pag 284/285

.

(15g): Idem (15), pag 285

.

(15h): Idem (15), pag 286

.

(15i): Idem (15), pag 286/287

.

(15j): Idem (15), pag 287/288

.

(15k): Idem (15), pag 304

.

(15l): Idem (15), pag 305

.

(16): Sitios funerarios de Stonehenge /// por Brian Haughton, traducido por Gilda Macedo // https://www.worldhistory.org/trans/es/2-206/sitios-funerarios-de-stonehenge/

SIC:

El cementerio de cremación

Durante el siglo XX d. C. se descubrieron en Stonehenge cerca de 60 entierros de cremación, y quizás un par de cientos más en zonas no excavadas del monumento. Curiosamente, la última de estas cremaciones ha sido fechada por radiocarbono en el año 2300 a. C., lo que demuestra que la cremación se seguía practicando en Stonehenge mucho después de la construcción de las piedras azules y los sarcófagos. /// Otro aspecto interesante e inusual de los restos incinerados descubiertos en Stonehenge es que la mayoría eran de varones adultos en el grupo etario de 25 a 40 años. (16a): La única conclusión que se puede sacar es que solo ciertas personas podían ser enterradas en este primitivo monumento de Stonehenge. Estos hombres habrían sido políticamente importantes, tal vez aristócratas o líderes de clanes, y probablemente fueron figuras de autoridad en el sitio durante la primera mitad del tercer milenio a. C. /// La mayoría de las restantes sepulturas (de inhumación) en la zona del monumento son más o menos contemporáneas entre sí y datan del período comprendido entre el 2400 y el 2150 a. C. (la primera Edad del Bronce), aunque solo hay un esqueleto completo entre ellos. El examen de este esqueleto intacto, que se encontró en 1978 d. C. enterrado en el foso exterior del monumento, reveló que el hombre había sido disparado a corta distancia por hasta seis flechas con punta de pedernal, probablemente por dos personas, una disparando desde la izquierda y otra desde la derecha. ¿Podría tratarse de una ejecución o incluso de alguna forma ritual de sacrificio humano? /// (16b): El arquero de Amesbury: ¿rey de Stonehenge? El entierro del arquero de Amesbury, cerca de Stonehenge, el más rico de los entierros asociados a Stonehenge, y el más pudiente jamás descubierto de la Edad de Bronce británica, fue encontrado entre las tumbas romanas de Amesbury, a 5 km (2 millas) al sureste del monumento. Este entierro de alto nivel, conocido como el "arquero de Amesbury" o el "rey de Stonehenge", y fechado entre el 2400 y el 2200 a. C., proporcionó una asombrosa variedad de objetos funerarios para la época. // Junto al esqueleto se encontraron cinco vasijas Beaker, dieciséis puntas de flecha de sílex bellamente trabajadas, colmillos de jabalí, dos muñequeras de piedra arenisca (para proteger las muñecas de la cuerda de un arco y una flecha), un par de adornos de oro para el pelo, tres pequeños cuchillos de cobre, un kit de herramientas para el trabajo del metal y el sílex, y un anillo de pizarra para el cinturón. El descubrimiento de un ajuar funerario tan rico indica que se trataba de un individuo de alto estatus que probable.

(17): SOBRE EL HALLAZGO DE FUENTE OLMEDO, VER
-
Germán Delibes de Castro // Manuel Fernández-Miranda // 1987 // Aproximación a la cronología del grupo Cogotas I

-Ricardo Martín Valls y Germán Delibes de Castro (1989): La Cultura del Vaso Campaniforme en las campiñas meridionales del Duero: el enterramiento de Fuente-Olmedo.Valladolid, Diputación de Valladolid.

-TESTIMONIOS DE CONSUMO DE CERVEZA DURANTE LA EDAD DEL COBRE EN LA TIERRA DE OLMEDO (VALLADOLID) /// homenaje al profesor Julio Valdeón Vol. 3, 2009 /// Germán Delibes de Castro /// Elisa Guerra Doce /// Jordi Tresserras Juan //

.

(18): Sobre el hallazgo de inmolaciones humanas en Cancho Roano, estudiadas por Jiménez Ávila. Ver el capítulo que dedica a la “habitación de Juana de Arco”; tratando sobre los huesos humanos cremados, tras un ritual que -a juicio del autor- fue un sacrificio de personas (entre las que se hallaría una doncella).

Muerte y transfiguración: cremaciones, hecatombes y sacrificios en el final de Cancho Roano

(Zalamea de la Serena, Badajoz)” /// Javier Jiménez Ávila // MENGA 03; publicación anual, número 03; 2012; Junta de Andalucía /// Jornadas/// Pag. 187 y ss. 􀁅

.

(19): VIDE NUESTRO ARTÍCULO:LA PRECOLONIZACIÓN A DEBATE (parte tercera): Jose Clemente Martín de la Cruz -comentario a su estudio, intercalando ideas del profesor Delibes-”.

https://loinvisibleenelarte.blogspot.com/2017/08/1la-precolonizacion-debate-parte.html

El enterramiento campaniforme de Fuente Olmedo; sus armas calcolíticas, en época del Bronce Pleno y su proximidad a las minas de sal castellanas:

.

Entendido cuanto exponemos, me centraré por un momento en el enterramiento campaniforme de Fuente Olmedo, con el fin de que comprendamos mejor mi teoría (acerca de que unas puntas de cobre pobre, no significa necesariamente que esta fuera la tecnología del bronce en su momento). Para llegar a entender lo que fue aquella importante inhumación, excavada por los profesores Germán Delibes y Ricardo Martín Valls (hace unos cuarenta años); recogeremos lo que sobre ella nos dice la profesora E. Guerra Doce. Quien recientemente ha publicado un artículo acerca de aquel enterramiento vallisoletano; resumiendo los trabajos de sus primeros descubridores y aportando algunos datos más, que la arqueología facilitó posteriormente. De tal manera, Elisa Guerra en La tumba de un príncipe en Fuente Olmedo: un referente para el estudio del campaniforme en tierras vallisoletanas” (A) incluye resumidamente cuanto Delibes de Castro y Martín Valls expusieron acerca de la inhumación -principalmente en sus trabajos: “La cultura del Vaso Campaniforme en las campiñas meridionales del Duero: el enterramiento de Fuente Olmedo (Valladolid)”. Y El Vaso Campaniforme en la Meseta Norte española” (B)-.Comenzando el artículo de la profesora Guerra con las siguientes palabras:

Hace algo más de 4000 años falleció un joven de linaje aristocrático en la localidad vallisoletana de Fuente Olmedo, al sur de la provincia (...) descubierto su tumba de manera totalmente fortuita un día de junio del año 1973 (…) el ajuar funerario que fue depositado junto a él para acompañarle en su viaje a la otra vida. Lo integraban una vajilla cerámica bellamente decorada, un rico conjunto de armas de cobre, un brazal de arquero, una punta de flecha de pedernal y una cinta de oro. La tipología de estas piezas, distintivas de un complejo arqueológico al que los prehistoriadores denominan fenómeno campaniforme, permitió adscribir sin problema la tumba a un momento avanzado del Calcolítico o Edad del Cobre y llevó a identificar al difunto como un destacado miembro de la élite campaniforme, una minoría social privilegiada allá por el final del III milenio a.C.” -[SIC] idem cita (A) -.

Continuando con este enterramiento -hallado en un pago llamado Perro Alto-, la profesora Elisa Guerra recoge cómo los pormenores del descubrimiento de la tumba campaniforme de Fuente Olmedo aparecen descritos con detalle en la monografía que los profesores Ricardo Martín Valls y Germán Delibes de Castro” . Relatando que en la fosa ovalada de 2,90 por 2,40 metros en sus ejes principales y 0,80 de profundidad” encontraron la docena de armas de cobre (en concreto un puñal de lengüeta y once puntas de jabalina), más el brazal de arquero de arenisca, junto a los brazos y en contacto con las manos; y tres vasijas de barro bellamente decoradas con incisiones”(C). Seguirá escribiendo que:

.

Martín Valls y Delibes de Castro, en colaboración con diversos especialistas, pusieron en marcha un exhaustivo programa arqueométrico para analizar por procedimientos multidisciplinares los propios restos esqueléticos del joven y sus piezas de ajuar. Con posterioridad se han ido llevando a cabo nuevas analíticas gracias al avance que las técnicas físico-químicas han experimentado en los últimos años, lo que ha permitido ampliar las posibilidades de lectura de los restos arqueológicos. Los datos obtenidos hasta la fecha en relación con la tumba campaniforme de Fuente Olmedo podrían resumirse en los siguientes puntos:

-Estudio antropológico: los restos esqueléticos del individuo inhumado corresponden a un varón de más de 18 años.

-Cronología absoluta: si la tipología de las piezas de ajuar llevó a adscribir la tumba a un momento avanzado del III milenio a.C., los resultados de las dataciones por Carbono 14 de dos muestras óseas del esqueleto afinaron aún más el marco cronológico, situando el momento de la muerte del joven en torno al 2000 a.C.

-Composición metálica de las armas de cobre: en el caso de las Palmela, se trata de cobres simples. Por su parte, el puñal de lengüeta muestra una elevada proporción de arsénico, pero antes de interpretar este dato como resultado de una adición intencional de este elemento en las coladas buscando endurecer los cobres, parece que la lectura se ajusta mejor a un aprovechamiento de un mineral cuprífero especialmente rico en As. De este modo, nos encontramos ante un cobre arsenical aunque no un cobre arsenicado.

-Análisis de incrustaciones de pasta blanca: las concreciones que rellenaban los trazos ornamentales del cuenco resultaron ser casuales, fruto de la precipitación del carbonato cálcico del sedimento con el que se rellenó la fosa.

-Análisis de residuos: las trazas microscópicas documentadas en las paredes internas del fondo de la cazuela representan los posos de una bebida fermentada a base de cereales, una especie de cerveza elaborada con trigo, no distinta de la identificada en otros yacimientos campaniformes del interior peninsular” -idem cita (C) [sic]-.

.

De las anteriores palabras, podemos obtener como primera conclusión que se trataría de un jefe joven (de unos veinte años); cuya fecha de enterramiento se calcula con bastante exactitud hacia el 2000 a.C.. Inhumado junto a armas de metal que no son de una alta calidad cúprea, sino muy por el contrario fruto de un mineral muy arsenicado. Aunque advierten que el trabajo de estas hojas tan ricas en arsénico -principalmente en el caso de cuchillo-, demuestra probablemente que sabrían aprovechar aquella composición para crear un cobre más duro y afilado. Por último, describen Delibes y Martín Valls que las marcas blancas de los cuencos campaniformes no eran más que manchas motivadas por sedimentación de carbonato cálcico. Aunque tras haber analizado las cerámicas, encontraron en su fondo restos de lo que podía ser una “cerveza” o bebida de cereales fermentados -común a otros hallazgos campaniformes-.

.

Todo cuanto hemos leído y la “casualidad” del hallazgo en pleno páramo de la llanura vallisoletana, sin más restos campanifomes que estos en la zona. Me hacen pensar -personalmente- que se trata de una inhumación ocasional y debida a la muerte de este “joven noble” durante una batalla, o durante un viaje. Pues de lo contrario existirían restos cercanos de poblamiento campaniforme; o en su caso, otros enterramientos de misma época. Por lo demás, el lugar en el que fue hallada esa tumba (Fuente Olmedo); es un paso y una encrucijada de caminos, además de un emplazamiento junto al que se sucedieron innumerables batallas históricas. Un llano de tal magnitud, que desde sus pocos altozanos se llega a dominar cientos de kilómetros. Existiendo muy cerca de Fuente Olmedo una población llamada Orbita; cuyo nombre dicen se debe, a que en sus campos se aprecia la órbita terrestre -gracias a su enorme planicie-. Sea como fuere, la población donde encontraron este “príncipe campaniforme” se sitúa al comienzo del enorme llano vallisoletano; que comprende las tierras que van desde Zamora a Peñafiel y de allí a los altos de Portillo o de Peñafiel, desde los que se divisa prácticamente toda la zona media del Duero castellana.

Siguiendo con la tumba de Fuente Olmedo, corroboraría la posibilidad de una tumba ocasional (tras una batalla); algunos hechos que describe Elisa Guerra, mencionando cómo en su día Martín Valls y Delibes, a partir de la información arqueológica del entorno próximo a Fuente Olmedo, barajaron la posibilidad de que el yacimiento de Fuente La Mora, situado en el término de Fuente de Santa Cruz, en la provincia de Segovia; pudiera corresponder al poblado en el que transcurrió la vida de nuestro príncipe campaniforme. La confirmación de este supuesto, empero, requeriría de excavaciones arqueológicas, por lo que por el momento no podemos afirmar nada con rotundidad (…) A escala peninsular existen evidencias que ilustran el monopolio por parte de las gentes campaniformes sobre la actividad metalúrgica y la circulación de minerales de cobre y valiosas materias primas (oro, marfil, cinabrio). En la Meseta ha sido nuevamente Germán Delibes quien ha planteado si la aparición y consolidación de las élites Ciempozuelos no guardaría relación con la explotación y el intercambio de la sal” (D) .

.

Acerca del posible origen de este “noble campaniforme” enterrado en Valladolid; todo hace parecer que su aparición en las cercanías de Olmedo es “casual”; aunque no hay que olvidar que junto a esta población vallisoletana hay otra aldea llamada Agua Sal. Ello unido al nombre de Fuente de Olmedo, hace ver que el lugar estaba pleno de manantiales. Consecuentemente y sobre la etimología de aquel segundo pueblo hay una leyenda que narra cómo procede de algunos pozos que se hacían simplemente diciendo “agua sal”; tras lo que allí manaba el preciado líquido. Pese a todo, en el lugar así llamado (Agua Sal) existe una laguna donde no extrañaría que antaño hubiera una gran poza de sal; puesto que tanto las termas como los filones salinos pueden agotarse y cambiar los cursos telúricos (cuando los niveles freáticos interiores se modifican). Algo que sucede al variar los ríos bajo la tierra, todo lo que ocasiona que en puntos donde antaño había termas, estas desaparezcan; del mismo modo que hace a las pozas de sal dejar de emerger (por lo que de quedar en el olvido; no se conocerá nunca más su existencia ni ubicación). Esto es lo que pudo suceder con aquel lugar llamado Agua Sal, sito a muy pocos kilómetros de Fuente Olmedo y que quizás fuera antaño un importante yacimiento salino; todo lo que explicaría la aparición de gentes del campaniforme en el lugar donde fue enterrado aquel noble.

.

Acerca de ese uso de la sal en la Meseta, hemos de destacar la necesidad del referido cloruro sódico para secar las cecinas y los jamones, o para manufacturar cualquier carne en conserva. Siendo actualmente la fabricación de embutidos una de las actividades más comunes entre quienes distribuyen alimentos en Castilla-León. Cuyas cecinas (de León) o jamones (de Salamanca) son algunos de los mejores de España -y por lo tanto del mundo-. Si querer aventurarnos a hipótesis cuya prueba se hace difícil; nos parece obvio que en un lugar con el clima y la ganadería mesetarios, durante la antigüedad sus habitantes tendrían que llevar a cabo actividades similares a las de hoy. Habiendo sido seguramente la manufacturación de estas carnes secadas (tras bañarse en sal), una de las más importantes industrias desde tiempos muy remotos. Pues las “mojamas” de porcinos, ovinos y bovinos; no solo alimentan a la población, guardando todos los componentes vitamínicos y sin pudrirse durante años. Sino, además permiten ser transportadas (a caballo o en carros) en viajes tan largos como complejos; pudiendo haberse comerciado con aquellas cecinas y jamones ya en la Edad del Bronce -del mismo modo que se hacía con el cuero o con otras materias primas obtenidas de los animales (lana, pieles etc)-.

,

Todo cuanto expreso hace ver que la cultura campaniforme, tan apegada a las minas de sal en la Meseta, quizás procedía de gentes especializadas en secar pescados y carnes a la salazón -en las costas-. Partiendo desde este hecho, ello nos haría pensar que quienes difunden el vaso campaniforme -entre el 2700 al 1700 a.C. (aprox)-; probablemente proceden directamente de una “colonización” venida del Mediterráneo. Aculturación llevada a cabo por gentes que viajarían a la Península buscando sus minas de metal, pero que fueron expandiendo sus costumbres; entre ellas, la industria de la salazón. Un uso que se divulgaría mientras estos buscaban los yacimientos de oro, plata, cobre y estaño; difundiendo a la vez aquel vaso en forma de campana. Cuencos llamados de tipo Ciempozuelos, pero que primeramente veremos en el Sur peninsular (Almería), para más tarde encontrarlos en gran parte de nuestro territorio. Cerámica campaniforme que posteriormente llega a todo el área atlántica europea; especialmente a zonas muy ricas en metales preciosos (como las Islas Británicas, Bretaña o Suecia).

.

De tal manera, no sería aventurado pensar que aquellos buscadores de metales llegados desde el oriente mediteráneo -hacia el 2700 a.C.-, fueron asimismo estableciendo una industria de salazón que les permitiría cambiar mineral precioso, por embutidos y mojamas. Una mercancía que podría ser apreciadísima en tierras del Norte de Europa, donde la escasez de alimentos durante el invierno, sería la causa de gran parte de su mortandad. Debido a cuanto expreso, el intercambio de esas salazones, por piezas de oro, plata, estaño y cobre; no es una hipótesis tan aventurada. Ya que resulta difícil creer que tan solo con cuentas y avalorios o con algunos objetos metálicos, pudieron abrir un mercado esos visitantes llegados del sur y aquellas gentes del Cantábrico o de la Europa Atlántica. Quienes -al parecer- recibieron a los “colonos” del campaniforme con tanto interés como confianza; de allí la rápida expansión del “Vaso Ciempozuelos” desde nuestras tierras hasta las costas de Francia, las Islas Británicas, Escandinavia o Alemania.

.

Consecuentemente con lo que vamos explicando, la sal debió ser un bien primordial para los habitantes de la Meseta, durante todos los tiempos. En especial para gentes asentadas en comarcas cuyos fríos impedían pastorear o salir en busca de caza durante el invierno. Refiriéndonos a los antiguos pobladores de áreas como León, Zamora, Palencia, Ávila, Segovia, Soria y Burgos; quienes en gran parte migrarían hacia el sur, desde noviembre hasta mayo (siguiendo los antiguos caminos de la Trashumancia). Pero entre quienes habría muchos obligados a pasar el invierno en sus comarcas de origen -en especial mujeres, ancianos y niños-; para los cuales disponer de jamones y embutidos sería un modo de subsistencia sin parangón ni sustitución posible. De ello, quizás, la mayor importancia de la sal en un lugar donde este elemento es apenas inexistente. Pues tal como el profesor Delibes nos dijo, hay zonas castellanas donde no aparecen minas salinas en cientos de kilómetros a la redonda. En especial en el llano que va desde Villafáfila (Zamora) hasta Olmedo y Medina del Campo (Valladolid); un área de enorme distancia en la que al parecer no hay ni una poza con este salitre -para conocer más acerca de los pormenores de esa circunstancia y de las consecuencias que la sal pudo tener en la difusión y establecimiento de la cultura campaniforme en la Meseta; recomendamos leer los estudios de Germán Delibes, mencionados en cita (E) y (F)-. Asimismo y a título personal, añado que quizás este hecho nos explique mejor la importancia posterior en la meseta, de pueblos como los astures o los cántabros. Quienes tenían urbes en lugares de León y Palencia (como Lacia -Mansilla de las Mulas-) y hasta la misma capital Astur sita junto a Astorga (en La Bañeza). Cuya fuerza como etnia quizás residió en la capacidad de suministrar sal a las gentes que habitaban en tierras de la actual Castilla-León.

.

Cuanto expreso, lo escribimos tras hablar con el profesor German Delibes, quien me confirmó de palabra su absoluta convicción de que aquellas gentes del Vaso Campaniforme acapararían en la zona comprendida de León a Segovia y desde Zamora a Aragón; las minas de sal -además de controlar comerciar con yacimientos de metal peninsulares-. Debido a que (tal como dijimos) en algunas zonas de Castilla no existe este “oro blanco” en centenares de kilómetros a la redonda. Tal como sucede entre Soria, Zamora, Burgos, Valladolid y Segovia. Donde existen solo salinas en la Poza de Sal y en la laguna de Villafáfila; junto a otros pequeños lavaderos salineros, como los situados en las cercanías de Olmedo y en algunos puntos segovianos (Fuentidueña y etc). Sobre este interesante tema, el profesor Delibes de Castro y Jesús María del Val Recio, publicaron un estudio hace unos diez años (G) cuya intitulación es: LA EXPLOTACIÓN DE LA SAL AL TÉRMINO DE LA EDAD DEL COBRE EN LA MESETA CENTRAL ESPAÑOLA: ¿FUENTE DE RIQUEZA E INSTRUMENTO DE PODER DE LOS JEFES CIEMPOZUELOS?”. Para comprender brevemennte cuanto en él exponen, añadiremos los epígrafes principales de este estudio, que son: Reconocimiento de explotaciones de sal por ignición de época campaniforme: Los documentos de Molino Sanchón (Villafáfila en Zamora) y de Espartinas (Ciempozuelos, Madrid”. Reivindicación de las cerámicas de tipo Ciempozuelos en los espacios de producción de sal”. “La mina como espacio sagrado ¿Ceremonias de los jefes Ciempozuelos en Molino Sanchón?”. “Consideraciones sobre la actividad salinera villafafileña en la transición Calcolítico - Edad de Bronce...”.

.

El mencionado trabajo de Delibes y del Val, termina con las siguientes palabras: “Hace tres décadas, en el trabajo que Martín Valls y uno de nosotros dedicamos al hallazgo de la sepultura campaniforme de Fuente-Olmedo, nos hacíamos eco de la frecuencia con que este tipo de yacimientos (Pajares de Adaja, Samboal, Portillo, Villaverde de Íscar) (…) No se trata, por supuesto, de restar importancia a estos dos factores, pero, una vez que sabemos a través de los documentos de Molino Sanchón II y de Espartinas que las élites Ciempozuelos están detrás de la producción de sal, ¿cómo silenciar que la tumba del príncipe de Fuente-Olmedo se sitúa a escasa distancia de tres de los bodones salados -laguna del Caballo Alba, Bodón Blanco y Aguasal- (...) los más importantes de la región olmedana?” (G) .

.

NOTAS mencionadas en esta CITA:

(A): ELISA GUERRA DOCE: La tumba de un príncipe en Fuente Olmedo: un referente para el estudio del campaniforme en tierras vallisoletanas Pags 13 a 22

Conocer Valladolid 2013 // Real Academia de Bellas Artes de la Purísima Concepción Primera edición: noviembre de 2014 -contribuciones científicas presentadas en el VII Curso Conocer Valladolid, celebrado en la Real Academia de Bellas Artes de la Purísima Concepción de Valladolid, entre los días 4 y 27 de noviembre del año 2013-

.

(B): MARTÍN VALLS, R. y DELIBES DE CASTRO, G.: La cultura del Vaso Campaniforme en las campiñas meridionales del Duero: el enterramiento de Fuente Olmedo (Valladolid). Valladolid: Junta de Castilla y León, Monografías del Museo Arqueológico de Valladolid (2ª edición aumentada). 1989.

DELIBES DE CASTRO, G.: El Vaso Campaniforme en la Meseta Norte española. Valladolid: Universidad de Valladolid. 1977.

.

(C): La inhumación en fosa del pago de Perro Alto (Fuente Olmedo, Valladolid):

circunstancias del hallazgo”: “Los pormenores del descubrimiento de la tumba campaniforme de Fuente Olmedo aparecen descritos con detalle en la monografía que los profesores Ricardo Martín Valls y Germán Delibes de Castro (1974) (...) Sobre el terreno, y con la ayuda de su descubridor, localizaron una fosa ovalada de 2,90 por 2,40 metros en sus ejes principales y 0,80 de profundidad (...) la docena de armas de cobre (en concreto un puñal de lengüeta y once puntas de jabalina), más el brazal de arquero de arenisca, junto a los brazos y en contacto con las manos; y tres vasijas de barro bellamente decoradas con incisiones”. IDEM cita (A) (sic)

.

(D): Hace varios años comuniqué por carta a Joaquín Díaz mi teoría sobre el nombre de Valladolid, considerándolo como un topónimo nacido del bajo latín VALLIS TOLETUM y cuyo significado sería “Valle de la Meseta”. En su contestación, Joaquín Díaz reconocía esta hipótesis etimológica, como una posibilidad plausible. Por su parte, Angel Montenegro Duque en su separata EL ORIGEN CÉLTICO DEL TOPÓNIMO VALLADOLID. UNIVERSIDAD DE VALLADOLID 1946-47 (pags 36 a 46); menciona que comúnmente esta palabra se considera nacida desde diversos radicales, entre los que se destacan los árabes. Creyendo que pudo significar “Valle del Olivo” (Vall de Olid; ó Vallis Olivetum) o “Valle del califa Olid”. La teoría de Montenegro Duque es que el sufijo “Tolitum” no sería latino sino celta y se ha de traducir como lugar de aguas, siendo el significado de Vallis Tolitum, “Valle de los manantiales” (Vallis- tol-itum).

.

(E): IDEM cita (A) (sic)

.

(F): A los interesados en el tema de la escultura celtibérica de verracos y toros, recomendamos leer mi artículo:

PUNTOS GEODÉSICOS Y PIEDRAS MEGALÍTICAS: OMPHALOS Y MARCAS DE ORIENTACIÓN PULSANDO:

http://loinvisibleenelarte.blogspot.com.es/2015/08/

Asimismo consultar el de Alicia Cantó:

LA «PIEDRA ESCRITA» DE DIANA, EN CENICIENTOS (MADRID), Y LA FRONTERA

ORIENTAL DE LUSITANIA ALICIA M. CANTO Universidad Autónoma de Madrid// CuPAUAM21,

1994. pp. 271-296

-ADEMÁS, A LOS INTERESADOS EN EL ORIGEN DE LA TAUROMAQUIA Y EL SIGNIFICADO DE LOS TOROS EN LA ANTIGÜEDAD RECOMENDAMOS MIS ARTÍCULOS:

-EL FRIGIANISMO EN LA CULTURA IBÉRICA. Parte cuarta: Sentido del encaste y significado del toro bravo en el Mundo Antiguo (De "Lo invisible en la mitología": Los bueyes de Gerión en el tesoro de El Carambolo. Parte LXXIII). REFLEXIONA SOBRE EL SIGNIFICADO DEL TORO EN LA CULTURA IBÉRICA. http://loinvisibleenelarte.blogspot.com.es/2013/01/blog-post_20.html

-EL FRIGIANISMO EN LA CULTURA IBÉRICA. Parte quinta: El toro bravo en la Antigüedad; guardián y arma de guerra (De "Lo invisible en la mitología": Los bueyes de Gerión en el tesoro de El Carambolo. Parte LXXIV). NARRA COMO LOS IBEROS USABAN LOS TOROS PARA DEFENDERSE Y EN LA GUERRA, MENCIONANDO TEXTOS HISTÓRICOS QUE RECOGEN ESTE HECHO. http://loinvisibleenelarte.blogspot.com.es/2013/01/blog-post.html

-EL GUARDIÁN SAGRADO DEL GANADO Y SU TOTEM SALVAJE -capítulo sexto de "EL FRIGIANISMO EN LA CULTURA IBÉRICA" (Parte LXXV de "Lo invisible en la mitología": "Los bueyes de Gerión en el tesoro de El Carambolo")-. Sobre la permanencia del toro bravo al haberse usado pare la guerra y para evitar los asaltos o robos en el campo y ciudades. EXPONIENDO LA IDEA DE QUE ESTE ES EL ORIGEN DE LAS CORRIDAS, ENCIERROS Y FIESTAS POPULARES http://loinvisibleenelarte.blogspot.com.es/2013/03/blog-post.html

-EL HOMBRE-TORO, BOYERO O MAYORAL, GUARDIÁN DEL REBAÑO -de "EL FRIGIANISMO EN LA CULTURA IBÉRICA", capítulo 7º (Parte LXXVI de "Lo invisible en la mitología": "Los bueyes de Gerión en el tesoro de El Carambolo")-. CONTINÚA CON LA IDEA ANTERIOR, EXPLICANDO EL ORIGEN DE LA VENERACIÓN DEL MAYORAL Y LA FUNCIÓN DE AQUELLOS PARA DEFENDER REBAÑOS, CIUDADES Y CAMPOS EN LA ANTIGÜEDAD. http://loinvisibleenelarte.blogspot.com.es/2013/04/blog-post.html

.

(G): SAL Y JEFATURAS, UNA REFLEXIÓN SOBRE EL YACIMIENTO DEL BRONCE ANTIGUO DE SANTIOSTE, EN VILLAFÁFILA (Zamora). Germán Delibes de Castro // Valladolid 1993 (pags 33 a 46)

.

(H): Germán Delibes de Castro LA EXPLOTACIÓN DE LA SAL AL TÉRMINO DE LA EDAD DEL COBRE EN LA MESETA CENTRAL ESPAÑOLA: ¿FUENTE DE RIQUEZA E INSTRUMENTO DE PODER DE LOS JEFES CIEMPOZUELOS?"

VELEIA, 24-25 // pags. 791-811, Año 2007-2008

.

(G): IDEM cita (G) citando a:

(Martín Valls y Delibes, 1974)

(García Amilibia y Comelles i Folch, 1987: 285-286; Pozo Villalba, 2005)

.

(19b): A. Esparza Arroyo; SOBRE EL RITUAL FUNERARIO EN COGOTAS I, pag 34 (Renedo de Esgueva).

chrome-extension://efaidnbmnnnibpcajpcglclefindmkaj/https://gredos.usal.es/bitstream/10366/22583/1/DPHAA_SobreelritualfunerarioCogotasI.pdf

.

(20): IDEM (6) Tufino: SIC: Primitiva Bueno haría nuevas aportaciones al analizar las estatuas-menhir y las estelas antropomorfas de la región extremeña, de las que dedujo que existía una fuerte tradición megalítica que se expresaba a través de la utilización de estos soportes pétreos documentados en toda Europa occidental y, sobre todo, en la península Ibérica (Bueno, 1984: 306). En este sentido, Celestino consideraba evidente su significado funerario y sugería que éstas se encontraban junto a túmulos o necrópolis megalíticas, ya sea cubriendo tumbas de inhumación (consideradas las más antiguas) o clavadas en el suelo como indicadores de lugares de enterramiento, con lo que se enfatizaba su carácter conmemorativo (Celestino et al., 2011: 421, Díaz Guardamino, 2010: 31). pags 10 y 11 /// Ruiz-Gálvez y Galán Domingo realizaron estudios relacionados con el paisaje y el territorio de las estelas del Suroeste, revelando que éstas se solían situar en zonas de paso natural, asociadas a poblados, e interpretadas como hitos de vías ganaderas, zonas de explotación minera y rutas comerciales (Ruiz-Gálvez et al., 1991: 264). Claros ejemplos de ello son las estelas de Écija I, San Martinho o Montemolín.

.

(21): LAS ESTELAS TARTÉSICAS: ¿LOSAS SEPULCRALES, MARCADORES ÉTNICOS O REPRESENTACIÓN DE DIVINIDADES GUERRERAS? /// ANTONIO TEJERA GASPAR / JESÚS FERNÁNDEZ RODRÍGUEZ / MARCOS RODRÍGUEZ PESTANA //// SPAL 15 (2006): 149-165 /// http://dx.doi.org/10.12795/spal.2006.i15.07

(21a): Nuestra pretensión es mucho más sencilla. Se trata de exponer una serie de ideas con la intención única de profundizar en algunos de estos aspectos para tratar de saber un poco más de lo mucho que sobre este tema ya se ha hecho y se conoce, y asimismo con el deseo exclusivo de contribuir a una discusión que complemente las diferentes hipótesis manejadas hasta el presente. La propuesta que haremos sobre la interpretación de lo figurado en dichos monumentos sólo se refiere a las conocidas “estelas decoradas”, o “estelas de guerreros”, dejando fuera las denominadas “estelas diademadas” y las alentejanas, por considerar que unas y otras se enmarcan en un ambiente cultural que si no distinto, no nos parece –al menos por ahora–, que respondan a un mismo contexto social y religioso, e igual sucede con las estelas en las que figuran elementos propios de ambas iconografías que seguramente obligará a replantear algunas de las cuestiones que aquí se expresan, pero que por el momento preferimos no entrar en esa discusión. //Pag 2 =150 //

(21b): 1. LAS ESTELAS COMO LOSAS FUNERARIAS: De todas las propuestas, seguramente la que más eco ha alcanzado ha sido la de considerar a estos monumentos como losas funerarias o indicadores de enterramientos, por lo que a la figura humana se le ha relacionado, de un modo u otro, con la representación de la muerte de un guerrero (…)Los fundamentos de esta hipótesis, aunque débiles como veremos, fueron defendidos por el prof. Almagro, cuando se refería a las circunstancias del hallazgo de“Solana de Cabañas” // Pag 2 =150 // (…) A partir de estos pocos hallazgos relacionados con enterramientos, a los que a las estelas se les vinculó con lastras funerarias para cubrirlos, se hicieron, a nuestro juicio, excesivas generalizaciones sin que se contara aún con datos suficientes para sostener dicha hipótesis. Otro documento manejado por M. Almagro para enriquecer su hipótesis, se relaciona con la de la“Granja de Céspedes” (Badajoz), que “fue hallada con toda seguridad cubriendo una sepultura de inhumación.(…) La endeblez de los argumentos manejados sobre la supuesta asociación de las estelas como cubiertas de tumbas, se puede comprobar, además de en lo dicho, en la descripción que conocemos de lo publicado con ocasión del hallazgo de la estela de “Figueira”, procedente de Lagos, en el Algarve portugués. Sus divulgadores la dieron a conocer como un monumento que cubría una tumba, aunque en esta ocasión M. Almagro dice que cerca “se hallaron unas lajas de piedras dispersas y no es seguro que esta estela apareció cubriendo unos restos humanos hallados dentro de una cista que estaría señalada por una estela” (Almagro 1966: 72). // Pag 3 =151

(21c): 2. LAS ESTELAS COMO MARCADORES ÉTNICOS Otra de las hipótesis sobre la interpretación de las estelas, ha sido la de considerarlas marcadores de territorios, que servirían como indicadores de rutas de ganado, o como hitos visuales de control y reclamación de recursos, especialmente ganaderos (Ruiz-Gálvez y Galán 1991; Galán 1993; Ruiz-Gálvez 1998: 265-269). // Pag 3 = 151 // (…) Esta hipótesis, que sin duda resulta muy sugerente, debe ser explicada, en todo caso, a partir del conocimiento de la estructura sociopolítica de Tarteso sobre la que algunos investigadores, que han tratado estas cuestiones, se han referido al alto nivel de centralización política que se debió de alcanzar –cuando menos en la etapa del contacto con fenicios y griegos–, como asimismo una estructura social muy jerarquizada, que se fundamentaría en una economía compleja y productora de excedentes, a la que se le asociaría una aristocracia guerrera vinculada a unos personajes, que es de suponer se hallaran pertrechados de un fuerte aparato militar con el que ejercer el control y cohesión del territorio para sojuzgar y dominar grandes áreas geográficas,mediante la superioridad de sus armas, panoplia guerrera bien conocida por cierto, tanto por los materiales arqueológicos, como por esos mismos objetos grabados en las estelas decoradas, como las espadas, escudos, cascos, así como de carros tirados por cuadrúpedos (ya se trate de asnos, mulos o caballos, aunque suponemos que se tratara de estos últimos). Por esa razón se le ha atribuido a la ubicación y distribución de las estelas un carácter defensivo asociado a las rutas de pastoreo que marcarían los hitos del recorrido de las cañadas ganaderas. // Pag 4 =152 // (…) Sobre las interpretaciones de las estelas, y en el caso de que se afianzara en sucesivos trabajos la hipótesis de una supuesta divinidad relacionada con las aguas, convendría tener en cuenta la relación del mito de Gerión con un río sagrado, el río Guadalquivir: dicen los textos clásicos que nació este personaje “casi enfrente de la ilustre Erytheia, junto a las fuentes inmensas de Tartesos, de raíces argénteas, en un escondrijo de la peña” (Estrabón, II,2,11). Del mismo modo, como ha sugerido algún especialista (Gracia 2003: 199), resulta tentador relacionar los apéndices de los cascos tartésicos con la leyenda de los bueyes de aquel personaje mítico. La combinación de estelas, agua y toros, ¿representa el modo indígena de entender la sacralización del territorio (pastos, agua, tierras, ... ), y del ganado vacuno, pilar básico de su economía y sociedad?; ¿esconden creencias religiosas autóctonas que pudieron quedar camufladas en el lenguaje del mito griego de Heracles y Gerión? (la complejidad simbólica de estas asociaciones es enorme. La relación entre el toro y las aguas en el mundo ibérico ya fue destacada en el año 1981 por E. Llobregat; sobre los altares de barro y otras construcciones y piezas del tipo denominado“en forma de lingote” y su simbolismo religioso como pieles de toros en época tartesia // Pag 13=161, //

(21d): 3. ¿SON DIVINIDADES GUERRERAS LAS FIGURAS REPRESENTADAS EN LAS ESTELAS? La hipótesis que defenderemos tiene como base la siguiente proposición. Creemos que las figuras de las estelas no representarían necesariamente a un guerrero, sino a una divinidad guerrera, o de otras muchas atribuciones. Y las armas, junto a los otros objetos que frecuentemente le acompañan, ya sean espejos, liras u otros, se corresponderían con los símbolos que les son propios, de manera que cuando se trata de estelas anicónicas, su representación tendría como finalidad la de sustituir su figuración, al tratarse de los atributos que las distinguían. // Pag 4 = 152 // (…) Nuestra propuesta de que la figuración humana grabada en las estelas podría ser la representación de una o de unas divinidades guerreras, no descarta en ningún caso que pudiera tratarse también de la representación de héroes divinizados o antepasados heroizados (Ruiz-Gálvez y Galán 1991), cuestión que asimismo convendría tener en cuenta, ya que una y otra no entran necesariamente en contradicción (..) En párrafos anteriores ya nos hemos referido a una de las hipótesis que en el pasado sirvió de explicación para las estelas, al considerarlas marcadores de tumbas, hecho que no habría porqué desechar siempre, ya que en nuestro supuesto, si tal figuración representara una divinidad, su presencia en una estela reforzaría aún más esa idea // Pag 11= 159 // (…) Como ejemplo de lo dicho, cabría traer a colación una de las estelas más singulares de las conocidas hasta ahora. Se trata de la de Ategua (Córdoba), en donde está grabada una escena que describe la muerte de un guerrero, y para la que el prof. Bendala (1977) le encontró paralelismos, bien evidentes como ha sido suficientemente divulgado, en representaciones similares de las cráteras del Dypylon de Atena // Pag 11 =159 //

(21e): Una de las muchas cuestiones relativas al hallazgo de las estelas decoradas –que ha terminado por convertirse en un lugar común–, es que estos monumentos, en la mayoría de las ocasiones, por no decir en todas, han aparecido –se dice– sin contexto arqueológico bien definido. Con relación a esta primera afirmación, creemos necesario hacer algunas consideraciones. Es cierto que en su entorno no se han encontrado los restos materiales característicos que suelen acompañar a otros hallazgos arqueológicos,(….) En este sentido conviene recordar que un buen número de estelas han aparecido en las riberas de los ríos. No precisamente en las grandes cuencas fluviales, ciertamente, pero sí en las de los arroyos, o en sus cercanías (Celestino 2001:76). // Pag 5 =153 // (…) muchas estelas han aparecido en zonas en las que había grandes amontonamientos de piedras, y en ocasiones también se han localizado lajas hincadas en sus cercanías que, según se desprende de algunos de los informes arqueológicos publicados, podrían haber estado dispuestas de una forma predeterminada. // Pag 5 =153 // (…) La aparición en el entorno de las estelas de un buen número de piedras hincadas, algunas dispuestas en círculo, nos ha hecho pensar si en algún momento pudieron haber formado parte de una estructura de la que por ahora se desconoce su finalidad, aunque bien pudieron configurar o estar integradas en lugares de culto. En algunos sitios, en donde ha aparecido más de una estela, como “Solana de la Moranilla”, en Écija (Sevilla) (Celestino 2001: 422-428; nombradas como Écija I y II) uno de cuyos hallazgos –la estela IV– fue constatado por nosotros // Pag 5 = 153 (…) Otro ejemplo de estas características está asociado al hallazgo de las estelas de “Valencia de Alcántara” (Cáceres), en donde una de ellas, la nº 1, se encontró en un entorno en el que había también muchas piedras, lo que nos ha hecho suponer asimismo que pertenecieran a alguna estructura igualmente desaparecida, // Pag 5 =153 // (…) Por otra parte, la estela de “Hernán Pérez”, encontrada en un entorno fluvial, en la que había otras cuatro (Almagro 1972: 86), se halló junto a un buen número de lajas de piedras de gran tamaño (Almagro 1974: 32), de las que en ningún caso sabemos si formaron parte de una estructura con forma definida. Otro ejemplo significativo a tener en cuenta son las estelas de “San Martinho” (Castelo Branco). En este yacimiento se documentaron tres formando un conjunto, situado en una zona elevada, en el sitio denominado la loma de “San Martinho”, lugar que domina un importante eje de comunicaciones relacionado con la sierra de la Estrella, al norte; la de Gata al noroeste; y el río Tajo al este y sur. Otro hallazgo que entendemos muy destacable asimismo es la estela de “Cabeza de Buey (II)”, sobre la que S. Celestino en el catálogo de su importante monografía de estos monumentos dice que la piedra apareció hincada y totalmente cerrada. Al lado del lugar del hallazgo, a no más de 20 m encontró una acumulación de piedras que formaban círculos, tres o cuatro, unidos entre sí. (...) [el lugar] se encuentra lleno de piedras en forma de estelas pero sin decorar en un radio aproximado de 30 m cuadrados. // Pag 5 =153 // la estela de “Las Herencias” (II) fue exhumada en la campaña de excavaciones del poblado protohistórico homónimo, junto al Arroyo Manzanas, concretamente en el sector exterior IV. Según los informes arqueológicos, la estela había sido colocada en el interior de una construcción de planta cuadrangular, hecha de tapial sobre un pequeño zócalo de piedra. La cultura material del poblado indica que su origen puede remontarse al Bronce Final (en Celestino 2001: 424). Análogos conjuntos de losas y piedras han sido verificados junto a las estelas de “San Martín de Trevejo”, “Navalvillar de Pela”(…) la estela de “Figueira”, muy próxima al cabo de San Vicente. Aunque los datos sobre su hallazgo son contradictorios, una de las versiones señala que apareció hincada en un lugar dominado por grandes lajas no vinculadas a un campo de cistas // Pag 6 =154 //

(21f): Llegados a este punto, conviene señalar la llamativa vinculación que parece existir entre algunas estelas y determinados lugares de culto que presentan registros arqueológicos del Bronce Final o del período orientalizante.(…) Lo expuesto nos ha hecho suponer, aunque sólo sea una hipótesis a confirmar, que muchas de las estelas –que como sabemos, en la mayoría de las ocasiones iban hincadas en el suelo por la forma en la que estaba preparada la base–, no se hallarían aisladas, sino que podrían haber estado rodeadas de lajas de piedras formando algún recinto que las circundaba –es posible pensar incluso, como hemos visto, que algunos fueran de forma circular–. Y en otros casos también estarían rodeadas por amontonamientos de piedras, como majanos, o estructuras a manera de túmulos. // Pag 6 = 154 // (...) creemos oportuno traer a colación nuevamente la asociación de algunas estelas a restos de fuegos y cenizas, tal y como se sugirió ut supra. Puesta en entredicho su pertenencia a restos óseos humanos, cabría preguntarse sobre la posibilidad de estar ante verosímiles ofrendas u hogueras rituales, bien atestiguadas en ambientes funerarios tartésicos // Pag 7 =155 // (…) también es probable que se realizaran otros ritos que pudieron no dejar rastro arqueológico, tales como libaciones de agua, leche u otros productos. Un texto de Estrabón (III, 1, 4) en el que se describe el llamado Hieron Akroterion (Cabo de San Vicente) arroja luz sobre este particular. El pasaje ha sido interpretado por los especialistas como un testimonio literario del culto marino fenicio a dioses como Melqart, Baal Hamón o Baal Safón (Alvar 1999: 393, con bibliografía3). Sin embargo, Estrabón es claro cuando afirma que la costumbre es indígena: “Pero en lo que se refiere al cabo mismo, que se adentra en el mar, Artemidoro (que visitó el lugar, según dice él) lo compara con un barco (...) Pero en cuanto a Heracles, según dice, no se ve un templo suyo en el cabo (como erróneamente afirma Éforo) ni un altar dedicado a él, o cualquier otro dios, sino sólo piedras en muchos lugares, en grupos de tres o cuatro, las cuales de acuerdo con una costumbre de los nativos, hacen girar las personas que visitan el lugar, y luego, después de derramar una libación sobre ellas, vuelven a colocarse en su sitio. Y añade que no es lícito ofrecer sacrificios allí, y tampoco, de noche, poner los pies en el lugar, porque los dioses, según dice la gente, lo ocupan en aquel momento; más los que vienen a ver el lugar pasan la noche en un pueblo vecino, y luego entran en el lugar de día, llevando agua con ellos, porque allí no hay agua” (las cursivas y negritas son nuestras; traducción en Fernández Castro 1997: 265). Como dato curioso, justo es recordar aquí que la estela más occidental de todo el conjunto fue hallada, posiblemente formando un conjunto con otras lajas, en la aldea de Figueira, en el municipio de Budens, a sólo 1 kilómetro de la playa de Salema, junto al cabo de San Vicente, el Promontorio Sagrado de las fuentes escritas (Celestino 2001: 443). // Pag 7 =155 // (...) una serie de pequeñas cúpulas o cazoletas, como las aparecidas en la de “Fuente de Cantos” y “Magacela” en Badajoz; o en la de “Pedro Abad”, y en la de “Córdoba”I (concebida para ser colocada en posición horizontal; ver Celestino 2001: 435) y en algunas otras, de las que desconocemos su función. Estas cúpulas o cazoletas suelen ser comunes en estelas y paneles rupestres de otros contextos culturales (…) generalmente asociadas a sitios en donde se realizan rituales para derramar líquidos, ya sea agua, sangre, leche u otros, destinados a celebraciones (…) se podría suponer que este hito recordaría el lugar en donde se depositaron las cenizas del muerto o la ofrenda votiva que, como veremos más adelante, se ha defendido como una de las hipótesis –que compartimos– por la que después del rito crematorio sus restos incinerados se echarían a las aguas. Y en ese caso, sería la propia estela y, naturalmente el río o el lugar con agua que le sirvió de lecho funerario, los que formarían parte del contexto arqueológico, ya que como muy bien ha señalado S. Celestino en su monografía (2001), estos monumentos han aparecido prácticamente en su totalidad en zonas cercanas a áreas fluviales. // Pag 7 =155 // (...) M. Almagro Basch, que en su momento llamó la atención sobre la propuesta de Tavares al referirse a la estela de “San Martinho III”, encontrada en el lugar de Mercoles, también en Castelo Branco, que formaba parte de un conjunto, llega a decir que en el sitio en el que apareció este grupo de estelas grabadas “debió de existir no lejos una necrópolis o santuario donde debieron de depositarse estas estelas que, como veremos, se nos aparecen con frecuencia agrupadas en varios lugares” (Almagro 1966: 39). La sugerente reflexión de este investigador posee para nosotros un gran valor, no sólo por coincidir en algunos aspectos con la propuesta que hacemos, sino por señalar que con suma frecuencia, como hemos indicado más arriba, las estelas aparecen en efecto formando grupos. // Pag 10 = 158 //

(21g): La ausencia de restos funerarios de esta etapa, ha dado pie a la propuesta de algunas hipótesis de verdadero interés, de las que nos gustaría destacar la formulada por Mª Belén y J. L. Escacena (1995, con bibliografía), quienes defienden que en esta etapa los tartesios incineraban a sus muertos, como así sucede en la fase orientalizante posterior. Según estos autores, después de que los muertos fueran incinerados, sus cenizas se esparcían en las aguas de los ríos, y con ellos los objetos que les eran propios, por lo que los hallazgos de espadas, fíbulas, regatones de lanzas, que formaban parte del depósito de la Ría de Huelva, pudieron formar parte de la panoplia guerrera de los personajes allí enterrados. (…) en el hallazgo de espadas y otras armas asociadas a las aguas, por lo que cabría pensar del mismo modo que las estelas localizadas en el entorno de zonas fluviales se relacionaría de igual modo con los sitios en los que fueron vertidas sus cenizas // Pag 7 =155//

(21h): BELÉN DEAMUS, Mª. y ESCACENA CARRASCO, JL, (1995), "Acerca del horizonte de la Ría de Huelva. Consideraciones sobre el final de la Edad de Bronce en el Suroeste Iberido. VER CITA (14b)

.

(22): A LOS INTERESADOS EN LEER ESTOS DOS ARTÍCULOS MÍOS, DONDE SE ESTUDIA EL SIGNIFICADO DE LA LIRA; LES FACILITO SU TÍTULO Y ENLACE

III – 7º FENICIA Y CARTAGO EN NUESTRO FLAMENCO: La aparición de los cordófonos en la Península y su origen: ¿Fenicio, cretochipriota, egeo, hitita o celta?-

Para llegar hasta el artículo pulsar: https://historiasdelflamenco.blogspot.com/2025/12/iii-7-fenicia-y-cartago-en-nuestro.html

III – 8º FENICIA Y CARTAGO EN NUESTRO FLAMENCO: Significado y simbolismo de los cordófonos, representados en la Península a finales del Bronce y comienzos del Hierro.

Para llegar hasta el artículo pulsar: https://historiasdelflamenco.blogspot.com/2026/03/iii-8-fenicia-y-cartago-en-nuestro.html

(23): Los descubrimientos de Las Capellanías (Cañaveral de León, Huelva): Avances decisivos en la investigación de las Estelas Ibéricas /// Jueves, 19 de junio de 2025 /// Leonardo García Sanjuán (Universidad de Sevilla), Marta Díaz-Guardamino (Universidad de Durham), Timoteo Rivera Jiménez (Universidad de Sevilla)

.

(24): Shedding new light on the context and temporality of Iberian warrior stelae: The Cañaveral de León 2 Stela and Las Capellanías burial complex (Huelva, SW Spain) // Arrojando nueva luz sobre el contexto y la temporalidad de las estelas de guerreros íberos: La Estela Cañaveral de León 2 y el complejo funerario de Las Capellanías (Huelva, SO de España) /// Leonardo García Sanjuán, Marta Díaz-Guardamino, Timoteo Rivera Jiménez y VVAA // Publicado: 23 de abril de 2025 // https://doi.org/10.1371/journal.pone.0321080

SIC:

(24a): En concreto, en este trabajo estudiamos la Estela n.º 2 mediante una amplia combinación de métodos que abarcan desde la geoarqueología hasta la datación por luminiscencia y la arqueoastronomía, así como diversas técnicas de visualización digital y teledetección. Este enfoque multidisciplinar proporciona datos que revelan múltiples evidencias sobre el contexto y la temporalidad de la estela, su fabricación y su diseño gráfico (…) En este trabajo, presentamos la primera evidencia científica concluyente que demuestra que las estelas ibéricas del final de la prehistoria, y en particular las llamadas series de "tocados" y "guerreros", se utilizaban como monumentos, tanto en la conmemoración de enterramientos como en la marcación territorial y paisajística con una fuerte asociación a los caminos. Esta evidencia proviene del trabajo de campo realizado en el yacimiento de Las Capellanías (Cañaveral de León, Huelva) (…) El descubrimiento constante de nuevas estelas a lo largo de los años no contribuyó a esclarecer su contexto, ya que, en la mayoría de los casos, no se encontraron como resultado de trabajos arqueológicos de campo (… ) Debido a la falta de evidencia contextual verificada (sobre características funerarias o de otro tipo), en la década de 1990, se destacó el papel de las estelas guerreras como marcadores territoriales (…)

(24b): las únicas estelas de "guerreros" con contextos reconocibles debidamente documentados mediante métodos arqueológicos (las de Setefilla, Cancho Roano, Pocito Chico y Arroyo Manzanas) parecían haber sido encontradas en una posición secundaria como resultado de una reutilización, lo que impidió una comprensión directa de su contexto de uso primario (…) Así, se sugirió que casi todas las estelas ibéricas estaban inherentemente “descontextualizadas” (…) En este artículo, presentamos la estela Cañaveral de León n.º 2, la primera estela guerrera ibérica hallada en posición estratificada dentro de su posible contexto de uso primario (una necrópolis) y documentada durante excavaciones arqueológicas. La estela n.º 2 fue descubierta en un túmulo funerario durante excavaciones científicas realizadas en junio de 2022 en el yacimiento de Las Capellanías, donde una primera estela (designada como estela n.º 1) había sido hallada por casualidad en 2018 (…) En la cara lisa y nivelada del anverso de la losa, hay una serie de motivos tallados, la mayoría de los cuales se encuentran típicamente en las estelas de guerreros. En el centro del "lienzo" de piedra hay una figura humana esquemática bastante grande con extremidades curvas que terminan en manos y pies con dedos grandes y claramente delineados. Algo bastante notable es que el guerrero representado en esta estela muestra polidactilia postaxial en ambos pies, es decir, que cada pie tiene seis dedos. Los dedos de las manos y los pies están, típicamente, representados con cuidado (y numéricamente correcto) en las estelas ibéricas, por lo que este es un rasgo físico intencional y significativo, cuyas implicaciones se discuten más adelante. El conjunto de armas más inmediatamente asociado con la figura incluye una espada colocada sobre la cintura (con la punta apuntando a la derecha del guerrero), así como un tocado "cornudo". A la izquierda de la figura humana, junto al hombro, se aprecian dos motivos más, posiblemente la representación esquemática de un espejo y un broche. Debajo de la mano y la espada, en el lado izquierdo de la figura, hay un elemento redondo que podría representar un recipiente, aunque esto es incierto. A la derecha del individuo, en la parte superior, se observa un elemento cuadrado difícil de identificar, un arco con lo que parecen ser varias flechas y un elemento alargado de difícil interpretación, ¿quizás un segundo arco? En la parte inferior del anverso se encuentran otros elementos, incluyendo un posible cuadrúpedo, que podría ser un perro (si bien también se encuentran caballos en algunas estelas de guerreros, asociados a carros de dos ruedas), y posibles restos de tallas parcialmente borradas. Como se mencionó anteriormente, no se identificaron motivos tallados en el reverso ni en los laterales de la losa.

(24c): Estructura 1, donde se encontró la estela n.° 2. La Estructura 1 es un túmulo circular de 6,5 m de ancho, construido con diversos tipos de roca, incluyendo cuarzo lechoso, esquisto y guijarros verdosos de roca volcánica (principalmente ofita), y delimitado en su perímetro por grandes losas de pizarra profundamente incrustadas en el suelo. Dentro de la Estructura 1 se descubrieron dos cistas, denominadas estructuras 1a y 1b, respectivamente.

La Estructura 1a se encuentra en la mitad norte del túmulo, a una distancia de aproximadamente 1 m de su borde (marcado por las losas verticales que lo sostienen). Es una cista rectangular delimitada por 10 losas verticales de pizarra (dos parecen faltar en su lado norte) de un color púrpura muy inusual y llamativo. Esta cista tiene las siguientes medidas: 2,31 m de longitud, 36 cm de ancho máximo y 46 cm de profundidad máxima. Por su tamaño, la Estructura 1a es significativamente mayor que la mayoría de las cistas de la Edad del Bronce Temprana/Media, que se encuentran comúnmente en el suroeste ibérico. Estas cistas, datadas mediante aproximadamente 30 dataciones por radiocarbono en huesos humanos entre el 2200 y el 1500 a. C. (con una sola excepción ligeramente posterior de Pessegueiro).(...) La excavación de la Estructura 1a reveló que estaba casi completamente vacía. En la parte superior de su relleno, centrada dentro de la cista, se encontró una acumulación de piedras, incluyendo fragmentos de losas de pizarra, nódulos de cuarzo lechoso y guijarros de roca volcánica, que sumaban un total de 109,9 kg de piedra. Dada su concentración y densidad, esta acumulación de piedras podría ser deliberada, en lugar de ser simplemente el resultado de un derrumbe. Además de las piedras, se identificaron media docena de pequeños fragmentos de cerámica hecha a mano y algunos restos minúsculos de material carbonizado, los cuales fueron registrados y actualmente se están estudiando. No se identificaron restos humanos (...) apunta a una extracción cuidadosa y sistemática de su contenido, que va más allá de lo que se suele encontrar en las tumbas saqueadas en tiempos recientes.

(24d): Se tomaron muestras de OSL de los sedimentos del suelo encontrados debajo de la estela cuando la estela fue levantada por la noche.(...) Se realizó un corte transversal de esta estructura, revelando un relleno ceniciento y suelto, con pequeños fragmentos de pizarra. En su interior se encontró un diminuto fragmento de cerámica (de menos de un centímetro cuadrado), aparentemente quemado. Se tomaron muestras adicionales del relleno de esta estructura para su datación por luminiscencia estimulada ópticamente (OSL). Esta estructura podría interpretarse como un receptáculo en el que se encontraba la estela antes de ser enterrada en el túmulo.(...) Se obtuvieron dos edades de luminiscencia estimulada ópticamente (OSL) de las muestras de suelo extraídas de debajo de la estela. (…) Las edades reportadas se dan en años (ka) (como referencia, el año de medición es 2024). Ambas fechas OSL son consistentes, con un rango de edad de 1σ de 2340 y 1680 a. C., un período de tiempo que generalmente se conoce como Edad del Bronce Temprana (c. 2200–1600 a. C.) en el sur de Iberia. Si bien estas edades son consistentes con la cronología de túmulos funerarios como la Estructura 1 encontrada en todo el suroeste ibérico (ver discusión más adelante), son más antiguas que la cronología generalmente atribuida a las estelas de "guerreros", que la erudición que abarca cien años ha establecido entre c. 1425/1300–850/750 a. C. (Edad del Bronce Tardía y comienzo de la Edad del Hierro Temprana) (…) Esto plantea una serie de preguntas importantes, que se discuten más adelante. Antes de abordar estas preguntas, hay una advertencia importante que señalar. No podemos descartar que el sedimento recolectado pudiera haber contenido granos (de cuarzo) con diferentes historias de reajuste óptico antes del enterramiento. Si bien se espera que los granos dentro de la superficie más superficial del sedimento (< 1 cm) hayan estado expuestos repetidamente a la luz del día hasta que la estela fue colocada sobre él, es probable que los granos en un nivel más profundo hayan permanecido en condiciones oscuras, a menos que fueran perturbados. (…) Las dos determinaciones de edad OSL obtenidas de muestras de suelo que se encuentran directamente debajo de la estela, aunque con precisión limitada (es decir, 2670–1350 a. C. ± 2σ o 2340–1680 a. C. ± 1σ), indican que su deposición no fue anterior a c. 2700 a. C. (2σ) o 2340 a. C.)

(24e): la estela de Alfarrobeira, ubicada junto al río Arade en la región portuguesa del Algarve. Esta estela es del tipo «alentejano», decorada con un objeto en forma de ancla, y convencionalmente se le atribuye una cronología de la Edad del Bronce Temprana/Media. Esta estela fue encontrada en la década de 1950 junto a una pequeña cista dentro de un complejo funerario de la Edad del Bronce Temprana/Media (EBA), Alfarrobeira 1, compuesto por una serie de túmulos rectangulares que contienen una cista cada uno. La excavación de la necrópolis a finales de la década de 1980 reveló un hueco en el lado norte de una de las cistas más recientes y periféricas (n.º 2), donde se habría colocado la estela. (…) Otro caso es la estela guerrera de Ervidel 2 (en el Bajo Alentejo), encontrada cerca de dos cistas en Herdade do Pomar, una que contiene un entierro femenino que arroja una fecha de radiocarbono dentro de la Edad del Bronce Temprana y dos vasijas de cerámica, mientras que la segunda había sido saqueada. Finalmente, vale la pena mencionar la estela con 'tocado' de El Cerezal 1 (Cáceres), que los informes orales indican que fue encontrada en posición vertical, junto a una cista que contenía una urna, y también la estela 'guerrera' y las estelas con 'tocado' de Hernán Pérez 3-6 (Cáceres), que, nuevamente, el testimonio oral indica que fueron encontradas en posición vertical en un área donde había cistas (…) También existen otros casos de estelas que, según informes informales, se han encontrado en relación con urnas funerarias (por ejemplo, Cortijo de la Reina, Cerro Muriano), pero estos hallazgos no han sido confirmados por los arqueólogos. Una excepción es la estela de Setefilla, documentada durante trabajos de campo arqueológicos en la década de 1920. Esta se encontró cubriendo una tumba con urnas, cremaciones y un entierro, dentro de la denominada necrópolis «orientalizante». En este contexto, esta estela se ha interpretado como reutilizada

(24f): Las Capellanías no solo ofrece arquitecturas similares a los enterramientos y necrópolis descritos anteriormente, sino que, durante la temporada de excavaciones de septiembre de 2023 (aún no publicada), se halló una cantidad considerable de restos humanos incinerados (actualmente en estudio), lo que confirma, de forma indiscutible, su uso funerario. La amplia gama de similitudes entre las estructuras funerarias de Las Capellanías y las datadas en la Edad del Bronce y la Edad del Hierro, así como la cultura material desenterrada en 2023 y las dataciones por luminiscencia estimulada ópticamente (OSL) de la estela n.º 2, incrustada en el montículo de la Estructura 1 aquí descrita, sugieren que el uso del sitio y de la estela guerrera que contiene se extendió durante varios siglos, desde finales del III milenio a. C. hasta el II milenio y la primera mitad del I milenio a. C. Las excavaciones realizadas en septiembre de 2023, que incluyeron otros enterramientos, y los análisis posteriores contribuirán significativamente a una mejor comprensión del sitio en este y otros aspectos. (…)

(24g): Las estelas guerreras de granito no son abundantes en esa región, pero se conocen dos casos: Fuente de Cantos (Badajoz), a unos 44 km al noreste, y Burguillos (Sevilla), a unos 80 km al sureste. Estas dos estelas también se asemejan a la estela Cañaveral de León n.° 2 en la forma en que se representó la figura humana, incluyendo cómo se colocó al antropomorfo como figura central de la composición, y rasgos estilísticos similares (por ejemplo, brazos curvos) (…) En tercer lugar, el hecho de que el personaje representado en la estela n.º 2 muestre seis dedos en cada pie es muy significativo, ya que respalda la hipótesis de que las estelas tenían como objetivo proporcionar relatos gráficos de mitos transmitidos oralmente, que incluían personajes especiales, como héroes (…) La polidactilia es un hallazgo poco frecuente en el registro arqueológico, pero existen indicios de que entre las sociedades prehistóricas se consideraba un rasgo asociado a personas «especiales». (…) La estela nº 2 de Cañaveral de León amplía y enriquece este antiguo debate, ya que la cronología OSL proporciona edades máximas para su desmantelamiento, que pudo haber tenido lugar en cualquier momento entre c. 2340 y 1680 a. C. o más tarde. (…) Por lo tanto, la investigación realizada en Las Capellanías abre la posibilidad de que algunas estelas «guerreras» del suroeste ibérico se hayan creado antes de lo que se pensaba, ampliando así el rango temporal de estos notables monumentos. (…) Además, las estelas descubiertas en Las Capellanías (tres en total, tras la temporada de excavaciones de septiembre de 2023) confirman la coexistencia y sincronicidad de diversas estelas, consideradas a menudo como tipos distintos que representan diferentes roles sociales o incluso tradiciones de cronologías o trasfondos sociales parcialmente divergentes. Estelas que con frecuencia se han visto como separadas en tipo y temporalidad, como las "con tocado" (o "diademas") y las denominadas "guerreras", se encuentran a escasos metros de distancia en Las Capellanías, cerca o integradas en monumentos funerarios adyacentes o incluso unidos entre sí. Esto abre una perspectiva completamente nueva sobre estos monumentos, marcada por la fluidez de conceptos gráficos, temas y narrativas. Aquellas estelas anteriormente denominadas "diademas" y "guerreras" ya no pueden considerarse separadas u opuestas.

(24h): Esto ya lo sugería el descubrimiento de la estela n.º 2 de Almadén de la Plata en 2005 y ahora lo confirman las estelas n.º 1, n.º 2 y n.º 3 de Cañaveral de León. Las llamadas estelas «guerreras» y «diademadas» formaban parte de un sistema más amplio de expresión gráfica que integraba múltiples elementos en un complejo flujo de conceptos y significados. (…) la estela Cañaveral de León n.º 2, quizás erigida junto a la Estructura 1a, con la cista situada a su lado, y luego, poco después de su uso principal (funerario), colocada dentro del túmulo funerario donde fue encontrada posteriormente. La misma secuencia podría sugerirse también para la estela de Setefilla, mencionada anteriormente. Esto contradice la noción, en gran medida aceptada durante más de un siglo, de que todas las estelas de guerreros ibéricos fueron creadas cuidadosamente, quizás por especialistas, y colocadas en posición vertical, para ser vistas y conservadas como monumentos perdurables. Además, esto encajaría con un patrón más amplio que se está revelando con el reciente reexamen de las estelas de "guerreros", que muestra que algunas estelas eran creaciones bastante improvisadas que podían ser modificadas y reesculpidas poco después de su creación inicial (…) Finalmente, las fechas OSL obtenidas sugieren que esta estela fue enterrada después del 2700 a. C. aproximadamente. Esto abre la posibilidad de fechas anteriores a las asumidas previamente para la creación y reutilización de algunas estelas guerreras. (…) En conjunto, el yacimiento de Las Capellanías aporta nuevas e impactantes evidencias que están destinadas a provocar una verdadera revolución en la forma en que se han abordado las estelas ibéricas hasta la fecha. La estela n.º 2, junto con las nuevas evidencias recuperadas en las excavaciones realizadas en junio de 2022 y septiembre de 2023, actualmente en estudio, incluida la estela n.º 3, hallada sobre una fosa funeraria con una cantidad considerable de huesos humanos incinerados y decorada con una sorprendente «combinación» de elementos de las estelas «diademadas» y «guerreras» (hasta ahora diferenciadas), es una buena prueba de hasta qué punto se pondrá en tela de juicio la concepción tradicional sobre estos monumentos.

(24i): la estela no se encontró en posición pompeyana, sino cuidadosamente colocada boca abajo y con la base hacia arriba, e incrustada en el relleno pedregoso del túmulo, lo cual no puede haber ocurrido por casualidad. En conjunto, estas tres observaciones sugieren la posibilidad de que algunas estelas nunca se concibieran para ser erigidas durante largos periodos de tiempo como monumentos perdurables, sino que, en cambio, se tallaran de forma oportunista y se utilizaran durante un periodo relativamente corto, como parte de las prácticas funerarias. Ese habría sido sin duda el caso de la estela Cañaveral de León n.º 2, quizás erigida junto a la Estructura 1a, con la cista situada a su lado, y luego, poco después de su uso principal (funerario), colocada dentro del túmulo funerario donde fue encontrada posteriormente. La misma secuencia podría sugerirse también para la estela de Setefilla, mencionada anteriormente. Esto contradice la noción, en gran medida aceptada durante más de un siglo, de que todas las estelas de guerreros ibéricos fueron creadas cuidadosamente, quizás por especialistas, y colocadas en posición vertical, para ser vistas y conservadas como monumentos perdurables. Además, esto encajaría con un patrón más amplio que se está revelando con el reciente reexamen de las estelas de "guerreros", que muestra que algunas estelas eran creaciones bastante improvisadas que podían ser modificadas y reesculpidas poco después de su creación inicial, mientras que otras hechas de litologías muy duras (es decir, arenisca de cuarzo silicatado) de la región de Zújar podrían haber sido fabricadas de manera planificada por especialistas durante la última fase del fenómeno de las estelas de guerreros.

.

(25): LA CULTURA TALAYÓTICA DE MALLORCA. UNA SÍNTESIS // Javier Aramburu-Zabala /// diciembre 2024; liberado en la Red.

APROXIMACIÓN CRONOTIPOLÓGICA A LA MATERIALIDAD DEL POSTALAYÓTICO MALLORQUÍN: EL AJUAR FUNERARIO, NO CERÁMICO /// Paz Balaguer Nadal // Universidad de Barcelona 2005

.

(26): EL ORIGEN DE LAS ESTELAS DECORADAS DEL SUROESTE DE LA PENINSULA IBERICA EN EL BRONCE FINAL II (1325-1150 a.C.) por Alfredo MEDEROS MARTIN (pags 417 y ss.) // en Jiménez Ávila Ed. ANEJOS DE AESPA LXII SIDEREUM ANA II // El río Guadiana en el Bronce Final Mérida 2012

SIC: Las estelas decoradas del Suroeste de la Península Ibérica debieron cumplir estas tres funciones,indicativa de una tumba, residencia del alma y conmemorativa del fallecido, aunque en este trabajo vamos a tratar de profundizar en las estelas que consideramos mas antiguas, desde inicios del Bronce Final II, ca. 1325 a.C., 1325 a.C., que presentan un esquema iconográfico tripartito con lanza, escudo con escotadura externa.

(…)

Estas primeras estelas suponen una clara ruptura frente a la iconografía precedente del Bronce Final I, presente en las estelas alentejanas. Por una parte, se introduce la lanza y el escudo, que modifican la iconografía de la fase precedente. Por otra parte, las espadas comienzan a responder a modelos atlánticos, reflejando los tipos Rosnoen y pistiliformes, sustituyendo a las espadas precedentes de tipología argárica.

Pag 419

.

(27): Sobre El Hundido 1º / etapa calcolítica neolítica:

La tumba colectiva de El Hundido (Monasterio de Rodilla, Burgos) y su ritual funerario durante el Neolítico Final y el Calcolítico TRABAJOS DE PREHISTORIA72, N.º 1, enero-junio 2015, pp. 84-104, ISSN: 0082-5638doi: 10.3989/tp.2015.12145

Carmen Alonso Fernández.

(27a): SIC: La clausura de la tumba colectiva debió producirse cuando en la zona septentrional de la cámara (A) y el propio corredor no quedaba espacio para nuevos enterramientos, aunque la superficie libre de la zona meridional (B) todavía era considerable. Entonces, se procedió a la colmatación total de la zona septentrional mediante cuatro capas sedimen-tarias sucesivas: tres de arena y una de arcilla. Si la cubierta hubiese sido vegetal, esta labor se habría visto facilitada al poder retirarla con comodidad. Cubierto todo el conjunto, se procedió a su clausura definitiva mediante un fuego controlado, cuya intensidad y duración bastó para transformar el carbonato cálcico de la roca caliza de los muros longitudinales en óxido de cal y vitrificar la are-na que cubría los restos óseos.

Pag 91

(27b): SIC: La tumba colectiva de El Hundido se enmarca en la forma de enterramiento utilizada durante el Neolítico Final-Calcolítico en la Península Ibérica y en otros ámbitos europeos occidentales, abando-nada a finales de este último periodo en beneficio del enterramiento individual. (...) La prueba de C14 realizada en El Hundido, sobre una muestra de sedimento carbonoso recogida en la cámara principal, proporciona una datación convencional 4293 ± 52 BP (CSIC-1984), que refiere un rango 3030-2859 cal BC (84,7%) calibrado a 2σ (Reimer et al. 2004) para la conde-nación del monumento (3). Según las dataciones aportadas por la cueva segoviana de La Vaquera (Estremera 2003: 188), el inicio del Calcolítico se sitúa entre el 3300 y el 2800 en fechas calibradas, no muy alejadas de las propuestas por F. Fabián (2006: 447) (3000-2800 cal BC), por lo que la condenación de la tumba estaría enmarca-da culturalmente en momentos aún iniciales del Calcolítico.

.

(28): Carmen Alonso Fernández // Las tumbas campaniformes del monumento funerario "El Hundido" (Monasterio de Rodilla, Burgos) /// Publicado en Munibe Antropología-Arqueología 2013 // ISSN 1132-2217 (Impresión) / vol 64 , pags. 89-103

.

(29): https://senderuelos.blogspot.com/2014/02/sepulcro-prehistorico-de-huerta-montero.html

.


No hay comentarios:

Publicar un comentario