ÍNDICE GENERAL: Pulsando el siguiente enlace, se llega a un índice general, que contiene los más de doscientos artículos que hasta ahora hemos editado en "Tartessos y lo invisible en el arte". PARA LLEGAR A ELLOS, hacer clik sobre: http://loinvisibleenelarte.blogspot.com.es/2015/03/indice-de-articulos.html
Los capítulos se desarrollan en un texto escrito en negro y se acompañan de imágenes con un amplio comentario explicativo (recogido en rojo y cuya finalidad es razonar ideas). Si desea leer el artículo entre líneas, bastará con seguir la negrilla y las letras rojas destacadas.
SOBRE Y BAJO ESTAS LÍNEAS: Arriba: Un dibujito mío del insigne arqueólogo Sebastián Celestino Pérez (que ya habíamos publicado). Quien durante los últimos años, ha realizado los más importantes avances sobre el mundo tartessio; especialmente en los yacimientos extremeños de Cancho Roano y El Turuñuelo. Excavando -junto a Raquel Rodríguez- los vestigios, que unos veinticinco siglos atrás fueron abandonados (en la finca llamada Casas de El Turuñuelo, de Guareña; próximo a Zalamea de la Serena). Aportando numerosos hallazgos, sin precedentes; entre los que se encuentra la constatación de otro gran holocausto animal, enterrando las reses en un osario, antes de abandonar el lugar sagrado. Como posible rito de amortización y ocultación, en lo que parece un templo-palacio tartessio. Convirtiéndose así, de Celestino Pérez, en el continuador de una gran saga de arqueólogos españoles; llegando finalmente a descubrir importantes verdades sobre este reino preturdetano. Civilización del Suroeste peninsular que, hasta hace unos decenios, era considerada por mucho tan solo un mito. Pero que ha resucitado para la Historia; gracias al arduo trabajo de una nueva generación de arqueólogos. Abajo: Una de las cabezas halladas en El Turuñuelo, tal como la mostraba el MAN, al que agradecemos nos permita divulgar nuestra imagen. Decíamos anteriormente; que tan solo hace unos decenios, Tartessos se consideraba una leyenda, sin apenas testimonio histórico. Pero gracias a personas con el tesón de Sebastián de Celestino y Esther Rodríguez, ya podemos hablar de una realidad arqueológica plena.
A) INTRODUCCIÓN: Hacia una nueva singladura.
Quince años atrás, comencé este blog; donde hemos ido exponiendo numerosas ideas y teorías (propias y ajenas) acerca de Tartessos -Tartesos o Tarteso (1) -. Miles de páginas escribí sobre todo ello; incluyendo decenas de miles de fotos, con el fin de ilustrar los diferentes artículos (que a día de hoy, han sumado más de doscientos). Durante toda esa etapa de trabajo, nuestra enorme felicidad fue observar como -progresivamente- los lectores se volvían a interesar por esta civilización del Bajo Guadalquivir. Cuya investigación y divulgación comenzó a reavivarse; después de una larga fase de olvido e incertidumbre. Una etapa de "descrédito", que se inicia entorno a 1985, cuando se multiplicó el número de negacionistas tartéssicos (si se puede utilizar esta expresión; hoy tan de moda). Refiriéndonos a quienes negaban la existencia de una verdadera cultura del Suroeste Peninsular; considerando que era un puro mito. Multiplicándose los que adoptaron esta postura a comienzos de “los noventa”; principalmente tras las exposiciones y estudios de Sabatino Moscati. Aseverando innumerables investigadores que Tartessos y Fenicia, eran indistinguibles. Sin considerarlas siquiera como una madre y una hija; siendo concebidas una misma civilización; culturas gemelas y paralelas (la continuación del mundo púnico en Occidente).
Pero a comienzos de este siglo se reavivaron las candelas tartéssicas y en 2008 apareció una gran obra, liderada por Sebastián de Celestino, Nuria de Rafael y Xosé Lois Armada; cuyos estudios cambiaron definitivamente el paradigma tartéssico. Este magnífico volumen, intitulado “Contacto cultural entre el Mediterráneo y el Atlántico (siglos XII-VIII ane)...”. Contenía trabajos de inigualable valor; escritos por los referidos editores, junto a otros profesores; destacando los opúsculos de: Torres Ortiz, Ruiz-Gálvez Priego, Mederos Martín, Álvar Ezquerra, Domínguez Monedero. Y un largo etcétera de genios arqueológicos, que han cambiado la Protohistoria Occidental. Pues tras esta obra, resultó ya imposible negar el contacto entre el litoral atlántico peninsular y el Oriente mediterráneo; desde la Edad del Bronce. Debido a que los referidos trabajos, describían y documentaban la aculturación de la antigua Iberia; a manos de visitantes sardos, sículos, egeos, neohititas, cretochipriotas y etcétera. Llegados a nuestras tierras desde el siglo XIII a.C. (al menos); casi medio milenio antes de la aparición de los fenicios. Debiendo concluirse que Tartessos se originó por el influjo de unos precolonizadores, anteriores a la intervención directa del mundo púnico. Aunque sin olvidar que la civilización del Bajo Guadalquivir; se desarrolló plenamente, tras el contacto con Fenicia. Una síncresis con Tiro y Sidón, que jugó un papel preponderante en el florecimiento tartéssico. Lo que podemos fechar desde el año 850 a.C.; cuando se considera que se establecieron los primeros púnicos en las costas de la actual Andalucía.
De ese modo, después de publicarse la referida obra; mi interés por Tartessos volvió a reavivarse, tomando ánimo para regresar a su estudio. Por cuanto, tras debatir en numerosos foros de internet, acerca de la existencia y significado de esta civilización (escribiendo desde Japón, país donde resido largas temporadas). En el año 2011, finalmente decidí abrir este blog, al que llamé TARTESSOS Y LO INVISIBLE EN EL ARTE; que han leído más de medio millón de interesados (a los que agradezco su gran paciencia). Pero, tras casi un decenio y después de haber incluido más de doscientos artículos; en 2019, un hecho me hizo plantearme dejar de redactar capítulos nuevos. Al intuir que cuanto se pensaba y refería acerca de esa civilización del Suroeste peninsular; podría cambiar de un día para otro. Debido a que un lustro antes, se había constituido el grupo CONSTRUYENDO TARTESO; dirigido por los profesores del CESIC: Sebastián Celestino Pérez y Esther Rodríguez González. Quienes, desde 2015, comenzaron a realizar campañas en Cancho Roano y en El Turuñuelo; abriendo la posibilidad de que muchos de los datos y referencias, pudieran dar un giro copernicano. Motivo por el cual decidí cesar de escribir en este blog; tras un artículo dedicado al Mundo Funerario Pretartessio. Pues al releer ese capítulo, comprendí que en unos años podrían, tenerse impresiones muy diferentes sobre los ritos fúnebres de esa civilización. Todo lo que, en cierto modo, ha sucedido; ya que las excavaciones de Casas de El Turuñuelo han aportado infinidad de datos y conceptos muy distintos del tema. Tal como iremos exponiendo y comprendiendo a lo largo de nuestros siguientes artículos. Trabajos que desde hoy comenzamos; aunque con una nueva serie a la que llamaremos: Las Manzanas de las Hespérides en el Tesoro de El Carambolo.
SOBRE, JUNTO Y BAJO ESTAS LÍNEAS: Piezas del tesoro de El Carambolo (en réplica) tal como los exhibe actualmente el Museo Arqueológico Nacional (al que agradecemos nos permita divulgar nuestras imágenes). Arriba, los brazaletes del ajuar, que está formado por numerosas joyas; entre las que destacan estos dos torques (claramente masculinos). Asimismo, aparecieron dos colgantes (uno mayor que otro y que a mi juicio, son pectorales; tal como han considerado numerosos especialistas). Los brazales -en imagen- van decorados con semiesferas y rosas (al igual que el galápago más grande); por su peso y dimensiones, hemos de suponerlos masculinos. Asimismo, al ser uno de mayor diámetro, la lógica nos dice que corresponderían al brazo derecho y al izquierdo; por lo que se deberían considerar para un solo individuo. Al lado, el collar con sus sellos. Por la longitud de su cadena, todo hace suponer que era una joya de mujer. En la imagen vemos el diseño que lucen algunos de los cuños, con signos que -a en mi teoría- son ideogramas luwios o neohititas y significarían: “diosa Cibeles” (dea Kubaba; doble “C” invertidas = dios + dos triángulos enfrentados = Kubaba). Abajo, el colgante mayor, que presenta como decoración, rosetas encapsuladas y bolas. Pieza que considero un pectoral masculino, por su tamaño y porque va “a juego” con los brazales. Estas pecheras fueron denominadas durante la antigüedad efods (frontal) o cardiofilax (coraza de pecho). Mi hipótesis que considera masculino este pectoral; no solo se basa en su decoración, idéntica a los brazales. También en que supera un 15% en tamaño al otro colgante; muy parecido, pero con diferentes rasgos. Debido a lo expuesto y siguiendo con la lógica; todo hace pensar que el pectoral más pequeño y el collar se designarían a una mujer; reina o sacerdotisa (aunque también podrían ser utilizados por un príncipe, de menor edad que el soberano). Mientras los brazaletes y el cardiofilax mayor, serían lucidos por un rey (o sacerdote)
JUNTO Y BAJO ESTAS LÍNEAS: Al lado, el segundo "galápago", más pequeño y con decoración más delicada (a mi juicio, pectoral de manto, para mujer). A diferencia del colgante mayor, este contiene un tirador en su parte superior (o inferior). Quizás para ajustarlo con una banda entre los pechos, con el fin de fijarlo. Abajo, los dieciséis eslabones de el Tesoro de El Carambolo. Ocho de ellos, son más grandes y lucen una decoración igual a la de los brazaletes y al pectoral mayor. Mientras otros ocho, de menor tamaño, contienen los adornos del colgante más pequeño. Sobre su uso, los especialistas -a mi juicio- más acertados; han concluido que se trata de piezas de corona. Por cuanto, al observar que tienen dos decoraciones distintas, creemos que serían dos tocados diferentes. Deduciéndose que quien lucía los brazales y el colgante mayor; estaría coronado con los eslabones más grande, de igual decoración (con medias esferas). Mientras los ocho bloques menores y con bolas horadadas, corresponderían a la persona que lucía el galápago pequeño y de igual diseño (a mi juicio, una mujer). Por lo que estas dieciséis bloques formarían dos coronas, de ocho piezas; para un soberano y su reina (o el príncipe). Finalmente, añadiremos que los dados se coserían a mitras o a gorros sagrados; lo que puede atestiguarse en el dorso de los bloques originales, que conserva señales de hilos fuertemente trenzados. Tal como Maria Luisa Labandera publicó decenios de años atrás; observando los surcos que estas pequeñas cuerdas dejaron, sobre el oro (en la parte posterior).
A-1) Los bueyes de Gerión en el tesoro de El Carambolo:
En el mes de julio de 2019 publicábamos nuestro último artículo de este blog, intitulado MUNDO FUNERARIO PRETARTESSIO (siguiendo a Torres Ortiz)". Texto que correspondía al capítulo 125 de nuestra serie: “Los bueyes de Gerión en el Tesoro de El Carambolo”. Un subtítulo que elegí para numerosos trabajos; pretendiendo mostrar la estrecha unión entre el Mundo arqueológico, el simbólico y el mito tartéssico. Todo lo que se idealizaba en esa alegoría, concibiendo los colgantes de El Carambolo, como lingotes “piel de buey”; resultando una metáfora de los toros del rey Gerión. Significando estos dos pectorales áureos, no solo la riqueza en metales del gobernante (rey o sacerdote) que los lució hace más de 2600 años. Sino, también, el sentido legendario de su monarquía y de la civilización que los creó, como joyas sagradas. Relacionados en concepto y simbología, con el décimo trabajo de Hércules; donde el héroe robó el ganado del famoso monarca del remoto Occidente. Soberano al que los griegos llamaron Geriones, relatando los escritos antiguos que habitaba en la Isla de Erytria (la rojiza, donde el Sol se pone) y era famoso por su abundante ganado. Vacada que Euristeo deseó tener; mandando a Heracles para apoderarse de los toros áureos y se los llevase hasta la Hélade. Fábula sobre la que THEOI escribe:
“Gerión era un gigante de tres cuerpos y cuatro alas que habitaba la isla de Eritrea , en el extremo occidental del río Océano, que rodeaba la Tierra . Poseía un fabuloso rebaño de ganado cuyos pelajes se teñían de rojo con la luz del atardecer. Heracles fue enviado a buscarlos como uno de sus doce trabajos. El héroe llegó a la isla navegando por el Océano en una barca dorada prestada por el dios del sol Helios . Allí se encontró con el pastor Euritión, el perro guardián de dos cabezas Ortro (Orto) , al que mató, y finalmente al mismísimo Gerión, de tres cuerpos. Una vez cumplida esta tarea, el héroe subió el ganado a su barca y lo condujo de regreso al Peloponeso griego..” (2) -.
Acerca del significado cosmogónico e histórico de este mito, se han escrito ríos de tinta. Aunque no cabe la menor duda, que idealiza la llegada de los griegos hasta tierras cercanas al Estrecho de Gibraltar (Río Océano); con fines comerciales. Narrando de un modo simbólico, la gesta de aquellos primeros expedicionarios helenos, venidos a las costas cercanas a Tartessos. Quienes desde el siglo VII a.C. lograrían importar a Grecia; el oro, la plata, el estaño y el cobre, que por entonces abundaba en la Península Ibérica. Todo lo que comprendemos simplemente leyendo la localización que Apolodoro concede a esta “leyenda”. Escribiendo: “El décimo trabajo asignado a Heracles fue traer el ganado de Gerión de Eryteia (Eritrea). Eriteia era una isla, ahora llamada Gadeira (Gades), situada cerca de Okeanos (Océano). En ella vivía Gerión, hijo de Crisaor y de la hija de Okeanos, Calirroe. Tenía el cuerpo de tres hombres unidos (...) Mientras Heracles avanzaba por Europa hacia este ganado, mató a muchos animales salvajes. Visitó Libia y continuó hasta Tartessos, donde erigió dos estelas una frente a la otra en los límites de Europa y Libia, como marcadores conmemorativos de su viaje (...) Cuando llegó a Eritrea, acampó en el monte Atlas (...) Menoetes, que estaba allí cuidando el ganado de Hades, informó de estos sucesos a Gerión, quien alcanzó a Heracles junto al río Atemos mientras este se llevaba el ganado. Lucharon, y Heracles mató a Gerión con una flecha. Luego cargó el ganado en el cáliz, zarpó y regresó a Tartessos, devolviendo la copa a Helios” (3) .
Varios son los hechos que localizan el mito en el Suroeste Peninsular y lo relacionan con la civilización tartéssica. Debido que se sitúa junto al Hades y en las proximidades del “infierno”; donde terminaba el Mundo conocido -por entonces-. Allende Héracles elevó las dos columnas (Ceuta y Gibraltar) para marcar el fin del Mediterráneo -el mar de los hombres- señalando así el comienzo del inframundo y marcando una zona ajena a los humanos (donde habitaban monstruos, titanes y muertos). Un lugar temible y peligroso, por cuanto allí comenzaban las terribles aguas del Océano; junto al Monte Atlas, que sustentaba el cielo o la cúpula Universal. De tal modo, se dice que Heracles elevó esos dos pilares, sujetando mejor la bóveda celeste; que soportaba el rey Atlánte. Solicitándole luego ayuda, para completar su siguiente Trabajo; proponiendo sostener él la cúpula celeste, mientras el rey del Occidente iba hasta el jardín de sus hijas (las Hespérides) y robaba las Manzanas de Oro. Un mito que se relaciona plenamente con el hurto de los toros rojizos de Gerión; siendo ambas fábulas, diferentes versiones de una misma historia. Idealizando la proeza de los primeros griegos que llegaron hasta tierras cercanas al Atlántico, para hacerse con los metales preciosos; que por entonces abundaban en la antigua Iberia.
De tal modo, continuando con el décimo trabajo, que consistía en robar los bueyes de Occidente. Vemos claramente su relación con Tartessos (tal como escribe Apolodoro); al mostrar la enorme riqueza de su rey. Famoso por sus grandes rebaños; toros que en verdad aún existen en la zona del Bajo Guadalquivir. Donde en nuestros días podremos observar numerosos “retintos”, junto a las playas de Doñana. Vacadas rojizas, que siguen alimentándose de esos grandes pastos y de algas; mientras conviven gregariamente con preciosos caballos, semi salvajes. Aunque, la alegoría de esos bueyes -a mi juicio- también hemos de interpretarla como “cabezas de ganado”, en relación a la mensura de las riquezas. Debido a que en la Antigüedad, la pecunia (de “pecus”, animal) era el patrón para medir el capital -el dinero-. Por cuanto, los enormes rebaños de Gerión (Geryones), no solo le señalaban como un famoso pastor; a su vez significaban la gran riqueza en metales de su reino. Mostrando de manera idealizada, la proliferación en minas de oro, plata, estaño y cobre; existente en el litoral atlántico peninsular. Unos metales que durante la Antigüedad se fundieron y comercializaron en diferentes tipos de lingotes; entre los que destacó el llamado “Keftiu”. Talento usado desde el Bajo Bronce, en Creta y Chipre; al que daban forma de piel de buey. Pellejo cúpreo, que simbolizaba el precio de cada pieza (Ox Hide); expresando su cambio correspondiente a un número de cueros o cabezas de ganado. Por todo cuanto, estos pueblos mineros; exportadores de oro, plata cobre y estaño (bronce); llegaron a venerar esa figura, similar a una piel de toro. Motivo por el cual, en Tartessos aparecerán amuletos con ese diseño y hasta altares tauromorfos (imitando a un bóvido; como los de Coria del Río y El Carambolo). Conservando también esa forma similar al cuero, la joya de mayor importancia de El Carambolo. Muy parecido al lingote cretochipriota (Keftiu, usado también en Cerdeña); pero también a la bipenna (hacha doble de Creta, llamada Labrys). Talentos tauriformes que robaría Heracles; logrando así los expedicionarios helenos, llevar el metal peninsular hasta tierras de Grecia. Una exportación de oro, plata y cobre; adquirido a muy bajo precio, simbolizado en el hurto de los toros de Gerión.
JUNTO Y BAJO ESTAS LÍNEAS: Réplica del tesoro de El Carambolo, tal como la exhibe actualmente el Museo Arqueológico Nacional (al que agradecemos nos permita divulgar nuestras imágenes). Al lado: Cartela junto a las piezas (dentro de la vitrina) en la que actualmente se señala: “Tesoro del Carambolo”. Pidiendo perdón al MAN; les rogaríamos que lo corrigieran, escribiendo: “Tesoro de El Carambolo”. Abajo, copia en plata bañada del ajuar hallado en El Carambolo; propiedad del Museo de Sevilla (el original se guarda en el Banco de España). El conjunto tartessio -ya descrito- consta de dos colgantes similares al lingote “keftiu” (o piel de buey) con diferentes decoraciones y de distinto tamaño. Por lo que -en mi teoría- serían los pectorales de dos personas (mujer y hombre). A ello se suman los brazaletes, claramente masculinos (debido a su diámetro y peso). Además de un collar con sellos, que por su longitud parece femenino (que en mi teoría, lleva inscritos ideogramas neohititas, que significarían “diosa” “Kubaba”). Finalmente, se añaden, ocho eslabones con igual decoración al galápago mayor; y otros ocho más pequeños, con el mismo trabajo que el pectoral menor (piezas -que a mi entender- formarían dos coronas distintas; una masculina y otra femenina, que se coserían a gorros o mitras).
JUNTO Y BAJO ESTAS LÍNEAS: Al lado, dibujito mío donde recojo el modo en que se lucirían las piezas; imaginando a los soberanos de El Carambolo (como sacerdotes supremos). Abajo, otro dibujo mío, ya publicado; en el que vemos el modo lógico de vestir estas piezas: Con dos pectorales (cardiofilax), uno femenino y otro masculino. El collar portado por la reina (o sacerdotisa); los brazaletes lucidos por el rey (sacerdote supremo). Y los eslabones montados como coronas, cosidos al manto de ella y a la mitra de él. Los he dibujado ante un altar de tipo tartessio y tauriforme; como fue el de El Carambolo.
JUNTO Y BAJO ESTAS LÍNEAS: Al lado y abajo: Dibujo que presenta el MAN, aseverando que las joyas de El Carambolo eran arreos de toros y aderezos para sacerdotes que los llevaban a sacrificio. En la imagen inferior, he señalado cada una de las piezas del tesoro, en este dibujo; siguiendo una teoría actualmente admitida, sobre el uso y disposición del ajuar tartéssico. Omitimos el nombre de los prestigiosos arqueólogos que han propuesto esta hipótesis (por respeto); pero hemos de expresar mi absoluto desacuerdo con la idea. Considerándola inviable; en primer lugar, porque se basa en las réplicas que se exhiben en museos (fundidas en plata y macizas). Ya que si estudiamos el original (cuyas fotos existen); observaremos su gran fragilidad. Tanto, que cuando lo hallaron; partieron uno de los colgantes, al doblarlo ligeramente con la mano, para comprobar si era oro. Por cuanto, esas piezas, colocadas sobre la testa y el lomo de toros; se romperían en pedazos al primer movimiento brusco. Asimismo, esta teoría que considera los pectorales, dos frontiles de buey; tampoco observa que esos adornos para las testuces de bovinos, se usan como apoyos del yugo (con el fin de evitar daños en las testas del ganado). Por lo que han de tener una enorme consistencia; al actuar como cojines y no tanto con un fin estético. Para finalizar, añadiremos que la afirmación de que los “galápagos”, eran adornos para las cabezas de bueyes.; se basa -principalmente- en la existencia de esculturas ibéricas, con toros que lucen la marca de un lingote o un “labrys” en la frente (similar a los colgantes de El Carambolo). Un hecho y simbología que tratamos en las siguientes imágenes.
JUNTO Y BAJO ESTAS LÍNEAS: Arriba, fotografía de la escultura de Caifás, en el Paso de Semana Santa, de la Hermandad sevillana de San Gonzalo. En ella vemos al clérigo hebreo, luciendo el Pectoral de Aarón (también llamado del Juicio); pieza que los cófrades denominan “la calculadora” -con el típico gracejo andaluz-. Esa pechera, era la joya que portaba el sumo sacerdote del Templo de Salomón; dispuesta sobre el “efod” (manto frontal) y se cita en El Antiguo Testamento. Simbolizaba los doce varones judíos, significando las Tribus de Israel, en su igual número de gemas; tratándose de una placa áurea a la que se engarzaban doce piedras semipreciosas. En el pectoral de Aarón, el sacerdote recibía la luz de Yahvé; por cuanto era utilizado para comunicarse con Dios y conocer su voluntad. Realizando la ceremonia de “Urim Tumim” (de carácter oracular); nombre que también se le daba a esta placa sagrada. A mi entender, idealizaba la protección que ofrecía la coraza al guerrero; sublimando el destino en batalla y la salvación gracias al cardiofilax (como guarda divina). Por cuanto expresamos -en mi teoría- los colgantes de El Carambolo, fueron dos “Urim Tumim”; con un significado muy cercano al que tenía ese pectoral entre los judíos. Abajo, el guerrero turdetano, con doble armadura; hallado en Cerrillo Blanco (Porcuna, Jaén), fechado en el siglo V a.C. (propiedad del Museo de los Iberos, de Jaén -al que agradecemos nos permita divulgar nuestra foto). En la coraza y atuendo, podemos observar los rasgos que contienen las piezas de El Carambolo; idealizando las joyas reales, los símbolos el atuendo y esos galardones militares. Correspondiendo el casco de soldado, a la corona (de eslabones); mientras los brazales, se identificarían con los torques de protección que luce la escultura (en sus brazos). Asimismo, el guerrero va equipado con un cardiofilax; pequeña coraza de pecho, que -a mi juicio- idealizaban esos pectorales sagrados que lucían sacerdotes y gobernantes (durante la Antigüedad).
JUNTO Y BAJO ESTAS LÍNEAS: Dos imágenes del torito ibérico de Villajoyosa; tal como lo expone el Museo Arqueológico de Alicante (al que agradecemos nos permita divulgarlas). Hallado casualmente (en 1972) junto a las playas de este bello pueblo alicantino; se fecha entorno al siglo V a.C.. Presenta un vano en su frente, con la forma de un hacha doble (labrys) o de lingote cretochipriota (keftiu). Recordando esa incisión, la figura de un molde de metal; para fundir bipennas de bronce. Lo que -a mi juicio- supone la memoria de un símbolo sagrado, relacionado con los Smithing Gods (dioses metalúrgicos de la custodia). A mi entender, esta forma sobre la testa del toro, reflejaría la idealización del bóvido como dios de la guerra (Ares, Marte); sublimado en el metal (las armas). Deidad idealizada en figuras que aparecen en ciclos míticos del Bajo Bronce; como la del Minotauro, donde el morlaco es el dios de la lucha y del poder. Por cuanto expreso, la escultura que vemos, no indica que los toros ibéricos se adornasen con joyas en la frente. Tal como suponen, quienes creen que los galápagos de El Carambolo se colgaban en las frentes del ganado, antes de sacrificarlo. Considerando -personalmente- que ese vano en la testa del torito de Villajoyosa; expresaría su condición como totem la guerra y de las armas. Pero, a mi juicio, también pudo significar el valor del buey, como equivalencia al “talento cretochipriota”. Un lingote con forma de pellejo (Ox Hide) que se convirtió en un símbolo sacro, para las culturas mineras y navegantes; durante el Bajo Bronce mediterráneo. Conservado como diseño sagrado entre los tartessios y los turdetanos; hasta el punto de que sus altares imitaban la piel de un toro. Para más información sobre este torito de Villajoyosa, recomendamos leer el estudio de Enrique A. Llobergat, que recogemos en cita (3a) .
JUNTO Y BAJO ESTAS LÍNEAS: Dos imágenes de una pieza ibérica, hallada en Baeza y denominada “capitel del cortijo del ahorcado” (propiedad del Museo Arqueológico de Madrid, al que agradecemos nos permita divulgarlas). Se fecha entorno al 200 a.C. y se considera parte de un altar, o de una tumba adornada con columnas. Como podemos observar, contiene el símbolo del “labrys” o hacha doble; identificado con el lingote cretochipriota (keftiu) y muy similar al diseño de los colgantes de El Carambolo. La existencia de este signo en el capitel, fue ampliamente estudiada en 1988, por Rosario de Lucas Pellicer y Encarnación Ruano Ruiz; tal como podemos consultar en (3b) . Aunque, hemos de advertir, que también aparecen en este diseño de la columna, círculos concéntricos, terminados en un agujero cilíndrico. Lo que -a mi juicio- considero relacionado con los ojos de los idolillos (oculados), tan comunes en la Península. Creyendo que los signos de labrys con dos agujeros, simulan contener ojos; por cuanto resulta muy interesante esta mezcla de símbolos, contenidos en esta pieza ibérica.
JUNTO Y BAJO ESTAS LÍNEAS: Dos fotos más del capitel del cortijo del ahorcado; propiedad del MAN (al que agradecemos nos permita divulgarlas)-. Observemos que se data en el siglo II a.C.; lo que supone que este diseño similar al hacha doble o a la piel de toro, se conservó en el Sur peninsular, hasta tiempos de los romanos.
A-2) Las manzanas de las Hesperides en el tesoro de El Carambolo:
Sobre las Hespérides, nos dice THEOI que: “eran las diosas-ninfas del atardecer y la luz dorada de las puestas de Sol. Hijas de Nix (la Noche) o del titán Atlas, portador del cielo. A las Hespérides se les confió el cuidado del árbol de las manzanas de oro, que Gea ( la Tierra) había regalado a la diosa Hera el día de su boda. Contaban con la ayuda de Drakon (el Dragón), un guardián de cien cabezas. Heracles fue enviado a buscar las manzanas como parte de sus doce trabajos y, tras matar a la serpiente, robó el preciado fruto. Posteriormente, Atenea se las devolvió a las Hespérides. También custodiaban otros tesoros de los dioses y Perseo obtuvo de ellas los artefactos que necesitaba para matar a la Gorgona Medusa . Las tres ninfas y sus manzanas doradas y resplandecientes; eran consideradas la fuente de la luz dorada del atardecer, un fenómeno que celebraba la boda de Zeus y Hera, el rey y la reina de los cielos”.
Pese a las frases anteriores, comúnmente, a estas tres ninfas se las considera hijas de Hespéris, nacida de Hesperos, y esposa de su tío Atlas (Atlante). Pues tal como relata Diodoro Sículo: “En la región conocida como Hesperitis había dos hermanos cuya fama era conocida en el extranjero, Héspero y Atlas. Estos hermanos poseían rebaños de ovejas de gran belleza y color amarillo dorado, razón por la cual los poetas, al referirse a estas ovejas como mela , las llamaban mela dorada . Ahora bien, Héspero engendró una hija llamada Hesperis, a quien dio en matrimonio a su hermano y de quien la tierra recibió el nombre de Hesperitis; y Atlas engendró de ella siete hijas, que recibieron el nombre de su padre Atlántidas y el de su madre Hespérides.” (4) . Genealogía de los atlantes sobre la que Virgilio añade que: “Víspera (la Estrella Vespertina) Héspero trae los novillos a casa del pasto” (4b) . Fábulas que nos hablan nuevamente sobre ganados de color aúreo, tal como eran los bueyes de Gerión; mencionando Diodoro que la voz griega “Mela” , significaba “manzana” y además “ovino o bovino, joven”. Todo lo que nos traslada a las Manzanas Áureas, pero a su vez nos lleva hasta el significado real del Vellocino de Oro; figura que en otro ciclo mitológico aparece en la Cólquida. El país del cobre, situado en el Cáucaso (que toma su nombre desde el griego “Kalkos” = cobre); simbolizando ese Toisón, lo mismo que las Manzanas de las Hespérides, los ganados de Geriones y los rebaños de Hesperos. Idealizando la riqueza de metales existente en esas tierras de la antigua Iberia (y también en las del Cáucaso; en el caso del Vellocino).
Por su parte, el significado cosmogónico de Hesperos, de Hesperis y de las Hespérides; está plenamente unido a Venus. Planeta del atardecer, que simbolizó a la población de Carmona y que dio nombre a Sanlúcar (Santa luz). Un astro “vespertino” cuya etimología nos lleva hasta el Ocaso o el remoto Oeste; lo que explica que en griego Hesperis significase “atardecer” y “Occidente” (en latín véspero). Pues tal como exponen Homero y Safo; el planeta Venus y Hesperos, son uno mismo (5) . De cuyo nombre -en mi teoría- nacen las palabras Hispania e Iberia, con el significado de “Occidente”; aunque hemos de exponer, que su etimología es compleja y diferente. Pues Hesperis, procedería -a mi juicio- desde las voces indoarianas: “Swar” (Sol) unida en crasis a “Vari” (agua); siendo su fusión: SWVARI, que equivalía a “Sol en el agua”. Por cuanto el sentido de “Swvari” fue el del “atardecer” y “Occidente”; a la vez que su sonido se convirtió en “Spari” (Hesperi). Palabra que -a mi juicio- fue adoptada por los fenicios, quienes llamaron a Sevilla “Spal”; del mismo modo que los judíos denominaron a nuestro país “Sefar” (Sefarad, cuya traducción es Oeste). Términos con un igual punto de origen y que darían lugar a: Hispalis, Hispania y España. Aunque -en mi teoría- la voz Iberia, descendería directamente de Hesperia. Por cuanto al hablarnos la mitología de las Hespérides, podríamos entender “las ninfas occidentales” (o bien “las diosas iberas”).
SOBRE JUNTO Y BAJO ESTAS LÍNEAS: Tres imágenes de la casa consistorial de Tarazona. Arriba, fachada del Ayuntamiento; magnífico edificio renacentista que representa diferentes episodios históricos, junto alegorías y fábulas mitológicas. Entre sus esculturas de pared, tres de ellas reflejarían los últimos Trabajos de Hércules. Teoría que publiqué unos quince años atrás en este blog (5a) ; ya que hasta entonces se identificaban con personajes unidos al Moncayo (Caco, el gigante Pierres y Tubalcaín). Al lado y abajo, terraza (ventana) izquierda, de este ayuntamiento; donde se representa a Hércules robando los Bueyes de Gerión. Es curioso observar en la figura, al héroe cargando con uno de esos toros; mientras otro cuelga de las ramas de un árbol. Lo que nos habla sobre la interpretación del mito y las fuentes antiguas; que mencionan la confusión existente en la fábula al usar la voz “melos” (manzanas, novillos o corderos, en griego). Al relatar que Geriones tenía enormes rebaños áureos; pero igualmente dice que Hesperis y las Hespérides, poseían vacadas rojizas. Expresando con la voz “melos”, lo que roba Heracles; una palabra griega que signifa el fruto del manzano, de la vaca y de la oveja (ternero o cordero). Por cuanto, algunos consideran que el tebano hurtó manzanas áureas; mientras otros escriben que se llevó el ganado con pelaje tinto. Todo lo que provocó diferentes versiones del mito; debiendo considerarse el robo de las Manzanas de Oro, una modificación del hurto de los toros de Gerión. De igual forma que la fábula del Vellocino de Oro (robo del cordero áureo), es observada como otra versión del mismo ciclo.
JUNTO Y BAJO ESTAS LÍNEAS: Terraza y ventana central del Ayuntamiento de Tarazona, donde figura Hércules robando las Manzanas de las Hespérides. En el lado derecho, aparece el héroe tebano, con su Clava y sentado junto al tronco de las manzanas. Mientras en el opuesto, vemos otro árbol, sin frutos y con un pájaro en sus ramas. Quizás como alegoría de esta historia y del canto de las Hespérides; pues -como sabemos- Heracles no fue hasta el jardín a robarlas, sino Atlante (padre de las ninfas que las guardaban).
JUNTO Y BAJO ESTAS LÍNEAS: Terraza y ventana derecha del Ayuntamiento de Tarazona; donde se representa a Heracles, matando al Cancerbero. Figura el héroe con su Clava colgando y vestido con la piel del León de Nemea; acabando con el Can que guardaba las puertas del Infierno (Cerbero; presentado como un león). A mi juicio, el nombre de este monstruo que habitaba a las entrada del Hades, se relaciona plenamente con la voz Ibero; debiendo considerarse que se origina desde la palabra indoeuropea “Sarvari”. Cuyo significado hemos repetido en numerosas ocasiones; como una crasis entre los términos “Swar” (Sol) y “Vari” (agua). Por cuanto de su unión, nacería “Swvari” (Sol en el agua); cuyo significado era “atardecer” y “occidente”. Dando origen esta voz, a la palabra griega Hesperis; que se traduce con igual significado. Término que -en mi opinión- da origen a la palabra, Iberia; por lo que el nombre de Cervero (Κέρβερος) parece claramente unido a Hesperis y a Iberia.
Continuando con las Hespérides y sus Manzanas Áureas; como hemos dicho, las diferentes fuentes les daban distintas paternidades. Pudiendo ser consideradas hijas de Erebo y de Nix (la noche y el Hades -los infiernos-; tal como recogen Higinio y Hesiodo) (6) ; mientras es más común hacerlas nacer de Atlante y Hesperis (del modo en que relata Diodoro) (6a) . En cuanto a su número, normalmente se habla de tres: Aegle, Arethousa y Erytheia (7) ; a la que se suele sumar Hesperethousa (pese a que esta última, es la misma que Hesperis). Sobre Erytheia, hemos de anotar que significa “la rojiza” o “la diosa colorada”, refiriéndose de nuevo al atardecer y a la isla donde decían, que habitaban estas ninfas; identificada con Gades. Tal como recoge Estrabón, citando a Estetiscoro del siguiente modo: “Los escritores antiguos parecen llamar al Baetis, Tartessos; y a Gadeira o Gades a la cercana isla de Eriteia. Se supone que por eso Estetíscoro diría del pastor de Gerión (Euritión) que nació: “casi frente a la famosa Eriteia… junto a las ilimitadas aguas plateadas del río Tartesos” (8) . Palabras que llevan a identificar la isla Erythia con Cádiz; aunque algunos prefieren localizarla en Salamina. Por último, hemos de anotar que Apolodoro traduce el nombre de estas divas, del modo siguiente: “las Hespérides (ninfas de la Tarde) estaban dispuestas como guardianas, con los nombres de Aigle (la Radiante), Erytheis (la Roja), Hesperie (la Tarde) y Arethousa (la Veloz de la Guerra)” (9) .
Acerca de las Manzanas de Oro, son de destacar las fuentes que recogemos en cita (10) entre las que recogemos las siguientes frases de Apolodoro “Euristeo ordenó a Heracles que consiguiera manzanas de oro de las Hespérides como undécimo trabajo. Estas manzanas no estaban, como algunos sostienen en Libia, sino que se encontraban con Atlas entre los Hiperbóreos. Gea (la Tierra) se las había dado a Zeus cuando se casó con Hera. Una serpiente inmortal las custodiaba (...) Junto a ella estaban las Hespérides (las Tardes), llamadas Aigle, Erytheia, Hesperie y Aretusa” (10c) . Como ya hemos expresado, los historiadores antiguos identificaban estos mitos donde se relata el hurto de frutas, toros y corderos (de oro); diferentes versiones de una misma historia legendaria. Considerando que la fábula de las Manzanas Áureas, los Bueyes de Gerión y el Vellocino de Oro; relatos muy semejantes, tal como menciona Estrabón, al decirnos: “Los poetas que vinieron después de Homero siguen susurrándonos al oído historias similares (mitos ambientados en Iberia): la expedición de Heracles en busca de las vacas de Gerión y, asimismo, la expedición que realizó en busca de las manzanas de oro de las Hespérides” (10d) . Una identificación entre Las Manzanas y el Vellocino, que es corroborada por Apolonio de Rodas (11) ; cuando sitúa a Jasón y los Argonáutas viajando por África, llegando a las tierras donde Heracles venció a Ladón. Escribiendo: "Los Argonautas transportan su nave a través del desierto libio (...) encontraron el lugar sagrado donde, hasta el día anterior, la serpiente Ladón, hija de la tierra libia, había vigilado las manzanas de oro en el Jardín del Atlas, mientras cerca y ocupadas en sus tareas las Hespérides cantaban su dulce canción” (11a) .
Finalizaremos este breve análisis de fuentes clásicas, que relatan la fábula del hurto de las manzanas; incluyendo una versión distinta que nos aporta Diodoro Sículo. Autor que también equipara las frutos áureos al ganado rojizo; pero recoge una historia sobre su robo, que incluye la participación de un faraón, junto al rapto de las Hespérides. Narrada del siguiente modo: “Con respecto a estas manzanas, existe desacuerdo entre los autores de mitos, y algunos dicen que había manzanas de oro en ciertos jardines de las Hespérides en Libia, donde eran custodiadas sin cesar por un Drakon (Dragón) formidable, mientras que otros afirman que las Hespérides poseían rebaños de ovejas que sobresalían en belleza y por lo tanto eran llamadas por su beldad, como podrían hacerlo los poetas: `mela dorada´ (...) Hesperides; y Atlas engendró con ella siete hijas, que recibieron el nombre de su padre, Atlántidas, y el de su madre, Hesperides. Y como estas Atlántidas sobresalían en belleza y castidad, Busiris, rey de los egipcios, según cuenta el relato, sintió el deseo de apoderarse de las doncellas; y, en consecuencia, envió piratas por mar con órdenes de capturarlas y entregárselas (...) Heracles se topó con los piratas mientras comían en una playa, y al enterarse por las doncellas de lo sucedido, los mató a todos y devolvió a las muchachas a Atlas, su padre. En agradecimiento, Atlas le concedió a Heracles la ayuda que necesitaba.” (11b) .
SOBRE JUNTO Y BAJO ESTAS LÍNEAS: Tres imágenes del Mosaico de los Trabajos de Hércules, tal como lo expone el Museo Arqueológico Nacional (al que agradecemos nos permita divulgarlas). Hallado en Liria (Valencia) y fechado en el siglo III d.C., representa las doce labores que Euristeo encargó hacer al héroe tebano. Arriba, el panel completo. Al lado, detalle del robo de las Manzanas Áureas. Abajo, los tres últimos trabajos heracleios, que se sitúan en la Península Ibérica: Los Bueyes de Gerión; las Manzanas de las Hespérides y la captura de Cerbero.
A-3) Atlante, padre de las Hespérides:
En uno de mis artículos, tratábamos sobre el significado de las liras durante la Antigüedad (12) ; hablando extensamente sobre Atlas y su estirpe. Explicando que las Hespérides se identificaban con las Pléyades; siete estrellas que pertenecen a la constelación del Tauro, cuya cosmogonía se idealizaba también en Atlante. Quien, por el mismo motivo, era considerado el padre de las Híades; otro grupo de astros integrados en el Toro y que al igual que las Pléyades, emergían en el firmamento en época de bonanza para navegar. Por cuanto, considero importante lo que recogía aquel capítulo; del que, a continuación, resumo algunos párrafos. Donde comenzaba explicando el significado de la palabra Atlas; escribiendo como su nombre -a mi juicio- procede del radical indoeuropeo “ATL” que significaba “soportar”, “sufrir”. Voz de la que nacerían palabras como “atleta” y “Atlas”; término que denominaría al océano del Fin del Mundo (conocido). Debido a la idea de que los atlantes, sujetaban el peso del cielo; al suponerse que la Tierra era plana; por cuanto en los confines del Mediterráneo, se sostenía la cúpula celeste (del mismo modo que unos palos sujetan la lona, en una tienda de campaña). Desde este concepto, nacería Atlas o Atlante; como personificación de las montañas que sustentaban el cielo en el Fin del Mundo. Originando así su mito y cosmogonía; leyendas que hacían de este personaje uno de los Titanes, castigado por Zeus a sostener la bóveda universal. Convertido en monarca del extremo Occidente, donde terminaba el Mundo conocido (en Tartessos o la Mauritania). Debido a ello, se dijo que su esposa era Pléyone; voz que en griego significa “paloma” pero asimismo navegación (πλέω). Ya que -en mi teoría- durante los tiempos más antiguos, se viajaba por mar valiéndose de pichones; aves que soltaban desde el barco, en caso de perder el rumbo, o el horizonte. Por cuanto -a mi juicio- llamaron Pléyades (o palomas: πέλεια) a ese grupo de estrellas que aparecen en el firmamento; en la época y días en que hay bonanza para navegar (desde primeros de mayo, hasta el inicio de noviembre). Desapareciendo las Pléyades del cielo mediterráneo, durante los meses en que es peligroso embarcarse. Ello -a mi entender- hizo que la mitología convirtiera a Atlante en esposo de Pléyone y padre de las Pléyades; ya que hasta el Atlántico, tan solo lograban llegar los más expertos marineros helenos. Aunque, asimismo, se consideran también hijas suyas a las Híades; astros que pertenecen igualmente a la constelación del Tauro y comienzan a lucir cuando se inician las buenas lluvias. En el mes de mayo; de ello su nombre, recuerda a la voz helena llover y llorar (Ὑάδες ) (13) .
Entorno a estos ciclos de Atlas, las Hespérides y sus Manzanas de Oro; la mitología helena rememora dos héroes que se atrevieron a desafiar estos peligros del Fin del Mundo. Llegando hasta los confines del Mediterráneo y alcanzando el remoto Oeste. El primero de ellos fue Perseo, que arribó a esas latitudes cercanas al Atlántico, con el fin de cortar la cabeza a la Medusa. Un mito que -a mi juicio- idealiza el recuerdo y la proeza de los primeros griegos que lograron cruzar Gibraltar; garganta marina, simbolizada en esa Gorgona llamada Medusa. Siendo mi teoría que las Gorgonas personificaban el Estrecho; al proceder su nombre del griego “gargaros” (γάργαρος). Voz de origen onomatopéyico, nacida del sonido de los remolinos y golpes de agua; habiendo producido en nuestra lengua las palabras “garganta” y “gárgara”. Por cuanto las Gorgonas idealizaban el paso por Gibraltar y sus corrientes; mientras el corte de cabeza de Medusa, simbolizaría el triunfo de los helenos, al lograr navegar por estos mares. Más tarde, la leyenda de Perseo relata que se dirigió hasta Atlante; para mostrarle aquella cabeza cercenada; quedando convertido en piedra el monarca. Dejando así al rey del Occidente, petrificado ante la faz de Medusa y permaneciendo por siempre como los montes del Atlas (sosteniendo el cielo).
SOBRE JUNTO Y BAJO ESTAS LÍNEAS: Arriba, Medusa pintada por Caravaggio, en una tabla “tondo”; simulando el escudo de Perseo (propiedad de la Galería Uffizi, de Florencia; a la que agradecemos nos permita divulgar nuestra imagen). Como hemos escrito en el párrafo anterior; a mi juicio, la Gorgona es la personificación del Estrecho de Gibraltar y su nombre procedería de esta garganta de agua. Un paso muy difícil de navegar y a miles de kilómetros de la Hélade; por cuanto el mito de Medusa idealizaría igualmente a los marinos griegos que lograron cruzar ese estrecho y llegar hasta las aguas del temible Atlántico. Al lado, Hércules llamado de Fernesio; escultura romana expuesta en la Galería Uffizi, de Florencia (a la que agradecemos nos permita divulgar nuestra imagen). Representa al héroe tebano, junto a su Clava, que cubre la piel del León de Nemea. Abajo, escultura de Perseo con la cabeza de Medusa (obra de Cellini); fotografiada durante la noche en la Piazza della Signoria, de Florencia.
Todos estos mitos relacionados con Atlante, sin duda personifican a reyes de Tartessos o de la antigua Mauritania, donde los helenos lograban viajar en busca de metales. Unas fábulas y singladuras legendarias; que llevaron a situar el reino mítico de la Atlántida, en las cercanías de “Gadeiriké” (Gades). Lo que relató Platón, mencionando a Atlas, como monarca de ese reino imaginado y desaparecido. Hablando sobre esa leyenda, en dos de sus Diálogos (Timeos y Critias); donde describe La Atlántida, tal como recogemos en cita (14) . Mito descrito por el filósofo, quien la conoció desde su tío Solón; sabio que -a su vez- la había escuchado en Egipto. Relato de la Atlántida que hemos de localizar en tierras atlánticas; y a mi juicio en Tartessos (tal como hizo Schulten ya en 1921). Pudiendo de ese modo, interpretar los nombres y personajes que se citan. Comenzando por los abuelos de Atlante; él llamado Evenor, voz que -posiblemente- se identifica con Ebero (ibero). A la vez que el de su esposa, Leucipe; quizá refiere a Leuke (Leuke = la blanca) como recuerdo de una de las colonias helenas llamada Akra Leuke (puerto identificado con Lucentum). Sito en la actual Alicante y muy cercana a Alonis (hoy Villajoyosa) y de Hemeroskopion (Denia); bases griegas antiguas. Por su parte, la amada de Poseidón se nombra como Clito; a mi juicio del griego “cleitos” (κλειστός) que significa cerrado. Lo que podemos identificar con el Estrecho de Gibraltar, que cerraba ambos mares (el océano y el Mediterráneo). Finalmente, la estirpe nacida de Clito y Posidón tiene como primogénito Atlás; y su descendencia fue denominada Atlántes. Voz que -en mi entender- procedería del radical indoeuropeo ATL, cuyo significado era “soportar”; indicando que esa estirpe sustentaba el peso del Fin del Mundo y el de los cielos. Nombrándose en el texto de Platón, que el siguiente hermano era Gadiro; que daba nombre a la región que gobernaba: Gadirica. Lo que sin duda habla de Gadeirike y de Gades; como reino cercano a Tartessos.
Para finalizar este epígrafe añadiremos que los mitos clásicos mencionan a Atlante como soporte de los cielos; aseverando que fue un gran navegante, astrónomo y matemático, descubridor de la esfericidad de la Tierra (15) . Un recuerdo que desvela -a mi juicio- la destreza y conocimientos sobre el mar que tendrían estos habitantes del Estrecho; y quienes moraban en las costas del Atlántico peninsular. Ya que para navegar en el Océano, se precisan unas embarcaciones más seguras, con quilla profunda; necesitando unos conocimientos distintos a los del marinero mediterráneo (quienes podían viajar tranquilos, por cabotaje -de cabo a cabo y sin perder el horizonte-). Lo que expresamos, explica textos como el de Homero, quien nos dice “Atlas, el funesto; conoce las profundidades de todos los mares y es él, y no otro, quien guarda (sostiene) las altas columnas que separan el cielo y la tierra” (Odisea 1, 52 y ss). A la vez que cobran sentido otras referencias sobre este Titán, sustentador de la cúpula celeste; escribiendo Diodoro Sículo “Atlas había desarrollado la ciencia de la astrología a un nivel superior al de otros y había descubierto ingeniosamente la disposición esférica de las estrellas, por lo que se creía que soportaba todo el firmamento sobre sus hombros. De igual manera, Heracles, al presentar a los griegos la doctrina de la esfera, alcanzó gran fama, como si hubiera asumido la carga del firmamento que Atlas había soportado, pues los hombres insinuaron de esta manera enigmático lo que realmente había sucedido” (Diodoro Sículo, Biblioteca de Historia 4. 26. 2). Recordando la mitología, que Atlante fue el primero en crear e idear un globo terráqueo; para el estudio de la astronomía y la geografía.
Las anteriores citas narran que Atlas descubrió que la Tierra era esférica; lo que se explica -a mi juicio- en base a las navegaciones atlánticas. Ya que cuando se viaja por el océano, costeando África o Europa; percibimos que nuestro Planeta es redondo. Pues para bordear la Península o los mares africanos, hemos de tomar rumbo Norte o Sur; observando que la intensidad de la luz cambia en pocas jornadas. Ya que partiendo del Estrecho de Gibraltar y viajando hacia el Norte; se observan noches diurnas al llegar a Escandinavia (destino al que sabemos viajaban, buscando ámbar). Mientras, si tomaban rumbo Sur desde Gibraltar; en un mes alcanzarían la actual Guinea Ecuatorial. Donde, al traspasar el Ecuador, percibirían que el Sol salía por detrás (marcando el Norte); mientras la cúpula de estrellas nocturnas era totalmente diferente. Relatos semejantes a estas singladuras (antes explicadas); se conservaron documentadas en las expediciones realizadas por los almirantes cartagineses: Himilkón y Hannón (entorno al 500 a.C.). Dos periplos, que la Historia recuerda; narrando como Hannon partió desde Cartago, con unas sesenta naves; para fundar colonias en el litoral atlántico africano. De tal modo, tras pasar el Estrecho de Gibraltar, se dirigió hacia el Sur (llegando a decirse que circunnavegó toda África). Relatando su viaje, que al cruzar un punto del océano, el cielo cambió sobre sus cabezas; siendo otras las estrellas del firmamento y la ruta del Sol (cuyo cenit al mediodía, pasó a marcar el Norte y no el Sur). Un hecho que muchos no creyeron y consideraron una fantasía; pese a que relataba el cruce del Ecuador, tras navegar por las costas de África y llegar a Gabón. Por su parte, el otro almirante, llamado Himilkón; desde Gibraltar puso rumbo al Norte, bordeando la Península con el fin de descubrir las islas del Estaño (las Kassitérides). Suponiéndose que arribó a las Británicas y recorrió las costas de Francia y Centro Europa; para hallar los diferentes filones de metales nobles existentes (en esas zonas tan ricas por entonces en oro, plata y estaño).
Todas estas ideas y expediciones; debieron conferir al Atlántico y a quienes habitaban en su litoral, un legendario carácter; siendo considerados magníficos marineros y geógrafos. Ya que navegando por esas costas, se lograba dominar los mares más temibles y se hacía evidente la esfericidad de la Tierra. Ello generó -a mi juicio- esa leyenda del rey de los Confines del Mundo (Atlas), como gran astrónomo y descubridor del Globo Terráqueo. Cuanto explica la unión de su estirpe a la constelación del Tauro; grupo de estrellas que emergen en el firmamento cuando comienza el buen tiempo y hay bonanza para navegar (a comienzos de mayo). Constelación compuesta por las Pléyades (Hespérides) y las Híades; que se esconden bajo el horizonte en los días en que se inician fuertes tormentas. A comienzos de noviembre, cuando las inclemencias impedían adentrarse en los mares. Lo que identificó a Atlante y sus descendientes; con las singladuras de altura y con las dotes del mejor marinero (doctos en astronomía y geografía).
SOBRE ESTAS LÍNEAS: Grabado de Corneluis Cort, editado en 1563 (propiedad de la Biblioteca Municipal de Lyon). En su escena vemos a Hércules, matando al dragón Ladón; mientras al fondo se observa a Atlante tomando las Manzanas Doradas, del Jardín de las Hespérides. Este pasaje mítico, puede insinuar el modo en que los griegos comerciaban con Tartessos, los metales preciosos (frutos del oro). Idealizando -a mi juicio- el tránsito a través de la llamada Ruta de Heracles; un camino terrestre que transcurría desde las colonias helenas del Levante, hasta las fuentes del río Tartessos -en Cazorla-. Partiendo de Hemeroskopion (Denia), Alonis (Villajoyosa) y Akra Leuke (Alicante); para ir hasta Villena y llegar al nacimiento del Guadalquivir, por dos vías: Cruzando la Sierra del Segura o bien atravesando Despeñaperros. Trayecto terrestre utilizado por los focenses, para evitar la interceptación de los fenicios. Ya que el comercio entre helenos y tartessios generaba un conflicto con el mundo púnico; llegando a producirse una continua pugna, que culminó en la batalla de Alalia. Conflagración naval donde se enfrentaron los cartagineses, aliados con Etruria; logrando vencer a los focenses, entorno al 537 a.C.. Destruyendo Cartago gran parte de la flota helena; especialmente la guarecida en esa ciudad de Córcega. Doblegando las bases Occidentales griegas, para que no comerciasen los metales de Iberia atlántica. Momento en que se fecha el comienzo del declive de Tartessos.
SOBRE Y JUNTO ESTAS LINEAS: Dos grabados que ya habíamos incluido en nuestro trabajo sobre el significado de las liras en la Antigüedad (12) . Son del dibujante Giulio Parigi, publicados en 1616 en su obra ESCENOGRAFÍA DE LA BELLEZA (agradecemos a la Universidad Complutense que facilite esta obra en la red, para ser consultada y obtener sus imágenes). Arriba, Atlante junto a Hércules; mientras el héroe griego toma el peso del Mundo para cargarlo a sus espaldas. Con el fín de que el rey del Occidente acuda al jardín de las Hespérides y le robe las Manzanas Doradas. Al lado, escena del carro del Sol en la procesión de la Guerra de la Belleza. En este caso Parigi diseña un carro donde figura Atlante, sosteniendo el Mundo; sobre cuyo orbe está sentada una citarista. Alrededor de él, numerosas musas y bacantes guían el carro del Sol.
SOBRE, JUNTO Y BAJO ESTAS LÍNEAS: Tres cuadros de Francisco de Zurbarán; pintados en 1634 y pertenecientes a su serie sobre Hércules. Son propiedad del Museo de El Prado; al que agradecemos nos permita publicar la fotografía -advertimos que el copyright de la imagen, es de este Museo y solo puede divulgarse con fines académicos o de estudio-. Representan los tres últimos trabajos del héroe: el robo de los bueyes de Gerión; el de las Manzanas de las Hespérides y la captura del Cancerbero. Aunque uno de estos óleos, se intitula “Hércules sujetando las columnas del Mediterráneo”; nombre que -a mi juicio- es impropio, pues creo que representa el Robo de las Manzanas de Oro. Fábula donde el héroe tebano se limitó a sustentar la cúpula del cielo; elevando estas columnas, para que Atlante tomase los frutos áureos, del jardín de sus hijas (las Hespérides). Nos atrevemos a corregir el título del lienzo, debido a que la interpretación de Zurbarán es muy andaluza; además de curiosa y bella. Entendiendo el mito como la apertura del Estrecho; lo que -a mi juicio- idealiza a los primeros griegos que llegaron hasta este paso. Helenos que fundaron una antigua colonia en las inmediaciones del Gibraltar, llamada Mainake; base que los fenicios autorizaron durante algún tiempo, posiblemente para ejercer un control e intervención, en el comercio entre Tartessos y los focenses.
Arriba, curioso óleo donde vemos al héroe tebano separando las paredes del paso de Gibraltar y elevando sus Columnas (Στῆλαι Ἡρακλήϊαι -Stêlae Ēraklêiae-). Pilares de Hércules, que se consideran Gibraltar y Ceuta (Kalpe y Abila); cuya fundación se relaciona con el robo de las Manzanas de Oro. Narrando el mito que el griego alzó estas dos columnas, para ayudar a Atlante en su castigo impuesto por Zeus. Ofreciéndose Heracles a relevarle en esa misión; pasando a sustentar la cúpula, mientras el padre de las Hespérides fue a hurtar las manzanas. Al lado, otro de los cuadros de Zurbarán de esta serie, que refleja la Muerte del Rey Gerión. Representa al tebano matando al monarca, después de robarle el ganado. Abajo, Hércules capturando a Cerbero.
B) NUEVOS HALLAZGOS TARTESSIOS:
B-1) El Turuñuelo y sus rostros:
Como habíamos señalado al comienzo de este artículo; fueron las excavaciones de Casas de El Turuñuelo, el motivo principal para que no añadiéramos más capítulos en TARTESSOS Y LO INVISIBLE. Así lo decidí en verano del año 2019; cuando apareció en ese yacimiento el “Patio de la Hecatombe”; junto a otros importantes vestigios de esta civilización. Por lo que paramos nuestros capítulos, hasta conocer los datos que aportaría este yacimiento pacense; pasando a escribir en los otros blogs que gestiono y que podemos consultar en cita (16) . Una vez observadas las nuevas piezas y las conclusiones que lograron sacar a la luz, Sebastián Celestino y Esther Rodríguez. Transcurridos ya casi seis años, me considero capacitado para continuar con nuestra labor de divulgación. Aunque, antes de comenzar con esta nueva serie de capítulos, resumiré brevemente los descubrimientos de Casas del Turuñuelo.
De ese modo, comenzaré por unas importantes características que conserva todo el santuario (templo o palacio sagrado); revestido -pintado- en cal y color rojo. Tratándose de un edificio de adobe, cuyos techos son semicirculares en algunas zonas, guardando forma de concha o carpa. Dos hechos que -a mi juicio- tienen una explicación relacionada con Tartessos: En primer lugar, el tejado tubular; creemos que puede recordar las construcciones y técnicas navales, imitando el casco de un barco. En segundo término, la pintura en rojo -a mi entender- contendría un fin estético muy semejante al de las plazas de toros. Evitando con ese tono bermejo, la vista de sangre sobre las paredes (ya que en el recinto se celebraban inmolaciones). Por su parte, la cal se usó como protector; no solo porque previene enfermedades, sino también debido a que aleja a los insectos. Finalmente, añadiremos, que esos colores (tinto y blanco) son muy semejantes a los que siguen decorando las casas de Andalucía; paredes que en Córdoba, Huelva, Sevilla o Cádiz, se protegen con albero y cal. Dos elementos, que cumplen un fin estético y otro higiénico; por lo que -quizás- la pintura rojiza de El Turuñuelo, posiblemente estaba fabricada con cales y ocres, altamente profilácticos.
B-1/a) La Estancia 100:
Tras lo expuesto como introducción, pasaremos a redactar un pequeño bosquejo sobre los trabajos realizados por el grupo “Construyendo Tarteso”; nacido en 2015 y dirigido por los investigadores del CESIC antes referidos (E. Rodríguez y S. de Celestino). Comenzando por destacar que ya en su segunda campaña, habían descubierto la habitación denominada “Estancia 100”; de un enorme valor. Por lo que, desde el comienzo, los arqueólogos supieron que se trataba de un templo (o edificio sagrado); amortizado y abandonado. Intencionalmente destruido, incendiado y posteriormente enterrado; ceremonia que llevarían a cabo a finales del siglo V a.C.. Un recinto muy similar al cercano Cancho Roano; comprendiéndose así, por qué en la primera sala excavada (Estancia 100) hallaron numerosos platos y enseres, que se suponen utilizados en la celebración final -antes de quemar y soterrar el edificio-.
Consecuentemente, vamos a explicar los descubrimientos y la sucesión de campañas de El Turuñuelo, comenzando por estas primeras, que sacaron a la luz la referida “Estancia 100”. Sala con tres partes; tal como podemos ver en el plano de las imágenes siguientes (a continuación). Una situada al fondo -que hemos marcado como “1ª Zona de banquete”- donde encontraron trozos de vajilla fragmentada; fabricada en terracota simple y confeccionada con arcilla de la zona. Además, allí aparecieron restos de calderos y otros utensilios comunes en las celebraciones de la época. Todo lo que indica que en esa parte del fondo, se habrían reunido a comer y beber; quienes más tarde rompieron los objetos usados, dejándolos allí para ser enterrados, tras incendiar el edificio. La misma estancia (destacada en color ocre), tiene en su parte central -y principal- un altar “piel de toro”; ara tipo tartessio, muy similar al de Cancho Roano (también semejante a la de El Carambolo). Aunque esa mesa sacrifical de El Turuñuelo, no se ha podido excavar enteramente; debido a su fragilidad y a la necesidad de seguir obteniendo materiales cercanos. Destacando el hecho de que sobre ella, dejaron la piel de un vacuno -o bovino- nonato; lo que quizás supone la inmolación de la madre, para obtener el feto y luego quemarlo o asarlo (comiéndolo o entregándolo en holocausto).
En una zona cercana a esta mesa tauromorfa, comienza la parte inicial de esa “Estancia 100”; donde se encontró un gran recipiente, semejante a una bañera y fabricado en mortero de cal. Material de construcción del que Sebastián Celestino nos dice, que no existían evidencias de su uso en territorio peninsular; hasta bien entrada la conquista de Roma. Por cuanto este descubrimiento, adelanta en cinco siglos, la aparición del mortero de cal en tierras de Hispania. Lo que -a mi juicio- quizás nos remite a fórmulas de tipo norteafricano; conservadas hasta hoy y actualmente llamadas Tadelakt. Por su parte, los descubridores, piensan que esa gran pila también podría tratarse de una tumba; aunque la idea se ha descartado, debido a la ausencia de restos orgánicos. Por cuanto, se considera un pebetero o lavatorio gigante; seguramente utilizado para iniciaciones por inmersión (algo semejante a una piscina ritual). Su estado es el mismo que el del resto del yacimiento; fue destruido y hecho añicos, antes de la “última fiesta”, para amortizarlo de manera ritual.
Como narramos, parece que celebraron gran un festín, terminado con una hecatombe; llevándose los enseres de valor y rompiendo los que no querían sacar del santuario. Dejando bajo las arenas los útiles destrozados; junto a cadáveres de animales sacrificados, tras esa última reunión. Un comportamiento, que indicaría el deseo de que ningún enemigo -o ajeno- profanase l lugar (santuario o palacio). Un ritual que -en mi opinión- nos lleva a deducir por qué hay tan pocos restos de Tartessos. Pudiendo deberse esa ausencia de vestigios en la civilización del Suroeste, a estos cultos de demolición y destrucción; cuando se veían vencidos u obligados a cambiar (de santuarios, sacerdotes o de gobernantes). Pese a ello, parece que en Casas de El Turuñuelo se pudo celebrar el “verdadero final” de Tartessos; debido a su tardía datación. Al ser considerado uno de los últimos bastiones de esta cultura (al menos, entre los conocidos hasta hoy). Pues su vecino Cancho Roano, se fecha un siglo antes y en plena etapa de desintegración de la civilización del Suroeste. Cultura que todos daban por terminada en el siglo VI a.C.; hasta que se excavó El Turuñuelo. Donde hay evidencias de que esta decadencia de Tartessos perduraría unos cien años (al menos). Declive inicial, que comienza entorno al 537 a.C., tras la batalla de Alalia; cuando cartagineses y etruscos se unen con el fin de acabar con la flota focense (que comerciaba metales con el Bajo Guadalquivir). Logrando desarbolar gran parte de las naves griegas; en ese puerto de Córcega llamado Alalia. Momento en que se supone, El Egeo dejaría de tener contacto mercantil directo con el Suroeste; quedando Tartessos y el litoral atlántico peninsular, en manos de Cartago. Por todo ello, tal como explica Sebastián Celestino Pérez; El Turuñuelo supone una ampliación en el final de esa civilización. Un mundo antiguo que hasta hace unos años se consideraba desaparecido después del 530 a.C.; pero que vemos aún vivo un siglo más tarde, en este yacimiento pacense.
Asimismo, aparecieron en la “Estancia 100”, varios marfiles; entre los que destacan cuatro placas que revestían una caja de madera. Piezas óseas que iban sujetadas por diminutos clavos (también hallados); debiendo destacarse que la mayoría de estas son de hueso. Pues solo una es marfil, tratándose de colmillo de hipopótamo (no de elefante); lo que -en mi opinión- le daría origen nilota. Debiendo considerarse que pudo proceder de Egipto (en bruto o ya labrada), donde el marfil de río se usaba como elemento de prestigio; fabricando con este, castañuelas y boomerangs. Todo ello nos llevaría a pensar que -al menos- una de estas placas fue importada por los fenicios; aunque su manufactura no es propiamente púnica. Ya que van decoradas a juego y con dibujos de tipo tartessio: Dos de ellas con leones (confrontados y comiendo naves); otra con una fila de peces y la última, con tres proas de barcos (ver imagen a continuación). Por último, en esta habitación 100, también es de destacar el hallazgo de un pequeño betilo pétreo; con diseño cuasi “piramidal” y muy similar a los usados por los fenicios (de reducido tamaño; unos 10 · 5 ctms).
SOBRE Y BAJO ESTAS LÍNEAS: Dos imágenes relacionadas con la Estancia 100 y El Turuñuelo. Arriba, las placas de marfil, aparecidas en la Estancia 100; según dibujo de Esther Rodríguez, en imagen retocada por mí. Hemos simulado la caja y sus laterales, desde lo publicado por Rodríguez González y de Celestino Pérez en: “Comerciar con Occidente. Las placas de marfil y hueso de la caja de madera de la estancia 100 de Casas del Turuñuelo" (17) . Abajo, plano realizado por mí, donde podemos ver las salas excavadas en el yacimiento; señalando los puntos de hallazgo. En beige, la Estancia 100; con la zona de banquete, el altar y la piscina ritual (marcados como 1, 2, 3). En amarillo, el vestíbulo central que actúa de galería, separando la sala anterior, del patio del holocausto. Allí se descubrieron dos habitaciones: Una, en el lado Sur, con restos del gran banquete. Otra al Norte del vestíbulo, donde se halló un inhumado. En verde el gran graderío del holocausto, con una escalinata de acceso. Marcados con estrellas, los restos de los sesenta animales sacrificados, cuyos esqueletos fueron encontrados esparcidos por el suelo. Con un círculo y número 1; el lugar donde aparecieron cristales griegos y fenicios (de época; siglo V a.C.). Numerado con el 2, punto de hallazgo del pedestal en mármol, con los pies de una diosa. Señalado con el 3; lugar que consideraron la salida natural del patio (puerta) y donde encontraron las famosas esculturas con rostros (durante la primavera del 2023).
B-1/b) En vestíbulo y sus dos habitaciones adyacentes:
Continuamos nuestra breve historia del yacimiento, donde después de excavar la “Estancia 100”, descubrieron otra zona, situada como "vestíbulo" que daba paso a dos habitaciones adyacentes (marcadas en el mapa, en amarillo). Pasaje comunicado con la gran sala anterior (denominada 100) y en cuya zona central tan solo se halló un telar con pesas. Más tarde se abrió la cámara Sur, a la que llamaron “Habitación del Banquete”; debido a que allí se encontraron innumerables enseres para comensales y de cocina (vajillas, vasos de arcilla y hasta pinchos para asar). Apareciendo numerosos platos y kilix cerámicos (en su mayoría rotos); todos de fabricación local, pero imitando modelos griegos. Asimismo, junto a su puerta de entrada, hallaron numerosos enseres de bronce; prácticamente desintegrados, debido a la humedad del lugar. Entre ellos, había un enorme caldero de gran tamaño y en mejor estado; aunque del resto de fragmentos toréuticos, solo podemos decir que superó los cuatro kilos. Lo que nos lleva a aseverar que antes de enterrar el edificio; dejaron en este, decenas de piezas en bronce. Bandejas, cazoletas, badilas, braserillos, cucharas y largo etcétera de enseres; que pertenecerían al ajuar del templo-palacio y usados en la última celebración.
Entre aquella toréutica destruida por el agua, salió un importante elemento de esta “Habitación del Banquete”. Hablamos de un remache en bronce, que presenta una piel de toro, adornada con dos palomitas a cada lado. Pieza que se ha convertido en el anagrama de El Turuñuelo; cuya simbología hemos estudiado ampliamente en un artículo publicado cuando fue hallada. Debido a que la paloma y el buey, se unen cosmogónicamente a las Pléyades y el Tauro. Grupo de estrellas, que tuvieron por padre a Atlante (identificado con el toro); del cual nacieron las Hespérides (equiparadas con las Pléyades) y también las Híades. Hermanas, cuya etimología de nombres hemos señalado anteriormente y que procede de los verbos griegos “pleo” y “Ieo”. Que significaban “navegar” y “llorar” (respectivamente); aunque Pléyade se traduce también por “paloma. Lo que -a mi juicio- se debe, al uso de pichones para navegar, durante la Antigüedad. Un hecho que además explica el nombre de estas estrellas; desde su posición astral. Ya que al aparecer las Pléyades en el firmamento (en mayo) se podían realizar largas singladuras, sin temor a las tormentas. Aunque sus hermanas las Híades, marcaban ciertos límites, ya que señalaban épocas de lluvias (de llanto en el cielo). Por último, hemos de destacar, que en esta “habitación del banquete”, también hallaron una “fíbula de doble resorte” (completa); junto a otros objetos ajenos a la época. Lo que llevó a profundizar las prospecciones, llegando a encontrar restos datados en el Bajo Bronce. Medio milenio antes de que se cerrase el recinto de El Turuñuelo; mostrando la “legitimidad” de la fundación sobre ese terreno y la posible existencia anterior, de otro emplazamiento sacralizado.
Siguiendo con las excavaciones de estas salas intermedias; al abrir la zona Norte del “vestíbulo” o “distribuidor; apareció otra estancia. En este caso pequeña, donde encontraron un difunto, colocado sobre la tierra y a media altura de las paredes (lo que hace evidente que fue allí depositado, mientras enterraban el templo). Finado al que llamaron “Desiderio” y que no presentaba rasgos de violencia; un hecho, que para los investigadores descartaba la escena de un sacrificio ritual. Llegando a pensar estos arqueólogos, que pudo tratarse de una persona fallecida durante las labores de destrucción y soterramiento del edificio; dejándolo allí, como homenaje a su esfuerzo y final. Todo lo que -a mi juicio- es bastante improbable; dado que entre los tartessios, el rito de inhumación es especial y tiene ciertas características. Lo que podemos comprobar en las pocas necrópolis que nos han dejado; cementerios, que en ocasiones estuvieron en uso durante más de un siglo y donde apenas hay difuntos. Pudiendo encontrarse, menos de cien tumbas, durante más de cien años de existencia; quizás debido a que tan solo la casta alta, era llevada a las necrópolis. A lo que hemos de añadir la falta de frecuencia de inhumados en esos cementerios; cuyos esqueletos aparecen de manera extraña. En ocasiones, junto a cremaciones y ricos ajuares; lo que me lleva a interpretar su cercanía o parentesco con los que comparten cenotafio -aunque los otros se sometieron a incineración-. Pudiendo deberse esta diferencia de rito; a un origen dispar, quizás por ser miembros de una aristocracia local y antigua (mientras los quemados, probablemente eran de ascendencia oriental -fenicios, anatolios, egeos etc-).
Como decimos, en muy pocos casos aparecen inhumados tartessios; aunque se han hallado un tipo de enterrados, que -a mi juicio- pueden tratarse de inmolados. Creemos que es lo que sucedió en la Necrópolis de La Joya (Huelva); donde apenas fueron halladas tumbas sin cremación, destacando dos de ellas, por sus extraños rasgos. Nos referimos a la número 13, que contenía el esqueleto de dos hombres, de cúbito supino y sin más ajuar que pequeñas armas. Lo que me lleva a pensar en dos sacrificados; ofrecidos de forma incruenta, durante las ceremonias fúnebres de un “vecino”. Asímismo, en otra zona de La Joya, fue descubierta una fosa con ocho cuerpos sin quemar; que tampoco contenían ajuar y siquiera disposición de enterramiento. Habiendo sido allí depositados los ocho hombres, sobre la tierra y rodeados de piedras; por cuanto los primeros excavadores consideraron habían sido lapidados. Aunque estos grandes guijarros, parece que tan solo fueron una forma pobre de sepultura y sus esqueletos no presentaban señales de violencia. Circunstancias, que me llevan a intuir un rito de inmolación incruenta; quizás un sacrificio de servidores, matados con veneno (o con un corte en las venas). Un hecho que se completa, con la extraña relación que tiene esta fosa de “los ocho lapidados”, con la tumba numerada como 17; que pudo pertenecer a su señor.
Por cuanto expreso -en mi opinión- el tal Desiderio, hallado en la habitación Norte, junto al vestíbulo de El Turuñuelo. Se trataría de un inmolado de manera no violenta; depositado de esa forma, como ofrenda final del holocausto y cierre del recinto sagrado. Pudiendo pensarse en un sacrificio voluntario, aceptado por el que iba a quedarse por siempre en el lugar; lo que justificaría un sistema indoloro para acabar con su vida. Ello, explicaría que se encontrase a media altura y en posición de reposo. Siendo depositado con respeto, cuando ya se habían comenzado las labores de tapar con tierra las habitaciones (tras calcinarlas). Inhumando al sacrificado, después de que se apagasen las llamas; dejándolo sobre el lecho de arenas, en un perfecto decúbito supino (como si estuviera dormido). Aunque lo que expresamos se consideren elucubraciones; quizás en algún momento pueda demostrarse. Pues en toda esta historia del “Desiderio Turuñuelo”, hay otro enigma. Ya que tras su cadáver, parece que se halla la puerta de acceso a una zona todavía sin excavar; por cuanto aquella entrada podría dilucidar algún secreto sobre la muerte del “Desi”. Pudiendo deducirse que el motivo para colocar allí a este finado, quizás fuera, situarlo como un guardián (un celador del más allá). Todo lo que me atrevo a escribir, al existir también evidencias de sacrificios humanos, en las hecatombes de Cancho Roano. Tal como atestigua Jiménez Ávila en el epígrafe “Joan of Arc” de su opúsculo “Muerte y transfiguración; Cremaciones, hecatombes y sacrificios...” (18) . Donde analiza los restos de inmolaciones de personas halladas en este yacimiento (incluso de jóvenes mujeres). En este caso, cuyos huesos calcinados han aparecido junto a los de animales, ofrecidos en los holocaustos.
SOBRE Y BAJO ESTAS LÍNEAS: Dos imágenes de fragmentos con caras, procedentes de El Turuñuelo. Al lado, trozo de escultura pétrea, donde vemos el lado izquierdo de un rostro (oreja y carrillo, con trenza). Abajo, resto muy partido, con un bucle sobre una mejilla.
B-1/c) El Patio del Holocausto:
Continuando con lo acontecido en las excavaciones que resumimos; desde el 2017 al 2019, se desenterró finalmente una gran sala, a la que se accede por una escalinata (marcada en verde en el dibujo anterior). Su foso tiene una altura cercana a tres metros y da paso a un enorme patio, en gran parte enlosado y dispuesto para celebrar rituales. Hasta allí se baja por la referida escalera, cuya primera parte es de adobe y pizarra, pero el resto se fabricó en mortero de cal (como la “piscina ritual” de la Estancia 100). Esta se compone de doce peldaños -diez, mas el piso de partida y el de llegada-; cuatro son de pizarra y adobe, mientras seis están hechos en mortero. Lo que -a mi juicio- puede dar unas coordenadas numéricas en relación a las cifras de cálculo (dado que la base egipcia y griega era decimal; mientras los semitas manejaban la sexagesimal). Al bajar esta escalinata, nos vemos en el patio abierto del holocausto; sin techo y entre cuatro paredes de adobe con un pavimento cuidado. Allí fue donde encontraron los restos de una hecatombe animal, cuyos esqueletos se conservaban perfectamente. Estaban esparcidos por todo el recinto; destacando unos caballos entrelazados, cuyos cráneos prácticamente tocaban el primer peldaño de la escalera. Por su parte, el suelo del lugar; tenía zonas enlosadas con lajas y numerosas “cajas” hechas en pizarra. Cubículos que se interpretan como un sistema de drenaje, para evitar la acumulación de aguas; que irían a parar hasta unos canales laterales. Lo que -a mi juicio- se explica por la cercanía al río, pero también por necesidad de limpiar su suelo, tras las inmolaciones (en el mapa anterior vemos estas canalizaciones marcadas en morado)
En lo que se refiere a objetos importantes encontrados en ese patio, destacan los enseres aparecidos junto a la escalera: Tres ungüentarios de pasta vítrea de tipo fenicio; más cuatro vasos griegos y un juego de ponderales. Pesas en forma de disco, que según Sebastián Celestino Pérez, debemos considerarlas con un valor medio de 31,14 gramos (patrón que se corresponde con los otros ponderales encontrados en Cancho Roano). Por su parte, los cuatro cuencos de vidrio de origen griego, son de gran valor y no existen paralelos en la Península; procediendo de Macedonia. Se fechan en tiempos del final de El Turuñuelo y fueron restaurados (aunque uno no pudo reconstruirse y otro presenta graves defectos). Igualmente, los ungüentarios fenicios, pertenecen al siglo V a.C.; lo que -a mi juicio- obliga a considerar todos esos enseres, objetos del edificio sagrado (votivos o para uso ceremonial). Finalmente, destacaremos la aparición en el mismo patio, de un pedestal de estatua, partido y hallado en el lado opuesto a la escalera. Base de escultura perteneciente a una figura de diosa, que tan solo conserva los pies. Siendo interesantísmo el estudio de procedencia de su mármol; perfectamente documentado por Sebastian de Celestino y Esther Rodríguez, quienes determinaron que pertenece al monte Pentélico (cercano a Atenas).
Dicho pedestal apareció al final del patio y no muy lejos de donde años más tarde encontrarían los "rostros". Todo lo que indicaría -a mi juicio- que esta fue una zona dedicada a exhibir esculturas sagradas. Asimismo, la procedencia ateniense del mármol utilizado; junto a la aparición de vasos de cristal macedonios. Denotaría -en mi opinión- un contacto mantenido con el mundo griego; lo que -quizá- demostraría que tras la batalla de Alalia (537 a.C.), los tartessios siguieron comerciando con el Egeo (probablemente a través de gentes massiliotas y las de Ampurias). Un hecho que nos llevaría a pensar como en tiempos de El Turuñuelo (a fines del siglo V a.C.), los púnicos no dominaban todavía la zona interior peninsular. Algo que -además- explicaría el traslado de los tartessios hasta el Guadiana medio; estableciéndose en Extremadura, huyendo del Bajo Guadalquivir y del dominio fenicio. Pasando a vivir en lugares más alejados de la costa, tras la batalla de Alalia; para evitar el control de los cartagineses. Logrando así mantener el comercio con Grecia, a través de rutas interiores; caminos que unían el Guadiana con el Tajo y este con El Ebro, hasta llegar a Ampurias y Marsella. Rutas inicialmente ganaderas, que luego se hicieron del metal; nacidas en épocas muy remotas. Lo que explicaría la aparición de estelas de tipo tartessio, en el Sur de Francia y junto al Pirineo Español -en Substantion (Montpelier y Buoux) y en Luna (Zaragoza)-. Pese a esta hipótesis, que demostraría la existencia de comercio entre los de El Turuñuelo y Grecia. Hemos de destacar que en el patio del Holocausto, también han aparecido ungüentarios de tipo púnico y de misma época. Lo que indicaría un contacto pleno con el mundo fenicio; algo que nos llevaría a interpretar que el edificio sagrado -quizás- fue destruido cuando los cartagineses irrumpieron con mayor fuerza sobre el territorio peninsular. Acabando definitivamente en esos años, con la civilización tartessia; que comenzaría a convertirse en turdetana desde comienzos del siglo IV a.C..
Para terminar este epígrafe añadiremos que desde los años 22/23, continuaron excavando en lo que pensaban, era la salida al referido Patio del Holocausto (en la zona opuesta a la escalera). Hallando poco después una gran sala, dispuesta para instalar en ella gradas; donde se encontraron innumerables kilix cerámicos griegos (marcada en azul celeste en plano). En este caso, eran vasos auténticos e importados desde la Hélade; aunque todos estaban muy fragmentados. Asimismo, en esta parte del graderío, se hallaron los restos de marfiles etruscos; todo lo que demuestra un comercio cosmopolita, mantenido por las gentes de El Turuñuelo. Finalmente, en Febrero de 2023, abriendo otra sala contigua a la anterior, buscando otra posible salida del patio. Descubrieron los Rostros de El Turuñuelo; dos esculturas en piedra, con la representación de caras casi completas y otros dos fragmentos. Piezas cuyo valor es indescriptible y que han logrado variar el concepto iconográfico sobre Tartessos. Civilización, que hasta ese momento, fue concebida como una cultura sin figuración humana de los dioses (tal como sucede entre algunos semitas). Pero, después del hallazgo, se puede testimoniar su deificación de la persona (tal como sucedía entre los etruscos o los griegos). Acerca de la importancia y significado de estas estatuas, trataremos en diferentes artículos; finalizando el epígrafe con la lista de fuentes utilizadas para documentarlo. Tomando nuestros datos sobre El Turuñuelo, de las obras citadas en (19) .
JUNTO Y BAJO ESTAS LÍNEAS: Rostro que se considera el de una mujer, hallado en El Turuñuelo (tal como lo expuso el MAN, al que agradecemos nos permita divulgar nuestra imagen). Celestino Pérez y Esther Rodríguez, destacaron desde el primer momento las arracadas o pendientes; iguales a los que han aparecido en los tesoros y excavaciones tartéssicas.
JUNTO Y BAJO ESTAS LÍNEAS: Otro de los rostros de El Turuñuelo (tal como lo expuso el MAN, al que agradecemos nos permita divulgar nuestra imagen). Sobre ellos hablaremos en próximos artículos.
B-2) Posible significado numerológico y cosmogónico de los animales sacrificados en El Turuñuelo:
Conforme documentan Esther Rodríguez y Sebastián de Celestino; en los restos del holocausto se hallaron: 52 caballos (equinos) 4 toros (bóvidos) 3 cerdos (suidos) y 1 perro (cánido) – (19a) -. En total, sumarían 60 los ejemplares ofrecidos en el último holocausto, antes de destruir y enterrar el edificio. Cifras que me voy a atrever a interpretar, desde un punto de vista matemático y simbólico. Ya que, todo nos lleva a intuir, cierta relación entre las especies animales y su posible importancia religiosa; enumerada en cantidades. De este modo, primero hemos de anotar que el 60 es la cifra sagrada entre los pueblos semitas; cuya base era sexagesimal y que marcaba el “Sar” (sesenta) persa o mesopotámico. Aunque, asimismo, sesenta es 6 veces 10, lo que enlaza con el sistema decimal; greco egipcio. Por su parte 52 (caballos) es divisible por 4 (los cerdos sacrificados); resultando (52/4) = 13. Un número con enorme valor cosmogónico; ya que el 13 se relaciona con los calendarios basados en el ciclo femenino y con la interpretación antigua de los periodos del mar. Pues 13 son los meses de mareas o de periodos femeniles de 28 días; lo que suma 364 jornadas (13 · 28 = 364). También, debido a ello, las semanas semitas tienen 7 días; correspondiendo un mes (mensis) a 4 semanas de siete jornadas: (7 · 4) = 28 días. Mientras 13 mensis, era un año de mareas; lo que marcó el calendario más primitivo y muy cercano al año solar, de 365 días. Al que se añadía una última jornada festiva para cuadrarlo (aunque, como la duración real del año trópico es de 365,2422; cada cuatro anualidades podrían sumar dos festivos a esos 364 días).
Por su parte, el ciclo Lunar (lunisolar, también relacionado con el de la mujer) es de 29,54 días; que por 13 meses de lunaciones, proporciona un año de 384 días: (13 · 29,54) = 384,02 jornadas. Aunque en Mesopotamia se establece una anualidad lunar de doce ciclos (29,54 por 12 meses), que tan solo tendría 354,54 días (diez menos que el de mareas y once menos que el año trópico). Todo ello llevaba a otro tipo de calendarios, muy complejos, como el que regía en las civilizaciones de Mesopotamia; donde el Sol y la Luna coincidían cada Sar y Gran Sar. Por su parte, como hemos dicho; los ciclos lunisolares son semejantes en duración a las mareas y ambos se identificaban con la menstruación. De su idealización nacería el Tyet egipcio (Sangre de Isis), que dio origen a la posterior Rea (madre de Zeus; del griego “rhea” cuya traducción es “regla”). De este modo, vemos que los calendarios lunares fueron los más primitivos y en ellos el número 13 juega un papel preponderante. Mientras el solar, tiene como patrón el 12. Por lo que comprendemos que la semana más antigua, se estableció en 7 días; correspondiendo a la cuarta parte de un mensis con 28 mareas (cercano a 28 lunaciones de 29,54 días). Necesitando ambos ciclos, un año de 13 meses; para coincidir con el Sol. De tal modo, el 13 será una cifra sagrada, que pertenecerá a la noche y a las féminas (la Luna, que domina las mareas); de ello, se establece como asignado a Hécate y marcado en la desgracia. Por cuanto, se puede explicar así, la aparición de 52 caballos y 4 vacunos; componiendo números que se corresponden con los sínodos del mar y de nuestro satélite: 4, 13, 26, 52 etc.
Continuando con mi interpretación del sentido cosmogónico y matemático, del número en los restantes animales del holocausto. Su simbolismo podría ser el siguiente: 3 (cerdos) y 1 (perro); unidos vuelven a sumar 4; pero, a su vez el 3 (suidos) se corresponden con el "primo inicial" de 60 (la suma total de animales). Asimismo, el 3 (cerdos); es la primera cifra (2+1) y genera la primera figura geométrica (el triángulo); siendo de una enorme importancia matemática. Por su parte, el 3, uniría en este caso; la base del sistema duodecimal y la decimal, al ser el total de los inmolados 60 (3 · 2 · 10 = 60). De tal modo, también nos encontraríamos con 3 (cerdos) y 4 (vacas); lo que supone (3 · 4) = 12 . Doce, es el número sagrado, como doble sexagesimal y marca los meses del calendario solar. A ello, hemos de incluir que 52 (caballos) por 3 (cerdos) suponen (52 · 3) = 156 = (13 ·12). Es decir, en este otro caso, nos hallamos frente a las dos cifras calendáricas más importantes, unidas: La lunar y femenina (13 meses) junto a la solar y masculina (12 meses). Además, la suma de 4 (vacas) y 3 (cerdos) nos da el último número sagrado de la antigüedad, como es el siete (3 + 4= 7). Todo lo que me lleva a deducir que estas cifras no son casuales y tienen una simbología cosmogónica y calendárica; ya que 3 (cerdos) y 4 (vacas) dan 7 (los días de la semana semita). Mientras esos 3 (cerdos) multiplicados por 4 (vacas) son 12 (los meses del año solar). Por su parte, esos 7 (cerdos + vacas) multiplicados por 4 (vacas) es el número del mensis (28 jornadas de mareas). Y a su vez, 52 (caballos) divididos por 4 (vacas) resulta 13 (los meses del año lunar ). Además, 52 (caballos) multiplicados por 3 (cerdos) son 156, que es igual a (12 · 13).
Para terminar, añadiré que la aparición de 1 perro; mostraría al primero, al único y definitivo (el de mayor rango). Lo que explicaría el valor de este animal (cánido), como principal ofrenda en el holocausto. Pero, asimismo, podría tratarse de un símbolo cósmico; refiriendo al Can Mayor. Constelación que en Egipto marcaba el calendario; que se regía por la aparición de Sirio. La estrella más brillante del firmamento; que al nacer (heliacalmente) marca “la canícula”, etapa con más calor. Momento en que comenzaba el año en el Nilo; pues el alza de temperaturas, indicaba la llegada de las inundaciones -provocadas por el deshielo de las nieves, en la cabecera del río-. Por todo lo dicho; creemos que el número de animales inmolados en este holocausto, no fue casual, sino estuvo perfectamente meditado y establecido. Pero, además, considero que se basó en cifras sagradas, relacionadas con el calendario y sínodos de los astros. Lo que explico del siguiente modo: Si unimos todas las especies que aparecen, resultan: 52 (caballos) por 4 (vacas) y 3 (cerdos) por 1 (perro); (52 · (4 + 3) · 1) = 364. Como hemos visto 364 días es el año de mareas, que se divide en 13 meses. Aunque también podríamos dividirlo en 7 meses de 52 días, en virtud de los dos ciclos de las mareas (alta y baja). De tal manera, es normal observar que esas mensualidades marinas se dividen en “muertas y vivas”; por cuanto sería también natural un calendario de 52 días (simultaneo al de 28 mareas). Todo ello, podría explicar los 52 equinos, un totem marino por antonomasia y que fue símbolo de Poseidón. Debido a lo que, durante la Antigüedad, denominaban “caballo” al barco (hippos de mar). De ello, el Caballo de Troya; que hubo de ser un barco regalado, en cuyas bodegas estarían escondidos los soldados helenos. Identificación que se origina porque las naves y los equinos, facilitaban el viaje; uniéndose ambos, como símbolos astrales y oceánicos.
Siendo así, me atrevo a afirmar que -posiblemente- los 52 caballos sacrificados en El Turuñuelo, pudieron simbolizar el viaje del Universo; en ciclos de 4 meses de vacas y 3 meses de cerdos. Lo que nos haría suponer un año tartéssico, basado en las mareas y de 364 días (más 1 festivo; total 365). Un hecho lógico, debido a que esta civilización se asentaba en el Atlántico; donde se percibe claramente la pleamar y bajamar. Siendo -quizá- su anualidad de 364 jornadas, con dos tipos de mensualidades: Una de 52 días o caballos; compuesta por 4 meses de vacas y 3 de cerdos. Junto a un calendario de mareas, que -como sabemos- se fija en 13 ciclos de 28 jornadas; también resultando (364 + 1 = 365 días). De este modo, se comprende la semana de 7 días (quizás 4 de vacas y 3 de cerdos); por cuanto 4 semanas formarían ese otro mensis merino, de 28. Tras todo lo expuesto, mi hipótesis es que el holocausto se pudo dedicar al Can Mayor; la constelación que contiene Sirio, como estrella más brillante del firmamento y cuya salida heliacal es a mediados de julio. Quizás celebrándose la hecatombe de El Turuñuelo, en esta fecha; que fue sagrada entre numerosos pueblos antiguos. Pudiendo deducirse de todo ello; que -en mi opinión- los tartessios tuvieron un año de 364 días, en razón a las mareas atlánticas. Y que -posiblemente- dividieron en mensis de 28 pleamares; a su vez separada en 7 jornadas de movimientos marinos. Habiendo dividido también el año -quizás- en 7 ciclos de 52 días; 4 meses de 52 jornadas dedicados a las vacas y otros 3 dedicados a los cerdos. Lo que configuraría un segundo calendario, en este caso para ganaderos (del que podríamos pensar, marcaba ciclos de trashumancia o de trabajo). Sea como fuere, todo lo expuesto se va a calificar por muchos como conjeturas; lo que no niego. Aunque he de advertir, que varias conjeturas similares y unidas; pueden dar lugar a una igual tesis y generar hipótesis científicas.
SOBRE JUNTO Y BAJO ESTAS LÍNEAS: Naves con mascarón de caballo. Arriba y abajo, dos imágenes reconstruidas por mí, desde el “hippos” hallado en El Carambolo. Pieza de cerámica fechada en el siglo VII a.C., que representa una embarcación con un caballo (hippos) en el mascarón de proa. A los interesados en la pieza, recomendamos leer el trabajo de Escacena Orozco, Fernández Flores y Rodríguez Azogue; citado en (20) . Al lado, dibujo coloreado por mí de un sello minóico que muestra un barco, con un equino en su proa.
B-3) La diadema de Montizón, Jaen: ¿ibérica o tartéssica?
Finalizamos este capítulo, sobre los nuevos hallazgos del mundo tartessio; incluyendo una joya que hemos visto publicada -hace no mucho-. Aparecida en El Diario de Sevilla (el 28 de abril de 2023) en un artículo intitulado: UNA DIADEMA IBERICA, UNA JOYA DE ORFEBRERÍA ÚNICA EN VENTA (ver https://www.diariodesevilla.es/tecnologia/diadema-iberica-joya-orfebreria-venta_0_1788121372.html). Que explica los pormenores de esta valiosa pieza; fechándola entre los siglos IV al III a.C.. Alhaja que perteneció a Félix García de Olaya; académico e historiador, que murió a principios del siglo XX y fue amigo de Joaquín Costa. Asimismo, se contiene otra amplia referencia a esta joya, en la revista GOLDTIME; con fecha 26/09/24 y en otro artículo, intitulado: “Sale a la venta la diadema ibérica; una valiosa joya de orfebre” (ver https://goldandtime.org/sale-a-la-venta-la-diadema-iberica-una-valiosa-joya-orfebre/) . Exponiendo que fue encontrada en Montizón (Despeñaperros, cerca de Castellar) y se fecha entorno al 600 a.C.; teniendo unos 30 centímetros de longitud. Pese a ello, menciona que debió pertenecer a una reina ibera; lo que supone un anacronismo. Pues si se fecha hacia el 600 a.C., siquiera puede clasificarse como turdetana; sería tartéssica (orientalizante) y nunca de una soberana ibera. Por lo demás, GOLDTIME; escribe (literalmente): “En cuanto a su composición, el catedrático (Arturo Ruíz) detalla que la diadema fue fabricada con bandas de procesiones de simbólicas y esquemáticas palomas o paisajes de palmeras. Está realizada con la técnica de granulado y filigrana vinculada a la influencia de la orfebrería griega sobre un sustrato ibero con fuerte pervivencia cultural fenicia u oriental y con una fecha de finales del siglo IV al III a.C.”.
No he logrado ver la pieza al natural y siquiera podemos publicar su imagen; ya que es propiedad de los diarios o revistas que la han editado. Por todo lo que me he limitado a dibujarla, copiando la fotografía que muestra uno de los periódicos (antes referidos). Pese a ello, creemos que es una diadema tartessia y claramente orientalizante. Pues presenta tres rasgos fenicios, como son: Las aves, los triángulos y las palmas con flores (incluso, alguno más podría considerarse de influencia egipcio-bibliota). El primer influjo orientalizante -quizás el más claro- es la aparición repetida de las palomas de Ishtar; que la relaciona con el llamado Bronce Carriazo y con infinidad de representaciones tartéssicas, donde aparecen ánades o pichones. Entre las que destaca, la placa del Turuñuelo, de la que habíamos hablado anteriormente (al referir los descubrimientos en la Habitación del Banquete). Remache en bronce con forma de un cuero, que contiene dos palomitas a cada lado (ver imágenes a continuación). Diseño que une la piel del toro con las aves; representando una cosmogonía simbolizada en las Pléyades y el Tauro. Pues -como dijimos- “pléyade” es una voz que significa en griego “paloma”, pero procede de “pleo” (navegar); siendo mi teoría que esos conceptos sinónimos nacieron debido a que en la antigüedad se guiaban durante las travesías, valiéndose de pichones. A su vez, el toro se unía al mar; considerándose otro de los grandes totems de Poseidón. Una idea nacida del comercio, cuyo intercambio se valoró primero en pieles de buey; y más tarde en metales, con lingotes fundidos en forma bovina. Aunque también se identificó el bóvido con las aguas, debido a la aparición de mascarones de barcos que lucían cabezas de toro (al igual que hacían con las testas de caballo).
Como refiero, no he podido ver la diadema de Montizón al natural; por cuanto no sabemos si lo que a continuación describo, se corresponde plenamente con la realidad. Ya que he observado -en foto- una figura en el interior de estas palomas, que parece contener un Utchat; “ojo de Horus” que insinúa formarse en las alas de estas aves. Lo que sería un rasgo, además de orientalizante, egipciante; algo que la definiría como una pieza cercana a los siglos VII/VI a.C.. Pese a ello, no cabe duda de que la joya presenta hojas de palmeras, ramas y triángulos formados por granulado en oro. Lo que la adscribe claramente al círculo de orfebrería de enorme influencia oriental (fenicia); debiendo considerarse que -posiblemente- su catalogación sea tartessia y no ibérica. Algo que podemos comprender mejor actualmente, gracias a las nuevas aportaciones del Turuñuelo (donde también apareció una pieza con palomas). Pudiendo fecharse esta diadema, a finales del siglo V a.C. y considerarse tartessia; tal como sucede con el yacimiento pacense.
SOBRE JUNTO Y BAJO ESTAS LÍNEAS: Arriba, dibujo mío del llamado Bronce Carriazo. Pieza orientalizante, donada por este profesor al Museo de Sevilla (en los años setenta); que representa una Isthar (Astarté) con dos triángulos y dos ánades, en sus manos. Viste un tejido con flores de loto y lleva el peinado de la diosa Hathor, lo que convierte esa pieza en un claro ejemplo de influencia bibliota (o egipcia). Al lado, dibujo mío con palomas sobre astas de toro, que aparecen en algunos bronces de Costitx. (Mallorca). Estas esculturas, representan toros en tamaño natural y están fechadas a comienzos de la Edad del Hierro (entre los siglos XI al VII a.C.). Siendo muy conocidos los famosos bóvidos, no lo es tanto el hecho de que en algunos de sus cuernos lleven pichones, colgados con clavos (tal como se muestra en el dibujo). Por su parte, en el yacimiento donde aparecieron los bronces, se hallaron multitud de estas aves; algunas sobre las astas y otras simplemente votivas. Su uso y veneración lo explicamos en nuestro artículo, citado en (21) . Considerando el cuerno como la punta de tierra, faro o cabo, que actuaba de guía; tal como lo hacía el cuervo o la paloma; cuando se perdían en el mar y lo soltaban para que se alzase y buscase el horizonte (pudiendo de ese modo regresar a tierra). Abajo, la placa hallada en la “habitación del banquete” de El Turuñuelo. Presenta una piel de toro, coronada por dos palomas.
JUNTO Y BAJO ESTAS LÍNEAS: Dibujo mío de la diadema de Montizón; obtenido desde una fotografía. En la imagen de al lado, he señalado los tres rasgos absolutamente tartessios: Las aves (palomas de Astarté); los triángulos y flores (que también vemos en el Bronce Carriazo); las hojas y palmas, típicamente fenicios. No sabemos si las alas de sus aves, forman los referidos “ojos de Horus”, que en foto se perciben. Si así fuera; esos “Utchats” constituirían un rasgo muy egipciante (tal como sucede en el Bronce Carriazo, cuya Ishtar luce el peinado de la diosa Hathor -Hathorida- y va vestida con flores de loto).
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CITAS
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(1): Existe una pequeña “pugna” o desaveniencia, acerca del modo en que debemos escribir Tartessos, Tartesos, o bien Tarteso. La primera grafía, con dos “s”; es la forma que usó Schulten, unos cien años atrás. La siguiente que se propuso fue Tartesos; idea que fue seguida en el segundo tercio del siglo XX por numerosos especialistas. Actualmente consideran que debe ser Tarteso; sin “S” final, ni doble, intermedia. Pese a ello, siempre adoptaré esta fórmula; debido a mi edad (actualmente unos 65 años), a mi admiración por Schulten y a las razones que esgrimieron los partidarios de escribirlo con dos “S”. Máxime cuando en 1982 ya había compuesto mi ballet para dos guitarras, que titulé TARTESSOS; aunque en esos años, comenzó a debatirse su grafía. Por lo demás, Adolf Schulten consideraba que esta voz procedía del griego arcáico (quizás teniendo origen cretense). Siendo “hermana” de otros topónimos con un sufijo paralelo y terminado en “SSOS”; como lo fueron Mikalessos o Knossos. Pese a ello, creo que debemos considerar lo mismo escribir: Tartessos, Tartesos o bien Tarteso. Como es igual anotar: Septiembre o setiembre; yerba o hierba; y un sinfin de términos, que con el tiempo adoptan fórmulas ortográficas distintas.
.
(2): THEOI https://www.theoi.com/Gigante/GiganteGeryon.html
SOBRE GERIONES:
.
(3): Idem cita anterior SIC.
Pseudo-Apolodoro,
Biblioteca 2. 106 - 109 (trad. Aldrich) (mitógrafo griego del siglo
II d. C.):
"El
décimo trabajo asignado a Heracles fue traer el ganado de Gerión de
Eriteia (Eritea). Eriteia era una isla, ahora llamada Gadeira
[Gades], situada cerca de Okeanos (Océano). En ella vivía Gerión,
hijo de Crisaor (Crisaor) y de la hija de Okeanos, Calirroe
(Calirrroe). Tenía el cuerpo de tres hombres unidos en uno por el
vientre, pero que se dividía de nuevo en tres desde los flancos y
los muslos hacia abajo. Poseía ganado de color carmesí, que era
pastoreado por Euritión y protegido por Orto (Orto), el perro de dos
cabezas nacido de Equidna (Equidna) y Tifón. Mientras Heracles
avanzaba por Europa hacia este ganado, mató a muchos animales
salvajes, Visitó Libia y continuó hasta Tartessos, donde erigió
dos estelas una frente a la otra en los límites de Europa y Libia,
como marcadores conmemorativos de su viaje. Luego, cuando Helios (el
Sol) lo acaloró mientras avanzaba, apuntó su arco al dios y lo
tensó; Helios quedó tan sorprendido por su audacia que le dio un
cáliz de oro, en el cual cruzó el Océano.
Cuando
llegó a Eritrea, acampó en el monte Atlas. El perro lo olió allí
y lo persiguió, pero Heracles lo golpeó con su maza, y cuando el
pastor Euritión acudió en ayuda del perro, también lo mató.
Menoetes, que estaba allí cuidando el ganado de Hades, informó de
estos sucesos a Gerión, quien alcanzó a Heracles junto al río
Atemos mientras este se llevaba el ganado. Lucharon, y Heracles mató
a Gerión con una flecha. Luego cargó el ganado en el cáliz, zarpó
y Regresé a Tartessos y devolví la copa a Helios".
.
(3a): ENRIQUE A. LLOBREGAT // El Toro Ibérico de Villajoyosa (Alicante) : VER chrome-extension://efaidnbmnnnibpcajpcglclefindmkaj/https://gredos.usal.es/bitstream/10366/71115/1/El_Toro_Iberico_de_Vilkjoyosa_(Alicante).pdf
.
(3b): LUCAS PELLICER, Rosario; RUANO RUIZ, Encarnación. El Cortijo del Ahorcado (Baeza, Jaén): estudio delos restos arquitectónicos de época ibérica. Espacio, Tiempo y Forma, Serie II, H. Antigua, I. Madrid. Pág. 79-103. 1988
.
(4):
Diodoro
Sículo, Biblioteca Histórica 4. 26. 2
"Pero
no debemos dejar de mencionar lo que los mitos relatan sobre Atlas y
sobre la estirpe de las Hespérides. El relato es el siguiente: En la
región conocida como Hesperitis había dos hermanos cuya fama era
conocida en el extranjero, Héspero y Atlas. Estos hermanos poseían
rebaños de ovejas de gran belleza y color amarillo dorado, razón
por la cual los poetas, al referirse a estas ovejas como mela
,
las llamaban mela
dorada
. Ahora bien, Héspero engendró una hija llamada Hesperis, a quien
dio en matrimonio a su hermano y de quien la tierra recibió el
nombre de Hesperitis; y Atlas engendró de ella siete hijas, que
recibieron el nombre de su padre Atlántidas y el de su madre
Hespérides."
Aclara THEOI que Mela es la palabra griega antigua para oveja y manzana.
(4b):
Virgilio,
Geórgicas 4. 434 y ss.:
"Como
a veces el guardián de un redil en las colinas, cuando Víspera (la
Estrella Vespertina) -Héspero- trae los novillos a casa del pasto."
.
(5):
Homero,
Ilíada 22. 317 y ss:
"Y
como una estrella se mueve entre las estrellas en la oscuridad de la
noche, Héspero, que es la estrella más hermosa que se alza en el
cielo."
///// Safo,
Fragmento 104 (trad. Campbell, Vol. Lírica Griega I):
«Héspero,
trayendo todo lo que la brillante Eos (la Aurora) dispersó, traes
las ovejas, traes las cabras, traes de vuelta al niño a su madre.
[Héspero], el más bello de todos los Asteres (Estrellas)». /////
Pseudo-Higino,
Astronomica 2. 42 :«La
cuarta estrella es la de Venus [Afrodita], llamada Lucifero
[Eósforo]... En muchos relatos se cuenta que también se la llama
Héspero. Parece ser la más grande de todas las estrellas... Es
visible tanto al amanecer como al atardecer, y por eso se la ha
llamado, propiamente, Lucifero [Eósforo] y Héspero».
.
(5a): LO INVISIBLE EN LA ICONOGRAFÍA: Los Trabajos de Hércules en el Ayuntamiento de Tarazona (Parte I).
https://loinvisibleenelarte.blogspot.com/2011/05/1_17.html
.
(6):
Hesiodo.Theogonía
215
Y
Nix (la Noche) engendró (...) a las Hespérides que custodian las
ricas manzanas doradas y los árboles que dan fruto más allá del
glorioso Okeanos (el Océano).
Higinio Fab.
Diodoro Sículo. IV- 27
.
(7):
Pseudo-Apolodoro,
Biblioteca 2. 114:
"Las
Hespérides (Vesperinas)... por sus nombres Aigle, Erytheis, Hesperie
y Arethousa."
.
(8): Estesícoro, Gerioneis Frag S7 (de Estrabón, Geografía 3. 2. 11)
.
(9):
Pseudo-Apolodoro,
Biblioteca 2. 113-114:
"las
Hespérides (las ninfas de la Tarde) estaban dispuestas como
guardianas, con los nombres de Aigle (la Radiante), Erytheis (la
Roja), Hesperie (la Tarde) y Arethousa (la Veloz de la Guerra)".
.
(10): Sobre las Manzanas de Oro:
(10a):
Eurípides,
Hipólito 742 y ss.:
«La
costa hespérica, productora de manzanas, de la que cantan los
juglares. Donde el Señor del Océano niega al viajero seguir
navegando y fija el solemne límite de Urano, que el gigante Atlas
sostiene.
(10b):
Pseudo-Higino,
Astronomica 2. 3:
«Constelación
de la Serpiente… Se dice que custodiaba las manzanas de oro de las
Hespérides, y que, tras ser asesinado por Hércules [Heracles], Juno
[Hera] lo colocó entre las estrellas. Se le considera el guardián
habitual de los Jardines de Juno [Hera]. Ferécides cuenta que,
cuando Júpiter [Zeus] se casó con Juno, llegó la Tierra [Gea] con
ramas cargadas de manzanas de oro, y Juno [Hera], admirada, le pidió
que las plantara en sus jardines, cerca del lejano monte Atlas.
Cuando las hijas de Atlas [las Hespérides] recogían las manzanas de
los árboles, se dice que Juno [Hera] colocó allí a este guardián».
(10c):
Pseudo-Apolodoro,
Biblioteca 2. 113-114 :
«Euristeo
ordenó a Heracles que consiguiera manzanas de oro de las Hespérides
como undécimo trabajo. Estas manzanas no estaban, como algunos
sostienen en Libia, sino que se encontraban con Atlas entre los
Hiperbóreos. Gea (la Tierra) se las había dado a Zeus cuando se
casó con Hera. Una serpiente inmortal las custodiaba... Junto a ella
estaban las Hespérides (las Tardes), llamadas Aigle, Erytheis,
Hesperie y Aretusa.»
(10d):
Estrabón,
Geografía 3. 2. 13:
«Los
poetas que vinieron después de Homero siguen susurrándonos al oído
historias similares (mitos ambientados en Iberia): la expedición de
Heracles en busca de las vacas de Gerión y, asimismo, la expedición
que realizó en busca de las manzanas de oro de las Hespérides».
.
(11): El Vellocino y las Manzanas de Oro; equiparación del cordero y los frutos del manzano:
(11a):
Apolonio
de Rodas, Argonáuticas 4. 1390 y ss.:
"Los
Argonautas transportan su nave a través del desierto libio: Cargaron
el Argo sobre sus robustos hombros, en la laguna de Tritón. Una vez
allí, su primera preocupación fue saciar la ardiente sed que se
sumaba a sus dolores y molestias. Corrieron, como perros rabiosos, en
busca de agua fresca; y tuvieron suerte. Ellos (los Argonautas)
encontraron el lugar sagrado donde, hasta el día anterior, la
serpiente Ladón, hijo de la tierra libia, había vigilado las
manzanas de oro en el Jardín del Atlas, mientras cerca y ocupadas en
sus tareas las Hespérides cantaban su dulce canción. Pero ahora la
serpiente, derribada por Heracles, yacía junto al tronco del
manzano. Solo la punta de su cola aún se movía; de la cabeza para
abajo, su oscura columna vertebral no mostraba señal alguna de vida.
Su La sangre había sido envenenada por flechas impregnadas de la
bilis de la Hidra Lernaia (Lernaea), y las moscas perecían en las
heridas purulentas".
(11b):
Diodoro Sículo, Biblioteca Histórica 4. 26. 2 :
"NOS
DICE THEOI: Diodoro racionaliza el relato de las Hespérides,
representando al dragón como un pastor llamado Drakon y las manzanas
de oro como ovejas:
"El
último trabajo que Heracles emprendió fue traer de vuelta las
manzanas de oro de las Hespérides, y así navegó de nuevo a Libia.
Con respecto a estas manzanas, existe desacuerdo entre los autores de
mitos, y algunos dicen que había manzanas de oro en ciertos jardines
de las Hespérides en Libia, donde eran custodiadas sin cesar por un
Drakon (Dragón) formidable, mientras que otros afirman que las
Hespérides poseían rebaños de ovejas que sobresalían en belleza y
por lo tanto eran llamadas por su belleza, como podrían hacerlo los
poetas, 'mela dorada ' [la antigua palabra griega mela significa
tanto manzanas como ovejas], así como Afrodita es llamada dorada por
su hermosura. Sin embargo, hay quienes dicen que fue porque las
ovejas tenían un color peculiar como el oro que recibieron esta
denominación, y Drakon era el nombre del pastor de las ovejas...
Pero con respecto a tales asuntos, cada uno tendrá el privilegio de
formarse las opiniones que concuerden con sus propias creencias. En
cualquier caso, Heracles mató al guardián de las manzanas y se las
llevó a Euristeo...
Pero no debemos dejar de mencionar lo que
relatan los mitos sobre Atlas y sobre la estirpe de las Hespérides.
El relato es el siguiente: En el país conocido como Hesperitis había
dos hermanos cuya fama era conocida en el extranjero, Héspero
(Hesperus) y Atlas. Estos hermanos poseían rebaños de ovejas que
sobresalían en belleza y eran de color amarillo dorado, siendo esta
la razón por la cual los poetas, al hablar de estas ovejas como
mela, las llamaban mela dorada. Ahora bien, Héspero engendró una
hija llamada Hesperis, a quien dio en matrimonio a su hermano y a
quien se le dio la tierra. El nombre de Hesperitis era Hesperides; y
Atlas engendró con ella siete hijas, que recibieron el nombre de su
padre, Atlántidas, y el de su madre, Hesperides. Y como estas
Atlántidas sobresalían en belleza y castidad, Busiris, rey de los
egipcios, según cuenta el relato, sintió el deseo de apoderarse de
las doncellas; y, en consecuencia, envió piratas por mar con órdenes
de capturarlas y entregárselas... [Heracles se encontró con Busiris
en Egipto y lo mató.]
Mientras tanto, los piratas habían raptado
a las muchachas mientras jugaban en un jardín y se las habían
llevado, huyendo rápidamente a sus barcos. Heracles se topó con los
piratas mientras comían en una playa, y al enterarse por las
doncellas de lo sucedido, los mató a todos y devolvió a las
muchachas a Atlas, su padre. En agradecimiento, Atlas le concedió a
Heracles la ayuda que necesitaba.
.
(12): FENICIA Y CARTAGO EN NUESTRO FLAMENCO: La aparición de los cordófonos en la Península y su origen. Para llegar al articulo pulsar: https://historiasdelflamenco.blogspot.com/2025/12/iii-7-fenicia-y-cartago-en-nuestro.html
.
(13): Sobre Atlante y sus hijas, referimos las citas que contiene la página de THEOI MITOLOGÍA GRIEGA https://www.theoi.com/Titan/TitanAtlas.html https://www.theoi.com/Titan/TitanAtlas.html#:~:text=349%20ff%20:,great%20matters%20and%20encounter%20misfortune.
ATLAS PADRE DE HÍADES PLÉYADES Y HESPÉRIDES Las hijas de Atlas fueron las ninfas estelares Pléyades e Híades, y su hijo, el hermoso joven Hias. Tras su muerte, Hias fue colocado en los cielos como la constelación de Acuario, el león que lo mató como Leo (Acuario y Leo se veían salir y ponerse en oposición), y sus hermanas como las Pléyades y las Híades. Probablemente estaba estrechamente relacionado con Hilas, el amado aguador de Heracles.
Homero,
Odisea 1, 52 y sigs. (trad. Shewring) (epopeya griega del siglo VIII
a. C.): «Una isla bañada por las olas [Ogigia], una isla boscosa en
el ombligo de los mares. Una diosa [Kalypso (Calypso)] ha fijado allí
su morada cuyo padre es Atlas el funesto». Hesíodo, Fragmento de
astronomía 1 (trad. Evelyn-White) (epopeya griega del siglo VIII o
VII a. C.): "Las tormentosas Peleiades (Pléyades) ... la
encantadora Teygeta (Taygeta), y Elektra (Electra) de rostro oscuro,
y Alkyone (Alcyone), y la brillante Asterope, y Kelaino (Celaeno), y
Maya, y Mérope, a quien engendró el glorioso Atlas". Esquilo,
Fragmento 172 (de Ateneo, Deipnosofistas 11. 80. 491A) (trad. de Weir
Smyth) (tragedia griega del siglo V a. C.): "Y las que llevan el
nombre de las siete hijas de Atlas lamentaron a menudo la suprema
labor de su padre de sostener el cielo, mientras que como Peleiades
(Pléyades) sin alas tienen la forma de fantasmas de la noche [es
decir, las Peleiades son estrellas]". Pseudo-Apolodoro,
Bibliotheca 3. 110 (trad. Aldrich) (mitógrafo griego del siglo II d.
C.): "A Pleione, hija de Atlas y Océano (Océano), le nacieron
en la Cilena arcadia (Cileno arcadio) siete hijas llamadas las
Pléyades, cuyos nombres son Alción (Alción), Mérope, Celeno
(Celaeno), Electra (Electra), Estérope, Taigeta (Taigeta) y Maya".
Pausanias, Descripción de Grecia 3. 18. 10 - 16 (trad. Jones)
(Diario de viaje griego del siglo II d. C.): "[Entre las escenas
representadas en el trono de Apolo en Amyklai (Amiclas), cerca de
Esparta:] Para describir los relieves... Poseidón y Zeus llevan a
Taigeta, hija de Atlas, y a su hermana Alción. También hay relieves
de [su padre] Atlas". Pseudo-Hyginus, Prefacio (trad. Grant)
(mitógrafo romano C2nd AD):
"De Atlas y Pleione [nacieron]:
Maia, Calipso, Alcyone, Merope, Electra, Celaeno".
Pseudo-Hyginus, Fábulas 192:
«Atlas, por Pleione o una
Oceanítida [Oceánida], tuvo doce hijas y un hijo, Hyas. El hijo fue
asesinado por un jabalí o un león, y las hermanas, de luto por él,
murieron de pena. Las cinco primeras en ser colocadas entre las
estrellas ocupan su lugar entre los cuernos del toro —Fesila,
Ambrosía, Coronis, Eudora y Polixo— y se llaman, por el nombre de
su hermana, Hyades... Las demás hermanas, que posteriormente
murieron de pena, fueron convertidas en estrellas y, por ser muchas,
se llamaron Pléyades». Pseudo-Hyginus, Fabulae 248: "Hyas,
hijo de Atlas y Pleione, [fue asesinado] por un jabalí o por un
león". Ovidio, Metamorfosis 2. 750 y ss. (trad. Melville)
(epopeya romana, siglos I a. C.-I d. C.):
«Atlantius [es decir,
Hermes], nieto de Pleione». [Nota: Hermes se titula Atlantios, ya
que es hijo de Maya, hija de Atlas y Pleione]. Ovidio, Metamorfosis
6. 172 y sigs.: "Mi madre [Dione] [Niobe] es hermana de las
Pléyades. Ese gran gigante, Atlas, cuyos hombros sostienen el cielo
que gira, es un abuelo". Ovidio, Fastos 5. 79 y sigs. (trad.
Boyle) (poesía romana, siglos I a. C. a I d. C.): "La titán
Tetis estuvo casada en una ocasión con Océano, cuyas aguas
translúcidas bañan la vasta tierra. Su hijo Pléyone se aparea con
Atlas, que se eleva por los cielos (así dice la historia), y da a
luz a las Pléyades". Ovidio, Fastos 5. 164 ss.: «Atlas aún no
había cargado con el Olimpo, cuando nació la bella y atractiva
Hias. Etra, hija de Océano, lo dio a luz a él y a las Ninfas en
partos oportunos, pero Hias nació primero... [Hyas, mientras cazaba]
buscó la guarida y la cría de la leona recién nacida y fue presa
sangrienta de la bestia libia. Su madre sollozó por Hias, sus
tristes hermanas sollozaron y Atlas, cuyo cuello arrastraría el
mundo». Ovidio, Heroides 16. 62 ff (trad. Showerman) (poesía
romana, siglo I a. C. a siglo I d. C.): "[Hermes] impulsado
sobre veloces alas, el nieto del poderoso Atlas y Pelión".
Virgilio, Eneida 8. 134 y sigs. (trad. de Day-Lewis) (épica romana
del siglo I a. C.): «[Eneas se dirige al rey Evandro del Lacio:]
Dárdano, progenitor y fundador de la ciudad de Ilión, nacido, según
sostienen los griegos, de Electra, hija de Atlas, navegó hacia
nuestra tierra teucra. Sí, el padre de Electra fue el poderoso
Atlas, que sostiene sobre sus hombros el firmamento celestial. Ahora
bien, Mercurio [Hermes] es vuestro padre, Mercurio, a quien la bella
Maya concibió y dio a luz en la cima nevada de Cilene. Pero Maya, si
creemos en todos los relatos que hemos escuchado, fue engendrada por
Atlas, el Atlas que sostiene el cielo estrellado».
Sobre
Atlante como padre de las Hespérides referimos las citas clásicas
que recoge THEOI MITOLOGÍA GRIEGA
https://www.theoi.com/Titan/TitanAtlas.html
https://www.theoi.com/Titan/TitanAtlas.html#:~:text=349%20ff%20:,great%20matters%20and%20encounter%20misfortune.
HIJAS Diodoro
Sículo, Biblioteca de Historia 4. 26. 2 (trad. Padre Viejo)
(historiador griego, siglo I a. C.): «Ahora bien, Héspero (Héspero,
Atardecer) engendró una hija llamada Hesperis (Atardecer), a quien
dio en matrimonio a su hermano [Atlas] y en cuyo honor la tierra
recibió el nombre de Hesperitis; y Atlas engendró de ella siete
hijas, que recibieron los nombres de su padre Atlántidas y de su
madre Hespérides». Pseudo-Hyginus, Astronomica 2. 3 (trad. Grant)
(mitógrafo romano del siglo II d. C.): "Ferécides [mitógrafo
griego del siglo V a. C.] dice que... las hijas de Atlas [las
Hespérides] no dejaban de recoger las manzanas [doradas] de los
árboles". LAS
HESPÉRIDES DIOSAS DEL TARDE Y DEL ATARDECER Las
Hespérides eran diosas del jardín de las manzanas de oro en el
extremo oeste. El brillo dorado de estas manzanas seguramente se
consideraba la fuente de las puestas de sol. Fragmentos anónimos de
la lírica griega V 1023 (del Papiro de Berlín) (trad. de
Campbell):
«Los directores del coro de las Hespérides (Tardes)
conducen su carro de dos caballos por el camino de la noche hacia el
nuevo punto de inflexión, donde Nix (Noche) pasa a través del
resplandor portador de luz en el aire oriental; y ella trae la luz
del día, volando sobre la ola brumosa, una guía para los
marineros». Quinto de
Esmirna, Caída de Troya 2. 418 ss. (trad. Vía) (epopeya griega del
siglo IV d. C.): "[Memnón se dirige a Aquiles:] 'Soy de
nacimiento divino, hijo poderoso de Eos (Aurora), criado a lo lejos
por las esbeltas Hespérides (Tardes), junto al río Océano.'.
(14): MENCIONES DE LA ATLÁNTIDA EN LA OBRA DE PLATÓN. SEGÚN EL LIBRO:
DIÁLOGOS VI FILEBO, T1MEO, CR1T1AS //TRADUCCíONES, INTRODUCCIONES Y NOTAS POR Ma. Angeles Duran y Francisco Lisi // Gredos Madrid 1992
.
En
el diálogo Timeo, Critias refiere, entonces, una historia que Solón
había escuchado en Egipto y que muestra cómo la Atenas primordial
rechazó la invasión de los atlántidas y liberó Europa, Africa y
Asia (20d-26c)
(14a): Timeo (20d-26c) :
“En
efecto, nuestros escritos refieren cómo vuestra ciudad detuvo en una
ocasión la marcha insolente de un gran imperio, que avanzaba del
exterior, desde el Océano Atlántico, sobre toda Europa y Asia. En
aquella época, se podía atravesar aquel océano dado que había una
isla delante de la desembocadura que vosotros, así decís, llamáis
columnas de Heracles. Esta isla era mayor que Libia y Asia juntas y
de ella los de entonces podían pasar a las otras islas y de las
islas a toda la tierra firme que se encontraba frente a ellas y
rodeaba el océano auténtico , puesto que lo que quedaba dentro de
la desembocadura que mencionamos parecía una bahía con un ingreso
estrecho. En realidad, era mar y la región que lo rodeaba totalmente
podría ser llamada con absoluta corrección tierra firme. En dicha
isla, Atlántida, había surgido una confederación de reyes grande y
maravillosa que gobernaba sobre ella y muchas otras islas, así como
panes de )a tierra firme. En este continente, dominaban también los
pueblos de Libia, hasta Egipto, y Europa hasta Tirrenia. Toda esta
potencia unida intentó una vez esclavizar b en un ataque a toda
vuestra región, la nuestra y el interior de la desembocadura.
Entonces, Solón, el poderío de vuestra ciudad se hizo famoso entre
todos los hombres por su excelencia y fuerza, pues superó a todos en
valentía y en artes guerreras, condujo en un momento de la lucha a
los griegos, luego se vio obligada a combatir sola cuando los otros
se separaron, corrió los peligros más extremos y dominó a los que
nos atacaban. Alcanzó así una gran victoria e impidió que los que
todavía no habían sido esclavizados lo fueran y al resto, cuantos
habitábamos más acá de los confines heráclidas, nos liberó
generosamente. Posteriormente, tras un violento terremoto y un
diluvio extraordinario en un día y una noche terribles, la clase
guerrera vuestra se hundió toda a la vez bajo la tierra y la isla de
Atlántida desapareció de la misma manera, hundiéndose en el mar.
Por ello, aún ahora el océano es allí intransitable c
inescrutable, porque lo impide la arcilla que produjo la isla
asentada en ese Jugar y que se encuentra a muy poca profundidad”
.
(14b):
LA ATLÁNTIDA EN EL CRITIAS
El
imperio Atlántida (l I3a-I20d).
a) Introducción (I13a-b). — La situación en Atlántida y aclaración acerca de la utilización de nombres griegos para los atlántidas.
b) Descripción geográfica de Atlántida (i J3b-115c). — La isla de Atlántida es asignada a Poseidón, En su llanura central existe una colina en la que habitaban los aboríigenes Euenor y Leucipe, a cuya hija Clito, se uoe Poseidón. Critias detalla su descendencia y la división del país entre ella. Riquezas.
c) Descripción de la acrópolis y sus alrededores (115c-117e). — Critias hace una descripción pomenorizada de la ciudad principal: los puentes, el palacio real, el canal que la une con el mar» los puertos» los anillos de tierra y mar, sus principales edificios.
d) Naturaleza y orden del resto del país (117e-118e) — Atlántida era de una riqueza extraordinaria por sus bosques, agricultura y animales. Descripción de la Llanura.
e) Organización militar (Il8 e -n 9 b ).— La organización militar estaba basada en las numerosas fuerzas terrestres y navales que aportaba cada uno de los reyes.
f) Forma de gobierno ( I I9c-120d). — Los reyes particulares tenían una forma de cooperación establecida. En sus asambleas deliberaban acerca del gobierno y juzgaban las infracciones que se pudieran haber cometido. Critias enumera las leyes que regulaban la acción conjunta de los reyes.
g) Degeneración de Atlántida y castigo de Zeus (120d-121 c).
Critias 113/114
“Tal
como dije antes acerca del sorteo de los dioses—que se
distribuyeron toda La tierra, aquí en parcelas mayores, allí en
menores e instauraron templos y sacrificios para sí—, cuando a
Poseidón Le tocó en suerte la isla de Atlántida la pobló con sus
descendientes, nacidos de una mujer mortal en un lugar de las
siguientes características. El centro de la isla estaba ocupado por
una llanura en dirección al mar, de La que se dice que era la más
bella de todas, y de buena calidad, y en cuyo centro l8, a su vez,
había una montaña baja por todas partes que distaba a unos
cincuenta estadiosJ9 del mar. En dicha montaña habitaba uno de los
hombres que en esa región habían nacido de la tierra, Evenor de
nombre, que convivía con su d mujer Leucipe, Tuvieron una única
hija, Clito. Cuando la muchacha alcanza la edad de tener un marido,
mueren su madre y su padre. Poseidón la
desea y se une a ella, y, para defender bien la colina en la que
habitaba, la aísla por medio de anillos alternos de tierra y de mar
de mayor y menor dimensión: dos de tierra y tres de mar en total,
cavados a partir del centro de la isla, todos a la misma e distancia
por todas partes, de modo que la colina fuera inaccesible a los
hombres
(...)
Entonces
todavía no había barcos ni navegación. Él mismo, puesto que era
un dios, ordenó fácilmente la isla que se encontraba en el centro:
hizo subir dos fuentes de aguas subterráneas a la superficie —una
Guía caliente del manantial y la otra fría— e hizo surgir de ]a
tierra alimentación variada y suficiente. Engendró y crió cinco
generaciones de gemelos varones, y dividió toda la isla de Atlánim
tida en diez partes» y entregó la casa materna y la parte que
estaba alrededor, la mayor y mejor, al primogénito de los mayores y
lo nombró rey de los otros. A los otros los hizo gobernantes y
encargó a cada uno el gobierno de muchos hombres y una región de
grandes dimensiones. A todos les dio nombre: al mayor y rey, aquel
del cual la isla y todo el océano Llamado Atlántico tienen un
nombre derivado; porque el primero que reinaba entonces Llevaba el
nombre b de Atlante20. Al gemelo que nació después de él, al que
tocó en suerte la parte extrema de la isla, desde las columnas de
Heracles hasta la zona denominada ahora en aquel lugar Gadirica, le
dio en griego el nombre de Eumelo, pero en la lengua de la región,
Gadiro. Su nombre fue probablemente el origen del de esa región
(...)
La estirpe de Atlas llega a ser numerosa y distinguida. El rey más anciano transmitía siempre al mayor de sus des- d cendientes la monarquía, y la conservaron a lo largo de muchas generaciones. Poseían tan gran cantidad de riquezas como no tuvo nunca antes una dinastía de reyes”
(15):
Sobre
Atlante como astónomo y sabio, recogemos las citas que menciona
THEOI
MITOLOGÍA GRIEGA https://www.theoi.com/Titan/TitanAtlas.html
https://www.theoi.com/Titan/TitanAtlas.html#:~:text=349%20ff%20:,great%20matters%20and%20encounter%20misfortune.
Atlas dios de Astronomía
Se
describe a Atlas meditando sobre el cielo y el infierno, lo que
significa que estudiaba las constelaciones, que se creían mortales y
se ponían anualmente en el inframundo. Homero dice que también
meditaba sobre el mar, lo que indica el papel de la astronomía en la
navegación. Homero,
Odisea 1, 52 y sigs. (trad. Shewring) (epopeya griega del siglo VIII
a. C.): «Atlas, el funesto; conoce las profundidades de todos los
mares y es él, y no otro, quien guarda [o sostiene] las altas
columnas que separan el cielo y la tierra». Diodoro Sículo,
Biblioteca de Historia 4. 26. 2 (trad. Oldfather) (historiador
griego, siglo I a. C.): «Atlas había desarrollado la ciencia de la
astrología a un nivel superior al de otros y había descubierto
ingeniosamente la disposición esférica de las estrellas, por lo que
se creía que soportaba todo el firmamento sobre sus hombros. De
igual manera, Heracles, al presentar a los griegos la doctrina de la
esfera, alcanzó gran fama, como si hubiera asumido la carga del
firmamento que Atlas había soportado, pues los hombres insinuaron de
esta manera enigmática lo que realmente había sucedido».
Pausanias, Descripción de Grecia 9. 20. 3 (trad. Jones) (Diario de
viaje griego del siglo II d. C.): «Cerca de Tanagra [en Beocia] se
encuentra el monte Cericio, supuesto lugar de nacimiento de Hermes, y
también un lugar llamado Polos. Aquí se dice que Atlas [el abuelo
de Hermes] se sentó y meditó profundamente sobre el infierno (
haides
)
y el cielo (ouranos),
como dice Homero de él: «Hija del nefasto Atlas, que conoce las
profundidades de todos los mares, mientras él mismo sostiene [o
custodia] los altos pilares que separan la tierra del cielo». Suidas
sv Prometeo (trad. Suda On Line) (léxico griego bizantino del siglo
X d. C.): "Según los jueces de Judea, Prometeo... descubrió
por primera vez la filosofía erudita... y Epimeteo, que descubrió
la música; y Atlas, que interpretó la astronomía, por cuya causa
dicen que sostiene los cielos".
Diodoro
Sículo, Biblioteca de Historia 4. 26. 2 (trad. Padre Viejo)
(historiador griego del siglo I a. C.):
"[El
escritor Diodoro Sículo presenta una interpretación racionalizada
del mito de Atlas:] Pero no debemos dejar de mencionar lo que los
mitos relatan sobre Atlas y la raza de las Hespérides. El relato es
el siguiente: En el país conocido como Hesperitis había dos
hermanos cuya fama era conocida en el extranjero, Hésperos (Héspero)
y Atlas. Estos hermanos poseían rebaños de ovejas que destacaban
por su belleza y eran de un color amarillo dorado, razón por la cual
los poetas, al referirse a estas ovejas como mela
,
las llamaban mela
doradas
. Hésperos engendró una hija llamada Hesperis, a quien dio en
matrimonio a su hermano y en cuyo honor la tierra recibió el nombre
de Hesperitis; y Atlas engendró de ella siete hijas, que recibieron
los nombres de su padre Atlántidas y de su madre Hespérides. Y dado
que estas Atlántidas sobresalía en belleza y castidad. Busiris, rey
de los egipcios, según el relato, sintió un intenso deseo de
apoderarse de las doncellas; por lo que envió piratas por mar con
órdenes de capturar a las muchachas y entregárselas... [Heracles
mató a Busiris].
Mientras
tanto, los piratas secuestraron a las muchachas mientras jugaban en
cierto jardín y se las llevaron, huyendo rápidamente a sus barcos y
zarpando con ellas. Heracles se topó con los piratas mientras comían
en cierta playa, y al enterarse por las doncellas de lo sucedido, los
mató a todos y llevó a las muchachas de vuelta a Atlas, su padre. A
cambio, Atlas le agradeció tanto a Heracles su generosidad que no
solo le brindó con gusto la ayuda que su trabajo requería, sino que
también le instruyó con liberalidad en el conocimiento de la
astrología. Pues Atlas había desarrollado la ciencia de la
astrología para... Un grado superior al de los demás, había
descubierto ingeniosamente la disposición esférica de las
estrellas, razón por la cual se creía que soportaba todo el
firmamento sobre sus hombros. De igual manera, Heracles, al presentar
a los griegos la doctrina de la esfera, alcanzó gran fama, como si
hubiera asumido la carga del firmamento que Atlas había soportado,
pues los hombres insinuaron de esta manera enigmática lo que
realmente había sucedido.
.
(16): Angel Gómez-Morán Santafé https://www.blogger.com/profile/04790968269043854604
.
De Cnossos a Tartessos (matemática, filosofía y sacerdocio, en la Antigüedad)
Sobre los TEXTOS IBÉRICOS (anexo)
Sobre los TEXTOS IBÉRICOS de Mario Gómez-Morán
DEL CIPANGO AL SPANGO (memorias de ayer y de hoy en España y el Japón)
TARTESSOS Y LO INVISIBLE EN EL ARTE:
LEYENDAS DE LA MOTA DEL MARQUÉS
FLAMENCO, ARQUEOLOGÍA Y PRE-FLAMENCO (antes que el pueblo gitano desarrollase este folklore)
Añoranzas, recuerdos y semblanzas.
(17): Comerciar con Occidente. Las placas de marfil y hueso de la caja de madera de la estancia 100 de Casas del Turuñuelo (Guareña, Badajoz, España): contexto arqueológico e iconográfico, análisis y restauración //// Esther Rodríguez González /// Sebastián Celestino Pérez ///Ana M. Herranz Redondo ///José Miguel Morillo León //// Data de recepció: 19-07-2019. Data d’acceptació: 10-10-2019
.
(18): “Muerte y transfiguración: cremaciones, hecatombes y sacrificios en el final de Cancho Roano
(Zalamea de la Serena, Badajoz)” /// Javier Jiménez Ávila // MENGA 03; publicación anual, número 03; 2012; Junta de Andalucía /// Jornadas/// Pag. 187 y ss.
.
(19): OBRAS CONSULTADAS PARA REDACTAR ESTE EPÍGRAFE:
1) Las estancias de los dioses: la habitación 100 del yacimiento de Casas del Turuñuelo (Guareña, Badajoz) //// Esther Rodríguez González Sebastián Celestino Pérez /// http://doi.org/10.15366/cupauam2017.43.006 CuPAUAM 43, 2017, pp. 179-194
2) Esther Rodríguez González, El final de Tarteso. Arqueología protohistórica del Valle Medio del Guadiana (= Ataecina. Colección de estudios históricos de la Lusitania 12), Mérida, Consorcio de la Ciudad Monumental de Mérida, 2022, 166 pp.
3) Construyendo Tarteso: una aproximación a la arquitectura de tierra de los edificios de época tartésica del Guadiana medio //// Luis Miguel Carranza Peco /// Sebastián Celestino Pérez /// Esther Rodríguez González /// Boletín del Museo Arqueológico Nacional 42 / 2023 149 Págs. 149-163 / ISSN: 2341-3409
4) A los pies de la diosa. Contexto y análisis de la escultura de mármol griego documentada en el patio del yacimiento tartésico de Casas del Turuñuelo (Guareña, Badajoz, España) //// Sebastián Celestino Pérez1; Esther Rodríguez González; Anna Gutiérrez García-M; Alberto Dorado Alejos //// Complutum 34(2) 2023: 441-460
5) Los caballos sacrificados del yacimiento tartésico de Casas del Turuñuelo.LIRA GARRIDO, JAIME; ALBIZURI, SILVIA; ALONSO, JUAN MANUEL; APARICIO TOVAR, MIGUEL ÁNGEL; BOVER, PERE; BRAVO BARRIGA, DANIEL; FRONTERA, EVA; GARCÍA SÁNCHEZ, ALFREDO; GIL MOLINO, MARÍA; HIDALGO, SEBASTIÁN; IBORRA, Mª PILAR; IGLESIAS, MANUEL; MARTÍN CUERVO, MARÍA; MARTÍNEZ SÁNCHEZ, RAFAEL M.; MARTÍNEZ VALLE, RAFAEL; MAYORAL CALZADA, ANA; NIETO ESPINET, ARIADNA; REINA, DAVID; REY, JOAQUÍN; VALENZUELA LAMAS, SILVIA; RODRÍGUEZ GONZÁLEZ ESTHER; CELESTINO PÉREZ, SEBASTIÁN; JIMÉNEZ, JOAQUÍN /// SANIDAD Y PRODUCCIÓN ANIMAL, BADAJOZ/// NÚMERO 20. DICIEMBRE 2020
6) Comerciar con Occidente. Las placas de marfil y hueso de la caja de madera de la estancia 100 de Casas del Turuñuelo (Guareña, Badajoz, España): contexto arqueológico e iconográfico, análisis y restauración //// Esther Rodríguez González /// Sebastián Celestino Pérez ///Ana M. Herranz Redondo ///José Miguel Morillo León //// Data de recepció: 19-07-2019. Data d’acceptació: 10-10-2019
7) MATERIALES PROTOHISTÓRICOS DE «EL TURUÑUELO» (MÉRIDA, BADAJOZ)
JA VIER JIMÉNEZ ÁVILA // CORONADA DOMÍNGUEZ DE LA CONCHA // Pyrenae Núm. 26. al/y /995. pág. /3/·/5/
8) LA RECONSTRUCCIÓN VIRTUAL APLICADA AL PATRIMONIO COMO HERRAMIENTA PARA LA INVESTIGACIÓN Y LA DIVULGACIÓN: EL EJEMPLO DEL SACRIFICIO RITUAL DEL PATIO DEL YACIMIENTO DE CASAS DEL TURUÑUELO (GUAREÑA, BADAJOZ, ESPAÑA) COMO CASO DE ESTUDIO /// ESTHER RODRÍGUEZ GONZÁLEZ , JOSEP R. CASALS y SEBASTIÁN CELESTINO PÉREZ /// CPAG 34, 2024, 85-114. ISSN: 2174-8063
9) Tarteso en Extremadura // SEBASTIÁN CELESTINO PÉREZ y ESTHER RODRÍGUEZ GONZÁLEZ /// Revista de Estudios Extremeños, 2017, Tomo LXXIII, Número I, pp. 13-56
.
(19a): Los caballos sacrificados del yacimiento tartésico de Casas del Turuñuelo. VV. AA. /// SANIDAD Y PRODUCCIÓN ANIMAL, BADAJOZ/// NÚMERO 20. DICIEMBRE 202 (pag 13).
.
(20): SOBRE EL CARAMBOLO: UN HÍPPOS SAGRADO DEL SANTUARIO IV Y SU CONTEXTO ARQUEOLÓGICO // JOSÉ LUIS ESCACENA CARRASCO /// ÁLVARO FERNÁNDEZ FLORES // ARACELI RODRÍGUEZ AZOGUE /// Archivo Español de Arqueología 2007, vol. 80, págs. 5-28
.
(21): ALTARES TARTESSIOS, CULTOS CTÓNICOS Y CRISOLES (Capítulo 103 de: "Los bueyes de Gerión en el Tesoro de El Carambolo"): ESTUDIAMOS EL SIGNIFICADO DEL TORO Y SUS ASTAS, SIMBOLIZADO ENTRE LOS MARINEROS DE LA EDAD DEL BRONCE COMO PUNTAS DE TIERRA O CABOS QUE SERVÍAN PARA NAVEGAR. ESTUDIAMOS EL TORO COMO TOTEM CTÓNICO Y PROPONEMOS LA IDEA DE QUE EL PUIG CAMPANA Y EL CABEZÓ DEL ORO PUEDAN SER OBSERVATORIOS ASTRONÓMICOS. http://loinvisibleenelarte.blogspot.com.es/2015/05/altares-tartessios-cultos-ctonicos-y.html
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