sábado, 8 de junio de 2013

LA BICHA DE BALAZOTE (del Tammud babilónico al Aqueloo griego) CONTINUACIÓN 1º -de "El frigianismo en la Cultura Ibérica", capítulo 11º (Parte LXXX de: "Los bueyes de Gerión en el tesoro de El Carambolo")-.


-DEBIDO A LA EXTENSIÓN DE NUESTRO ARTÍCULO, NOS HEMOS VISTO OBLIGADOS A DIVIDIRLO EN TRES PARTES (ESTA ES LA SEGUNDA ENTRADA Y CONTINUACIÓN DE LA PRIMERA PARTE).Viene de la entrada anterior VER: 
http://loinvisibleenelarte.blogspot.com.es/2013/06/la-bicha-de-balazote-del-tammud_2204.html
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ÍNDICE GENERAL: Pulsando la siguiente linea azul se llega a un índice general del blog. En el que se contiene las más de cien entradas que hasta ahora hemos subido. VER: http://loinvisibleenelarte.blogspot.com.es/2013/03/indice-de-entradas-con-algunas.html
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SOBRE Y BAJO ESTAS LÍNEAS: Imagen del llamado "bronce Carriazo" pieza del periodo orientalizante de Tartessos, fechada hacia el siglo VII a.C., en la que se observa una diosa identificada comunmente como una Ishtar fenicia, que porta dos triángulos en sus manos y doma -o sujeta- a dos ánades. Acerca del significado que contiene la iconografía -sin dudar de que se trata de una diosa de la fertilidad, muy cercana a Ishtar-, pienso que también se puede considerar una deidad más próxima a Artemisa (Señora de los Animales) y hasta una diva con un carácter un tanto más etrusco o itálico y -sobre todo- muy egipciante. El rasgo prerromano que nos hace llegar a esa conclusión es que aparece entre dos ocas, totems acuáticos que simbolizaban a Juno Moneta. Habida cuenta que el templo del Capitolio romano deidicado a Juno era cuidado por aquellas aves, de las que la Historia narra como salvaron a Roma de la invasión bárbara. Ya que cuando aparecieron las hordas celtas en las cercanías del templo de Juno Moneta, las ocas comenzaron a graznar, lo que alertó a las tropas latinas. 
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Este curioso hecho se relaciona igualmente con los cultos de la Artemisa más antigua helena (asentada en tierras de Anatolia y de Creta) que también tenía como totem a las aves acuáticas. Por lo demás, la diosa tartéssica que vemos pintada, porta dos triángulos; figuras que quizás hablan de algún método para atrapar los patos y por lo tanto reflejaría más que a una Ishtar a una "señora de los animales" (Potnia Theron cuyo nombre griego fue Artemisa). Aunque más seguramente estos dos triángulos se refieren a figuras sublimadas de adoración de la fecundidad, debido a que su diseño se relaciona con el sexo (por la forma del pubis). Pero sobre todo el triángulo era el símbolo del buey Apis, cuya frente había de estar manchada con un "lucero" blanco diseñando perfectamente los tres lados. 
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Ello y el hecho de que a Juno se la identifique con una diosa "vaca" (tanto que su nombre procede de latín "iúnix", "becerra"); nos lleva a interpretar que el bronce Carriazo contiene una deidad mucho más cercana a las anatólicas como Ashtarot hitita -antecedente de Ishtar y de las que surge también la posterior Artemisa helena-. Por su parte, el peinado que luce (a modo de cuernos) es el de la diosa egipcia Hathor, diva que se figuraba también en una becerra y muy cercana a la Ashtarot hitita (cuyos nombres son parecidos). Por último, la del Bronce Carriazo en el pecho lleva grabadas las flores del loto azul egipcio, símbolo de la fertilidad en el Nilo. De cuanto se deduce que se trataría de una divinidad muy egipciante, cercana a Hathor y representada como una Potnia Theron (Señora de los animales). Es decir que es una Artemisa-Juno o bien una Ashtarot-Hathor, más que una Ishtar fenicia (propiamente dicha); pues es diva púnica se representa en iconografías más cercanas a las Isis. 

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B) EL TORO ANDROCÉFALO COMO SÍMBOLO DE FERTILIDAD:
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Habíamos visto que desde el VI milenio a.C. en yacimientos como el de Catal Hüyük -y posteriormente en otros, como Tell-Hallaf- (Turquía)-; las escenas principales de sus templos repetían una "gran diosa madre que paría al toro sagrado". Deidades que representaban al príncipe y a su progenitora reina, y que unían los conceptos de divinidad, de fuerza y de la tierra; como dioses ctónicos de la fertilidad y del poder. En Egipto igualmente hablábamos en nuestras anteriores entradas -y de forma extensa-, acerca del buey Apis. Un dios que relacioné personalmente con las aguas del propio Nilo y con sus crecidas, por lo que en mi opinión creo que este toro sagrado egipcio personificaría realmente al gran rio, siendo un antedecente directo del Aqueloo griego. Aunque el significado de Apis como benefactor de las cosechas y de la fecundidad era más reconocido y reconocible que el del divo heleno. Tanto que hasta los templos y fiestas del faraónico buey iban las que no conseguían tener hijos, para desnudar su estómago -o subirse las faldas- y así lograr el embarazado (principalmente cuando se elegía un nuevo buey y en las celebraciones del reciente toro deificado) (19) .
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Por su parte, en la Mesopotamia más anciana, también vimos en artículos previos que entre los dioses principales se hallaba Nilil, la esposa de Enlil; igualmente representada como una vaca, simbolizando la fertilidad y la riqueza. Quien era muy similar iconográficamente a la Hathor de Egipto; la diva de la danza, la sensualidad, la fecundidad, del erotismo y de los partos. Una diva faraónica de la belleza, que tenía orejas vacunas y pelo en forma de cuerna; todo lo que se relacionaba plenamente con Isis, quien en el Nilo representaba la maternidad sagrada (progenitora del gran becerro de la luz: Osiris; y por ello coronada con el creciente en su cabeza). Conceptos similares guardaba la divina Inanna en el Éufrates, quien se acompañaba del toro androcéfalo y era una de las más importantes diosas de Uruk, equiparada a Ishtar. Aunque su deificación era más compleja y se relacionada con el ganado; tanto que la imagen idealizada de Inanna llegaba a ser un haz de cañas, como símbolo de protección a los establos (significando los techos que cobijaban las reses). Consecuentemente, de común era representada junto al hombre toro Tammud (androbóvido barbado, sedente o levantado que lucía comunmente el cinturón sagrado) y a ambos dioses los consideraban los protectores de la vacada -y por lo tanto de la fertilidad, la riqueza y de los bienes-. Dones que como decimos, eran venerados con un simple "atado de brezo" que ponían los pastores en lugar principal (en los techos de todo establo y en sus casas), para defender a los animales del mal (20) .
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Tras este breve apunte de los párrafos anteriores sobre lo que hemos ido tratando en entradas previas; seguiremos con nuestro análisis acerca del significado que mantuvo el toro (fundamentalmente el androcéfalo) como totem de la fertilidad en el Mediterraneo. Simbología y deificación heredadas principalmente desde Mesopotamia y del Mundo Hitita, tanto como de Egipto y de Creta; todo lo que llevó a que el dios bóvido fuera uno de los más importantes del Mediterráneo (al menos durante el primer milenio a.C.). Unos hechos que para conocer mejor y estudiarlos más en profundidad, los presentaremos siguiendo un pequeño recorrido histórico. Una ruta del "bos" androcéfalo como símbolo de la fertilidad, que comenzaremos en El Egeo (Creta y Chipre), seguiremos por la Hélade; llegando posteriormente a Italia y pasando finalmente a estudiarlo en nuestras tierras de Iberia. Pretendiendo con ello, comprender mejor qué pudo ser o significar esa escultura de un bóvido sedente aparecida en tierras de Albacete y denominada Bicha de Balazote:
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COMENTARIO A LAS IMÁGENES: Arriba, jarro chiripta arcaico, fechado entre el 750 al 600 a.C.. En él figura un toro alado antropomorfo exactamente igual a los dioses Tammud -de los hititas- o bien Lamassu entre los persas (agradecemos al Museo de Nikosia nos permita divulgar la imagen). Como veremos a continuación, la deificación del buey androcéfalo aparece de manera muy temprana en Chipre; siendo ya adorado en los primeros templos y tiempos del bronce, en la figura de un bucráneo. Cabezas de bóvidos que aparecen en numerosos recintos sagrados, principalmente situados junto a fraguas o lugares donde se trabajaba el metal. Lo que a juicio de muchos arqueólogos muestra una unión entre las armas y el concepto de estas astas votivas, que creen sirvieron para adornar o cubrir las testas de los sacerdotes que dirigían determinadas ceremonias iniciáticas. Rituales que sin duda se relacionarían con los anatólicos, pero también con los cretenses (como el del Minotauro); todo lo que hace pensar en celebraciones de tipo ctónico, probando el valor de los asistentes y adorando al toro como símbolo de la guerra, del valor y de la fecundidad. 
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ABAJO: De nuevo una imagen del dios del lingote de Enkomi (Chipre) alzado sobre una pieza de bronce en forma de piel de toro, cuyo diseño es muy semejante al de los pectorales del Tesoro de El Carambolo. Algunos especialistas lo fechan en el siglo XVI a.C. (pese a existir dudas de que fuera doscientos años posterior); escultura que se halló en un recinto sagrado sito junto a numerosos emplazamientos donde se trabajaba el bronce. Ello a mi juicio, une el concepto del toro androcéfalo con este dios de la guerra y del metal, representado con casco de cuernos y subido a un lingote de cobre en forma de piel de buey. Algo que podemos entender como símbolo de los bienes, por cuanto el cobre significaba la riqueza y el toro era el totem del poder y de la guerra; todo iconografiado en los cuernos del casco y en el lingote que guarda la forma de piel de bóvido. Teniendo a su vez el valor genésico como representación de la sexualidad y la masculinidad, sublimada en el guerrero con yelmo de cuernos y subido al metal, que otorgaría la gloria y las riquezas. El original de esta figura que expone el Museo Arqueológico de Sevilla en reproducción (en imagen, agradeciendo a esa entidad nos permita la divulgación de la foto) se halla en el Museo de Nicosia. Como vemos en ella, la relación de los lingotes y la fundición con el mundo ctónico es inmediata; al igual que el toro andrócefalo hemos de interpretarlo también simbolizado en esos guerreros de cascos con astas (entendiendo su valor sexual y de fiereza como el origen de las riquezas y de la fecundidad). 
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1) CRETA Y CHIPRE:
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En Chipre, desde los comienzos de la Edad de Bronce se identificó el culto a la fertilidad, con el del toro y la diosa madre (de un modo similar a como lo vemos en su cercana Anatolia, quizás por influencia del antes referido yacimiento de Catal-Hüyük). Templos como Enkomi o Kitión testifican este tipo de divinidades y celebraciones en las que se ofrecían bucràneos; cráneos de bueyes que han aparecido en numerosos recintos sagrados muy cercanos al lugar donde se halló este famoso dios del lingote de Enkomi. Pequeña estatuilla que hemos estudiado repitamente y que representa un guerrero con casco y cuernos, subido a una pieza de cobre, en forma de piel de toro (igual en su diseño a los pectorales del Tesoro de El Carambolo). De tal manera y sabiendo que esa figurita es una divinidad de la guerra y de la fragua, se hace evidente que la fundición y los metales se unían en conceptos cercanos al toro. Ello por ser este animal el totem de la lucha fiera, tanto como el símbolo de los bienes más preciados. Pero a su vez, su deificación estaba unida a la maternidad; una progenitura femenina y parto que se entendía relacionada con el trabajo del metal. Todo lo que es muy común a la Edad del Bronce, ya que por entonces la "matriz del herrero" se entendía de algún modo como la de la madre, al igual que la metalurgia se comprendía como una actividad iniciada o creada por mujeres y un don femenino (semejante la alfarería o la cocina).
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Por cuanto hemos planteado en el párrafo anterior, es muy posible que concibieran las armas como unos cuernos creados por la "matriz de la fragua"; representado esas astas lo mismo que un puñal o una lanza: La fuerza fecundadora , nacida de la masculinidad (y por ende, del valor). De tal modo podremos entender que el toro, simbolizando esas virtudes -de fuerza, valentía y fecundidad-, apareciera comunmente unido a la mujer y a la maternidad en religiones tan antiguas como las de Chipre. Al igual que se entiende que esos bucráneos y las madres fueran adorados en los centros de trabajo del metal -o de entrenamiento en el uso de las armas-. Lugares y gentes que veneraban a los dioses de la fertilidad, la maternidad, la metalurgia, la riqueza y de la guerra, como divos ctónicos. Unos dioses con un sentimiento religioso que ligaba las fuerzas de la Tierra y de la generación, con la lucha y el dominio; a la vez que unían la fertilidad con la riqueza y esta con la vida y el fallecimiento. Comprendiendo como inevitablemente juntas y dolorosas: La muerte y el parto; el sexo y la pelea; la creación y la destrucción, tanto como la abundancia y la guerra (generando figuras míticas como Eros junto a Tánatos, o Perséfone junto a Deméter).
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En lo que se refiere a Creta, el valor simbólico del toro -androcéfalo-, en opinión de Delgado Linacero nacería en gran parte desde la función que las reses domésticas generaron. Lo que a juicio de esta autora, crearía una religión por la que los ganaderos eran tenidos como seres sagrados. Consecuentemente escribe la referida autora: "Ciertos pueblos, como el cretense, utilizaron las viviendas de los pastores como lugar de iniciación" (21) . Pese a ello, mi teoría personal es muy diferente y considero que en verdad el valor del hombre-toro de Creta surge desde otra función que las reses bravas tenían para la cultura minóica: La de guardia. Unos toros fieros que creo firmemente no solo usarían para realizar espectáculos; sino que en mi forma de entender la Historia del reino de Minos, tambien eran utilizadas como defensa.
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De tal manera, ya he repetido numerosas veces como considero que la isla y los palacios minoicos se debieron de proteger con manadas de bravos; reses que conservarían en cercados junto a las playas, embarcaderos y en las proximidades de las ciudades, para darles suelta en caso de aparecer naves de enemigos o de extraños. Algo que explicaría la inexistencia de murallas en los palacios del Bronce cretense, tanto como las laberínticas calles de esas ciudades, que creo servirían para soltar morlacos en caso de invasión. Además todo ello justificaría el Laberinto real y sus ritos iniciáticos, que servirían como modo de entrenamiento para dominar, dirigir y avalanzar las reses bravas contra posibles invasores. Por cuanto digo, pienso que aquel hombre-toro que dominaba el recinto de Cnossos y la isla de Creta (el Minotauro o Talos) en mi opinión reflejaría fielmente al fiigura de los mayorales o de los boyeros, quienes eran y son capaces de dar suelta a los bravos y manejarlos contra aquel que desean. Logrando con sus artes llevarlos hacia donde deben, retirarlos a un cercado, o bien avanzarlos contra un enemigo invasor (de un modo semejante a como hace aún hoy el "pastor" en una plaza o durante los encierros). Por todo cuanto expreso, considero que el valor del hombre-toro en Creta nacería de ese Minotauro de este modo comprendido, de lo que no es extraño que simbolizara la fuerza, la guerra, la fertilidad y la protección.
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COMENTARIO A LAS IMÁGENES: Arriba: Vaso libaciones que representa un toro atrapado por tres hombres (taurokathapsia), fechado entre el 2000 y el 1900 a.C., hallado en Kuomasa (MESARA) -propiedad del Museo de Heraklion, al que agradecemos nos permita divulgar la imagen-. Como podemos ver, en la escena figura la captura de una res brava claramente iconografiada en un gran tamaño (para hacer con cuerpo del animal el vaso). Pese a ello, se aprecian los tres "forçados" o capturadores del toro bravo, quienes actuan de manera muy semejante a como los portugueses aún hacen al doblar y derribar a los bravos en las plazas. Ello lleva pensar que en verdad los mayorales de Creta fueran capaces de manejar reses fieras y de gran tamaño de una forma muy semejante a como hoy en día realizan los recotadores, forçados y otras gentes del mundo del toro. Sirviéndose a veces tan solo de sus manos, otras con engaños, las más usando caballos o monturas y siempre logrando hacer animales útiles y "obedientes", de unos fieros y peligrosos bóvidos (a tarvés de manadas de mansos u otras "artes de cúchares").
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A mi juicio, como dato de enorme importancia en esta representación se halla que los hombres van ataviados principamente con una en enorme faja; cinturón que como el de los forçados portugueses serviría para cubrir los riñones y para encunarse entre las cuernas de la res. Ello explicaría por qué están desnudos y portan tan solo esos cinturones, atributo principal de algunos dioses orientales del rebaño; deidades tales como Tammud o Enkidu, cuya iconografía es comunmente la de hombres con cara de toro, sin ropas, con un extraño peinado, casi sin ropas y con un enorme cinturón. Cinto o faja que -como digo- serviría para realizar la taurokathapsia (atrapar el toro encunándose o subiéndose a sus lomos) y que en mi ponión resuelve alguno de los por qués del simbolismo de esta prenda en las Antiguas Religiones. Siendo importantísimo el cinturón en deidades como las ganaderas de Mesopotamia o Anatolia. Luciéndolo el "señor de las bestias" (luego llamado Enkidu o Tammud) y sobre todo Gilgamesh. Rey que a su vez se representa en la ornamentación de numerosos cintos, como el de la Aliseda; pieza tartéssica en la que figura dibujado por todo su granulado de oro este monarca-dios. Un Gilgamesh que comunmente viste tan solo con una gran faja mientras lucha contra las bestias (comunmente el león). Todo lo que creo expresaría la capacidad de pelear a cuerpo limpio y sin armas, con el mayor valor, tal como hoy hacen los toreros y forçados (igualmente, como realizan los que vemos en este vaso ritual cretense de hace unos cuatro mil años). 

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ABAJO: Recogemos esta curiosa pieza de cerámica minóica, que representa una danza ritual, del periodo palacial de Phaistos. Hallada en Kamilkar (Festos) y fechada hacia el 1600 a.C., la exhibe en la actualidad el Museo de Heraklion, al que agradecemos nos permita divulgar las imágenes. En mi opinión se trataría de una danza del vino, llevada a cabo en una cubeta de maceración y donde los concelebrantes bailan sobre la tina que exprime la uva. Curiosamente los laterales de aquella cuba en la que bailan ritualmente, se adorna con los cuernos sagrados cretenses, lo que une el concepto del vino y su color al de la sangre del toro; ideas que claramente se expresan en todo el mundo Órfico y en los misterios (de origen cretense). Como a continuación veremos, la historia del nacimiento de Zeus y de su hijo Zegreo (también engendrado en una de las cuevas monóicas) son el principio del mundo Órfico heleno, tanto como la primera personificación de Dionisos (Baco). De todo cuanto concluyo personalmente que esta figura cerámica representaría quizás la danza del vino de Dionisos o Zagreo, como culto al fruto de la vid vista ya como la sangre del toro sagrado (de ello su ornamentación con los cuernos en la cuba de prensar el caldo).
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Continuando con los estudios de Cristina Delgado Linacero, esta experta en el toro en la Antigüedad menciona a su vez la importancia fecundadora de los bóvidos a través de una historia que narran las fuentes clásicas, relacionando el "bos" con la apicultura. Tanto que aseveraban los egipcios, que las abejas se engendraban desde la putrefacción de bueyes muertos. Sobre ello cita la referida autora a Antógono de Karistos quien en el 250 a.C. decía que: "En Egipto, si entierras un buey en ciertos lugares, de modo que solo salgan los cuernos y luego se los sierras dicen que salen volando abejas, ya que el buey al putrificarse se convierte en abejas". Estos hechos los recogen igualmente Ovidio y Virgilio, afirmando también que si se inhuma un buey, de aquel lugar en que se le dé tierra, nacerán abejas. Explicando Virgilio que ello es el método para iniciar la apicultura en el Egipto, creando los paneles y luego matando un novillo de dos años. Así, para darle muerte le tapaban la nariz y boca y le terminaban de quitar la vida a golpes; tras ello, dispersaban las entrañas maceradas, quedándose con la piel entera que dejaban dentro de una estancia con hierbas especiadas. De aquellos huesos naceran primero animalitos y finalmente las abejas (22) .
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Hemos recogido la anterior historia acerca de las abejas, dada la importancia de este insecto para la cultura Minoica y por su relación con los dioses de Creta. Tanto que sus primeros reyes se tienen como "meliseos" o "pastores" de esos insectos, quienes instituyen la apicultura en la isla. Ejerciendo una primigenia "forma de ganadería", que no estaba exenta de riesgos, lo que fue una de las fuentes de economía de Creta (tanto como del Mediterráneo). Aunque lo importante en el caso que nos ocupa es que la apicultura y el pastoreo producían los dos productos principales de la dieta cretense: La miel y la leche (esenciales para el mundo minóico). Tanto es así, que la mitlogía narra como Zeus de niño y mientras vivió en esa isla, fue criado por una abeja y una cabra (quienes le alimentaron con sus libaciones hasta lograr hacer de aquel el más grande de los dioses). Estos dos productos principales para la alimentación -la leche y la miel- en griego se dirían "meilikios"(), voz que en mi opinión daría lugar a una bebida denominada "miel de Creta" ("melicretón" = ). Una miel con leche que se suponía era el alimento principal del niño Zeus; aunque a su vez, estos "meilikios" eran los dulces o las bebidas que se ofrendaban en los serpentarios a las culebras sagadas (guardadas y veneradas en los templos). Sierpes divinas a las que regalaban el "meilikio" o la "melicretón" para leer el vaticinio, observando la manera en que los ofidios comían.
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Por su parte, el dios que se adoraba en estos templos helenos de la serpiente, ya dijimos que se denominaba Zeus Meilichios; deidad que tomaría el nombre -a mi juicio- desde estos dulces y bebidas que ofrendaban en su oráculo los peregrinos y fieles. Todo lo expuesto nos llevaría claramente hasta el Zeus cretense (como un Zeus Meilichios), cuya leyenda dice que nació bajo la forma de un gran ofidio y que así vivio en las cuevas de esta isla (cuidado por los Curetas y por Melisa y Amaltea, que le ofrecían su miel y leche) (23) . Divo antiquísimo, tanto que era un daimón, claramente más relacionado ya con las figuras como la de Tifón o de los dioses de la tempestad, quienes guardaban esa iconografía de un gran ofidio o un dragón (venerado y cuidado en el templo-caverna en la forma de sierpe). Siendo este Zeus Cretense (Meilichio) una figura que igualmente nos acerca a Aqueloo; máxime si analizamos la historia de su primer hijo: Zagreo.
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Este vástago de Zeus en Creta, era un niño que como sabemos nació y vivió igualmente en las cuevas de esa isla y que un día fue perseguido por los Titanes, quienes odiaban a su padre. Estos lograron sacar a Zagreo de su "escondite" por medio de un engaño, y el pequeño huyó de sus captores para que no le matasen. Pretendiendo salvarse se metamorfoseó durante su escapada en varios seres, entre los que igualmente destaca la serpiente y el toro. En esa última forma de gran uro, es cazado por sus perseguidores, quienes despedazan y trocean a Zagreo, comiéndoselo para que no renazca. Aunque su padre Zeus, consigue recuperar restos de su cuerpo y devolverle a la vida, engullendo la única parte que quedaba de su hijo (el corazón). Pariéndolo entonces de nuevo, nace de ese modo ya como Dionisos (24) . Mito que narra la transformación desde los sacrificios cruentos (primero humanos y luego de animales -siepes y toros-) hasta los incruentos. Siendo ya el Zagreo renacido como Dionisos, un dios del vino cuyas celebraciones debían basarse en ritos órficos, ofreciendo el "caldo" de la vid en lugar de la sangre (del niño, de la sierpe o de la res) .
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Este mito de Zagreo, que constituye la esencia de los ritos báquicos, está plenamente enlazado con el que hemos visto de Aqueloo, más aún cuando las formas en que se va convirtiendo el niño de Zeus -antes de ser matado, troceado y comido por los Titanes- son la de un fiero toro y la de enorme culebra. Unas metamorfosis en ofidio y uro, que se corresponden con la imagen de sus padres en Creta (Zeus); ya que Zagreo había sido concebido en su madre (Perséfone) cuando esta vivía junto a Zeus, convertidos ambos en enormes reptiles. Unos ofidios sagrados que habitaban las cuevas de Creta; lo que enlaza este mito con aquellas historias que íbamos analizando acerca de las religiónes primitivas, que adoraban a los daimones con el fin de apaciguar su sed de sangre. Dioses de la tempestad (como Tifón) a los que se había de ofrecer humanos en caso de desastres climatológicos, para calmar sus iras (como expusimos al recoger la historia de Jonás). Todo lo que nos lleva a ver en la leyenda de Zagreo y Zeus a dioses primigenios, estando estos entre los más antiguos del panteón heleno. Mito donde también curiosamente se vuelve a mencionar a la "cornucopia" (que, como vimos salía del cuerno de Aqueloo). Pero que en este caso procede de los días en que Amaltea cuidaba del niño Zeus; ya que esta cabra nodriza (o hija del rey de Creta) que regalaba su leche al dios infante, también le entrega uno de sus pitones. Pues la historia cuenta que Zeus jugando con Amaltea, le rompió un cuerno; tras lo que aquella se lo regaló para que así fuera el de la abundancia, también llamado Cornucopia (lo que como vemos une el mito de Aqueloo plenamente con el del Zeus y Zagreo cretenses) (25) .
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COMENTARIO A LAS IMÁGENES: Arriba, Toro androcéfalo y barbado (Lamasu) en posición sedente, muy semejante a los anteriores y a la Bicha de Balazote; de época neosumeria -perteneciente al Museo del Louvre, al que agradecemos nos permita divulgar la imagen-
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ABAJO: Toro eblita, igualmente muy similar a los modelos que hemos ido estudiando (con barba, cabeza de hombre y tiara); fechado hacia siglo XVII a.C. -perteneciente al Museo Nacional de Damasco, al que agradecemos nos permita divulgar la imagen-. Ebla, ciudad heredera o nacida desde Mesopotamia y gran centro cultural asirio, situado a pocos kilómetros del Mediterráneo (junto a Alepo, en Siria); fue uno de los puntos desde los cuales pudo divulgarse este dios "androtáurico" hacia el Mediterráneo. La destrucción de Ebla como ciudad acaecida hacia el siglo XV a.C., no significó de ningún modo la desaparición total en la zona, de la maravillosa civilización sumeria que esta urbe importó desde comienzos del II milenio a.C. y mantuvo durante quinientos años, en las cercanías del Mediterráneo. Un lugar neurálgico situado a poca distancia de las costas frente al Egeo, que recibió y expandió la cultura del Tigris y del Eúfrates, al menos desde el 1900 al 1500 a.C..
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Finalmente diremos que el hecho de que estos dioses de la fertilidad, la riqueza y la fecundidad se manifiesten en la forma la gran sierpe y del toro salvaje, creo personalmente que está ampliamente ligado con pruebas o rituales iniciáticos relacionados con esos animales. Bestias de imposible doma y de un enorme peligro, que se usaban en la antiguedad como defensa. Las culebras para cuidar graneros, antes de la domesticación del gato y especialmente en Creta (donde hasta no hace mucho era adorada); tanto como en mi opinión las reses bravas se utilizaron para guerrear, para defender ciudades o murallas y para guardar los campos de extraños. De tal manera la prueba del Minotauro en el Laberinto de Cnosos, tanto como el encantamiento de serpientes que vemos hacer a las diosas cretenses; pienso que están muy relacionados con iniciaciones en las que el neófito debía enfrentarse y vencer al daimón.
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Todo lo que vemos repetidamente representado en la iconografía de Creta, donde se observan de continuo tauromaquias y sacerdotisas con culebras en sus brazos y cuello. Representaciones estas segundas donde vemos a las mujeres domando y jugando con sierpes; animales que igualmente sabemos se utilizaron en la más remota antigüedad para el oráculo (no solo para hacer huir a roedores del cereal). Por todo cuanto el enfrentamiento y doma de aquellos dos totems (la sierpe y el toro, que en Egipto eran la cobra y el buey Apis), supondría de algún modo una gran fuente de riqueza y de seguridad para quienes la sabían realizar (o se atrevían a hacerlo). De ello que -seguramente- el cuerno de la abundancia que aparece en esta leyenda del Zeus Cretense; todo lo que se correspondería con los bienes que se lograban gracias a dominar esos daimones, o a usarlos como formas de defensa y lucha. Lo que explica que tanto Aqueloo como Zagreo (y Zeus) tomen las formas de gran reptil o de toro indómito -logrando con ello la abundancia-.
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Continuando con el tema de la fertilidad y de los seres antropomorfos relacionados con el toro; Cristina Delgado Linacero menciona que M. Gimbutas identificaba a la diosa de los animales con la abeja sagrada. Algo que explica por la forma en que se representaban unas Potnia Theron arcaicas: Rodeadas de leones y llevando una cabeza de toro (iconografía de un ánfora beocia del 680 a.C.). Por su parte, cree que los brazos de esta referida imagen beocia, terminados en pinzas; tanto como los cabellos en zigzag de la "Señora de los Animales", son muestra de una idelización de la abeja. Refiriendo con ello recoge una cita de Porfirio (LA GRUTA DE LAS NINFAS 18) cuando nos dice que a Deméter " como miembros iniciáticos ctónicos, sus propias sacerdotisas la llamaban abeja, y a la propia Coré la denominaron Meliflu y a la Luna por ser la protectora de la procreación la llamaron abeja, y entre otras razones porque la Luna es el Toro y ese buey la exaltación del astro, y las abejas proceden de las vacas, cuyas almas van a encarnarse en ese origen bovino y el dios ladrón de bueyes es aquel de quien se menciona secretamente la procreación" (26) .
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Para terminar añade la misma autora algo que ya tratábamos al hablar del dios del lingote, como era el uso de cabezas de toro sobre postes en Chipre y Creta. Iconografía que aparece junto a deidades desnudas o divas madres en Chipre ya en el 2000 a.C. (como manifestaciones de fertilidad). Igualmente cita escenas en las que una diosa sin ropa identificada con Astarté ocupa el centro de la iconografía, junto a toros y en los comienzos remotos de estas dos islas. Habiendo sido esa costumbre de colgar bucráneos en los templos también seguida en tiempos de Micenas; de lo que la alfarería egea tiene muchos ejemplos. La asociación del toro y el pilar fue transmitida así a Chipre desde Creta en opinión de Delgado Linacero, en donde incluso en monedas romanas vemos los templos con columnas coronadas de bucráneos. Algo sobre lo que añadiremos que este culto de la cabeza del buey sobre un poste parece antiquísimo y de origen al menos egipcio, tal como en nuestra entrada anterior recogíamos al narrar que en el Nilo las testas de los toros sacrificados se clavaban en palos. De un mismo modo, la cabeza cortada de los bueyes inmolados a Apis las tiraban al rio, en un un ritual por la que culpaban a esta extremidad del toro de todos los males (en otras ocasiones se exhibían esas testas en un palo, para ser vendidas en el mercado al consideralas maléficas). Por último añadiremos un dato más entre las costumbres taurinas de Creta, como sería el llamado Hieros-Gamos; consistente en uniones o matrimonios entre mujeres y toros, quizás simulando los amores de Pasifae y el Minotauro. Creyendo Delgado Linacero que ello indicaría el casamiento de un bóvido con la sacerdotisa de Cnosos, identificada con un becerro en el soberano (27) . Algo que en mi opinión vemos en los amores de mitologías muy diferentes; como los de Zeus con Io, en el toro Osiris y la vaca Isis, e incluso en el rapto de Europa (extraño mito del cual ya hablaremos en otro momento).

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COMENTARIO A LAS IMÁGENES: Arriba; colgante en forma de toro realizado en oro macizo, procedente de Ur, fechado en el 2500 a.C. y propiedad del Museo de Bagdad (al que agradecemos nos permita divulgar la imagen). Esta curiosa y preciosa pieza consiste en otra "bicha", donde el bóvido sedente es barbado y tiene algunas facciones "humanóides". Una de las teorías sobre el origen del "señor de las bestias" -dios custodio del ganado mesopotámico-, representado desde el VI milenio a.C. en la forma de un bóvido barbado; es la de que esta iconografía esconde el recuerdo del extinto búfalo de Asia Menor. Un bisonte que creen desaparece de las praderas de Persia y Anatolia (actualmente Iran, Irak y Turquía), hacia ese IV milenio a.C.. De lo que en su memoria se figuraba el toro sagrado con barba y aspecto semejante a un bisonte. Esta teoría es afirmada por Delgado Linacero, aunque yo personalmente me inclino a creer que la barba es atributo de algunos bóvidos, creciéndoles de viejos. Por lo que ese toro sedente, con copiosos pelos bajo el morro, representaría más bien el "bos" de gran edad; que en el caso de los bravos sabemos son terriblemente peligrosos.
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ABAJO: "Bicha" en forma de toro sentado, con rasgos felinos y cabeza humana. Esta pieza de oro que exhibe el Museo turco de Usak (al que agradecemos nos permita divulgal la imagen) pertenece a época frigia o lidia. Fechada entre el siglo VIII al VII a.C. tiene enormes similitudes con nuestra Bicha de Balazote. Al analizar estas imágenes, nunca hemos de olvidar que Balazote se halla en Albacete y está muy cercana a Chinchilla del Monte Aragón, donde se descubrió la famosa tumba de Pozo Moro. Sepulcro turriforme -fechado en el mismo periodo que la estatua del toro sedente- y que también contiene grandes influencas lidias o neohititas. Es decir, que tanto la Bicha de Balazote como la tumba de Pozo Moro parecen ser obra de las gentes neohititas (frigias en mi opnión) que se ven obligadas a huir en estos siglos. Un tiempo en el que Frigia es atacada por los cimerios (primero) y más tarde por los asirios, quienes la agreden con enorme virulencia. Tras un siglo de penalidades y asedios, finalmente les expulsan de su nación los griegos lidios. Acabando así el reino neohitita frigio, tanto como su famosa dinastía basada en el comercio de metales. Una monarquía fundada por Gordion y cuyo último rey fue el famoso Midas (al que matan u obligan a suicidarse los conquistadores lidios).
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2) GRECIA:

. Una vez conocido y mostrado el origen y significado del toro como dios de la fertilidad -en especial del bóvido sedente, con cabeza humana-; veremos en qué formas heredará el Mediterráneo la figura de ese divo antropomorfo (durante los siguientes siglos y en el primer milenio a.C.). Comenzaremos por la Hélade, donde las deidades representadas en forma taurina eran una infinidad, apareciendo ya desde los primeros tiempos de su cultura. Imposible sería enumerar aquellos ritos donde el "bos" era símbolo de la fertilidad, por lo que escogeremos los principales, entre los que destaca la diosa de nuestro Planeta: Hera. Diva que era adorada como la "rica en toros" o bien "la diosa del yugo", con unas formas y ritos de fecundidad que comenzaron en en Argos, para más tarde extenderse por todo el mundo heleno. Tal era la relación de esa diosa con las vacadas, que algunos afirman que la palabra HERA (Hra) significaba originariamente becerra; nacida desde la voz erus (hrwos) que segúna escribe Delgado Linacero, hemos de traducirla como "el toro joven" (por todo cuanto se justificaría que el rostro de esta diosa se veía con facciones vacunas) (28) .
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Acerca del origen que expone Delgado Linacero a la voz "hrwos" (antes recogida), creo personalmente que puede no ser muy acertado, ya que en mi opinión el término "hrwos" -del que nacería el nuestro de "becerro"-, habría que relacionase más bien con la palabra "URO". Vocablo que indicaba un tipo de "bos silvestre" y cuya verdadera raiz indoariana sería "urre", "urru"; radical que realmente se traduce por "rojo". Un término que da nombre al "uro" o bóvido salvaje, como toro retinto o rojizo que era. Por lo demás, con el nombre de "HERA" en griego () se entendia la Tierra, como hogar; e igualmente "hera" fue la denominación que se daba al fuego, comprendido como la "llama central" de cada casa y origen de la vivienda (el hogar, la chimenea). Por cuanto no sería extraño que la voz "Hera" procediera de igual radicar indoeuropeo (Urre) significando exactamente lo mismo: "brasa" o "fuego" (por el color rojizo de aquel hogar de
 la casa). Asimismo, Hera -como hemos dicho- fue la denominación de nuestro Planeta (nuestra "vivienda") y no debemos olvidar que la Tierra en la Antigüedad, se comprendía como una gran vaca. Entendiéndose de esa manera como la "gran becerra", simbolizaba el fecundo terreno que nos ofrecía sus frutos (como la gran madre de la Naturaleza); maternidad cornuda que se representó en la Isis o Athor egipcias, en la Ishtar fenicia, en las diosas mesopotámicas igualmente athóridas (o vacunas), tanto como en esta Hera griega de la que hemos hablado.

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Siguiendo con las deidades "taurinas" helenas, entre los mitos relacionados con la fertilidad y el ganado destaca el de Io. Diosa con el nombre de la Jonia (Ionia), de quien las fuentes clásicas nos narran que fue convertida por la propia Hera en una novilla, en castigo por haber yacido con su esposo Zeus. Aunque otros téxtos antiguos cuentan que hubo de transformarse ella misma en becerra, para huir de aquella celosa Hera que la perseguía en tierras de Anatolia. Escapando de la Jonia y llegando a Egipto para poder parir a su hijo en en Nilo. Vástago de Zeus que se llamó Epafo y que tal como vimos en la entrada anterior, se ha de relacionar plenamente con Apis; no solo por su nombre (que ciertamente parece el mismo), sinó porque el mito de Epafo surge del famoso buey adorado en tierras faraónicas (29). A juicio de Delgado Linacero, los cuernos de esta diosa Io, madre de Epafo y convertida en vaca por yacer con Zeus; son los mismos que los de Isis. Pese a lo que habríamos de matizar que más bien se tendrían que comparar aquellas astas con las de Hathor (diosa de la fertilidad). Ello porque casi todas las divas de la sensualidad o de la fecundación, gozan de estos pitones o de peinados con forma de cuernecitos; cuernos que claramente aluden a la Luna y a las noches (e incluso a los bucles del pelo largo y suelto en las mujeres jóvenes) (30) .
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Reflejo de estos mitos griegos en que la vaca se concebía como la madre Tierra (o la gran amante) y el toro como el símbolo genésico de la virilidad y la fuerza; nacieron varios rituales. Fiestas helenas entre las que destacaron las Antesterinas, que se celebraban a mediados de Febrero (en Antesterion), en las que se consumía todo tipo de vino en honor a Baco (oficiándole ritos de bacanal por medio de adoración al bóvido). Aquellas Antesterinas culminaban -entre otros- con el rito de la subida de la basileina (reina de las fiestas) en una misma carroza que el toro, y ya como esposa del dios. Tras ello, los precesionantes iban al establo sagrado donde se realizaba la "hierogamia" o boda de la muchacha con el buey (31) . Cultos diferentes aunque muy relacionados con el referido antes, se hacía en otro famoso festival denominado La Magnesia, que se llevaba a cabo hacia el mes de Julio en Tesalia (ciudad de Magnesia y donde en abril igualmente hacían ritos muy parecidos al que relatamos). Durante la mencionada fiesta "magnesica", llevaban al toro elegido al templo, dirigido por una vírgenes y allí lo sacrificaban, solo cuando el "animal daba su consetimiento con un gesto" (32) (algo que en mi opinión tiene cierto parecido con otras muchas celebraciones que aún se siguen llevando a cabo en nuestras tierras, como por ejemplo el llamado Toro de San Marcos, que también ofrenda a la iglesia el bóvido).
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Para finalizar este apartado de Grecia, añadiremos que a juicio de Delgado Linacero este toro-hombre que en Grecia se asoció con las corrientes fluviales bajo el nombre de Aqueloo, es una concepción originariamente mesopotámica. Ya que los textos sumerios hablan de cómo el toro fecunda y crea el Tigris; describiendo los referidos escritos que el "Tigris es como un toro rampante", o que es "El Tigris como un gran toro". Mitos y conceptos de los que nacería el Aqueloo heleno, un divo homónimo del rio de Etolia que ee representaba junto al cuerno de la abundacia (que comunmente en la Hélade se le iconografía tan solo con su cabeza e incluso como un jóven imberbe que conserva sus cuernecitos) (33) .
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ESTE ARTÍCULO CONTINUÁ EN LA SIGUENTE ENTRADA VER:
http://loinvisibleenelarte.blogspot.com.es/2013/06/la-bicha-de-balazote-del-tammud.HTML
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CITAS:
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(19): EL TORO EN EL MEDITERRÁNEO; Cristina Delgado Linacero; Madrid 1996, Univ. Autónoma; pag 324 y ss.
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(20): Idem (19), página 327.
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(21): Idem (19) (pag 171).
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(22): Idem (19) pags 338 y 339.
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(23): Sobre Zeus Cretense y su nacimiento, entre otras fuentes clásicas: Himnos Órficos 29 y 30 /// Higinio; Fabula 155 // Diodoro Sículo 4.4.1 // Nonnus; Dionisiaca, 6.155 // Aplodoro, I, 1,5 // Pausanias VIII, 38, 5 // Hesiodo Teogonía, 453, 457 // Polibio, 16, 12, 6 // Calímaco Himnos a Zeus, 1 y 3 //
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(24): Zagreo, fuentes clásicas: Macrobio; Sueño de Escipión 1, 12 // Clemente de Alejandría, Protept. II, 18 // Calimaco. Fragm. 171 // Platón Timeo 200 // Himno Orfico 29 // Ovidio. Metamorfosis. VI. 114 // Nonnus, Dionisiaca. VI . 264 // Higinio, Fábula 155.
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(25): Amaltea: Calímaco, Himno a Zeus 1º, 46 y ss // Diodoro Siculo, V, 70 // Ovidio, Fastos V, 115 // Higinio Fábula 139 // Estrabón, VIII, 7, 5. Apolodoro 1, 1, 6
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(26): EL TORO EN EL MEDITERRÁNEO; Cristina Delgado Linacero; Madrid 1996, Univ. Autónoma; pag 340 .
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(27): EL TORO EN EL MEDITERRÁNEO; Cristina Delgado Linacero; Madrid 1996, Univ. Autónoma; pag 290.

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(28): Idem. (27) (Pag 342)
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(29) Ver nuestra entarda anterior en la que tratamos ampliamente sobre el mito de Eafo y su relación y orígenes desde el de Apis y Serapis. 108 º El TORO, DIOS FLUVIAL DE LA FERTILIDAD (desde Apis, a los bueyes de Gerión) -de "El frigianismo en la Cultura Ibérica", capítulo 10º (Parte LXXIX de: "Los bueyes de Gerión en el tesoro de El Carambolo")-. DONDE HABLAMOS DE APIS COMO ORIGEN DEL SÍMBOLO DEL BUEY DIOS DEL RIO, Y SU RELACIÓN CON LAS RIQUEZAS, TANTO COMO AQUELLA CON LOS TOROS DE GERIÓN. VER: http://loinvisibleenelarte.blogspot.com.es/2013/05/el-toro-dios-fluvial-de-la-fertilidad.html
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(30): Heródoto (L.N. H.; II , 41) afirma que los cuernos de IO son de Isis; pag. 343 de la obra citada en (27).
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(31): Idem (27), página 290.
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(32): Idem (27), pag 292.
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(33): Idem (27) , pag 189.

LA BICHA DE BALAZOTE (del Tammud babilónico al Aqueloo griego) CONTINUACIÓN 2ª -de "El frigianismo en la Cultura Ibérica", capítulo 11º (Parte LXXX de: "Los bueyes de Gerión en el tesoro de El Carambolo")-.

-DEBIDO A LA EXTENSIÓN DE NUESTRO ARTÍCULO, NOS HEMOS VISTO OBLIGADOS A DIVIDIRLO EN TRES PARTES (ESTA ES LA ÚLTIMA Y CONTINUACIÓN que viene de la entrada anterior VER: http://loinvisibleenelarte.blogspot.com.es/2013/06/la-bicha-de-balazote-del-tammud_2204.html  y  http://loinvisibleenelarte.blogspot.com.es/2013/06/la-bicha-de-balazote-del-tammud_8.html  que corresponden a la entrada primera y segunda) 
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ÍNDICE GENERAL: Pulsando la siguiente linea azul se llega a un índice general del blog. En el que se contiene las más de cien entradas que hasta ahora hemos subido. VER: http://loinvisibleenelarte.blogspot.com.es/2013/03/indice-de-entradas-con-algunas.html
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COMENTARIO A LAS IMÁGENES SOBRE Y BAJO ESTAS LÍNEAS: Pintadas por mi mano, detalles del friso superior de la Tumba etrusca de los toros en Tarquinia (siglo V a.C.). Arriba, podemos ver el fresco del bóvido sedente(animal en casi igual postura que el de Balazote), mientras a su lado tres personas participan en una orgía. La escena la adorna una hilera de granadas con una simbología que relaciona el mundo de los muertos y la floración, como fruto de Perséfone. A la izquierda, el toro sedente claramente manifiesta el sentido genésico y funerario de ese animal, tanto como todo se adorna con el gran sentido del humor de los etruscos (representando comunmente divertidas imágenes en sus tumbas, como estos tres fornicadores). En la imagen de abajo (igualmente pintada por mí copiando el mencionado friso), se observa un bóvido androcéfalo que embiste a dos personajes, quienes se esconden detrás de un pequeño árbol. En este momento aprovecha el personaje que está detrás, para sodomizar al que tiene frente a él. Por su parte el toro presenta solo un cuerno (como sucede a Aqueloo) y se halla en situación itifálica. La escena pudiera ser una parodia de las bodas entre Heracles y la princesa Deyanira, tras haber vencido el héroe al dios rio que quedó sin un asta. Siendo en este caso los novios aquellos dos que se esconden del bóvido barbado, animal que les embiste mientras observa la sodomización. El fresco está igualmente decorado con granadas, que -como es sabido- se trata de la fruta de Perséfone, claramente de carácter funerario y ctónico. (34) .
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3) ITALIA: 
. Poco después de que se hicieran comunes en Grecia las representaciones de Aqueloo (hacia los siglos VII al VI a.C.), aparecen unos toros androcéfalos muy similares en la península itálica; algunos de ellos icluso en posición sedente y con iguales hechuras a los de Sumer, a los hititas y de Ebla. Deidades "adrotáuricas" que se suponen importadas desde el Egeo y entre las que destacan algunas figuras como las de Chiusi y Tarquinia, que clararamente son "guardianes" del mundo de ultratumba en las cistas funerarias. De muy tosca ejecución (principalmente el de Chiusi), mucho nos recuerdan a la estatuaria de Mesopotamia o la de Grecia arcaica; sin olvidar nunca los bajorrelieves hititas y neohititas, cuyo parecido es enorme con esa iconografía etrusca de toros sedentes. Por otro lado, son también muy "particulares" los famosos bóvidos pintados en los frescos de la llamada tumba de los toros de Tarquinia (que he preproducido en las imágenses superiores) . De los que uno de ellos es de rostro humano y con un solo cuerno; por lo que sin lugar a dudas y en mi opinión, se trata de un Aqueloo.
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Estos astados etruscos de la Italia prerromana -normales o con cabeza de hombre-, claramente los vemos en su función de "vigilantes" del mundo de ultratumba. Un hecho que me obliga a presentar de nuevo la hipótesis de que esas reses se utilizaran para defender emplazamientos. Un uso para la custodia (de las lindes, ciudades o rebaños), llevado a cabo con el ardid de soltar bravos en ellos; siendo este un método tan sencillo como lógico. De tal manera, considero que las reses de embiste fueron utilizadas de un modo semejante como se hace actualmente con perros, y tal cual se realizó hasta no hace tanto con las ocas. Aves palmípedas que entrenadas y "consentidas", sirven también para defender cercas y recintos; habida cuenta que no solo graznan y "montan" un gran algarabío ante la presencia de extraños, sino que además pican y persiguen al que entra en sus dominios -si así se les enseña-. De cuanto creo personalmente que los toros etruscos figurados como guardianes y que vemos en tumbas como la referida de Tarquinia, recogerían la imagen de reses bravas que se pudieron utilizar para salvaguardar el paso de extraños o de enemigos, en la vida cotidiana. Método defensivo que igualmente se realizaba con leones, cuyo uso en los fosos y castillos se llevó a cabo hasta muy entrada la Edad Media. Todo lo que explica asimismo el significado de esos felinos y astados que se representaron bajo las tumbas o en las sepulturas, como un recuerdo del "método" de defensa. Leones y bóvidos que aparecen con enorme frecuencia en los sepulcros mesopotámicos, tanto como posteriormente en los de la Anatolia hitita y neohitita (donde el felino o el "bos" no podía faltar en la escultura funeraria).
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En lo que se refiere a la religión itálica y la veneración al astado, esta tuvo fiestas muy semejantes a las griegas, con ritos de fertilidad y mitos parecidos. Pese a ello, las bodas de la mujer (virgen) con la Naturaleza entre los prerromanos, parece que se hacían en la figura de un roble (35) . Un tronco talado y tallado con formas femeninas, que era transportado hasta la ciudad para allí venerarlo. Celebración que en mi opinión nos recuerda a muchos otros festivales indoeuropeos, en los que el roble es el protagonista; y especialmente a algunas costumbres que han pervivido hasta nuestros días -tales como las del "tronco nochebueno" (que el 24 de diciembre se ofrecía) y las de San Juan (24 de junio), con escenas como las del Tallot, con la recogida y quema de esos árboles sagrados-. Por cuanto expreso, este hecho que muestra como entre los prerromanos el dios de la Naturaleza y la fertilidad se identificaba con un roble (y no con un buey), indica claramente el espíritu y el origen de su cultura (asentada inicialmente o procedente de los bosques europeos). A ello se debería -a mi juicio- que el "bos" entre los estruscos no guardase un sentido tan "femenil", sino más bien un simbolismo muy masculino y más bien relacionado con la guerra y la guardia.
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Pese a todo, en la mitología romana "importada" desde Gracia aparece una deidad muy próxima a Hera, como fue Juno; cuyo nombre se piensa que nació del latín "iúnix" y cuya traducción es "vaquilla". Todo lo que no solo la une a la Hera helena, sinó que además explicaría el por qué la palabra "Italia" (que denomino esa península), al parecer en principio significaba igualmente "becerra" -tal como Varrón afirma al escribir que originariamente era "bestia cornuda"- (36) . Una vaca que simbolizaría la tierra, como madre y origen de todos los frutos y bienes; terreno o territorio deificado en las diosas Juno (en italia) y Hera (en Grecia). Pese a todo, hemos de considerar que la Juno romana pudo nacer también desde otro mito como es el de la vaca Io (de la que ya hemos hablado extensamente); cuyos radicales linguísticos del nombre ("io") parecen casi idénticos a los de "Ju(n)o". Ello nos haría pensar que de ser Io y Juno una misma figura mítica, ambas se relacionarían con Epafo y con Egipto; tierras del faraón de las que procede el mito de aquella becerra huida desde la Jonia y que parió un hijo de Zeus en el Nilo. Por todo cuanto se entiende que la diosa Juno romana sea casi igual (en atributos y funciones) a la Hathor egipcia, como diva de la fertilidad y de los partos (Juno Lucina); protectora de la mujer (en especial de las matronas) y "genio" de la belleza (37) .
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BAJO ESTAS LÍNEAS: Anverso de la escultura ibérica conocida con el nombre de Bicha de Balazote (que analizamos en esta entrada).
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4) LA PENÍNSULA IBÉRICA:
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Antes de entrar a describir el culto al toro como deidad de la fertilidad en nuestras tierras, es obligado hablar de algunas zonas o puertos de paso entre Oriente Medio y las costas ibéricas. Islas e ínsulas donde hubieron de fondear y asentarse muchos de los que posteriormente llegaron a la Península. De tal manera, primeramente deseamos citar lo que hay de común a esos ritos del toro, del bucráneo y del hombre-buey en Cerdeña. Incluso habríamos de estudiar los mismos cultos en Malta, cuyas primeras civilizaciones muchos han unido a las sardas y hasta a las de Baleares (38); por cuanto el megalitismo maltés se acerca en gran parte a las construcciones Nuragas. Consecuentemente en ambas islas se da bien pronto la veneración a la diosa madre; una maternidad que vemos junto a representaciones de barcas funerarias, a figuras de crecientes lunares y a cuernas o bucráneos (especialmente en el caso de Cerdeña). En consecuencia -como antes decíamos-, en Malta es muy semejante esta iconografía, aunque también muy anteriores; ya en Tarxien y al menos en el IV milenio a.C., vemos estas diosas madres junto a representaciones bovinas (39) .
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En lo que se refiere a Cerdeña, durante los tiempos del "primer bronce" se decorarán numerosos túmulos con esculturas taurinas y con cabezas de bóvidos, revelando prácticas rituales relacionadas con el culto a la muerte y un dios táurico (40) . Siendo esos los mismos siglos en que los guerreros de la cultura Nuraga de esta isla, "coronan" sus cabezas con cascos de enormes cuernas, muchas de ellas emboladas (41) . Por su parte, Baleares con sus múltiples influencias sardas arquitectónicas, pudo heredar desde Cerdeña también la veneración al "bos" que llevaría a esculpir las famosas y maravillosas estatuas de toros talayóticos -con una "tipología" que Pierre París y Blanco Freijeiro, derivan de una misma civilización e iguales orígenes a los sardos-. Expresando sobre el nacimiento y significado de estas esculturas talayóticas Delgado Linacero, que: "Desde el Eneolítico el dios generador tauroformo fue representado en Cerdeña bajo la forma esquemática del bucráneo, conectándose después al falo; como en las llamadas tumbas de los gigantes" (42) . Dicho lo anterior, vemos por qué considero que la "primera importación" del mundo taurino en nuestras tierras, fué marítima; ya que a mi juicio no cabría duda de que si hizo vía Malta, Cerdeña y Baleares, llegando con ello hasta las costas ibéricas el culto al "bos" sagrado y fiero. Una civilización marinera que veneraba al toro salvaje y que creo firmemente procedía del Egeo (especialmente del mundo minoico y cretochipriota micénico).
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COMENTARIO A LAS IMÁGENES: Arriba, cista funeraria procedente de Chiusi, fechada en siglo VI a.C., representando un toro androcéfalo, actualmente en el Museo Berlín. Comentábamos unos párrafos más arriba como estas "bichas" tan semejantes a la de Balazote, en Italia y entre los etruscos tenían un gran valor funerario; usándose como guardianes de ultratumba (variando en ello algo su sentido oriental, que se cernía más bien al de deidades de la fertilidad y custodia del ganado)
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ABAJO: Portada del libro de Leonardo Melis sobre los "Sardana, el Pueblo del Mar". Observemos en ella la esculturita Nuraga con un guerrero de enormes cuernos en su casco y portando dos escudos. Sin lugar a dudas su aspecto se puede comparar con el de un fiero toro, por lo que es comprensible que se idealizaran aquellos soldados como el "hombre-bos", llamado en Creta Minotauro. Ya dijimos que en mi opinión, para estas civilizaciones marineras (como la Sarda, la de Chipre o la cretense) el toro era el totem protector, porque considero que bastaría con mantener reses salvajes en las costas, para que los enemigos no pudieran acercarse, ni menos desembarcar o atacar el litoral -al menos durante la Edad del Bronce, ya que con la llegada del hierro se abarataron enormemente los costes del armamento, lo que permitió crear ejércitos numerosísimos (para los que una manada de toros no sería ya un gran problema)-.
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Por lo demás, igualmente aparecen estos guerreros de enormes cascos en las estelas tartessias (un poco más tardías); todo lo que obliga a pensar en una plena conexión entre el sur peninsular y Cerdeña. Algo más evidente cuando sabemos que la cultura talayótica nace gracias a la influencia sarda, formada por marineros y comerciantes de metales. Bronce que estos obtendrían fundamentalmente del extremo occidente (de las costas atlanticas, donde más abundaban por aquel entonces). Cobre que los sardos fundían con la forma de pieles de toro, para exportarlo y comercializarlo así fundamentalmente por el Egeo. Todo ello puede explicar el mito griego que narra como tras la muerte de Gerión (el rey de Tartessos) su nieto -o descendiente, llamado Nora- huye y se guarece en una ciudad homónima de Cerdeña. Tanto como todo indicaría el significado cultural del lingote en forma de piel de buey en Turdetania(talento cretochipriota, pero también tipicamente sardo). Un diseño de "pellejo bovino" que aparece en numerosos templos de Tartessos, tanto como en los toros iberos y en los pectorales del Tesoro de El Carambolo.
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De cuanto hemos escrito anteriormente, sería muy importante volver la vista atrás hacia alguno de nuestros artículos y recordar cómo en ellos observábamos que el mundo metalúrgico durante la Edad del Bronce y en el Sur Peninsular, hubo de estar plenamente ligado a Cerdeña. Lo que manifestábamos cuando hablábamos del antes mencionado "lingote de rama" en forma de piel de buey. Un talento de cobre de unos veintiseis kilos de peso y diseñado como un "pellejo de res", que se utilizaba principalmente en Cerdeña y en las islas de Creta y Chipre. Forma de metal fundido denominado Keftiu (al entenderse su origen cretense) con el cual comerciaban ese cobre, durante los siglos XIII al X a.C. y principalmente en el Egeo. Piezas cúpreas que como decimos, también aparecen en Cerdeña y en las costas de Anatolia; donde los mercaderes cretochipriotas sabemos que los transportaban desde tierras lejanas. Siendo obligado deducir que el lugar de procedencia de gran parte de estos metales fuera el Sur Peninsular; las tierras que poco más tarde se llamarían Tartessos. Una Turdetanía que aun entre los siglos XIII al X a.C. se estaba "fraguando" -nunca mejor dicho-, donde hubieron de llegarse los minóico-chipriotas y fudamentalmente los sardos, para explotar sus riquísimos yacimientos; ya que por entonces el cobre -y sobre todo el estaño-, escaseaba en el resto del Mediterráneo.
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Así, y en esta búsqueda de metales, debieron transmitirnos los venidos desde el Egeo su cultura y su civilización, basada en gran parte en el culto al toro. Quizás con el fin de que en nuestras costas (tan ricas en metales preciosos), no desembarcasen más naves que las suyas. Algo facilmente conseguible, si se mantenían sueltas reses bravas por el litoral ibero; tan rico en minas, como fácil en su acceso por mar y en desembarco. De este modo creo que se iniciaría en nuestra Península la adoración al bóvido salvaje; un culto que en palabras de Delgado Linacero se basó en "La sacralidad del toro como fuente de fertilidad y se convirtió en la encarnación de la virilidad deseada por hombres y dioses". Narrando la autora los diferentes mitos que hablan de la castración y derrocamiento de un dios, en todas las religiones antiguas; puesto que tras "evirar" el bovino surge el grueso y pesado buey, manso y estéril, que en nada podia comprarse con el esbelto y fuerte toro. Símbolo el "capado" del derrocamiento o de la esclavitud, mientras la res entera significaba la virilidad y el poder (43) .
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Antes que Delgado Linacero, muchos otros expertos autores ha estudiado el significado del toro (principalmente en nuestra tierra), destacando entre ellos los trabajos de arqueólogos como Almagro Bash, Garcia y Bellido, Blanco Freijeiro, Maluquer de Motes o Jose Ma. Blázquez (sin olvidar nunca los más actuales nacidos de especialistas tales como: Bendala, Jiménez Ávila, Alvar, Almagro Gorbea, Labandera y largo etcétera). Por su parte, grandes y maravillosos etnógrafos han escrito geniales páginas acerca del valor del bóvido en el mundo antiguo y en Iberia. Múltiples trabajos de los que en nuestros estudios intentaremos ir sintetizando sus más inspiradas ideas y entre los que destacan algunos tan famosos como los de Caro Baroja, Jose Ma. de Cossio y Antonio Blanco. Aunque para poder ir avanzando claramente en el tema, es muy importante circunscribirse a las últimas investigaciones, con el fin de exponer las más avanzadas ideas.
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Siendo así y pasando de nuevo del simbolismo genésico del toro sedente, nos llamó mucho la atención una observación que realiza Jiménez Ávila -y que recoge Héctor Uroz- por la cual afirma que estos bóvidos recostados turdetanos parecen estar en actitud de mugir (44) . Bramido que si duda y al proceder de una res sentada, correspondería a una situación "premortem", ya que el toro bravo apenas saca la lengua, ni muge mientras está tumbado. De ello creo personalmente que esos toritos "sedentes y mugientes", que citan Jiménez Ávila y Uroz (tales como el de Alcalá del Rio o el del perfumario de Safara -que recojo más abajo-); se corresponderían con iconografias de reses bravas en actitud agonizante. Un momento crucial en la "caza o lucha" contra aquellos fieros animales y en el que bastará con apuntillarle certeramente, para acabar con su vida. Los hechos antes descritos nos permiten evidenciar que el culto y representación de estos astados en el Sur Peninsular -y durante la primera Edad del Hierro-, idealizan al toro bravo y no al de carne. Algo que vemos en la tipología de aquellos, y que se hace igualmente evidente en ejemplares como los de Costitx (en Baleares) -tan unidos a Cerdeña por sus enormes cuernos y por su arraigo al mundo talayòtico-. Civlización baleárica que parece evidente veneraba al peligroso cuerno del morlaco, quizás porque fuera inciada y desarrollada desde la Nuraga; quienes seguramente les importan las reses de embiste, tanto como el culto a las astas y al toro fiero (adoraciones plenemante egeas).
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La idealización del toro como "bos bravo" existente en nuestra Península desde épocas prerromanas -tal como hemos dicho- nada tiene que ver con el culto al simple buey (que entrega su carne y su trabajo, a modo del esclavo). Esta es una evidencia que advierten quienes han estudiado sus repersentaciones hispanas anteriores a Roma y hasta la numismática ibérica; donde el bóvido se iconografía fuerte, embistiendo y junto a figuras astrales (unido a dioses como Hammon Baal o Melkarte) (45) . Destacando los investigadores la iconografía en la moneda ibérica y de influencia helena, donde hay acuñaciones que tienen grabada también la efigie de Aqueloo (principalmente las grecoibéricas). Siendo de importancia otras tantas figuras de la res típicamente peninsular y en las que vemos un toro "recio" con aspecto fiero, que incluso -en ocasiones- parece estar siendo "toreado" (al lado de personajes que simulan "jugar" con aquel). Por su parte Héctor Uroz habla no solo del carácter astral de esas reses entre los íberos, que le representan rodeado de figuras y símbolos planetarios; sino que a su vez afirma que ese totem contenía para los habitantes de nuestra Península un sentido funerario ligado al agua y a la floración (o a la flor) . Expresando que en la estatuária ibérica y en las cerámicas que recogen bóvidos, suele representarse ese totem junto a un vegetal; rama u hoja que este Uroz denomina "flor del toro" (46) .
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Con respecto a ello, el mencionado arqueólogo observa en diversos monumentos y yacimientos esa función acuática del animal (destinada al mundo de "ultra tumba"); destacando entre sus publicaciones que analizan aquello, los estudios de las esculturas encontradas por su grupo en Cabezo de Lucero. En ese yacimiento, Héctor Uroz, ve claramente como el "bos" cumple esa misión de cuidador de los sepulcros en sentido genésico, femenino y acuático. Un simbolismo que estaba adornado e imaginado por flores y determinadas figuras esquemáticas, de un claro significado matriarcal y que acompañaban al guardián del Más Allá (47) . Siendo de gran importancia las múltiples piezas halladas en  Cabezo de Lucero y en su yacimientos cercanos, entre los que se hay multitud con foma bovina y destacando el llamado toro de Villajoyosa (ruinas de la supuesta Alonis en esta ciudad). Escultura fechada entre los siglos VII y VI a.C., del que describe minuciosamente su zona frontal, donde aparece un vano para colocar un aplique metálico (de oro, plata o bronce). Placa en forma de Keftiu, o lingote piel de buey igual en su forma a los lingotes de Creta, Cerdeña y Chipre -ver imágenes bajo estos párrafos- (48) . Un importante torito en piedra caliza, al que se le debían de enroscar igualmente unos cuernos, y que es muy parecido a otras esculturas con caractarísticas muy semejantes. Mencionando Uroz el de Monforte del Cid, que -como también observa Chapa Brunet-, tiene igualmente un rebaje muy similar al del anterior, debiendo usarse para incrustar una pieza allí, y con el mismo diseño del lingote "piel de buey" (49) .
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Todo lo que indicaría en mi opinión, que esas placas semejantes al talento de sardo y cretochipriota, fueron en sí mismas el símbolo de una cultura comercial y marítima, extendida desde el Mar Egeo al Occidente extremo (pasando por Cerdeña). Emblema, ponderal o "moneda", de una civilización de navegantes venidos a nuestras tierras a través de la ruta más sencilla: Desde Chipre y Creta, a Malta y Sicilia, y posteriormente desde Cerdeña y Baleares, a Iberia. Llegados en busca de cobre junto a estaño debido a que su base económica y cultural estaba plenamente cimentada en el comercio y elaboración del bronce que comienza a escasear ya en el siglo XV a.C. (en Edades y tiempos previos al Hierro). Un mercado de metales que sabemos dominaron los cretochipriotas, y que por lógica hubo de tener su principal fuente de abastecimiento en las costas atlánticas peninsulares, debido a que la casiterita tanto como los yaciminetos cúpreos, ya a mediados del II milenio a.C. se agotan practicamente en el Mediterráneo. Lo que obligaría a las mencionadas civilizaciones marineras del Bronce (especialmente a las egeas) a buscarlos en paises tan lejanos como el nuestro. Hechos que sucederían desde los tiempos del Minóico Medio II y más especialmente en tiempos de Micenas -antes de la aparición y dominio del hierro, entre los siglos XVIII y el IX a.C.-. Trayendo a Iberia aquellos de Creta -y posteriormente los de la Micenas- , el culto y la religión del toro; totem por antonomasia de estas civilizaciones.
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COMENTARIO A LAS IMÁGENES: Arriba y dibujado por mí: Toro llamado de Villajoyosa, hallado en la Necrópolis de Poble Nou -yacimiento de la supuesta Alonis-, descubierta en los años 70 (original en el Mus.Arq. Alicante). De nuevo hemos figurado en tonos amarillos (cúpreos), las piezas que debían ensamblarse a esta escultura de piedra caliza, fechada entre los sigos VII y V a.C.. Teniendo vanos para enroscar o ajustar sobre aquella cabeza: Las orejas, los cuernos, y -sobre todo- un "lingote" en la frente. En este lugar frontal y entre las astas, el buey Apis del Nilo debía de tener una mancha blanca, formando un triángulo perfecto; aunque como vemos (y de manera similar), entre los toros sagrados de Iberia se buscaría que lucieran este otro diseño es su frente (a modo del keftiu). Ello no solo relaciona el culto al bóvido en Iberia con el de al Apis de Egipto, sinó que a su vez evidencia que estas reses de nuestras tierras eran adoradas en efigie como símbolos de las riquezas y muy unidos al metal (principalmente al mundo del cobre; todo lo que denotaría un culto transmitido desde el mundo cretochipriota o sardo). El talento, hemos repetido infinidad de veces que constituía antes de la moneda, el ponderal que medía la riqueza; de ello su equiparación con la pecunia, de "pecus" = "animal" (cabeza de ganado-). Habiendo sido en principio el ponderal para trocar mercancía, en unos bienes que evidentemente se valoraban en metal o en pieles (o reses) y que se tasaban en estos talentos; lingotes que más tarde se convierten o dividen en fracciones (que llamamos monedas, y que igualmente en un principio llevaban grabadas la efigie del buey).
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ABAJO: Dibujado también por mí, el toro de Monforte del Cid, fechado en los mismos años que el anterior y que también tiene un vano en la frente, dejando allí lugar para introducir una pieza en forma de talento cretense. Zona entre las astas, en el cual hemos marcado en amarillo la pieza que ensamblarían -seguramente metálica-. Como decimos, estas formas tan semejantes a los pectorales de El Tesoro de El Carambolo, hubieron de ser el símbolo de la riqueza, todo lo que uniría el astado y sus pieles (o sus cabezas) con la fertilidad. Ello porque en la Antigüedad la fecundidad era el primer productor de riqueza, habida cuenta que gracias a la siembra y la reproducción de los animales, se lograban los progresos económicos. De tal modo, ese "keftiu" que se observa en la frente del toro de Monforte del Cid, representaría no solo el metal y el dinero -en tiempos anteriores a la moneda-; sinó además, la fecundidad. Siendo de algún modo aquellos símbolos semejantes a lo que hoy vemos en el oro: Un patrón que marca el valor de la economía; icono de la felicidad, del progreso, del bien e -incluso- de la seguridad-, por cuanto de los metales se fabricaban las armas y con ello un lugar rico en cobre era una tierra segura.
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6- LA BICHA DE BALAZOTE:
Balazote es una población sita a pocos kilómetros de Albacete y ciertamente cercana a Chinchilla del Monte Aragón, tanto como de Yecla. Hemos citado estos dos últimos puntos geográficos debido a su importancia arqueológica, ya que la llamada "bicha" fue hallada en un "simple llano" de aquel municipio -hace ya unos ciento cuarenta años- y en un terreno ajeno a todo otro resto histórico. Algo que nos lleva a pensar que hubiera podido ser trasladada hasta allí en algún momento y quizás desde uno de esos dos puntos antes mencionados: Desde Yecla o de Chinchilla; donde se hallan los importantes yacimientos de El Cerro de los Santos y de la Tumba de Pozo Moro (respectivamente). Sea como fuere, también hay motivos para considerar que la estatua perteneciera a un ajuar funerario o a un templo situado en el mismo Balazote, ya que esa población está en un pequeño valle muy póximo a las Lagunas del Ruidera; manantial de La Mancha y fuente de todas las aguas imaginables (motivo suficiente para esta escutura del dios de los rios, Aqueloo).
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Debido a ello y al situarse el emplazamiento donde fue hallada la Bicha sobre el acuífero 53 (junto al Ruidera, como dijimos), creo que no es una hipótesis desdeñable considerar que la esta pudiera ser una figura sagrada que marcara un nacimiento mágico de aguas. Máxime, cuando en estas zonas se producen pozos artesianos, que emergen como imensas fuentes con chorros de decenas de metros de altura a modo de geiser. Todo lo que que parece un milagro acuático, surgido en aquellos llanos albaceteños, donde el sol a veces en plena primavera provoca temperaturas que alcanzan los treinta grados (no digamos ya en verano). De ello, tengo la opinión de que esta figura en forma de Aqueloo pudo estar situada en un manantial o un templo -o bien junto a una tumba sagrada- y en el punto de nacimiento de unas aguas cristalinas (procedentes de El Ruidera o del acuífero fósil existente en el subsuelo de esta zona -llamado 53-).
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Por lo demás, Balazote igualmente se sitúa en el camino entre las colonias griegas de Iberia y el nacimiento del Guadalquivir (donde estaba la capital de la Oretania ibérica: Obulco). Ruta que se denominó Herakleia y que comprendía la vía que tenían que seguir los colonizadores orientales asentados en Levante, para lograr comerciar los metales de Tartessos, sin verse intervenidos por los fenicios. Algo que sucedería -según la Historia- en tiempos de Arganthonios, cuando Kolaios de Samos arriba a las costas españolas y termina por comerciar los metales de este rey de Tartessos. Fechas que son coetáneas a la escultura que tratamos, por lo que es perfectamente lógico pensar que Balazote fuera un punto intermedio en ese camino, que llevaba desde el litoral de Levante, a la entrada de la Turdetania.
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La situación geográfica descrita, unida al hecho de que la escultura es del tiempo en que los frigios (y posteriormente los focenses), huyeron de sus tierras originarias (de Anatolia) -ante el asedio de Siria y Babilionia-; viéndose obligados a emigrar y vivir en el mar como comerciantes, fundando sus famosas colonias del Oeste (Marsella, Rosas-Amourias, Hemeroskopion, Alonis etc). Se hace posible suponer que este sea su origen; ya que para comerciar desde las costas de Levante (en que se habían asentado esos anatolios), y llegar al rio de Tartessos -alcanzando tierras de Arganthonios sin interceptación de los fenicios-, habrían de ir hacia las fuentes del Guadalquivir (Cazorla) siguiendo los siguientes puntos: Alcoy (donde existe un importante asentamiento grecoibérico); luego a Yecla (donde está el Cerro de los Santos); más tarde a Chinchila del Monte Aragón (donde se sitúa la tumba de Pozo Moro) y después a Balazote (donde se encontró la escultura que analizamos). Esta ruta, la recogemos con más detalle en la segunda foto (bajo estas líneas) donde podemos ver que es el camino más sencillo para ir desde las colonias orientales ibéricas y subir a las fuentes del Guadalquivir. El nacimiento del rio Tartessos, que los textos clásicos describen como riquísimas en oro y plata, y desde las que bajando por el lindero de sus corrientes, se podría alcanzar la actual Sevilla -en tan solo unos días-. De tal manera, ya hemos dicho que esta ruta se llamo Herakleia por ser la que se supone hubieron de seguir los griegos para comerciar con Turdetania (sin ser interceptados por los fenicios, quienes vigilaban con celo sus vías comerciales, aunque situaron sus enclaves en las costas más al Sur, bajo las actuales de Alicante).
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Como venimos exponiendo, el mercado del metal abierto por los griegos en estos siglos VII y VI a.C. -descrito en la anterior ruta-; en mi opinión fue lo que la mitología helena simbolizó con "el robo de los bueyes de Gerión". Un hurto llevado a cabo a través de la "Vía de Heracles" por la que esos "toros broncíneos y tartessios" se lograban hacer llegar hasta Grecia. Bueyes que realmente significarían los lingotes de cobre, cuyo mercado furtivamente abrirían los helenos en los momentos de mayor debilidad de los fenicios (mientras Tiro y Sidón estaba asediada). Unos hechos y lugares que les permitían importar hasta la Hélade y desde nuestras tierras, un bronce a precios muy bajos. Un metal con el que aún entonces se hacían los cascos, petos y corazas -así como algunas partes del armamento-. De lo que en mi análisis, el robo de los bueyes de Geriones significaría aquel logro de llevarse hasta sus tierras el metal de Tartessos (cuyos lingotes sabemos eran iguales en su forma a la piel del toro). Todo idealizado en el rico ganado que poblaba los campos ibéricos y que tanto impresionaría a los helenos.
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COMENTARIO A LAS IMÁGENES: Arriba, thymaterion de Safara pintado por mí, según original conservado en el Museo de Muora (Nacional de Arqueología de Portugal). En este perfumario fechado hacia el siglo VII a.C. y considerado tartessio, podemos observar la figura de un torito yacente que la remata. Muchos de esos bóvidos sedentes están en situación de mugir -tal como afirma Jímenez Ávila-; todo lo que nos hace concluir que su actitud es "premortem" y describen el momento de agonía en el que el puntillero (o quien lo "caza"), ha de darle el último golpe. Por lo demás, el aspecto de tales toros es de bravo; ya que en las representaciones tartessias ni ibéricas veremos un astado carnoso, pesado y de cuerna pequeña (sinó uno atlético o bien fuerte y con apariencia de morlaco).


ABAJO: Mapa del comienzo de la llamada Ruta Herakleia, que unía las colonias del Levante (fundadas por griegos de Anatolia) con las fuentes del rio Tartessos (Guadalquivir). Para destacar la coincidencia de esta via y los yacimientos arqueológicos con piezas griegas (o neohititas), he marcado sus puntos más importantes. Así vemos en la costa, las dos principales colonias focenses (heleno-anatólicas): Hemeroscopeion (junto a Denia) y Alonis (cercana a Villajoyosa). Luego, siguiendo tierra adentro, llegamos a Alcoy, en cuya Serreta se haya un importantísimo yacimiento griego. Tras este punto, se encuentra a Yecla donde está el famoso Cerro de los Santos y después a Chinchilla del Monte Aragón (donde halló el sepulcro neohitita de Pozo Moro). Unos kilómetros más tarde y buscando la subida hacia Sierra Morena, llegaríamos a Balazote; desde donde se accede a Alcaraz y a Beas del Segura, para encaminarse poco después ya a Obulco (Porcuna), capital de la Oretania tartéssica. Una senda que podemos calcular de tres días hasta alcanzar Balazote desde la costa (jornada 1º desde puerto hasta Alcoy; jornada 2º hasta Yecla; día 3º hasta Balazote).
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Interesante sería antes de analizar la famosa Bicha, mencionar que su más cercano yacimiento ibérico es la famosa Tumba de Pozo Moro. Un sepulcro turriforme, muy semejante a los que se hicieron en la misma época, en Ugarirt (Siria); y cuyos primeros restos escultóricos se fechan hacia los siglos VI y V a.C. (contemporáneos a La Bicha). Muestra de que este sepulcro de Pozo Moro es claramente es neohitita (en mi opinión, frigio) son las escenas sexuales que se representan en él; una iconografía similar a las que vimos existían en las tumbas etruscas. Estatuaria funeraria sexual que Blazquez identifca con la leyenda de Gilgamesh (al igual que hace con las de la cista de Tarquinia, donde un toro embestía a dos amantes). Representaciones de "amor y frenesí" hechas en hipogeos como los de Pozo Moro, que como advierte Blazquez son muy parecidas a las que hallaremos en Etruria. Habiendo sido estas representaciones erótico-funerarias más o menos comunes en tierras íberas, mencionando este investigador la famosa tumba de Obulco, donde vemos a un personaje ibero masturbándose. Todo lo que indica una plena unión cultural entre los etruscos y estos pueblos que habitaban la Iberia antigua (entre los que era normal reir o figurar escenas eróticas en sus sepulcros, quizás con carácter apotropaico) (50) . Debiendo añadirse que este tipo de estatuaria sexual en las cistas, creemos que es fundamentalmente neohotita y así la explicación de su aparición en tierras de Italia y de Iberia entorno al siglo VII y VI a.C. se halla en que en estos siglos los frigios hubieron de huir de su lugar de origen (la Anatolia neohitita).
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Por lo demás y a título personal, señalaré que las dos tumbas ibéricas donde se aprecian escenas sexuales (situadas en Porcuna y Chinchilla) estarían en esta Ruta Herakleia que hemos marcado. Ya que como antes mencionábamos, la otra se hallaba en Obulco (hoy Porcuna), que era la capital de Oretania y a la que se llegaría desde la costa levantina -para alcanzar los metales de Tartessos- subiendo por la Sierra de Alcaraz. Como venimos exponiendo, en esta misma vía y a muy pocos kilómetros de Pozo Moro estaría el emplazamiento donde se halló la Bicha, un lugar que quizás fuera famoso entonces por sus aguas (o por sus fuentes); lo que creo, posiblemente justificaría la escultura que estudiamos. Una Bicha sobre la que Blázquez opina de un modo similar a como hizo ya en 1931 García y Bellido (51), quien la consideró de gran influencia oriental (52) . Siendo García y Bellido uno de los primeros que la estudian observándola muy ligada al mundo sumerio o hitita; algo que ya apreció P. París, quien consideraba (con gran juicio) que era una pieza similar a las de Asia Menor y que habría sido importada a España a través de Micenas (o bien por gentes de la Grecia más Arcaica) (53) .
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Cuanto decimos acerca de las apreciaciones de P.París escritas hace ciento diez años, evidentemente dataría la Bicha mucho antes de la época en que actualmente la fechamos (entre los siglos XI al VII a.C.). Algo altamente dudoso, si tenemos en cuenta el momento en que aparecen los primeros colonizaciones orientales en nuestras costas. Debido a ello y tras los posteriores descubrimientos de toros androcéfalos etruscos (fechados en los siglos VII al V a.C.) pudo concluirse que este de Balazote se correspondía con estas mismas tipologías y épocas. Siendo García y Bellido el que treinta años despues de P.París ve que no se puede remontar su época más atrás del VI a.C. y que aquella figura sigue una evolución común a lo que fue un mismo tema en el Mediterráneo. Identificándolo ya con el dios Aqueloo y advirtiendo este autor, que en Grecia las representaciones de ese divo del rio como serpiente fueron poco comunes, dado que se iconografiaba normalmente de este modo -como hombre toro- (54) . Finalmente añadiremos que Teresa Chapa Brunet (de cuyos trabajos hemos tomado parte de las citas expuestas sobre esta escultura), cree que quizás no se trate tanto de un Aqueloo, sino más bien de una "escultura apotropaica", con el fin de espantar malos espíritus y con similar valor a los toros que custodiaban las tumbas etruscas (55) .
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Cuanto hemos ido exponiendo acerca de esta curiosísima pieza hallada en Balazote, querríamos completarlo con la idea que hemos expresado, afirmando que a nuestro juicio posiblemente fuera en realidad un "Aqueloo manchego". Un dios de los rios y de la fertilidad, esculpido para este lugar cercano al Ruidera y sito en mitad del camino entre las ricas fuentes del Guadalquivir y los puertos donde se asentaron algunos de nuestros primeros colonizadores orientales. De ello esta "bicha" que pudo elevarse en un manantial o en un pozo artesiano, también creemos pudiera relacionarse con Geriones. Pues tal como narra la leyenda, ese monarca de Tartessos nació en una cueva junto a las fuentes de rio que daba nombre a su reino (en la actual sierra de Cazorla) (56) . Un gobernante famoso por su fuerza y riqueza, y por sus grandes vacadas que le fueron robadas por Heracles a orillas de aquel caudaloso Tartessos.
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Tal era la la fama de Geriones monarca de la riqueza y del agua de la llanura fértil, que algunos autores aseguran que incluso reinaba sobre toda la Península (57). Siendo un personaje del que Cristina Delgado Linacero afirma que: "Se le veneró también como un rey fluvial, al que acudían a beber las reses, una vez saciada con la sabrosa hierba se sus bien regadas praderas" (58) . Por cuanto no habríamos de olvidar que quizás esta lucha entre Heracles y Geriones, llevada a cabo en la desembocadura del rio Tartessos y donde el dueño de Turdetania pierde su vida y su vacada; muy posiblemente mucho tenga que ver con la batalla entre Aqueloo y Hércules. Una pelea en la que el héroe griego gana el cuerno de la abundancia, símbolo de la riqueza; lo que mucho se acerca a los Bueyes de Gerión. Por lo demás, la lucha con Aqueloo, fue considerado por algunos autores clásicos uno de los doce Trabajos del tebano. Siendo así, probablemente pudo en algún momento sustituirse o confundirse con este otro del robo de los toros turdetanos; siendo el rey de tartessos en parte un Aqueloo del Guadalquivir. Consecuentemente no es extraño ver en Balazote, junto a las tierras de Turdetania y en plena ruta Herakeia, esta figura del hombre-toro. Lo que quizás podía ser entendido como la figura que representase la victoria de los griegos frente a los iberofenicios y el logro de la cornucopia, o de los metales de Tartessos (idealizado más tarde en los bueyes de Geriones).
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COMENTARIO A LAS IMÁGENES: Sobre estas líneas, pintada por mí y desde un modelo que recoge Jose María de Cossio (59) desde una lápida perdida. Pieza que al parecer se hallaba reproducida en la Historia Eclesiástica de Jaén, donde la menciona Francisco Rua Puerta y la recoge Martín Ximena en "Anales eclesiásticos del obispado de Jaén". Mencionándola situada entre los sillares de una torre de Andujar, por lo que se fechaba en el siglo XII, aunque ya Martín Ximena dice que era muy anterior. Esa escultura perdida de Andújar que representa un toro androcéfalo, estaba en un lugar muy cercano a las fuentes del Guadalquivir (apenas a unos cien kilómetros de Porcuna); de lo que pudo tener un valor semejante al que hemos ido dando a la Bicha de Balazote. Por su parte, el bos con cabeza de hombre se halla pastando entre enormes ramas, todo lo que une estos conceptos que hemos ido viendo del toro como símbolo de la fertilidad y de la riqueza, junto a las aguas. Cobrando así un gran sentido si se observa esta lápida como idealización de las descripciones de los ricos ganados y pastos de Geriones. Quizás interpretándo el Aqueloo ibérico como la riqueza que el rio Tartessos tenía en sus arenas (que por entonces manaban cargadas de oro y plata).
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BAJO ESTAS LÍNEAS: La bicha de Balazote, tal como la recoge en su portada la Historia de España de Menéndez Pidal, editada por Espasa-Calpe. Para finalizar recogemos algunas palabras que sobre ella escriben Blázquez y García-Gilabert, quienes comentan como ya García y Bellido la asoció a los toros tumbados androcéfalos que se conocen desde mediados del III milenio a.C.; cuya figura es sedente desde la mitad del II milenio a.C. y son bastante comunes en las zonas de Mesopotamia y Persia. Similar esta "bicha" a las escultruras que aparecen en el palacio de Sargón II (721-705) y en el de Ashurbanipal (883-859); aquellos toros androcéfalos fueron en Gercia la personificación de Aqueloo, como origen de las corrientes fluviales interiores de las que surgen todos los rios. Icono que se halla en las acuñaciones de Gela, Katane, Siracusa, Neapoles y Kyme (tetradracmas fechados en el 476 a.C.). Dado que esta veneración a Aqueloo -que fue muy importante en Oriente-, se introdujo en Iberia a través de los griegos, lo que explicaría que en Ampurias y Arse acuñen comunemente con esta efigie, las monedas de plata (dracmas) (60) . Sófocles en LAS TRAQUINIAS (9-14) le describe como "hombre con cabeza de buey" que tenía capacidad de transformarse en sierpe.
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CITAS:
 
(34) Para más datos sobre esta tumba ver, entre otras obras: El arte de la Antigüedad clásica, Volumen 2; por Ranuccio Bianchi Bandinelli y Mario Torelli (AKAL; MAdrid 200) ; "92 tumba de Tarquinia de los Toros". Por su parte Cristina Delgado Linacero trata de estos en el libro ya citado (27) página 190; donde también habla de la figura de Chiusi, actualmente en el Museo de Berlín.
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(35): Idem (27), pag. 290 y 291 . Hablando de las diviidades romanas de la fertlilidad, explica Delgado Linacero que TELLUS era el productor de todos los frutos de la tierra que en sus primeros tiempos y fue en principio la única divinidad femenina. Más tarde se equipara a Ceres, aunque aún aparece en el Ara Pacis. A "Tellus" se le sacrificaban reses preñadas y tras ofrecer sus fetos, se quemaban en el templo Vestal. Sus cenizas se guardaban y mezclaban con la cola de un caballo, porque eran usadas para quienes no tuvieran capacidad de procrear -pag 343 y 345 de (27) - . Hemos de añadir que de ello se deduce que esta diosa telúrica, era la diva inicial de la fecundidad entre los romanos; función que más tarde se da a Juno.
(36) Sobre ello expresa Cristina Delgado en la obra repetidamente citada, pag 343 y ss. que Juno, es Hera entre los itálicos; el nombre viene del latín "iúnix" = "vaquilla", por lo demás sabemos que "itali" significa "bestia joven con cuernos". Varrón en DE LINGUA LATINA 5, 69, dice que la llamaban "Lucina" porque Juno "es la tierra y luce, como dicen los físicos" ; hablando Delgado Linacero de que así se formo "iunare de lux, como Iuno Lucina, por lo que la invocan las mujeres en el parto, ya que es la luz de la que nacen porque regula sus meses"

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(37): // Cicerón. De Nat Deor. II, 27, 69 // Plinio, N.H. II, 26 // Varrón L.L. V 158 // Servio a Virgilio, Eneida VII, 638, 652 // Macrobio, Sueño de Escipión, I, 12, 30 //

(38): Acerca de los cultos de la diosa madre, relacionados con el ganado en Malta, Delgado Linacero habla de los cultos maternos que ya había entre las civilizaciones megalíticas de la isla, lo que se observa en necrópolis como las de Hal Saflieni, que contiene varios individuos en adoración a la madre. En los templos de Tarxien y de Paula se excavaron petroglifos con representaciones de la diosa madre y de toros -pag. 335 de (27)-.

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(39): Idem (27) , pag 336.
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(40): Idem (27) , pag 227.
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(41): Idem (27) , pag 278.
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(42): Idem (27) , pag 278 dice textualmente: "Durante la Edad de Bronce (Cerdeña) se puso de moda el uso de cuernos embolados. Ciertas cabezas bovinas y algunos cascos de guerreros sardos iban recubiertos de ellos. Cl. Zevós descubrió la primera representación de astas emboladas conocidas en un sello real cretense: Reproducía un bucráneo" -cita a Zervós "LA CIVILICACiÖN DE LA CERDEÑA" París 1954 pag 336- .
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(43): Idem (27) , pag 284 y 285.
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(44): Cita tomada del libro de HÉCTOR UROZ RODRÍGUEZ: El programa iconográfico religioso de la tumba del Orfebre de Cabezo Lucero; en Guardamar de Segura (Alicante) // EDITA: Consejería de Cultura y Educación de la Comunidad de Murcia // MURCIA 2006 . DESDE LA PAGINA 104, DESARROLA EL CAPITULO "El toro, agente fecundador..." DONDE EXPRESA LITERAMENTE: "Algunos de estos toros, que se conservan exentos pero que debieran haber coronado la tapa de un timiaterio, muestran un semblante que puede dar pie a distintas interpretaciones. Un toro de procedencia imprecisa, aunque vinculado tradicionalmente a Alcalá del Río (Sevilla) se ha representado recostado, y, como la pieza de Mourão , con la cabeza vuelta hacia un lado, con la boca abierta, por la que deja c aer la lengua "... En actitud e de mugir o morir, según expertos comop Jimenez Avila (PAG 104)
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(45): Sobre ello Héctor Uroz escribe: "Hace ya tres décadas, López Monteagudo (1973-1974, 233 ss.) en un repaso de las monedas hispanas que trascendía las estrictamente ibéricas, estableció una relación estrecha entre este animal y Melqart-Heracles, Baal Hammon y Tanit, en base a las comparecencias del primero en los anversos y determinados símbolos –las marcas de emisión– relacionables con los otros, que acompañaban al toro (...) bien pudiera ser una versión del dios fluvial Aqueloo, personaje contra el que el héroe griego lucharía por la mano de Deyanira (Apolodoro,Bibl., II, 7,5); y que, por otro lado, podría traslucirse su carácter astral y de fecundidad con la asociación a estas marcas de símbolos astrales, como se ha recalcado para las acuñaciones de Cástulo " (Libro citado en (44), pagina 106)
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(46): "el toro aparece, no por casualidad, frente a un gran tallo floral, y contaría, en origen, con su correspondiente simétrico (...) en la cerámica orientalizante hispana, en un fragmento de pithos de Lora del Río (Sevilla, ca. s. VI a.C.) , y que vuelve a poner de manifiesto la relación con esta flor del toro que era patente en la escultura de Porcuna." (Op. cit. 44, página 106)

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(47): "Tanto si se consideran o no viables las teorías más autoctonistas y personificadoras que conciben al toro como una divinidad paredro de la Gran Diosa ibérica (Ramos Fernández, 1995, 164), lo cierto es que la sintonía toro-divinidad femenina es algo común en el Mediterráneo (Delgado, 1996, 323 ss.). El cuidado por mostrar de forma explícita el sexo del animal en las esculturas (Chapa, 1986, 154) es sólo un síntoma más de su poder fecundante que, unido al astral, ponen al toro en estrecha relación con el mundo fune-rario y con el agua (Llobregat, 1981). Todo ello conduce a la deducción de la función desempeñada por este animal en las necrópolis, erigiéndose en el símbolo de la perduración constante de la vida . Este doble fenómeno concordante de necrópolis-agua encuentra un marco ideal en Cabezo Lucero, de donde proceden un buen número de fragmentos escultóricos de este animal, porcentualmente superior a cualquier otra especie" -Idem (44) pag 107-
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(48): "El citado ejemplar de Villajoyosa, datado en un primer momento en el s. IV a.C. (Llobregat, 1974b, 134), aunque debería ser un siglo más antiguo (Chapa, 1986, 149-150), tenía un rebaje vertical en la frente con forma de rectángulo estrangulado en su mitad, y en el que se incrustó un elemento metálico a la hora de su reconstrucción. Ese motivo geométrico es común a otros ejemplares escultóricos como los de Monforte del Cid, uno de (pagn 105 y sigue:) ellos en forma de rebaje, en el que llevaría en origen el mismo elemento metálico visible en el de La Vila, mientras que otro contenía una forma similar, aunque en este caso modulada y subdividida con líneas horizontales (Figura 105b), lo que descarta un aplique metálico. Sea como fuere, estos motivos, una suerte de estilización del "lingote chipriota" o keftiu, no deberían concebirse como meras decoraciones, sino como esquematizaciones de una simbología relacionable con diseños más naturalistas como el de la cabeza de la escultura de Porcuna. En otras ocasiones, a partir de lo que figura de forma clara en la frente del toro se puede deducir la vertiente astral de su carácter y/o función sagrada. Así ocurre con una escultura de procedencia desconocida, perteneciente a la colección esta dounidense de Leon Levy y Shelby White, y que se ha datado en torno al s. IV a.C. (Figura 106). El animal, recostado como el de Porcuna sobre un plinto, gira la cabeza hacia un lado, dejando ver una espiral a modo de signo solar en su cabeza. En la misma línea se presenta una cabeza escultórica de toro conservada en el Museo de Jaén, de procedencia desconocida, que contiene una espiral enmarcada en un círculo entre los ojos. Y es obligatorio no dejar de citar el exvoto de bronce hallado en la acrópolis de Azaila (Teruel), en cuya frente destaca una roseta, aunque se vincule a una fase muy avanzada del Ibérico Final" -op. cit (44) pagina 106-.
(49): TERESA CHAPA BRUNET, "Iconografía y economía; un ejemplo aplicado a los orígenes de la escultura ibérica en el área del Bajo Segura"; Pags 245 y 246 // MUNIBE 27; San Sebastoián 2005
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(50): JOSE Ma. BLÁZQUEZ EN "FAMILIA Y RELIGIÓN ENTRE LOS PUEBLOS PRERROMANOS DE LA PENÍNSULA IBÉRICA" ; ARYS, 1, 1998,77-92 , ed Unviersidad Complutense, Madrid 1998; PAGINA 85, se expresa del siguiente modo:
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"En uno de los relieves de Pozo Moro, que es un heroon, se representa a una pareja copulando. Se fecha este relieve hacia el 500 a.C. , que ha sido interpretado por su descubridor, M. Almagro Gorbea, y por Blech, como un matrimonio sagrado, tesis que no encontramos muy firme, pues las representaciones de matrimonios sagrados, como Zeus y Hera, se encuentran en templos, como el heraion de Samos, de finales del s. VII a.C.; de Metaponto, de la misma fecha, y no en tumbas o monumentos conmemorativos. Las tumbas etruscas muestran escenas sexuales, pero no matrimonios sagrados. Nosotros propusimos en su día que tal imagen correspondía a un pasaje del Poema de Gilgamesh, el correspondiente a la relación sexual entre Enkidu y la ramera sagrada, pues en otro lugar de este poema Gilgamesh el héroe lleva el árbol sagrado sobre los hombros, ayudado por varios hombres con palos, las aves y el monstruo, coincidiendo con el relato de la epopeya. Escenas sexuales se vinculan con el mundo funerario. Recordamos algunos ejemplos de Etruria: en las tapas de dos sarcófagos de Vulci, fechados en el s. V a.C., donde un matrimonio hace el amor. Bien conocidas son las dos escenas de sexualidad humana de la Tumba de los Toros, en Tarquinia, datada en torno al 530 a.C. , a las que se han atribuido un carácter apotropaico, que es el que corresponde seguramente al relieve de Pozo Moro. Escenas sexuales vinculadas con la ultratumba están bien representadas en monumentos funerarios ibéricos, como la escultura de un varón masturbándose hallada en Obulco y los dos rytones fálicos con escena amorosa de una tumba de Ampurias".
 
(51): ANTONIO GARCIA Y BELLIDO; LA BICHA DE BALAZOTE, Archivo español de arte y arqueología 7, 1931 (pags 249-270)
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(52): Arte y religión entre los iberos José María Blázquez Martínez Antigua: Historia y Arqueología de las civilizaciones [Web] [Otra edición en: Historia 16 n.º 1, 1976 , 89-94. Versión digital por cortesía del editor (Historia 16. Madrid) y del autor, como parte de su Obra Completa, bajo su supervisión y con la paginación original.] EXPRESA EL AUTOR SOBRE LA BICHA BALAZOTE: "a los griegos y fenicios se debe igualmente la introducción de una serie de animales fantásticos, que recibieron culto entre los iberos, como el grifo de Redován (Alicante), que denuncia la mano de un artista de primer orden que respiró aún un ambiente arcaico hacia el 500 a.C. El mismo origen tienen las esfinges de Agost (Alicante), de Santo Tomé (Jaén) y la de Villaricos (Almería), que ofrecen unas características muy similares en el modelado, en la ejecución de las plumas, de las alas y en las trenzas. De todos estos seres fantásticos la escultura más importante desde el punto de vista artístico y religioso es la llamada Bicha de Balazote (Albacete), hoy conservada en el Museo Arqueológico Nacional de Madrid. Representa un toro tumbado, con cabeza (pag 5) humana. Está concebido para ser adosado a una puerta, quizás de tumba, lo que indica ya de por sí una concepción típicamente oriental, donde son frecuentes los toros con cabezas de hombre. La ejecución de las barbas y del pelo trabajado a estrías es también peculiar de los artistas orientales, al igual que la forma ovalada de los ojos". (pag 5 )
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(53): Cita Chapa Brunet a P. París (en su obra de 1903, pag 121) explicando que este autor separa ya la bicha del mundo asiático, afirmando que Micenas podía haber actuado como intermediaria; tanto como la Grecia Arcaica ya había usado esta misma figura. -CITA TOMADA DE LA OBRA DE TERESA CHAPA BRUNET CITADA EN (54), pag 146-
(54): Citas y menciones de García y Bellido tomadas de la obra de TERESA CHAPA BRUNET; "El toro androcéfalo de Balazote..." (pags 148 a 150) , liberado en la red: http://biblioteca2.uclm.es/biblioteca/CECLM/ARTREVISTAS/ALBASIT/Alb10Chapa.pdf
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(55): Idem (54) pág. 154
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(56): Gerión nacido en las cuevas del nacimiento del rio Tartessos: ESTRABÓN Geografía: 3, 2, 11; y DIODORO DE SICILIA; Biblioteca de la H. (4, 17, 1-2; 5, 4, 2; 24, 2; 6, 17, 5.)
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(57): Virgilio Eneida. 7, 662.
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(58): OP Cit. (27) pag. 165
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(59): LOS TOROS DE COSSIO; ESPASA CALPE, Madrid 1964 (I); pag. 787
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(60): CARACTER SACRO Y FUNERARIO DEL TORO EN EL MUNDO IBÉRICO ; JOSE Ma. BLÁZQUEZ y Ma. PAZ GARCÍA-GELABERT. // QUAD., PRESHISTORIA ARQUEOLOGÍA CAST. 18, 1997 // Pag 430