viernes, 19 de octubre de 2012

LOS HEREDEROS DE MICENAS: Su establecimiento en Israel y su relación con Tartessos (De "Lo invisible en la mitología": Los bueyes de Gerión en el tesoro de El Carambolo. Parte LXVII).


-Esta entrada es continuación de las anteriores. Recomendándose la lectura previa de aquellas que le preceden, para una comprensión plena de cuanto exponemos en ella.-

AL LADO: De nuevo, imagen de los dos pectorales y el collar de El Tesoro de El Carambolo (agradecemos al Museo Arqueológico de Sevilla, nos permita divulgarla). Como hemos venido analizando desde que comenzamos nuestro estudio, estas piezas de orfebrería contienen numerosas influencias entre las que se halla lógicamente la fenicia. Participando también de distintos estilos que se corresponden con los diferentes pueblos que dieron origen a Tartessos (principalmente los descendientes de Micenas y los anatólicos, de comienzos del I milenio a.C. -neohititas-). Por cuanto se comprende que el diseño de sus pectorales se corresponda con el del Labrys -o lingote creto chipriota-, tan común a los objetos del Periodo Orientalizante, en los que repetidamente aparece esta forma "piel de buey". Por su parte, el collar (en la parte superior) está pleno de símbolos neohititas, lo que hace evidente una influencia anatólica similar a la que también contienen diversos objetos ibéricos de los siglos VII al V a.C. -nos referimos a deidades o leones ibéricos, a la tumba de Pozo Moro etc.-. En la presente entrada veremos qué pueblos herederos de Micenas o de la Anatolia protoindoeuropea pudieron mantener el contacto con el extremo occidental mediteráneo, tras la desaparición de sus civilizaciónes; influenciando, o iniciando la cultura de Tartessos.
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ABAJO: Deidad -pequeña figurita de barro- que representa a una Potnia Theron; señora de los animales como Artemisa, que en la Creta Minóico-micénica fue denominada Britomartis (Dyctina). Podemos verla representada entre dos aves acuáticas, común postura de estas domadoras de las bestias que comunmente figuraban con sierpes, pájaros o fieras a sus lados (panteras, leones, culebras y buhos, que siglos más tarde fueron los atributos de Artemisa, Diana, Atenea o Cibeles). Observemos cómo en su pecho luce claramente el mismo amuleto-pectoral a los del Tesoro de El Carambolo, en forma de piel de buey. Por su parte, la figura de esta diosa antre dos ánades se relaciona plenamente con la del llamado Bronce Carriazo (pieza del Periodo Orientalizante que recogemos en imagen unos párrafos más abajo). El original de la esculturita en barro, se halla en Museo Heraklion, procede de Conosos y se fecha entorno al siglo XIV a.C.


 
 
1) INTRODUCCIÓN:


En nuestras entradas comunmente vamos intercalando una serie de fotografías explicativas que nos centran y amplian los conceptos expuestos en el texto general. En el caso de la hoy, hemos comenzado el artículo con unas imágenes que nos sirven para enlazar lo ya explicado en anteriores análisis, con lo que expondremos en esta. Unas ideas desarrolladas a lo largo de este amplio estudio que hemos denominado "LOS BUEYES DE GERIÓN EN EL TESORO DE EL CARAMBOLO", en el que pretendemos hallar el significado de las joyas del áureo ajuar tartéssico. Más concretamente el simbolismo de sus pectorales y collar, de los que consideramos que "un poco" hemos podido comenzar a comprender, tras los casi setenta capítulos del estudio que hemos desarrollado. Trabajo basado en mi interpretación del mito de Herakles al considerar que aquellos broches representan "Los Bueyes del rey Gerión" que el héroe tebano robó en Tartessos. Toros hurtados en los campos del Guadalquivir que a mi modo de ver simbolizan míticamente las riquezas de la Turdetania sublimadas en los lingotes de plata, oro y cobre (concretamente en estos de tipo creto-chipriotas, llamado "piel de buey").
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De tal manera fuimos viendo cómo efectivamente esos dos pectorales de El Carambolo son iguales en diseño a los talentos cúpreos del II milenio a.C., con los que Chipre, Creta y Cerdeña comercializaban este metal -desde el Atlántico al Egeo-. Idea principal y desde la que hemos ido descubriendo qué pudieron ser y significar los mencionados broches centrales, para el Tartessos de los siglos VIII al VI a.C.. Algo que venimos realizando durante nuestras casi setenta entradas, internándonos en las religiones de la época, en el significado mitológico del lingote o en el simbolismo de los metales y de los dioses del crisol. Llegando a poder concluir que esas joyas de El Carambolo serían formas divinizadas de adoracióm ctónica (telúrica); lo que hemos comprendido gracias al estudio comparado de la mitología, los restos arqueológicos, la simbología y los cultos antiguos de la metalurgia.

 
AL LADO: Panel del Museo Arqueológico de Sevilla en el que se explica el significado del lingote piel de buey, que en este caso lo consideran unido al dios cananeo Baal (antecesor del Merkarte fenicio). Por lo que Baal, más comunmente conocido en la figura canaanea de Teshub y deidad de la tormenta entre los hititas (también llamado allí Darawa); estaría unido a los cultos ctónicos. Unas creencias telúricas que identificaban el rayo, el fuego y la luz, con la forja y el metal, idealizados en la divinización del interior de la tierra. Todo lo que conforman las reverencias a los dioses de la metalurgia del II milenio a.C. (como lo eran los del lingote cretochipriota) y que hicieron nacer deidades como el posterior Hefaistos -Vulcanos-. De los que se pensaba su morada estaba en el "infernos" -inter-nos o bajo el terreno-, allí donde el fuego del volcán o del subsuelo hacía emerger lava y fundía los ricos metales (agradecemos al museo de Arqueología sevillano nos permita divulgar esta imagen).
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ABAJO: De nuevo el llamado Bronce Carriazo, comprado y donado por este profesor en los años setenta; pertenece al Periodo Orientalizante y se exhibe actualmente en la forma que vemos, en el Arqueológico de Sevilla (al que agradecemos nos permita divulgar la imagen). Observemos que se trata de una Potnia Theron entre dos ánades, muy similar a la que hemos visto arriba (de las que existen multitud de representaciones en el Oriente Mediterráneo -entre los siglos XV al V a.C.-) De un carácter muy egipciante, tal como ya advirtió Juan de Mata Carriazo lleva peinado Hathórida; igual al de esta diosa del Nilo cuyos cabellos se asemejan a dos medias lunas (en forma de bucles muy marcados). Pese a ello, no tiene las orejitas de bovino, comunes en la diosa Hathor, lo que la acercaría a una Astarté si no fuera porque luce en su pecho las flores de loto típicamente faraónicas (del dios Nefert).
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A cada lado porta un ánade, de manera semejante a todas las "señoras de los animales" anatólicas (Potnia Theron). En este caso los patos con las alas en forma de abanico, de un diseño muy asirio o de influencia mesopotámica (cercano a las alas de Enlil). Finalmente en sus manos lleva dos triángulos, similares a sistros y figuras típicamente de Isis; por todo lo que concluimos que se trata de una deidad tartessia y sincretizada, entre los cultos fenicios (Astarté), cretochipriotas o neohititas (Britomartis, Potnia Theron), Egipcios (Isis-Hathor) y Mesopotámicos (Enlil-Inhara). Civilizaciones que de un modo u otro tuvieron influencia, contacto o transcendencia para la creación y generación de Tartessos.
 

 

POR CUANTO HEMOS IDO EXPONIENDO, PODRÍAMOS AFIRMAR ALGUNAS IDEAS QUE DESEARÍA RESUMIR A CONTINUACIÓN:

 
1- Primero: El simbolismo de ambos pectorales (y del tesoro entero -por ende-) en mi teoría se relacionaría con "LOS BUEYES DE GERIÓN", habida cuenta de que Herakles robó, transportó y llevó hasta Grecia, lo más preciado del Suroeste ibérico. Siendo ello, el cobre y el estaño (sin los que no puede fabricarse el bronce); metales que abundaban en el litoral atlántico peninsular y de los que carecía el Mediterráneo. Cobre que se comercializaba hasta el Egeo en la forma de estos "talentos, piel de toro" y que en nuestra opinión dió origen al mito de los bueyes del monarca turdetano. Ponderales con forma de pellejo, "la pecunia" (ganado) legendario que el héroe griego sustrajo en tierras iberas para llevarlos a su pátria -suponiéndose lo hizo, tras acabar con sus dueños, los gobernantes del Sodoeste peninsular-. Unos monarcas, sacerdotes o reyezuelos de Tartessos, a los que la leyenda denomina Geriones y que creo (como atestigua el tesoro), lucían en sus pectorales el "keftiu". Lingote sagrado labrado en sus joyas, como seña de dominio sobre las tierras con mayor riqueza de metales conocida: Los riquísimos yacimientos atlánticos.
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Jefes turdetanos que consecuentemente la Historia recuerda bajo el nombre de Arganthonios ("monarca de la plata"), gracias a los metales que sabemos lograron llevar los expedicionarios griegos a Occidente; cuyas gestas se memorizaron en ese Hércules tebano y en sus últimos Trabajos (que se sitúan en Tartessos, donde acabó con Geriones). SOBRE EL SIGNIFICADO DEL KEFTIU SE RECOMIENDA LEER NUESTRA ENTRADA 43ª- INVISIBLE EN LA MITOLOGÍA: Los bueyes de Gerión en el tesoro de El Carambolo (Parte XIV: El lingote en la Antigüedad; los "piel de buey", el Talento y los orígenes del dinero). -SIGNIFICADO DEL PECTORAL DEL TESORO EN FORMA DE TALENTO LLAMADO KEFTIU-. PULSAR LINEA AZUL: http://loinvisibleenelarte.blogspot.com.es/2011/07/1-8-9-9.html



2- Segundo: Por lo demás, este mito hercúleo asienta sus raices en la "noche de los tiempos", siendo en mi opinión el origen de sus últimos Trabajos la leyenda de Perseo. Héroe este mucho más antiguo y predecesor, de época micénica, que narraría las expediciones llevadas a cabo por los creto-chipriotas hasta el lejano Occidente mediterráneo durante el II milenio a.C. (igualmente en búsqueda del cobre y el estaño). Viajes que sabemos realizaron las más antiguas civilizaciones del Egeo ya desde el III milenio a.C.. Culminando con un comercio regularmente abierto del bronce occidental, practicamente controlado en el Egeo hacia el 1400 a.C. por una Micenas cretochipriota. Que via Cerdeña monopolizaba su distribución por el Oriente mediterráneo y Asia Menor (como muestran lo múltiples hallazgos de pecios en aquellas islas y en las costas o tierras próximas). Todo lo que cubrió de un halo legendario y mítico nuestras tierras llenas de oro, plata y cobre; generando la fábula de las Gorgonas y de Perseo, que es el antecedente más directo a la de Herakles y los bueyes de Gerión.
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Siendo a mi parecer Medusa igualmente un mismo símbolo referido a los metales occidentales, llevados hasta Grecia por el héroe de los egeos. Viniendo Perseo hasta el Oeste más remoto para hacerse con aquel bien preciado, idealizado en el rostro gorgoneo, que igualente a Heracles ha de transportarlo hasta su tierra (significando ello, el logro de hacerse con el cobre y estaño de Iberia a mediados del II milenio a.C.). Misión que en este caso cumple aquel héroe fundador de Micenas, logrando así colgar sobre el pecho de Atenea la Egida. Broche con el rostro de la Gorgona que sin duda alguna se relaciona con estos pectorales de Tartessos y que definitivamente definen el significado de la cabeza de Medusa, como una sublimación de protección por medio del bronce logrado en Occidente -Tartessos- (simbolizando en sí mismo las corazas de aquellas épocas, que se fabricaban en estos metales). PARA CONOCER MÁS SOBRE EL VALOR RELIGIOSO DEL LINGOTE Y DE LOS METALES, RECOMENDAMOS CONSULTAR NUESTRA ENTRADA: 44ª- LO INVISIBLE EN LA MITOLOGÍA: Los bueyes de Gerión en el tesoro de El Carambolo (Parte XV: El patrón oro y el valor mágico-místico de las joyas en La Antigüedad). -SIGNIFICADO DEL LINGOTE COMO PATRÓN Y MODELO DE VIDA ECONÓMICA, SU RELACIÓN CON EL TESORO Y EL PECTORAL- PULSAR SOBRE AZUL EN: http://loinvisibleenelarte.blogspot.com.es/2011/07/1-6-7.html





3- Tercero: Como venimos exponiendo, toda la tradición metalúrgica de la Edad del Bronce está envuelta en un caracter místico religioso. Mitos y cultos que conciben la extracción de mineral, la forja y la fragua, relacionada con un regalo de los dioses. Siendo aquellos los bienes más preciados enviados desde el cielo en forma de aerolitos, como las "estrellas fugaces" que se suponían trozos desprendidos de los planetas, mandados por los divos para semillar o fecundar la Tierra. Consecuentemente, el oro, la plata, el cobre o el estaño; se conciben nacidos en los yacimientos gracias a esas "semillas" caidas desde el cielo; meteoritos adorados por estos pueblos del bronce, entre otros motivos porque a través de ellos y al calentarlos al fuego, se supone hubo de iniciarse la metalurgia. Actividad que por lo tanto se relacionaba con los astros, pero a su vez con la agricultura, ya que sus frutos eran un regalo de la Madre Tierra que se lograba gracias a remover y trabajar el terreno (tanto como a observar el cielo, para saber cuando había que plantarse y recolectarse). Todo lo que como facilmente podemos comprender, generó unos cultos ctónicos o telúricos de veneración a la diosa madre en las cuevas y grutas, como divinidad benefactora, dadora de alimentos y metales (que procuraban las riquezas y la seguridad). PARA SABER MÁS SOBRE ESTOS CONCEPTOS RECOMENDAMOS LEER NUESTRAS ENTRADAS: 62ª- Dioses del comercio y la prosperidad, venidos del cielo. (de Lo invisible en la mitología: Los bueyes de Gerión en el tesoro de El Carambolo. Parte XXXIII). -PROCEDENCIA DIVINA DE LOS METALES Y SENTIDO SAGRADO DE LAS JOYAS- VER: http://loinvisibleenelarte.blogspot.com.es/2012/01/1-6.html
63ª- Mercurio dios del comercio y la prosperidad. (de Lo invisible en la mitología: Los bueyes de Gerión en el tesoro de El Carambolo. Parte XXXIV). -LOS DIOSES QUE ENVÍAN EL ORO Y LA PROSPERIDAD, RELACIÓN DE LA JOYERÍA CON LOS ASTROS- VER:
http://loinvisibleenelarte.blogspot.com.es/2012/01/1-9.html



4- Cuarto: Entre los milenios IV y II a.C. se generaron las civilizaciones basadas en el cobre y el estaño, "capitaneadas" en gran parte desde las islas del Egeo y las costas cercanas a Oriente Medio. Pese a su prosperidad, los yacimientos situados en Chipre o en los litorales próximos (muy ricos en aquellos metales), comenzaron a agotarse hacia el siglo XVIII a.C.. Todo lo que obligaría a los minoicos -y luego a los micenios- a buscar nuevas rutas y zonas con minas; lo que hace deducir que así fue como llegaron las gentes venidas del Oriente mediterráneo hasta nuestras tierras, buscando metales. Donde sabemos obtenían el cobre y el estaño en minas como las de Riotinto y que al menos se explotaron desde el 2700 a.C.. Hechos estos que impulsarían en gran medida las principales civilizaciones peninsulares (Los Millares o El Argar) y que culminarían con el nacimiento de Tartessos a fines del II milenio a.C.. Civilización esta última hija y en parte heredera de las mencionadas del Bronce, fundamentalmente de las Cretochipriotas. Una Tartessos que se vería definitivamente impulsada por migraciones de micenios, quienes tras la aparición del Hierro se verían obligados a huir desde el Oriente mediterráneo, al remoto y lejano Occidente. Refugiándose otros muchos en Egipto, en su aliada Fenicia o en Israel, quienes sabemos les dejaron establecerse en Palestina y en Chipre (dándoles entre otros el nombre de Philisteos o de Dan). Habiendo de suponerse que una parte de esos habitantes de Creta y de las costas de invadidas por los dorios tras la Guerra de Troya, huyeron a tierras próximas a Egipto. Pero otros muchos hasta sus "antiguas colonias"; lugares lejanos con los que habían comerciado desde tiempos muy remotos (y a las que llamaron Tartessos).

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5- Quinto: Las secuencias históricas antes recogidas provocarían el paulatino progreso del mundo ibérico (a través del turdetano) debido en gran parte al cambio que supuso en el Mediterráneo Oriental la aparición desde el siglo XII a.C. de los Hombres del Hierro. Dorios y otros pueblos indoeurpeos que tras la Guera de Troya -circa 1212 a.C.- se adueñan del lado Oeste de Anatolia (tanto como de la actual Grecia Continental e islas, incluida Creta). Sin llegar aquellos nuevos dueños del Egeo a invadir Chipre, por estar lejana y "tutelada o vigilada" por los púnicos; quienes usaron este baluarte como puerto, pero sobre todo como un medio de evitar -o parar- posibles invasiones griegas, habida cuenta su situación privilegiada frenta a Fenicia (tanto como su origen cretomicénico, ajeno al mundo dorio).
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Por su parte, las civilizaciónes peninsulares fueron en estos siglos impulsadas por una recién nacida Fenicia, cuyos navegantes deseosos de abrir rutas nuevas hacia Occidente, se deduce que rápidamente se "asociarían" con esos antiguos egeos expulsados de sus lugares de origen (quizás aprovechando su situación de debilidad). Habitantes de la antigua Micenas que buscarían refugio a cambio de prestar sus servicios a los púnicos y a otros pueblos (como a israelitas o egipcios); lo que motivaría que muchos de estos abrieran rutas comerciales hacia Occidente. Alcanzando nuestras tierras en busca de los yacimientos de estaño o cobre occidentales -minas que durante el II milenio a.C. en mi opinión estuvieron explotando fundamentalmente los cretominóicos-.
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Como decimos, por todo ello buscarían refugio en Chipre y en costas como la de Palestina, una parte de esos micenios (vencidos o expulsados) huyendo otros hasta zonas lejanas, para llegar a establecerse en lugares como nuestra Península. Cretochipriotas o Egeos expulsados a Occidente que junto a los fenicios (o con la ayuda de estos) paulatinamente generarían puertos, baluartes y ciudades en nuestras costas. Llegando a crear verdaderas rutas comerciales permanentes desde principios del I milenio a.C., para llevar a Oriente el oro, la plata y el bronce; desde las recién nacidas por entonces, Tartessos o Gadir. Ciudades y colonias promovidas en el Sur de Iberia por aquellos antiuos y nuevos dueños de Oriente Medio o de Canaán (fenicios, semitas, israelitas y micenios). Generando ciudades míticas como Tartessos cuyos reyes, sacerdotes o gobernantes, vemos que lucieron esos lingotes de cobre cretochipriotas (en forma de pectorales y como símbolo de poder o de su religión).
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Broches de El Carambolo que sin lugar a duda para mí, representarían "los bueyes de Gerión"; pero que igualmente hubieron de tener un valor simbólico muy cercano a la cabeza de Medusa. Conteniendo un poder apotropaico similar o idéntico al colgante que la diosa Atenea lucía sobre su torax; la llamada Egida. Una protección inigualable para la patrona de Atenas, que de manera igual a los Bueyes de Gerión, había sido llevada hasta la Hélade por el gran héroe (Perseo) desde los confines occidentales de la Tierra (Ia Península Ibérica) hasta Grecia. Siendo todo ello una bellísima sublimación de los minerales del bronce que abundaba en las minas de nuestras tierras.

 
AL LADO: Portada del libro de Sandars, LOS PUEBLOS DEL MAR, donde se explica con detalle las turbulencias que sufrió El Egeo, Anatolia y Oriente Medio tras la caida del imperio hitita y la difusión del hierro. Un periodo que comienza en el primer tercio del siglo XIII a.C., tras la Batalla de Qadesh (1274 a.C.) y se acelera poco después cuando el reino hitita de Hattu entra en crisis. Culminanado hacia el 1212 a.C. con la guerra de Troya, siendo su etapa más dura la denominada "expansión de los Pueblos del Mar", gentes errantes cuyos ataques a zonas como Egipto se documentan entorno al 1175 a.C.. Tras ello y debido también a invasiones que llegan a Grecia Continental desde el Danubio y los Balcanes, se produce un estado absoluto de deterioro en el área Oriental mediterránea; entrando en involución las culturas y estados que habían heredado a las del Bronce. Destruyéndose Micenas que había liderado desde el siglo XV a.C. el progreso en la Hélade y sus islas; civilización que procediendo desde Creta y Anatolia fue la continuadora del sistema minóico, y que había sido sucesora de las culturas de "El Bronce en el Egeo", actuando como "puente" entre el mundo hitita y Egipto.
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Tras la caida de Hattusa y la expansión del hierro -sucedida finalmente en mi opinión desde Troya-, la magnifica cultura micénica se derrumbó en pocos años, sin saberse muy bien qué pudo ser de las gentes que la conformaron. En este libro, Sandars expone una clara visión de la época, tanto como de la Historia que hubo de suceder. Recogiendo en ocasiones con claridad, cómo entre los llamados Pueblos del Mar se hallaron algunos de aquellos micenios que durante casi todo el siglo XIII a.C., tvieron de dedicarse a navegar buscando asentamiento o nueva patria. Batallando y atacando puertos o zonas de litoral al quedarse sin su territorio, rumbo social, ni hogar. Llegando a poner sus ataques en peligro la seguridad del Egipto de Ramses III; dado que realizaban tremendas razzias con miles de soldados y centenares de barcos, pretendiendo así establecerse en tierras del Faraón.





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ABAJO: Mapa que contiene en su página 162, el mencionado libro antes citado (LOS PUEBLOS DEL MAR, de N.K. Sandars; Madrid 2005 -a cuyo editor agradecemos nos permita divulgar esta imagen-). Veamos en él cómo sitúa el lugar de asentamiento de los filisteos en dos zonas: Por un lado en el litoral de Oriente Medio, en un área muy cercana a Chipre; tanto como igualmente contempla a los Peleset (filisteos) en la actual franja de Gaza. Este doble emplazamiento de aquel Pueblo del Mar, sin duda y en nuestra opinión se debe a que aquellos que los judíos llamaron filisteos (y los egipcios peleset) eran originarios del Egeo y del área cercana a Chipre, donde primero los sitúa la Historia. Aunque hacia el año 1180 aparecen luchando en Egipto contra Ramses III, época en que se mencionan ya asentados en la franja de tierra que hasta entonces había sido egipcia y que tomó el nombre de Gaza. Voz que en mi opinión procede de Gath, ciudad filistea con un famoso héroe homónimo que llamado G-lath (Goliat). Palabras cuyo origen consideramos proceden del arameo "GLTH" y que significan: "Errantes, el que vaga, el que peregrina".
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Habiendo denominado en arameo así a los filisteos durante estos años en los que buscaban asentarse en Canaán, mientras huían de sus tierras invadidas por los dorios (o por los Hombres del Hierro). Micenios expusados de las costas de Anatolia, del Egeo, de Creta o Chipre, a quienes los israelitas denominarían "los errantes, los que vagan". De allí el nombre de la franja de terreno donde lograron asentarse: Gath, al igual que su ciudad principal y su famoso héroe homónimo (Goliat). Área que, como decimos, actualmente se corresponde con Gaza y donde vivirían los peleset (ó filisteos) hasta que se asimilaron con los israelitas -por lo que aún hoy se denomina Palestina-. En el mapa de la imagen igualmente se observa junto a estos PELESET, a otro Pueblo del Mar (micenio o anatolio errante) denominado DANUNA. Gentes que se identifican comunmente con los Aqueos o preaqueos a los que la Historia llama Danaos (tal y como que se citan en las cartas de Amarna, o eran conocidos en la misma Grecia). Unos Danuna o Danaos que primeramente compartieron tierras con los Peleset y de los que se supone posteriormente se unirían o fundirían entre los judíos con el nombre de Tribu de Dan. Importante grupo israelita que fundo sus ciudades junto al Golán a comienzos del I milenio a.C..


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Finalmente, en el mismo mapa y en la franja de Gaza, pero unos kilómetros más al Norte de los PELESET y DANUNA, marca a los TJEKER; otro de los Pueblos del Mar (errantes en estos siglos) y del que se cree procedía de Salamina -Chipre- o bien de la Tróade -Troya-. Sabiéndose eran aliados de los anteriores Filisteos y Danaos, con los que compartieron tierras y ejércitos. Estos grupos que aparecen como migratorios durante los siglos XIII y XII a.C., fueron con toda seguridad -al menos a mi juicio- las gentes micénias o anatólias y egeas, que durante la expansión del Hierro se vieron obligadas a huir y establecerse en otros lugares. Siendo acogidos una gran mayoría en las costas de Canaan y asentándose en la franja marítima de Israel-Judá. Algo que impulsarían los habitantes del llamado "creciente fértil" porque aquellos cananeos apenas navegaban, al carecer de medios y fundamentalmente de bosques para construir armadas.
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De todo lo que se comprende que los judíos y habitantes del área del Jordán pactaran con estos marineros errantes, situándolos en los litorales como un medio de proteger sus costas. Por lo demás, la franja marítima de Gaza, hasta la llegada de los Peleset -o los Danuna y Tjeker (filisteos, danaos y tróades)- había estado en poder de Egipto. Quedando fuera del dominio de Ramses III hacia el 1180 a.C., momento en el que se documenta precisamente la entrada de los Pueblos del Mar en aquella zona. Todo lo que deja de manifiesto que se asentarían ayudados (o apoyados) por los habitantes de esas tierras hasta entonces fronterizas con las del faraón (principalmente los judíos, habida cuenta que algunos de los Pueblos del Mar terminarían formando parte de sus tribus).
  

 
 
2) MICENIOS, EGEOS O PELASGOS EN ISRAEL (Los Pueblos del Mar asentados en Canaán): Los herederos de Micenas y su influencia en el nacimiento y evolución de Tartessos.
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En los cinco epígrafes anteriores concluíamos que Tartessos y la cultura turdetano-fenicia nacen precisamente tras las gran crisis del siglo XIII a.C.. Época de terribles turbulencias en Grecia y sus islas, en Oriente Medio e incluso en Egipto y Anatolia. Etapa donde se produce la caida del imperio hitita, la aparición de "bárbaros" que bajan desde el Danubio y sobre todo, la expansión del hierro. Nuevo metal que carecía de "misterio y dificultades" para su fabricación, cuya facilidad de obtención y trabajo permitía a cualquier pueblo (por muy inculto que fuera) obtener armas de gran dureza y resistencia. Muy diferente al bronce, para forjar el hierro tan solo se precisaba de un horno de alta temperatura de carbón y el secreto de que orinando sobre aquel -o metiéndolo en agua a unos 36 grados-, se llegaba a "templar" .Por lo demás, las minas de este mineral férreo se hayan por doquier, lo que permitía a todos tener espadas y puntas de lanzas de hierro (con independencia de que fueran o no, avanzados, incultos, comerciantes, cavernícolas o analfabetos).
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Muy al contrario, la forja de armas broncíneas obligaba a buscar yacimientos de cobre y estaño, los que en gran parte estaban fuera del Mediterráneo; haciendo imprescindible la navegación y un organizado comercio de metales. Siendo además el trabajo en fragua de aquellos materiales cúperos, una labor más de artesano y escultor que propiamente de herrero armero. Por todo ello, cuando en Anatolia se inventa el horno de carbón gracias al que se consigue fundir metal férreo; la nueva era que dió comienzo hacia el siglo XIV a.C. destruirá gran parte de las civilizaciones de El Bronce. Produciéndose una involución solo comparable a los momentos históricos en que las armas más poderosas caen en manos de los más incultos.
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Siendo este inicio de la Edad del Hierro para el Oriente Mediterráneo (Asia Menor, Anatolia y Egipto) un auténtico caos, en el que durante dos siglos se sucederan migraciones, huidas generalizadas ante el invasor, destrucción de civilizaciones y guerras por doquier. Apareciendo nuevos dueños y señores de zonas como Micenas o el mundo hitita, civilizaciones que quedarán arrasados; olvidadas en su cultura y a merced o en manos de gentes que ni siquera sabían escribir (que tan solo producían unas piezas de cerámica y orfebrería de bajísima calidad). Pueblos feroces armados con hierro, que destruyen la mayor parte de lo que allí existió durante el III y II milenio a.C., provocando que se perdieran hasta la lengua que hubo, los sistemas silábicos de escritura o toda costumbre civilizada. Debido a ello, tardarían varios siglos en rehacerse, cultivarse y regenerar de nuevo en el Egeo -o en Grecia y Anatolia-, un área de la importancia cultural que tuvo en Micenas.
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En estas circunstancias, observa la Historia que los restos y supervivientes de las civilizaciones decadentes de El Bronce, se trasladaron o refugiaron en las cercanías de Egipto. Apareciendo como consecuencia de todo ello pueblos que heredarían esas culturas antiguas y que pese a pertenecer a la Nueva Era (férrea), continuaron con las tradiciones y las costumbres del III y II milenio a.C.. De ese modo lograrían prosperar algunos grupos semitas, que habiéndose mezclado con los de Asia Menor, fueron asentándose en las proximidades del mundo Egeo, a la sombra del Biblos faraónico. Entre estos, destacaron los fenicios y los israelitas; establecidos en Canaán desde los siglos XV y XIV a.C.. Siendo estos últimos los herederos más directos de las costumbres egipcias y de Mesopotamia (reinos y lugares en que habían vivido o de los que procedían). De tal manera, aquellos que habitaban en Canaán, tras las fronteras del faraón en Oriente Medio; dejaron establecerse en sus tierras, o se aliaron con esos otros que escapaban de las invasiones indoeurpoeas en plena expansión del Hierro (principalmente huyendo de las costas de Anatolia y las de Creta).
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Pueblos llamados del Mar compuestos por ejércitos anfibios y muy poderosos -militarmente hablando-; que se vieron despojados de sus territorios en días cercanos a Troya y vagaron por el Mediterráneo Oriental al menos durante un siglo. Marineros errantes que habiendo actuado de mercenarios para los hititas -e incluso para los egipcios en batallas de tanta importancia como la de Qadesh-, parece que no lograban territorio en lugar firme, ni tener una estabilidad necesaria para vivir con mujeres e hijos, por lo que eran tomados como simples "piratas". Llegando así hacia el año 1180 a.C. a las costas de Egipto, donde atacaron su delta quizás con la intención de establecerse allí, donde finalmente fueron reprimidos y rechazados por Ramsés III.
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Pero curiosamente en la mísma época que las crónicas del Nilo afirman que les vencieron, ya les vemos habitando junto a los judíos en la franja llamada de Gaza. Tierras, que como decimos, hasta que las toman los Pueblos del Mar, lo fueron del Faraón. Todo lo que hace pensar que no fue tan real aquella victoria sobre los "piratas errantes" de la que tanto se vanaglorió el mencionado Ramsés III, grabándola en las paredes su templo de Medinet Habu. Muy probablemente una guerra que no gana y en la que logra simplemente rechazar a aquellos ejércitos anfibios que habían atacado el delta hacia el año 1176 a.C. -con la intención de quedarse allí- . Unas gentes que probablemente se habían asentado al poco de morir el padre de Ramsés III (ocho años antes de la batalla que mencionamos), en la franja de costa de Canaán y junto a los israelitas. Ganando a Egipto ese litoral, que hasta el 1185 a.C. figura como tierra dominada por su progenitor, pero que se pierde en este año de subida al trono del rey.

 
AL LADO: Bajorrelieve del famoso templo de Medinet Habu, sito en el margen derecho del Nilo junto a Luxor (próximo al Valle de los Reyes a cuyas autoridades agradecemos nos permitan divulgar su imégen ). En las paredes de este colosal edificio, Ramsés III hizo grabar "sus victorias" durante el decimosegundo año de su reinado (cir. 1172 a.C.). En la imágen vemos al faraón apresando un grupo de militares extranjeros a los que ejecuta frente al dios Amón. Tal como decimos, la historia que este templo relata a través de los numerosos bajorrelieves explicativos y con leyendas jeroglíficas, es un tetimonio magnífico para conocer los pueblos que en aquel tiempo existieron y lucharon contra Egipto. Pese a ello, lo que narran sus paredes poco tiene que ver con lo que la arqueología testimonia; ya que estas guerras que en el templo se procalaman como ganadas por el Faraón -batallando contra los Pueblos del Mar y otras gentes de África-, no fueron tan victoriosas. Tanto es así que al poco de elevarse estas paredes plenas de grabados en lohor de aquel vencedor Ramsés III, se perdieron grandes áreas de territorio egipcio. Sobre todo el dominio de la costa de Canaán, en cuyo litoral aparecen por entonces y precisamente en esos años los Pueblos del Mar (que en los bajorrelieves se presentan como vencidos pese a que se asentaron en aquellas tierras que dominaba Egipto -entre el 1184 y el 1174 a.C.-).
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ABAJO: Otra parte del mismo templo (Medinet Habu), que representa prisioneros de la llamada "segunda guerra libia", de Ramsés III. En este caso vemos maniatados varios personajes que por sus vestimentas son claramente canaaneos o anatólios (egeos). Consecuentemente y comenzando desde nuestra izquierda, observamos en primer lugar a quien parece por su uniforme un general o un alto grado entre los egeos (posiblemente un Danuna=Danao=aqueo). Tras él y con un medallón tanto como con un gorro típicamente hitita, alguien que pudiera ser un anatolio y que podemos considerar un personaje importente de los Teresh o bien un Tjeser (que creemos gentes procedentes de Troya, o de la Tróade). Después, dos hombres que tienen claro aspecto de canaaneos y que bien pueden ser de Israel, Fenicia o Siria (el primero sin casco y con aspecto de ser un mandatario de Canaán). Finalmente, con el característico casco "de plumas" o coronado con cuero (típico de los Carios) un Peleset o filisteo. 
  

 
 
 
Como decíamos, entre los que se denominan actualmente "Pueblos del Mar" se hallaban tres tribus muy importantes denominados Peleset, Danuna y Tjeser, que al fin lograron establecerse en el litoral de Canaan. Llegada a las tierras frente a Israel que como hemos dicho, hubo de ocurrir entre el 1184 y el 1170 a.C.. Siendo la primera fecha el año en que sube al trono Ramsés III, momento en que se menciona por vez primera que aquella franja costera quedó fuera de los dominios de Egipto. Tras ello y como sabemos, en el 1176 a.C. el Faraón luchó en el delta del Nilo contra los Pueblos del Mar, haciéndoles retroceder; aunque realmente en el 1170 a.C., definitivamente y tras varias guerras en Oriente Medio, Egipto pierde la hegemonía en Canaán. De todo ello se deduce que los bajorrelieves de Medinet Habu tuvieron más una función propagandística que verdaderamente histórica. Lo que se comprende porque varias décadas antes a Ramsés III, el país ya había caido en la anarquía que producía una involución y llevaba a la paulatina pérdida de territorios, de riqueza y de poder (del mismo faraón y de sus ejércitos).
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Debido cuanto recogemos, hay algunos historiadores o arqueólogos para quienes los textos de Medinet Habu y sus bajorrelieves tan solo expresan "mentiras", negando a través de este razonamiento la verdadera existencia de los Pueblos del Mar. Algo por lo que ya mantuvimos fuertes "rifi-rafes" con profesores universitarios; argumentando que la "propaganda politica" es tan antigua como la Sociedad, de lo que no puede decidirse la inexistencia de unos hechos o de un enemigo, en base a una victoria relatada (que no fuera cierta). Para comprenderlo bastará leer un periódico -de nuestra época- el día después de unas elecciones; observando que todos los partidos las han ganado o perdido (conforme "el color" del diario que tomemos). De un igual modo, Napoleón mando inscribir en monumentos tan destacados como el Arco de Triunfo, batallas como "Trocadero" o la de "Bailén" (donde aparece como vencedor aunque allí verdaderamente comenzó la derrota encadenada del emperador) . Por todo cuanto consideramos que aquellos Pueblos del Mar citados en los textos de Amarna, en los de Ramses II y Ramsés III, en los de Urartu y en La Biblia, son tan ciertos como las verdaderas derrotas que con ellos tuvo el mencionado faraón.
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Pero siguiendo con el tema que nos interesa, entre estos Pueblos del Mar, los mencionados como DANUNA, serían los Danaos (); quienes se corresponderían con los aqueos -los más antiguos entre los prehelenos-. De igual manera, los TJESER se interpretan comunemente como los Troades (), gentes llegadas desde la destruida Troya o desde la decadente Tróade (arrasada tras el siglo XIII a.C.). Aunque los más numerosos y destacados de esos micienios que sabemos se establecen en Canaán, fueron aquellos a los que al parecer los semitas denominaron: "Errantes", "invadidos" o "itinerantes". Palabra que en hebreo se diría "PLSt" (filisteos). Etimología que para algunos no es válida, creyendo que su nombre procedería del griego (o micenio) y que por ello su traducción sería la de "tribu del hogar" ("pyle istie" = ), y por cuanto su denominación quizas hubiera de interpretarse como: "Gentes sin hogar". Pese a todo, y en mi opinión personal, Filisiteo (ó Pheleset) procedereía del griego "pelasgo" () que significa "el que navega en alta mar", voz procedente de "pleo" () que se traduce por "navegar" y cuya adjetivación es precisamente muy cercana a Philisteo; es decir: Pleysteo ().
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Por cuanto expresamos y en mi opinión, Philisteo y "Pueblo del mar" sería una misma palabra (o voces análogas), cuya traducción más cercana al castellano vendría a equivaler a "pelasgo", denominación que ciertamente se daba a las gentes que dominaron antes que los griegos, Creta, Chipre, la Hélade y sus islas. De igual modo, el significado de Danao (vocablo tan cercano a DANUNA) ha de entenderse muy próximo al de pelasgo; debido a que "nau" () es barco, lo que unido al la partícula "da" indicaría un "superlativo" (como sucede en = la tierra). Siendo la traducción de "Danaos" a mi modo de ver: "Los del barco", "los de las naves" (los marinos). Palabra que, como hemos dicho, muy cerca estaría del concepto de pelasgos y que igualmente se refiere a quienes navegan o viven entre las islas (piélagos). Por último, si consideramos que los TJESER se refiere a los troyanos o a quienes habidaban en la Tróade, podemos concluir que las tres tribus o Pueblos del Mar que se establecen junto a los judíos hacia el año 1180-70 a.C. son los grupos de micenios más importantes: Los de Creta y Chipre (pelasgos = philisteos), los egeos (que se llamaron también aqueos, o danaos = danuna) y los anatolios o frigios, denominados antes de la destrucción de su capital, troyanos (tjeser).


 
AL LADO: Otro de los bajorrelieves de Medinet Habu, encargado por el faraón Ramsés III en su décimosegundo año de mandato para celebrar la victoria sobre los Pueblos del Mar y que un lustro antes habían atacado el delta del Nilo (agradecemos a las autoridades del templo cercano a Luxor, nos permitan divulgar su imagen). En esta escena se observan prisoneros a quienes en los textos jeroglíficos adjuntos en la fachada denominan "peleset" y "danuna" (filisteos y danaos). Guerreros venidos por mar, que intentaron internarse en tierras faraónicas hacia el 1180 a.C., que ya eran conocidos por los egipcios con este nombre -al menos cien años antes-. Lo que sabemos porque así los contrató como mercenarios Ramsés II en el 1274 para la batalla del Kadesh (al menos). Finalmente y como deciámos, poco después del advenimiento al trono de Ramses III -en el 1184 a.C.- y en plena crisis de Egipto, parece que consiguen establecerse junto a los judios, en la franja que hoy se denomina Gaza, cuyo nombre parece significar en arameo "de los errantes".
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ABAJO: Curiosísimas tubas o trompas circulares votivas, halladas en las tumbas de Pintia (yacimiento situado en Padilla de Duero -Valladolid- a cuyos directivos agradecemos nos permitan divulgar su imagen). Fechadas entre los siglos IV al II a.C. constiuyen un claro ejemplo de ajuar en minuiatura y reproducción, para depositar en la urna del difunto (quienes quizás en vida tocaban o disfrutaban con estas tubas, denominadas entre los romanos "bucinas"). Unos instrumentos de origen ancestral, que tuvieron ya un sentido mágico y religioso importantísimo en el Antiguo Egipto; donde durante milenios la trompeta recta y la "girada" (buccina), jugaba un gran papel en los templos. Fabricadas de metal (fundamentalmente en plata y bronce) era uno de los sonidos imprescindibles en todas las procesiones y rituales del Nilo; algo que heredó el pueblo judío, que igualmente utilizaba desde el II milenio a.C. estas tubas y trompetas en sus ceremonias -civiles y religiosas-. Más tarde se usaron entre los romanos como medio de exaltación militar, haciendo desfilar y marchar al ritmo de aquellas bucinas (junto al de tambores) a sus legiones.
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En la península Ibérica se construyeron de cerámica, existiendo ejemplares hallados en Numancia de gran tamaño y peso (depositadas en los ajuares), con igual técnica alfarera y decorativa a las vasijas celtibéricas. Apareciendo en nuestras tierras años antes de la llegada de los romanos, ello nos deja pensar si llegaron a nuestra tierra por influencia de Fenicia y Cartago, o desde los judíos huidos de Israel en la época de la destrucciòn de su Estado por los asirios (el cautiverio). Siendo lo más probable que este tipo de instrumentos y su uso ritual pudiera venir a la Península Ibérica después del siglo VI a.C.. Cuando tras la caida de Tiro con Sidón y la de Israel con Judá, sus habitantes ante el temor se ser esclavizados y viendo sus tierras arrasadas, se vieron obligaros a huir hacia lugares lejanos. Siendo lógicamente las colonias del Occidente uno de los lugares más seguros para buscar refugio entre los habitantes del Canaán invadido, o del Oriente Medio subyugado por Nabucodonosor II.

 
 
3) PELASGOS, DANAOS Y TROYANOS (Peleset, Danuna y Tjeser). Los Pueblos del Mar asentados en Canaán.


Hemos de considerar a los mencionados filisteos, danuna y tjeser establecidos a comienzos del siglo XII a.C. junto a los judíos, como los herederos de las principales civilizaciones marineras que gobernaron el Egeo durante parte del II milenio a.C. -llamados comunmente micenios (minoico-micenios)-. Culturas que sabemos, fueron destruidas al menos en dos ocasiones: Primero durante la "caida" del imperio Minoico (propiamente) con la explosión del volcán Tera-Santorino, que asoló la zona en el siglo XVII a.C. y posteriormente con la invasión doria, que acaba con Micenas unos quinientos años después. Sobre el cataclismo del Tera, que se fecha comunmente en el XVII a.C. (aunque otros investigadores lo datan un siglo más tarde) se corresponde con la etapa que cierra el periodo cretochipriota denominado Protopalacial y que había comenzado en el siglo XXI a.C.. Época del verdadero reino de Minos que termina con la erupción del mencionado volcan que hizo nacer la actual isla de Santorini hacia el 1650 a.C. a la que siguió un siglo de rehabilitaciones denominado Neopalacial, llegando finalmente en el XV a.C. el dominio de Micenas sobre Creta. Civilización que se mantuvo como dueña del Egeo hasta la aparición del Hierro (o hasta Troya, que se fecha en el 1212 a.C.).
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Momento este en el que se vuelven a destruir las culturas herederas de las minoicas, cuando las invaden y asolan los dorios. Obligando por entonces a los micenios supervivientes a huir de sus tierras; migraciones y gentes a las que el historiador francés Emmanuel Rougé etiquetó hace unos ciento cincuenta años, como los "Pueblos del Mar". A quienes los textos egipcios, los de Ugarit o La Biblia, recuerda como marineros errates y sin hogar, que vagaron desde el siglo XIII al XI a.C., luchando y buscando un lugar donde asentarse. Pudiendo considerarse al llamado Filisteo como el principal de aquellos y que tras su huida de la expansión del hierro desde las zonas griegas, logra establecerse junto a los Danuna y Tejeser, en la zona costera de Canaán. Siendo los denominados "Peleset" originarios principalmente de la Kaftor minoica (Creta) y con los que en los decenios siguientes sus vecinos judíos tuvieron que resolver varios conflictos culturales y fronterizos. Hasta que finalmente, los filisteos fueron en su mayor parte vencidos y asimilados entre los semitas que habitaban Canaán. Tanto que se afirma hacia el 1050 a.C., ya estaban mezclados con los israelitas y tenían religion y ritos en común; algo que igualmente hubo de suceder con los Tjeser y sobre todo con los Danuna, que se tienen por la Tribu de Dan (4) .
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Sea como fuere, el contacto entre estos pueblos filisteos (egeos o micénicos) y los israelitas -incluso con el pueblo de Abraham-, parece que era ancestral. Tanto que la Biblia cita claramente pactos entre ese patriarca de los judíos y el rey de los "philisteos" al que denomina Abimeleq. Del mismo modo que menciona iguales alianzas habidas entre el hijo de Abraham (Isaac) y el descendiente de Abimeleq -al que da un mismo nombre que su padre-. Hechos estos que se recogen en el Génesis (XX y XXVI) (5) y que determinan claramente que entre los judíos y aquellas gentes que consideramos eran los egeos de Creta (pelasgos minóicos) había una estrecha unión. Tanta que se dice claramente en el Antiguo Testamento que Abraham y su hijo Isaac habitaron en los dominios de aquellos reyes Abimeleq (6) . Un territorio llamado Gerar y que les fue cedido por el rey de los filisteos, con los que pactaron y se mantuvieron en paz. Área que consideramos eran tierras dominadas o gobernadas por los minóicos o los cretochipriotas entre los siglos XVIII al XVI a.C. (cuando podemos situar la existencia legendaria e histórica de los mencionados patriarcas Abraham e Isaác).
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Indicando todo ello el estrecho lazo existente entre el pueblo de Israel y el cretochipriota del II milenio a.C.; el filisteo, cuyo comercio se centraba en la venta de metales a Egipto; por lo que obligadamente hemos de suponer que unos y otros tenían asentamientos en la zona central de Oriente Medio. Puertos desde donde cargar y descargar los minoicos sus mercancías, para lo que necesariamente habrían de pactar con los pueblos mercaderes y que vivían en este área. Gentes dedicados a las caravanas y al pastoreo, cuya riqueza procedia en gran parte del comercio y de organizar viajes para intermediar entre Mesopotamia y Oriente Medio (Creta, Egipto y Babilonia). Siendo históricamente comprensibles y plausibles los hechos que nos narra el Antiguo Testamento, al exponer que Abraham e Isaac se establecieron en tierras de los filisteos, donde pactaron para vivir con ellos, gracias a lo que logran un gran progreso. Todo lo que con seguridad se refiere a un comercio común establecido desde los siglos XVIII al XVI a.C. entre los minoicos y las tribus canaanitas más avanzadas, procedentes de Mesopotamia (los pueblos llamados abrahámicos).
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Por su parte, el nombre de Abimelec (o Avimelej) dado a los gobernantes filisteos y escrito en griego como  , parece que significa "padre rey", algo que se correspondería en gran parte con la traducción de Abraham (cuyo sentido como monarca-patriarca es también muy cercano). Aunque personalmente me inclino más a pesar que su traducción debiera ser hecha desde las voces helenas Abbas () que es una antiquísima palabra de Anatolia que significa "padre" al cual le sigue el sufijo "melek". Vocablo este que podemos identificarla con "meleo" () que es "cordero" y se interpretaría como "padre pastor", pero que en verdad se nos hace mucho más cercana a "melyikios" o a "melikros" (). Vocablos estos que descienden del radical "mel" () que en griego es miel, al que se une la voz que significa "blanco o color leche" () y que dieron origen a Meilichios. Un dios que se sabe procede de los cultos cretenses y que sin duda mucho nos recuerda al primer rey que la leyenda dice tuvo Creta: Meliseo. Monarca apicutor (al igual que nuestro Gárgoris) y adorado con toda seguridad en la forma de abeja "madre", como la aparecida en el palacio de Malia.


 
AL LADO: Lámina antigua donde podemos ver el Ephod o pectoral sacerdote supremo judío, compuesto por doce gemas dispuestas en cuatro filas de tres lineas. Evidentemente simbolizan los doce meses del año, tanto como el número sagrado babilónico, matemática que proporcionó el calendario judío y cuya base era duodecimal. Por su parte, cada gema tiene un significado concreto referido a los poderes y cualidades de estas piedras semipreciosas. Este pectoral "Efod" ya lo estudiamos en anteriores artículos y lo vimos muy relacionado con los del tesoro de El Carambolo. Prenda que completaba el vestido de Sacerdote Supremo del Templo de Salomón; cuya casulla vemos en la lámina, al lado derecho y en cuya parte central colgaba el ephod (a la izquierda en la imagen)-.
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ABAJO: Otro grabado antiguo en el que se representan diferentes objetos rituales judíos, tanto como la vestimenta de sus sacerdotes. En la parte superior se observan los levitas y en su centro el sumo sacerdote (con el efod o pectoral de gemas). En la fila del medio, el Arca de la Alianza y a sus lados la Mesa de Salomón y el candelabro (respectivamente). Más abajo, a la izquierda el altar menor y a la derecha el llamado Mar de Salomón (pila sagrada del Templo); en el centro, el altar de cuernos. Tanto el pectoral efod como el altar de Salomón son dos objetos que podemos ver muy parecidos (o con formas cercanas) entre los tartessios, que igualmente tenían mesas de ofrenda con formas de bóvidos (no hace mucho ha aparecido uno de estos en Málaga, siendo famoso el de Coria del Rio -ver imágenes más abajo-)

 
 
4)- DE LOS DANAOS Y LA TRIBU DE DAN; DE LOS FILISTEOS Y GOLIAT (los descendientes de Micenas afincados en Canaán y su aportación a la apertura de rutas comerciales hacia Tartessos).


Por cuanto decimos, creemos que podría identificarse perfectamente este Abilemec con antiquísimos monarcas micénios, cuyos más arcaicos representantes comunmente se recuerdan con el nombre de Melisos o Meliseos. Al considerar el mito minóico que el comienzo de la civilización se produjo gracias a un gobernante que enseñó la apicultura y de allí, que los primeros reyes legendarios (de Creta) tuvieran un nombre relacionado con las abejas o la miel. Siendo así que identificamos a el Abimelec bíblico con el Abas-Meliseo de Creta, el monarca más antiguo de aquella isla y padre de la civilización minoica. Algo que confirmaría el pleno contacto de los israelitas con los micénios desde tiempos inmemoriales y que explicaría por qué encontraron refugio en sus tierras. Por su parte y sobre estos llegados desde el Egeo y asentados entre los judíos hacia el 1180 a.C.; sabemos a través de los restos hallados en los yacimientos, que eran de origen micénico. Ya que las cerámicas y los objetos que aparecen en tierras de los mencionados Filisteos -de los Dan (danaos) y otras gentes huidas hasta las costas de Israel en el siglo XII a.C.- son claramente micénicas (cretochipriotas o anatólicas).
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Ello concuerda con lo que mencionan Las Sagradas Escrituras hablando Jeremías de que los filisteos eran "un resto de los de Kaftor" (9). Por su parte, el Génesis narra que los filisteos y los kaftoritas descendían de Kasluhies, cuyo padre era Egipto -Misraim- (10). Habiendo de entenderse esta Kasluhies fuera la misma Chipre, o bien Biblos ("hijas" de el Nilo). Sobre todo ello, Sandars especifica que "el nombre de Kaptara (Caftor), tras la segunda mitad del II milenio a.C. se amplia al Egeo y no solo a Creta" (11) . Comentando el mismo autor acerca de aquellos pueblos asentados junto a los israelitas y en la cuenca de Canaan en estos siglos, que eran incircuncisos y de religión cercana a la canaanea; añadiendo que "lo poco colegirse de su lengua parece apuntar hacia Anatolia", tanto como sus señores eran llamados en idioma protoindoeuropeo "Seren" (12) . Esta última apreciación de Sandars es de gran importancia, puesto que tal como nos indica, eran gentes de idioma y costumbres protoindoeuropeas, iguales a las Egeas del II milenio y por lo tanto muy cercanas a las micenias. Habiendo de considerar que micenios y canaaneos (concretamente israelitas) tenían muchas coincidencias culturales y religiosas -en común-.
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Todo lo que unido a las cerámicas de tipología cretense y chipriota halladas en los asentamientos de los filisteos, danaos y Pueblos del Mar afincados en la costa de Israel, explica claramente que se trata de gentes huidas desde el Egeo -Creta y Chipre-. Algo que atestiguan las piezas de barro filisteas, que estudió Furumark; profesor que las relaciona claramente con la tipología "micénica III, CIb" (13) . De un modo igual a como lo hace Muhly, que considera toda la cerámica de estos pueblos aparecidos en las costas junto a Israel en el siglo XII a.C., una simple variante de la de Micenas (14) . Por su parte y en lo que se refiere a las influencias y gentes venidas desde el cercano Chipre (isla que compartió la civilización de Creta), Sandars se expresa del siguiente modo: "Chipre desempeñó una función fundamental en estos tiempos violentos y confusos. Entre el 1200 y el 1050 a.C. disminuyó la población, se abandonaron los antiguos asentamientos (...) al final solo quedaron un puñado de pueblos que disfrutaban de una civilización material cuyos orígenes al tan nombrado Mundo de la Edad de Bronce Cretense, de Grecia continental, de Siria y Palestina; y de su propio trasfondo chipriota" . Para terminar el mismo autor concluyendo que "Chipre es el presente entre el mundo micénico, Egipto y Palestina" (15) .
 
AL LADO: Planta del altar de Coria del Rio (Cerro de San Juan), tal como la recoge en su trabajo DE DIOSES, PIELES Y LINGOTES; la profesora de la Univ. de Sevilla Ma.Cruz Marín Ceballos -a la que agradecemos nos permita divulgar la imágen-. Observemos que la mesa de ofrendas tiene mucho en común con lo que La Biblia menciona al narrar la forma del artio central que había de situar Moisés en el templo. Del que el Éxodo (27) comienza diciendo: "También harás un altar de madera de acacia de cinco codos de longitud y conco de anchura (...) En sus cuatro ángulos pondrás sendos cuernos, que saldrán de él y los recubrirás de bronce". En el caso de los altares de Tartessos, no podemos saber si tenían estos cuernos en sus extremos, aunque lo que sí es evidente que guardaban la forma de la piel de un bovino. Diseño que ya sabemos es el del lingote cretochipriota, pero a su vez significaba la pecunia (los bienes, quizás entendidos como un regalo de los dioses).
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ABAJO:
Figura -pintada por nuestra mano- de un bajorrelieve chipriota fechado en el II milenio a.C.. En este se representa a un sacerdote (o mensajero) entregando al árbol sagrado o de la vida el lingote "keftiu". Gran pieza de bronce que carga a modo de ofrenda. Este tipo de figuraciones también las vemos muy parecidas entre los egipcios, donde se pueden observar bajorrelieves de faraones o generales ofreciendo a los dioses grandes lingotes de cobre en rama y en forma de piel de buey.

 
 
Acerca de las historias o leyendas que quedaron sobre esos micénios (Pueblos del Mar) afincados entre los israelitas, destacan dos muy llamativas. Primero la de Goliat, el héroe homónimo de los filisteos de la ciudad de Galhát. En segundo lugar las referencias a la tribu de Dan, que se sabe o supone originada por los Danaos (de la que trataremos después). Acerca de la preciosa narración de Goliat, hemos de decir que el nombre de este jefe o héroe filisteo es el mismo que el de la tierra donde se asentaron aquellos (Galhat), denominación que hoy ha terminado pronuciándose como Gaza. Siendo muy llamativo que aquella voz en hebreo "GAHLT" se traduce por: "los errantes", "los que peregrinan"; dando a entender que estos "galhat" afincados en las costas de la actual palestina (philistaina) tenían para los israelitas una procedencia y denominación igual a la que les daban en el Nilo (egipcios que denominaban "marineros errantes" a esosque hoy llamamos Pueblos del Mar).
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Por su parte, sobre el gigante Goliat nos cuenta Samuel (15) como aquel habitaba la ciudad de Gat (del mismo nombre al suyo -que sabemos era la de "los errantes"-). Guerrero de enorme fuerza se enfrentó contra el pequeño David, quien pese a su teórica inferioridad le mató con un golpe de honda. Todo lo que comprende y relata de manera figurada la enorme armada y ejércitos que tendrían estos Pueblos del Mar asentados en la franja costera de Israel, a los que los judíos consiguen vencer, probablemente gracias al nuevo armamento de hierro -y las recientes técnicas militares de fines del II milenio a.C.; lo que se quizás se sublima en la honda- . Por su parte, sabemos que los filisteos se gobernaron en forma de ligas (típicamente egea) y en una pentarquía de alianzas promovidas por las cinco ciudades en las que estaban asentados (Asdod, Ascalón, Ecrón, Gaza y Gat; siendo estas dos úlimas las homónimas del gigante Goliat). Aunque aquellas pronto debieron de pactar con las de Israel e incluso asimilarse o incorporarse al territorio judío (que es quizás lo que seguramente narra esta victoria de David).
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Sobre los filisteos, tambien La Biblia menciona otras bellas historias, entre las que destaca la de Sansón (16) . Esta vez un gigante israelita que se enamora de la preciosa filistea a la que descubre el secreto de su fortaleza (que residía en el cabello). Explicando probablemente la narración de Sansón de manera simbólica, como en aquel tiempo una de las formas de integrar a los Pueblos del Mar afincados en la costa e incorporarlos a los judíos, fue la de mezclarse con ellos -o casarse con sus mujeres-. Hecho que motivó seguramente que unos dos siglos después del asentamiendo de los filisteos o de los Danaos en la franja Gaza, ya estuvieran asimilados prácticamente con sus vecinos de Israel.
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Por su parte, el otro importante Pueblo del Mar que fue a parar a las costas cercanas a Judá ya dijimos que era el Danao (que identificamos con los aqueos, denominados en Grecia danaos). Sobre aquellos, se considera que finalmente fueron a vivir a las cercanías del Monte del Golán, territorios que hasta entonces eran fenicios. Allí los danaos se convirtieron en uno de los pueblos de Israel (la Tribu de Dan). Siendo su tierra -Tel Dan- finalmente anexionada por los arameos, a comienzos del siglo IX a.C.. Igualmente se refieren Las Sagradas a los Dan en tiempos de Abraham, lo que a mi modo de ver habríamos de identificar no con la mencionada venida de los aqueos al Golán, sinó con la visita de los pueblos hebreos en épocas arcaicas a zonas del Egeo (es decir a las cercanías de Troya) (18) .
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Estos pueblos huidos de Micenas, tanto como la relación entre los judíos y los reyes fenicios (junto a otros hechos) motivaron la estrecha relación entre la Tarshish bíblica (Tartessos) e Israel. Ciudad o territorio allende los mares que se cita en La Biblia más de treinta veces. Pese a ser común la identificación de aquella con la civilización turdetana, hay quienes aún afirman que las naves de Tarshis se tomaban desde el Mar Rojo, teoría que desea situar esa ciudad lejos de la ibérica y en las proximidades el Golfo Arábigo. Aunque en las referencias bíblicas se manifiesta que aquellos barcos de Tarshish salían desde puertos de Gaza -o del litoral mediterráneo israelita-; tanto como se llegaba hasta Tarshish por mediación de los reyes y rutas de Tiro y Sidón (ciudades que como todos sabemos se hallaban en Oriente Medio).

 
AL LADO: Detalle del sepulcro de Hagia Triada, hallado en ese palacio sito junto a Faistos y perteneciente al siglo XIII a.C. (agradecemos al Museo Arqueológico de Heraklion nos permita divulgar la imágen). Observemos en la escena de la fotografía, el altar de ofrendas que contiene cuernos sagrados, de forma muy similar a como el Éxodo 27 describe. Algo que indica la influencia y quizás la ascendencia unida de estos pueblos (los micenios e israelitas), que fueron algunos de los más antiguos de Oriente Medio y del Levante Mediterráneo.

ABAJO:
Foto de Cnosos, exteriores del palacio minóico (circ. siglo XVI a.C.; agradecemos a las autoridades del palacio de Cnosos, nos permitan divulgar la imágen). Observemos en la decoración recreada por Sir Arthur Evans, unos cuernos sagrados, de algún modo semejantes a las representaciones que en Tartessos aparecen en numerosos casos. Por su parte, el altar minóico arriba en imágen, tiene también mucha relación con los atrios tartéssicos (que se fechan poco después de estos de Creta). 
 

 
 
5)- CONCLUSIONES SOBRE LO EXPUESTO:

Todo cuanto se narra en La Biblia (7), hace suponer que sobre el siglo XVIII a.C. estas tribus originarias de Mesopotamia y que llamaron patriarcales (o abrahámicas), se establecen en una zona cercana a Ugarit, en el lugar llamado por el Génesis Gerar -comunmente confundido con la Guerar de Israel- (8) . Gentes, que de seguro se dedicaban al comercio y al "caravaneo", por lo que serían bienvenidos entre los minóicos, estableciéndose en tierras de los que denomina como filisteos (cretenses) y que hubieron de ser fronterizas con otros reinos, como el de Mitani, el hurrita o el hitita. Ello permitiría a los de Minos (filisteos o egeos) distribuir y comerciar sus metales y productos hacia Mesopotamia y Asia Menor central, a traves de estas tribus beduinas que recorrían el desierto, marchando y viniendo de y hasta la desembocadura del Tigris con el Éufrates (de donde parece ser eran originarios aquellos que se recuerdan como ascendientes de Abrahám).
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Siendo explicable toda la genealogía que expone el Antiguo Testamento si pensamos que Abrahám e Isaac, se corresponderían con pueblos del desierto, comerciantes y asentados en los límites de los Hurritas,de Mitani y de los minoicos. Gentes que en el 1650 a.C. y tras la hecatombe del Tera Santorino se habrían visto obligados a huir hacia el sur, a lugares lejanos del volcán (que permaneció meses en erupción, cubriendo y destruyendo las zonas próximas, con su lluvia y nube de cenizas). Siendo las tribus de Jacob aquellos, que obligados por el cataclismo se asentarían en Canaán, entrando posteriormente (hacia el 1600) en Egipto). Correspondiendo ya ello a la época de José, quien posiblemente simbolizaría a judíos que se integran entre los hicsos, o que se internan en el imperio faraónico, junto a quienes ya dominaban el Nilo por aquel tiempo. Unos faraones extranjeros llegados desde Canaán y de las tierras lejanas debido precisamente de este terrible suceso del Tera Santorino; todo lo que hizo que aquellos que vivían en Oriente Medio se desplazaran hacia el Nilo, llegando a conquistar su desembocadura y obligando a huir a gran parte de los egipcios hacia el Sur (a la actual Luxor) -quedando el Norte a merced de estos invasores, denominados hicsos-.
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Tras ello, se produciría el cautiverio probablemente por la cercanía o amistad entre los israelitas y aquellos hicsos; y tal como opina Jaques Pirenne, al reconquistar los antiguos egipcios de nuevo el delta (hacia el 1550 a.C.), estos pudieron oprimir a todos los que se consideraban aliados de los invasores. Pueblos que habían entrado en estas fechas cercanas al desastre el Tera Santorino (1650 a.C.), cuando el Mediterráneo se tiñó de gris, no hubo verano durante varios años y los terremotos, maremotos -e incluso la lluvia de piedras volcánicas-, asoló las tierras llegando a centenares de kilómetros de Tera (que explotó, partiéndose en dos). Una época en la que como dijimos los habitantes del delta huyeron hacia el Sur, a la vez que los de Siria y Canaán hicieron lo mismo, llegando e invadiendo paulatinamente Egipto (generando la dinastía hicsa, que gobernó allí durante un siglo -aproximadamente-). Época en la a juicio de Pirenne, entraron los israelitas, quienes tras la reconquista del trono por los antiguos faraones quedarían "atrapados" en el Nilo. Situación que creemos duró unos doscientos años y hasta Amenofis IV (Akhenatón). Cuando seguramente pudieron huir o ser liberados como parte de un pueblo que seguía una religión monoteista a la que se había convertido el mencionado faraón.
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Después aquel asentamiento de los israelitas en tierras de influencia o dominio egipcio (hasta entonces) -y que personalmente supongo en tiempos de Akhenatón- se produciría la difusión del hierro. Consecuentemente, entre el XIII al XIV a.C. comenzaron las convulsiones debidas a la caida de Hattusa y la aparición del nuevo metal. Hechos que culminan con la destrucción de Troya y la expansión de los indoeuropeos, erradicando o acabando con Micenas, lo que empujó a muchos pueblos hasta estas zonas de Canaán. Gentes marineras, procedentes de Creta y Chipre, que habían comerciado o establecido rutas mercantiles alcanzando el cobre y el estaño de Occidente. Micenios que llegaban hasta Cerdeña y la Península Ibérica, donde durante el II milenio a.C. recogían el cobre de rama que se fundía en los famosos lingotes de piel de buey y que comercializaban en el Egeo. Pueblos micénios que se verían obligados a huir a Fenicia y a Israel en masa, tras la invasión doria de Creta y del Egeo.
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Tras aquel desastre parece que encontaron gran parte de los cretenses y egeos lugar dónde asentarse en los litorales mencionados. Todo ello, explica la pronta apertura de rutas comerciales desde Fenicia hasta Tartessos ya en este siglo XII a.C.. Tiempo en el que llegan los púnicos hasta nuestras tierras para comenzar su andadura, hechos que testimonia la arqueología. Pero que también ampliamente menciona La Biblia, citando más de treinta veces las tierras de nuestra Tarshish. Narrando como desde sus puertos cercanos Gaza o de las costas israelíes, salían naves cuya singladura llegaba hasta Tartessos (19)
 

 
JUNTO ESTAS LINEAS: Mujer numantina tocando la bucina durante una reconstrucción y representación arqueológica en la ibérica ciudad soriana (foto tomada de la revista ARGI en su número dedicado a Numancia, agracediendo a su director -Javier Pérez Andrés- nos permita divulgarla). Como decimos, una de las características peculiares de los pueblos de la Meseta es que aún llamándose celtíberos escribieran con una alfasilabario de origen creto-chipriota, tanto como tenían instrumentos como la "tuba girada" que es claramente oriental. Unas buccinas que fabricaban -al menos- en cerámica y a las que sin lugar a dudas les concedían un carácter ritual (tanto como para ser guardadas en los ajuares funerarios). Trompas que aún se usan por el pueblo en las ceremonias sagradas españolas -en Semana Santa-, auque el origen mágico o religioso de su sonido hemos de buscarlo entre aquellos que habitaron Canaan en los milenios II y I a.C.. Siendo su más cercano antecesor el conocido Shofar israelí.
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ABAJO: Antonio Magdalena, componente del grupo La Jambre, tocando uno de los instrumentos más antiguos de la Península Ibérica, denominado: Gaita de Gastor. Trompeta hecha con un cuerno (comunmente de toro) y que es la música típica de las sierras de Cádiz, donde en el pueblo denominado Gastor se fabricaban por los pastores en las hogueras, desde Noviembre hasta la Navidad. Época en que comenzaba a tocarla, hasta que el día del Corpus en que cesaban aquellos conciertos hechos con el cuerno. Su uso y su forma mucho nos recuerda a otras gaitas o trompas rituales, como la vasca albolka (tan parecida en su forma); cuyos antecedentes han de estar el Shofar judío. Tuba hecha con un cuerno y que se hacía sonar igualmente en determinados oficios y en las fiestas de mayor importancia para los israelitas. Siendo tanta su relevancia religiosa, que los cristianos también usaron el Shofar en determinados ritos; ello por considerarse que su música hacía confundirse a Satanás. El supuesto origen pastoril de este instrumento no debe confundirnos con su ancestral significado; no siendo lo mismo estos cuernos musicales, con otros de apariencia similar pero que realmente no cumplen ni contienen una simbología profundamente religiosa (como sucede con la gaita de Gastor, que consideramos desciende del Shofar).


 
 
 
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CITAS:

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(1): Acerca de este hecho, conocido desde la más remota Antigüedad, he escrito varias veces. Tanto que en mi libro "JUEGO DE LA OCA" (Fundación Joaquín Díaz, Valladolid 2005) denominé esa forma de navegación guiada por pájaros: Ornitonáutica. Un método para orientarse que a todo ser humano se le ocurriría, bastanto transpotar palomas mensajeras en el barco para poder saber dónde está el punto de retorno; habida cuenta que estas aves se dirigen al lugar de partida en pocos metros desde su suelta. Del mismo modo, los córvidos -de una gran inteligencia y capaces de alimentarse de la carroña marina durante una singladura larga-, una vez amaestrados para este fin y al ser soltados en alta mar, parece que tienen la capacidad de salir del barco cuando saben que hay tierra próxima. Regresando a la nave tras haber volado hasta las costas en muchas ocasiones, lo que da capacidad de orientar al piloto (a estos hechos se refiere La Biblia cuando narra que Noé soltó palomas y un cuervo para saber si había acabado El Diluvio).
(2):
Diodoro Sículo: V, 77.
(3): Citados como procedentes Kaftor (Creta) en la Biblia:
Génesis; 10:14. // Jeremías: Libro I, 47-4. . Por su parte el Deuteronomio (2;23) dice: "Y a los aveos que habitaban en aldeas hasta Gaza, los Kaftoreos, que salieron de Kaftor, los destruyeron y se establecieron en su lugar.)" , refiriendo claramente el origen cretense o egeo común estos filisteos y las gentes que procedían de la llamada Kaftor.
(4): Sandars, en LOS PUEBLOS DEL MAR (Madrid 2005) en su página 170 expresa que no considera los mismos a los filisteos que a los peleset; pese a ello no expone otra identificación a esta (que es la común).
Recoge en esas mismas páginas (171) la inscripción de la Estala histórica de Ramses III procedente de Deir Medinet en la que hay escrito "-Ramsés III. ha pisoteado los paises extranjeros, las islas de los que navegaban contra él (...) los peleset y los tuersha, procedentes del medio del mar" . El Papiro Harris igualmente menciona que Ramsés III contrató a Peleset y a los Sardana como mercenarios.
Del mismo modo, la Biblia se expresa "Hice subir a Israel desde la tierra de Egipto y a los filisteos de Kaftor" (Amos, 9, 7) .
(5): GÉNESIS XXVI: "Hubo hambre en la tierra, además de la primera hambre que hubo en los días de Abraham. Y fue Isaac a donde estaba Avimélej, rey de los filisteos, en Guerar. Y se le apareció el Eterno, y dijo: No desciendas a Egipto; habita en la tierra que yo te diré. Peregrina en esta tierra y estaré contigo y te bendeciré; porque a ti y a tu descendencia daré todas estas tierras, y confirmaré el juramento que juré a Abraham, tu padre (1-3) (...) Y habitó Isaac en Guerar y todos los pozos que abrieron los siervos de su padre, en los días de Abraham, su padre, los filisteos los cerraron y los llenaron de polvo.Y dijo Avimélej a Isaac: Vete de nosotros porque te has hecho poderoso, mucho más que nosotros. E Isaac se fue de allí y acampó en el valle de Guerar, y habitó allí (15-17). (...) Y Avimélej vino a él, desde Guerar, en compañía de sus amigos y de Pijol, el jefe de su ejército.Y les dijo Isaac: ¿Por qué venís a mí, pues me habéis aborrecido, y me echasteis de entre vosotros? Y dijeron: vimos plenamente que el Eterno estaba contigo; y dijimos: Haya, te ruego, juramento entre nosotros y tú, y haremos alianza contigo de que no nos harás mal así como nosotros no te hemos tocado, y te hemos hecho solamente bien, y te enviamos en paz; tú eres ahora bendito del Eterno. Y les dio un banquete, y comieron y bebieron" (26-30).
(6): Howard F.Vos identifica esta ciudad de Gerar con un emplazamiento de Gaza afirmando que se trataría de la actual
TELL ABU HUREIAR (Howard F.Vos; "Génesis" pag. 108; 1990, Michigan). No creemos personalmente que este sea el lugar en el que se dice habitó Abrahám e Isaac junto a los filisteos, considerando que la mención bíblica da cuenta de un periodo muy anterior a Tel Abu Hureiar, tratándose de los siglos XVIII al XVII a.C.. Momento en el que pudieron dominar en parte los egeos (minoicos) algunas zonas de la costa de Canaán, en las que sí debieron convivir aquellos pueblos Abrahámicos junto a Mitani y en tierras fronterizas a las gobernadas por navegantes de Creta y Chipre que poblaban puertos situados en zonas pròximas a Egipto. Pese a todo, la cita es suficientemente importante para comprender la unión entre los israelitas y esta civilización minoica y micénica, con la que parece convivieron desde tiempos ancestrales y a quienes debieron admitir en sus tierras tras la destrucción de sus urbes y de su cultura (llevada a cabo por los hombres del Hierro después de la Guerra de Troya).
(7): En el Génesis XX y XXI, igualmente se habla de Habrahám en Gerar, tierras que indudablemente han de identificarse con zonas próximas a Ugarit limítrofes con Mitani y donde se asentarían estas tribus abrahámicas con el fin de poder comerciar entre Mesopotamia, Mitani que llegaba a los hititas y Chipre con Creta, quienes llevarían y traerían mercancías hasta Egipto.
GENESIS XX


: "Cuando Dios me hizo salir errante de la casa de mi padre, yo le dije: Esta es la merced que tú harás conmigo, que en todos los lugares adonde lleguemos, digas de mí: Mi hermano es. Entonces Abimelec tomó ovejas y vacas, siervos y siervas, y se los dio a Abraham; y le devolvió a Sara su mujer. Y dijo Abimelec: He aquí mi tierra está delante de ti; habita donde bien te parezca. A Sara dijo: He aquí he dado mil monedas de plata a tu hermano; mira que él te es como un velo para los ojos de todos los que están contigo, y para con todos; así fue vindicada. Entonces Abraham oró a Dios; y Dios sanó a Abimelec y a su mujer, y a sus siervas, y tuvieron hijos" (13-16).
GENESIS XXI

: "Aconteció en aquel mismo tiempo que habló Abimelec, y Ficol príncipe de su ejército, a Abraham, diciendo: Dios está contigo en todo cuanto haces. Ahora, pues, júrame aquí por Dios, que no faltarás a mí, ni a mi hijo ni a mi nieto, sino que conforme a la bondad que yo hice contigo, harás tú conmigo, y con la tierra en donde has morado. Respondió Abraham: Yo juraré. Abraham reconvino a Abimelec a causa de un pozo de agua, que los siervos de Abimelec le habían quitado, y respondió Abimelec: No sé quién haya hecho esto, ni tampoco tú me lo hiciste saber, ni yo lo he oído hasta hoy. Tomó Abraham ovejas y vacas, y dio a Abimelec; e hicieron ambos pacto (22-27) (...) . Por esto llamó a aquel lugar Beerseba; porque allí juraron ambos. Así hicieron pacto en Beerseba; y se levantó Abimelec, y Ficol príncipe de su ejército, y volvieron a tierra de los filisteos (32 y 33).
(8):
Tal como decimos, la Gerar (o Guerar) que habitaron Abraham e Isaac hubo de estar en zonas próximas al reino de los Hurritas y al de Mitani y en tierras de dominio cretochipriota (filisteo). Ello porque por aquel entonces los "patriarcas" de las tribus que formarían Israel habitaban en lugares más al norte, comerciando con los imperios por aquel entonces florecientes: El Minioco, Mitani, el Hitita o el pueblo hurrita. Habida cuenta que Canaán era territorio egipcio; situamos Gerar en las cercanías de Ugarit (al Este y tierra adentro). Pese a ello, muchos la identifican con un lugar a unos 14,5 km al sur de Gaza, llamado Tell ej-Jemmeh, que excavó en 1926 y 1927 Flinders Petrie. Mientras otros como Howrd F.Vos identifica esta ciudad de Gerar con un emplazamiento de Gaza afirmando que se trataría de la actual TELL ABU HUREIAR -VER CITA (5)- .
(9):
Jeremías (47, 4). Recordemos que Kaftor era el nombre dado a Creta y el hecho de mencionarlos como "un resto" de aquellos que vinieron desde esta isla, explícitamente indica su huida desde esta (en periodo de la destrucción de Micenas).
(10):
Génesis (10; 13 y 14)
(11): Sandars, en LOS PUEBLOS DEL MAR (Madrid 2005); página 172.
(12): Idem. cita (11).
Interesante mención de Sandars que indica como eran anatólicos de lengua y costumbres estos filisteos o protoindoeurpeos, asentados en Canaán a comienzos del siglo XII a.C..
(13): Idem. cita (11);
página 173.
(14): J.D. Muhly
"THE PHILISTINES AND THEIR POTTERY" (Londres, 1987).
(15):
I de Samuel (17 :4-23; 21:9) y (16:13, 14)
(16):
SANSÓN, (Jueces 13, 14, 15 y 16 ss). (Heb 11.32).
(17)
Jueces (17-18) y (18:1)
(18): Narra La Biblia como Abrahám viajó a Dan para rescatar a su sobrino Lot. Diciendo: "Cuando oyó Abram que su pariente estaba prisionero, armó a sus criados, nacidos en su propia casa, trescientos dieciocho, y los condujo hasta Dan." (Génesis 14:14). Esta tierra de Dan la identificamos como la de los Danaos en el tiempo de Abraham, es decir hacia el siglo XVIII a.C., y que sería las cercanías de Troya o los dominios de los egeos (Da-naos = "los de las naves").
(19):
TARSHISH en La Biblia; entre otros: Génesis (10, 4) geneaología de Jawan Tarshis como hija de Chipre // II Crónicas (9,21) y I Reyes (10,22) naves de Tarshis y el Templo de Salomón // Jeremías, relato de Jonás (1,3) ; Jonás toma un barco de Tarshis en el puerto mediterráneo de Israel (ATENCIÓN: No embarca Jonás en el Mar Rojo, sinó en las inmediaciones de Gaza).

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

domingo, 14 de octubre de 2012

DEL FARMACÓS Y DEL FÁRMACON -parte segunda-: Sobre el "farmacós" o la inmolación humana (De "Lo invisible en la mitología": Los bueyes de Gerión en el tesoro de El Carambolo. Parte LXVI).


Dedico este estudio sobre el farmacós y los sacrificios rituales en la antigüedad, a Esopo. Al maravilloso fabulista que vivió bajo este nombre y a todos los que hicieron nacer su leyenda. La de un esclavo de dotes privilegiadas, que tras ironizar sobre la falsedad de los ritos oraculares de su tiempo -y acerca de la perversión y codicia de quienes los practicaban-; prefirió morir libre a reconocer una falsa culpa y regresar bajo su amo. Por lo que aquellos hierofantes del santuario de Delfos le obligaron a saltar al vacío, para que en esa muerte "recuperase" su libertad -y para que así jamás tuviera tumba ni descanso-. Descanse alli en el cielo, en el sepulcro de los auténticos humanos, este Esopo; el legendario y el verdadero (siempre real y siempre encarnado en los hombres pensadores del bien).
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VIENE DEL ARTÍCULO ANTERIOR, ES LA PARTE SEGUNDA.
-Esta entrada es continuación de las anteriores. Recomendándose la lectura previa de aquellas que le preceden, para una comprensión plena de cuanto exponemos en ella.-
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AL LADO: Portada del interesante libro de Ph. Vandenberg "EL MISTERIO DE LOS ORÁCULOS", en el cual se describen algunas de las curiosas ceremonias que los griegos seguían en los templos dedicados al vaticinio. Trata sobre la Hélade clásica, tiempo en el que ya habían suprimido en los recintos sagrados los rituales más duros o antiguos (al menos en los de prestigio). Refiriéndonos a las más primitivas formas de adivinación o a los festivales más arcaicos, donde se inmolaban a personas; sacrificios con los que en tiempos antiquísimos habían venerado al dios-daimón para que así saciase su sed de sangre. Pese a no hablar de estos antecedentes de la religión helena, recoge multitud de ritos y consultas oraculares que manifiestan claramente como las más extrañas supersticiónes y formas de augurar (de comportamiento psicopático), dominaban a la población común de Grecia.
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ABAJO:
Contraportada del libro en imágen arriba, en la que se recoge el dibujo de un espejo etrusco hallado en Vulci. En este se representa a "KALKAS" realizando el vaticinio por medio de la hepatoscopia; pronóstico que se hallaba a través del estudio del hígado de la víctima recién inmolada (que entre los etruscos solía ser humana). Costumbre -a mi juicio- muy indoeuropea y enlazada con los rituales celtas, en los que los druidas sacrificaban al reo con golpes de espada, para leer en los espasmos y en su sangre, el futuro. Ceremonia que en el caso de la aruspicina etrusca llegó a ser una ciencia escrita en libros, impartida y enseñada durante años en los colegios de augures; cuyo patrón era esta deidad tirrenia que vemos en el dibujo -con el hígado de la víctima en la mano y pronosticando el porvenir...-.


 
 
Alguien me ha preguntado -no sin motivos- por qué critico con tanta inquina a los agoreros, vaticinadores y augures del pasado. Para responderlo diré que basta estudiar las religiones oraculares de aquellas épocas para espantarse de la gran mayoría de rituales que realizaban, con los que se pretendían acertar el porvenir -que en los tiempos más antiguos, comunmente eran a través de sacrificios humanos-. Practicando "ciencias" que se estudiaban en los colegios druídicos de los celtas, o en las "universidades" de arúspices estruscos -y posteriormente en las de augures romanos-. Disciplinas consideradas científicas y que consistían en máncias entre las que destacó aquella que leía el futuro en el hígado de la víctima inmolada (hepatoscopia); o bien en la sangre, las vísceras y espasmos del que se mataba a cuchillo para vaticinar (extispicina).
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Dicho esto, añadiremos que el mundo de la superstición y de la adivinación tuvo tal fuerza en esos días, que no hubo hombre que se atreviera siquiera a ironizar sobre sus creencias (so pena de que aquellos que las practicaban lo inmolaran, condenándolo a muerte). Por todo ello, mi inquina contra estos antiguos ritos oraculares que acabaron con personas como Esopo, quien tan solo dijo la verdad de su época y que fue calificar a los hierofantes de Delfos como unos falsarios. Adivinos que cercenaron la vida de uno de los maestros en el arte de crear, de vivir y de morir; tanto como lo fue Sócrates, o el mismo Cristo. Pensadores que basaron su filosofía y enseñanzas en el humanismo, en la inteligencia, en el cariño y en el bien. No en la aberración ni en la brutalidad, como ocurrió entre los augures y los vaticinadores, que tanto valor tuvieron para reyes y poderosos.

 
AL LADO: De nuevo el espejo etrusco con Kalkas -esta vez en foto nuestra, retocada para destacar contrastes-. La pieza fue hallada en Vulci, figurando en el anverso la deidad tirrénia de la aruspicina, practicando la hepatoscopia (fechado hacia el 330 a.C. propiedad del Museo Vaticano -Museo etrusco gregoriano- al que agradecemos nos permita divulgar la imágen). La deidad alada, sostiene en su mano la víscera de la víctima recién inmolada, junto a un altar entre árboles sobre el que está el cuchillo de sacrificio. Estos ritos -como decimos- son de orígen muy precario y antiquísimos, por lo que se llevaban a cabo preferentemente en el campo o a cielo abierto (habida cuanta que pertenecen a tiempos en los que siquiera había templos).
El inicio y "base científica" de la extispicina, creemos que procede del necesario estudio del interior de los animales tras su sacrificio; por ver si estaban en condiciones de ser ingeridos. Pudiendo descubrirse de este modo también si las aguas -o los pastos-, de un lugar eran buenos y propicios (al inspeccionarse las vísceras de las reses o de las piezas cazadas). Pese a ello, estos rituales que en principio quizás valieron como medio de conocer las condiciones naturales o preveer enfermedades; degeneraron hasta las dos artes adivinatorias etruscas por antonomasia -ya mencionadas-: La extispicina (estudio de vísceras) y la hepatoscopia (consulta del hígado). Vaticinios que aquella cultura tirrénia solía hacer con cualquier motivo y con seres humanos (tanto que no había preso de guerra al que no se le diera esta función). Costumbre que heredaron los romanos, cuyos sacerdotes pasaron finalmente a practicarla con reses (pese a que nunca se perdió la tradición de utilzar hombres en los casos de grandes crisis sociales, de epidemias o ante catástrofes naturales).







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ABAJO: Hígado de Picenzia, perteneciante al Museo civico de Piacenza (al que agradecemos nos permita divulgar su imágen). Fechado hacia el 150 a.C. y perteneciente a una escuela de augures, en este vemos la víscera dividida en áreas de dioses y sagradas. Hemos coloreado en tonos de hígado esta pieza de bronce en la que increiblemente los etruscos (y los romanos) enseñaban el modo de ver el porvenir; al pensar que en aquella parte del cuerpo residía el alma. Marcando así, claramente las zonas que se correspondían con partes del cielo, de los astros o de los dioses; sobre las que se auguraba según las manchas de bilis, de grasa o de sangre -una vez inmolada la víctima-. En Grecia, por fortuna no se practicó apenas esta adivinación de origen anatólico, tan arraigada en el mundo indoeuropeo -concretamente entre los celtas-. De ello, los sacrificados en los templos helenos solían serlo de un modo "menos cruento"; entregando al ofrecido a un "daimón", para saciar la sed de sangre del dios (de la tempestad, la guerra etc.). Inmolados a los que se denominaba "farmacós", por su relación con las drogas enteógenas, o bien porque en este mismo se sustituía el brebaje -o pócima- que transportaba a los hombres hasta los dioses. De lo que el sacrificado cumplía la misma función que el fármaco (alucinógeno) como una fórmula para intermediar entre el Más Allá y el Mundo Terreno.

 
 
 
Continuamos el estudio, tras el análisis anterior del "fármacon" (medicamento ingerido para entrar en trance); correspondiendo esta segunda parte a la del "farmacós": Individuo sacrificado para que intermediara con los dioses en el trance de muerte. Comenzando el artículo de hoy con las inmolaciones realizadas en la Hélade, hasta su erradicación casi completa -lo que sucede hacia el siglo V a.C.-; sobre ello, nos comenta Escohotado en su libro (Historia de las drogas) narrando como esa "víctima del sacrificio expiatorio -que- se llamaba en Grecia `pharmakós -era- el vehículo de los éxtasis chamánicos; no menos que de algunas ceremonias de éxtasis orgiástico lo era el `phármacon´" (1) . Explicando claramente que aquellos pobres individuos que se torturaban ritualmente en los templos -o se entregaban a las fieras sagradas-; tenían como función llevar hasta el "éxtasis chamánico" al grupo que presenciaba la inmolación. Lo que refiere claramente al clima de locura, sangre y terror que aquellas celebraciones provocarían entre los asistentes; quienes al parecer se servían del trance horrible que vivía el infortunado "farmacós", para contactar con el inframundo.
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Acerca del significado de estos "ofrecidos" añade el mismo autor que: "Pharmakoi (plural de pharmakós) se llamaba a aquellos humanos que las ciudades sostenían para inmolar en sacrificio cuando eran afligidas por una calamidad, como esponjas con las que se limpia la mesa" (2) .  Especificando el mismo autor en el párrafo siguiente que: "También se los llamaba "kataros "cuyo significado es el de `puros´" (lo que deja bien claro su absoluta inocencia en la mayoría de los casos y la "necesidad" de llevarlos a sacrificio por no admitir las "impurezas" sociales...). Unos hechos que nos parecen tan terribles como abominables, pero que tristemente hasta la llegada de la civilización judeo cristiana fueron tan comunes como habituales en Europa. No tanto en Grecia, donde seguramente por influjo de las religiones de Oriente Medio (nos referimos a las de Canaán y concretamente a la de Israel), el sacrificio ritual en el templo fue casi erradicado ya en el siglo V a.C.. Sustituyéndose por ofrendas de animales o vegetales (e incluso económicas); todo lo que junto a su sistema basado en elecciones por votación -democracia- y a la permisibilidad para escribir los conocimientos científicos o el pensamiento, hizo que Grecia fuera la patria de la cultura, de las artes, las ciencias y de los grandes filósofos de la Historia.
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Una filosofía que lógicamente hubiera sido imposible mantener bajo una Sociedad que -como por ejemplo, la etrusca- permitiera a los sacerdotes elegir a "farmacós", entre los individuos que por su comportamiento o ideas estuvieran en desacuerdo con los templos (llevándolos a ser inmolados). Por cuanto expresamos, creo personalmente que los tres pilares de la Hélade fueron los antes descritos: Primero, el sistema de gobierno electo (en una forma "primitiva" de democracia). Segundo, la permisibilidad para introducir en su Sociedad conocimientos y religiones de otros lugares, que incluso podían escribirse y divulgarse a toda la población. Tercero, la erradicacion del sacrificio humano, sustituyéndolo por las ofrendas de reses o vegetales. Siendo quizás el más importante de los tres, este último; ya que sin una cierta libertad religiosa y sin la aboliciòn de las inmolaciones de personas en el templo; ningún grupo puede gozar de salud social, ni menos de alguna libertad de pensamiento.
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Sobre la desaparición de aquella terrible costumbre de ofrecer hombres a los dioses, hemos de plantearnos de dónde procedieron los influjos o filosofías que hicieron a la Grecia temprana anular estas prácticas (tan bárbaras como horribles). Puesto que en sí misma, la Hélade como producto de las invasiones indoeuropeas (dorias), hubo de heredar aquel legado que obligaba -ó recomendaba- al sacrificio humano. Por lo que hemos de deducir que los griegos tuvieron un pleno contacto con aquellas primeras culturas que erradicaron las religiones que ofrecían humanos a los dioses (o a daimones). Civilizaciones que en el plano ritual yo denomino "del tipo abrahámico" y que sabemos hubieron de comenzar hacia el siglo XVIII a.C. por influjo de Mitani y en parte, por el de Egipto. Tomando definitivamente como religión propia y rito común aquel que consideraba obsoleto el sacrificio humano; siendo este el origen de unos pueblos que finalmente se asientan en la franja de Canáan.
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Lugar donde posiblemente se establecieron hacia el siglo XV a.C., huyendo de Egipto; pero sobre todo refugiándose de Mesopotamia y del área hitita, quienes verdaderamente practicaban estas atrocidades. Alejándose de las zonas de influencia semita cuyos cultos obligaban por entonces a la adoración del Baal (ofreciendo un hijo al señor); o bien de los indoarianos que practicaban la adivinación por el procedimiento de inmolación. Generándose así y entorno al 1500 a.C. unas civilizaciones, tribus o pueblos, qué se sentían "elegidos por Dios" porque no sacrificaban a seres humanos en sus templos, ni en sus ceremonias religiosas (tal como el resto solía hacer). De tal manera y por influjo de esas "nuevas creencias", que a finales del II milenio ya tenían gran fuerza tanto como un amplio área de dispersión y divulgación en Canaán; debió ser por lo que ya en el siglo V a.C. en el Egeo, en Anatolia y en la Grecia Continental apenas se practicaban los sacrificios humanos.


AL LADO:
Detalle de un friso del templo celta de Roquepertuse, situado en la desemebocadura del Rohne, siglo III a.C. (tal como lo expone el Museo Arqueológico de Marsella, al que agradecemos nos permita divulgar la imágen). Se trata este de uno de los pocos elementos arquitectónicos sagrados del mundo celta, del que tan solo se conservan casas o lugares civiles. Ello porque la religiòn druídica oficiaba en los bosques, las grutas y los lagos. Siendo su veneración animista muy primitiva y rindiendo culto a las fuerzas de la naturaleza, bajo sacrificios que comunmente fueron muy cruentos (humanos) y entre los que destacaban los adivinatorios. La exclusión del templo y el oficiar a cielo abierto (principalmente durante el plenilunio) era común en las religiones de este tipo tan arcaico; en las que se adoraba a las fuerzas positivas tanto como a las negativas de la naturaleza (para evitar que se enfurecieran). Dioses daimones de la tormenta o del rayo, que se veneraban en forma de serpientes o de fieras y a las que se ofrecían rituales durísimos -en la imágen vemos cabezas humanas usadas para decorar; costumbre típicamente celta, tal como narran las fuentes clásicas-.
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ABAJO:
Pequeña estatuilla de una deidad hitita de bronce, que procede de Dovlec y pertenece al Museo Arqueológico de Ankara (al que agradecemos nos permita divulgar la imágen). Se fecha hacia 1500 a.C., unos dos siglos antes del desmembramiento de Hattusa, momento en el que irán surgiendo diversos pueblos entre los que destacaron "los del Mar", que invadirán y modificarían todo el Levante Mediterráneo. La figura que vemos es muy similar a las que unos cuatrocientos años después fundirían los púnicos para adorar a su Baal -o señor de la ciudad, Melkart-. En una Fenicia que nace también en estas épocas (junto y desde Biblos); debido a una gran influencia hitita, unida a la de Egipto y la de Micenas.
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Otras gentes cercanas en el tiempo y al área donde fué hallada esta figura, se alejaron espiritualmente de la forma común por entonces de interpretar la vida. Comenzando a concebir el panteón religioso como el de una sola deidad, que dejaron de representar al considerar que los dioses solo habitaban en el interior del hombre. Siendo en ese tiempo y lugar cuando se produce la "reforma" que considera el sacrificio humano obsoleto, generando las nuevas religiones que darán paso a la Edad del Hierro, en las que tan solo se ofrecerán animales o vegetales. Finalmente, el pueblo o las tribus que recogen esta filosofía religiosa se asientan en tierras de Canaán, transformando la civilización hacia otros principios que cambiarán definitivamente las culturas mediterráneas, tanto como el curso de la Historia -generándose allí y en esos siglos, las bases teológicas que heredaría posteriormente gran parte del Planeta-.
 
 
 
 
 
1- EL CULTO A "YAKO" Y SU RELACIÓN CON LA ABOLICIÓN DEL FARMACÓS:

En el mismo capítulo del libro que comentamos de Antonio Escohotado lanza la divertida idea de que este inmolado (ó Farmacós), tanto como la droga que se ingería en los festivales (el "farmacón") tuvieran mucho que ver con la voz griega "pharmasso" (); cuyo significado era "templar el hierro" . Escribiendo que: "La raiz ´phar-mak` podría derivarse de la magia de los herreros, cuya importancia en la vida económica y militar en la antigüedad es evidente" . Pensando el autor que esos radicales de la palabra ´phar-mak`, pueden derivarse desde las voces indoeuropeas, "bhra" (que se traduce por "transportar", "trasladar"), unida a "mak" (que es: "grande", "superior" y vocablo de donde proceden las palabras "magister" o "magno") (3) . Curiosas y divertidas ideas que en la entrada anterior ya dijimos, quizás se relacionan con algunos cultos de adoración al templado entre los caucásicos (principalmente los escitas). Pueblos cuyas madres llevaban al niño a "bautizar" a la cuba de templar aceros, para que el dios de los herreros (Tleps) le concediera la inmunidad (una costumbre que como advertimos estaría muy relacionada con el "baño de Aquiles").
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Acerca de la etimología y la historia que nos presenta Escohotado, habríamos de añadir que la voz "farmaco", ha de ser muy anterior al templado del hierro (y nacida en la Edad del Bronce). Por lo que ha de suponerse que fue el inmolado o los medicamentos tomados en las celebraciones, los que dieron el nombre a esta acción de templar acero (en griego "farmasso"). Aunque profundizando más en la idea que expone y partiendo de que inicialmente la palabra "farmak" se traduciría por un "éxtasis magistral" ("bhra"+ "mak"). Habríamos de considerar que si esa catarsis se relaciona con las armas y el acero, lo ha de ser por dos motivos: Primero, porque los asistentes a las celebraciones sufrieran un proceso de tranformación -o transporte-, que creara en ellos una dureza similar a la que el baño de agua produce en el hierro. Segundo y principal, porque aquellas ceremonias en que se ingerían drogas o se inmolaban hombres, se relacionasen con los ritos ctónicos ancestrales, que son las formas de culto más antiguas de la metalurgia.
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Unos metales que se veneraban como "paridos" por la tierra (al igual que los cereales o los vegetales plantados) de lo que la diosa de la agricultura -Deméter-, junto a otras deidaes de las profundidades y del Hades, eran sus "protagonistas". Señores del inframundo que nos concedían o regalaban el hierro, el cobre o el estaño (tanto como las semillas que germinaban y florecían). Materias primas con las que nos alimentamos, pero en el caso de los metales, con las que se que creaban las armas y la civilización. Un civismo entonces logrado a golpe de espada y escudo, cuyos artesanos y trabajadores de la forja eran tenidos como gentes que laboraban en el mismo infierno, junto a Hefaistos -de un igual modo a quienes extraían el mineral de las minas-.
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Deduciendo como necesario para obtener grandes "cosechas" de cereales y de metales, agradecer a los reyes del Averno sus dones en los llamados cultos ctónicos o telúricos. Ceremonias donde se rendía pleitesía a las deidades del inframundo, entre los que destacaba Hades-Plutón (el rey de los infiernos y monarca de las riquezas que manaban desde la tierra). Por todo ello, ya vimos que se instituyeron ritos como los de Eleusis, siguiendo directamente los más ancestrales Misterios que se celebraban en las cavernas. Todo lo que nace de ese concepto antiquísimo, terrible y ctónico (telúrico o bajo tierra), que pretende regresar al hombre al útero materno simbolizado en la gruta. En celebraciones en las que se hacía imprescindible el "transporte" chamánico; es decir: El farmacón o el fármacós -drogar a los asistentes, o celebrar un sacrificio ritual; y en muchos casos ambas cosas-. Lo que significa que en los primeros y más antiguos Misterios debió ser necesaria una imolación terrible que dejara al pueblo en estado de trance emocional, que acompañarían con una ingesta de alucinógenos, llevando así a la catarsis a los asistentes.
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Debido a esas antiguas "liturgias" telúricas, la toma de drogas, brebajes y pócimas -tanto como el abuso de bebidas alcohólicas- se impuso entre los festivales helenos. Más no lo hizo la costumbre de sacrificar a humanos, que fue errádicándose y sustituyéndose en diversos rituales que partirían desde el denominado de "Yako". El mistérico "Iacho", que fuera un dios de origen eleusino y que se figuraba como un niño con una antorcha en la mano; aunque verdaderamente se representaba en el cerdito que todos los iniciados habían de llevar al templo de los Misteros. Un lechoncillo recién nacido, con el que el primer día de iniciación (los neófitos) entraban en el mar y se lavaban; limpiando luego con esmero al animalito, como si de un niño se tartara.
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Tras ello, se dirigían todos en común y en procesión hacia la mencionada caverna de Eleusis, con gran efuria; camino en el que tan solo proferían y repetían al unísono el grito de "Yaco" -palabra que posteriormente dió el nombre a Baco-. Nada hay que explicar sobre el por qué aquel Iacho, Yako o Eaco (simbolizado en el lechoncillo) era el portagonista de la alegría y del inicio de la ceremonia. Pues basta intuir que con aquel cerdito se había sustituido al niño Yaco, en el sacrificio de infantes (tan común en la época). Debido a lo que el motivo de euforia al jalear "Yaco" es evidente, ya que se exaltaría el hecho de poder cambiar al humano por un lechón... . -Pensemos que estamos hablando de unos siglos y de algunas civilizaciones (coetaneas y vecinas de la griega) donde era obligado entregar al templo un hijo de corda edad, para iniciarse en ese lugar sagrado (o que la familia quedara bajo la custodia de sus sacerdotes); niño que comunmente era allí sacrificado ante sus padres-.
 
 
AL LADO:
Los cultos a Deméter como Dea-Mater hemos de unirlos a los de las primeras señoras de los animales; unas "Potnias Theron", nacidas en el Neolítico en los años que las mujeres comenzaron a conseguir domesticar varias especies utilísimas para el hombre. Doma o adiestramiento de ciertas bestias (de tiro o de ayuda para cazar), que junto al comienzo de la ganadería cambiarían la economía y la forma de vida en la Humanidad. De aquellas maternidades dominadoras de los animales surgiría fundamentalmente Artemisa (la Diana cazadora de Roma), cuyos cultos estaban plenamente unidos a los de Deméter al considerarse ambas las señoras de los inframundos.
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Deidades de las fuerzas telúricas o de la vida interior, cuyo secreto residía en conocer intuitivamente la Naturaleza (unos hechos que dominan sobre todo las mujeres, al poder ser madres y tener una mayor capacidad de observación y comprensión). De tal modo reconocidas en tiempos muy arcáicos les fue asignada esa misión que se relaciona con las maternidades de la Naturaleza, como la que vemos en imágen. Naciendo los cultos a las refereridas Deméter y Artemisa principalmente desde estas adoraciones de Asia Menor, Oriente Medio y Anatolia. En la foto, diosa alada de principios II milenio a.C. (propiedad antigua de la coleccion Norman Colvile, foto tomada y trabajada desde el archivo del Warburg Institute, al que agradecemos nos permita divulgarla así). Arte probablemente babilónico en barro cocido y deidad considerada como Inara, la aliada de Teshub (el dios de la tormenta).









ABAJO: Uno de los relatos más extraños narrados sobre Deméter y su estancia en Eleusis, es aquel que cuenta el nacimiento de Yaco. Explicando que estando la diosa triste y melancólica, se acercó a ella una vieja sirvienta del palacio donde ambas trabajaban, llamada Baubo. Aquella mujer le ofreció un cuenco que contenía un brebaje compuesto de menta y agua de cebada, para que se animara; pero Deméter lo rechazó. Acto seguido, Baubo se subió los ropajes y tras enseñarle la vulva, se dice que la diosa rompió en risas y bebió del cazo. Momento en el que bajo las faldas de Deméter comenzó a nacer (o a aparecer) un niño, quien también riendo de la escena besó a su madre y se puso junto a ella. Aquel neonato -tan curioso- fue Yaco, del cual se narran varios extraños modos de venir al Mundo. Ya que otras versiones afirman que siendo muy niño acompañaba a su madre en Eleusis en la búsqueda de su hermana Perséfone; palacio donde todos reían con la procaz forma de hablar de la servidumbre (en especial con la de Baubo).
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Todo lo que indica que los Misterios donde se recoradaba a Deméter en Eleusis, tenían también una parte de divertidas bromas y hasta de ritualesd cargados de obscenidades. Además, la interpretación que dimos en entradas anteriores a este relato fue la de que aquel bebedizo compuesto de agua de cereal y menta, ofrecido por Baubo a la diosa; hubo de ser el "kikeón" producido con cornezuelo de centeno (al que se añadiría la menta para quitar el mal sabor). Un alcaloide que -dijimos- se suministraba a las parturientas para aminorar las hemorragias, los dolores y el estado de consciencia; gracias al "claviceps purpúrea" que contiene el ergot (cornezuelo). Por todo ello encontramos un significado pleno de los "misterios del parto", en la extraña historia referida; que menciona las risas y bromas relativas al sexo, la vieja matrona (o sirvienta), la exhibición de la vulva y el raro alumbramiento de Yaco -ya crecido, indicando quizás que su nacimiento había sido indoloro gracias al brebaje-.
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Relacionándose a nuestro juicio este bebedizo que toma Deméter antes de que aparezca Yaco (para animarse o anestiarse) con todos los rituales que celebraban estos Misterios, cuyo origen estaría en una identificación de esa "madre de la gruta" con el útero materno. De tal manera se sabe que antes de entrar en la sala principal de la caverna-templo de Eleusis, los que iban a ser iniciados bebían frente al pozo donde se acedía al Hades, un compuesto de agua de cereal con menta. Tras ello, en el interior de la cueva; hallarían a Perséfone y a Yaco en uno de los momentos culminantes de las representaciones "de phantasma" que los sacerdotes realizaban. Por lo demás y en lo que se refiere a aquella sirvienta Baubo enseñando su sexo, ha de contener un sentido relacionado con la buena suerte (a la parturienta o a los neófitos en los ritos); ya que mostrar la vulva en la Antigüedad tenía un significado apotropaico, del mismo modo que la figura del pene servía para combatir la mala suerte. Unos talismanes contra el mal fario que ya hemos estudiado en profundidad en entradas anteriores.
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Existen algunos modelos de amuletos contra el mal de ojo que han quedado apenas sin ser analizados por los investigadores; refiriéndonos a los que vemos en imágen, y que claramente son dos valvas con una cara en medio. Diseño apotropaico que mucho recuerda a la cara del Gorgoneo, pero a su vez son conchas. Todo lo que se relaciona con la vagina y con el poder como talismán de las representacones sexuales. Un deseo de suerte o del buen parto que se incluye en este relato del nacimiento de Yaco, cuando una mujer con nombre similar al sexo femenino (Baubo) lo muestra. Explicando la historia de Baubo por qué aquellas representaciones de órganos genitales se tenían como ahuyentadoras del mal fario, al producir risa. En la imagen de abajo: Dos valvas-talismanes romanas en bronce, fechadas hacia el siglo I d.C. (pertenecen al Museo Aqueológico de Cáreces, al que agradedemos nos permita divulgar la imágen). Desconozco personalmente si alguna investigación o estudio ha definido este tipo de amuletos como rostros gorgoneos relacionados con Baubo y con el sexo femenino.

 
 
 
 
 
Pero continuemos con Yaco, el "venido al Mundo" en Eleusis (parido sin dolor), tras ingerir Deméter el bebedizo compuesto por agua de cebada y menta. Aunque otras fuentes afirmaban que este Yaco, era ya un niño de corta edad cuando llegó junto a su madre al templo eleusino buscando a su hermana (4). Un pequeño del que se daban varias versiones, destacando aquella que le hacía hijo de la propia Perséfone; por lo que en ese caso se suponía un nieto de Deméter -llegando a mencionarlo algunos autores clásicos incluso como esposo de aquellas dos-. Aunque la "escuela más extendida" identificaba a Yaco con Baco, y como tal era el hijo de Perséfone -o Kora- habido con Zeus. Siendo en este caso Yaco el mismo que Zagreo, quien fue la forma más antigua de Dionisos (5) .
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Llegamos en este punto a un momento en el que Yako-Dionisos (Zagreo), habría nacido en Creta en una gruta y desde dos dioses-daimones antiquísimos, venerados como serpientes: Sus padres, Perséfone y Zeus. Niño culebra que intentaron raptar los Titanes engañándolo para sacarlo de la caverna donde se ocultaba y quien al verse asediado por aquellos fue tomando la forma de diversos animales, con el fin de luchar contra quienes le perseguían. De tal modo, Zagreo se metamorfoseó en diversas fieras -petendiendo hacerles huir- y cuando se convirtió en un toro, fue atrapado por esos Titanes. Quienes lo comieron en crudo, convertido en un buey (según otras versiones, trocearon y cocieron en una gran crátera al bóvido Zagreo, para ingerirlo). Pero su padre -Zeus- enterado de lo sucedido, mandó que recogieran los restos de su hijo para resucitarle; trance en el que tan solo encontaron su corazón palpitante, que fué llevado hasta Atenea, quien lo introdujo en una fugura de yeso a la que insufló de nuevo la vida -en otras versiones la diosa tragó el corazón palpitante y tras ello nació de nuevo Zagreo- (6) .
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Acerca de ese Yaco-Zagreo nos dice textualmente Robert Graves: "Este mito se refiere al sacrificio anual de un niño que tenía lugar en al antigua Creta y que era el sustituto de Minos, el rey toro. Su reinado solo duraba un día en el que se ejecutaba una danza que ilustraba las cinco estaciones -como león, cabra, caballo, serpiente y toro-, tras lo cual era comido crudo (....) los filósofos órficos que heredaron la tradición de este sacrificio, solo que devoraban un ternero crudo en lugar de un niño" (7) .
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Evidentemente, la explicación e interpretación del mito por parte del genial Graves, en este caso nos parece muy "personal" y en nuestra opinión más bien todo lo narrado en la leyenda indica la sustitución del sacrificio del niño, por la de uno (o varios) animales. Ofreciendo ante los dioses aquellos totems en los que se metamorfosea Zagreo, en una fiesta que eliminabala inmolación de infantes (mencionada por Graves). Comiéndose de manera sagrada finalmente al toro salvaje, que habitaba en el templo de Minos (en Cnosos), quizás como símbolo del propio príncipe. Modo en el que se podría explicar la sustitución del Bóvido por el niño; terrible toro que matarían los valientes que se ofrecieran a hacerlo para salvar al príncipe (totem en el que se simbolizaría a ese infante rescatado, por quienes al final tenían el honor, o el valor, de hacerlo). Aunque no negamos que quizás la carne de aquel bóvido que simbolizaba a Zagreo, se ofreciera en crudo y como ritual. Lo que indica posiblemente que ni siquiera era comido (como normalmente se hacía en los sacrificios); o bien que se entregara en crudo para ser preparado, ingerido, o cocinado, ritualmente.
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Todo lo narrado, une a Zagreo con los ritos órficos y con Dionisos, dios este que también era comido de una forma similar, simbolizado en un toro inmolado (o en el vino). Hechos que nos indican realmente que si Yaco era el mismo, o una figura muy parecida a Zagreo y a Dionisios; todos ellos -en mi opinión- personificaban la sustitución del sacrificio de infantes, por la muerte e ingesta ritual de un animal. Lo que sí explica la celebración de aquel hecho, para ser compartido con gran alegría, con vino y con fiesta. Celebraciones que se relacionaban con la eliminación del "fármacos" (hombre a inmolar), reemplazado por el "farmacón" -vino y otras "sustancias" con las que los helenos "alcanzaban el éxtasis" o el transporte-.
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Lo antes referido, nos lleva indudablemente hasta los cultos de Baco, al que dió nombre este Yaco (o "iakjo"), tal como refieren las fuentes clásicas -ver cita 8-. Unas celebraciones en bacanal (o dionisiacas), cuyo origen hubo de estar -a mi juicio- en este rito que cambiaba el humano a sacrificar, por una fiesta en la que se mataba al toro (animal que personificaba al dios, en vez de hacerlo con un pobre infortunado). Alegría y sustitución a celebrar con unos festivales de liberación en los que se realizaban todo tipo de excesos -sexuales, de alcohol o con "sustancias más que peligrosas"; para "sentirse" junto a los dioses-. Cultos que nacerían en principio desde los antiquísimos de Zagreo, pero principalmente desde el mencionado a Yaco (hijo de Perséfone o Deméter); figura clave de los Misterios.  De lo que es fácil comprender por qué nos dicen los autores antiguos que aquella palabra era el grito de lamento y alegría en todas las fiestas mistéricas, donde los asistentes no dejaban de corear y de jalearle, gritando en todo momento: -"" (¡Yakjo, Yakjo!)- (8) .

 
AL LADO:
Muchos fueron los niños en los que se personificaban deidades; hijos de dioses o reyes, nacidos de manera milagrosa y que adoptaban finalmente la figura de animales; tras lo que eran matados, troceados o torturados en aquella metamorfosis. Totems que en mi consideración eran los que se entregaban e inmolaban en los templos helenos, en sustitución del infante. Lo que sucedería en Grecia desde el momento en que prescindieron de los sacrificios humanos, en la mayor parte de sus templos (algo que sucede en tiempos muy lejanos en la Hélade, a diferencia de otras culturas que los mantuvieron hasta la erradicación de la inmolación humana por el cristianismo).
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Uno de estos extraños niños era Erictonio, al que podemos ver en imagen junto una de las hijas del primer rey de Atenas (Cecrops). Bebé que fue encontrado entre serpientes en su capazo, y del que tambien se dice que nació con forma de culebra -al germinar desde la tierra y del esperma de Hefaistos caido en el suelo, tras ver el herrero la belleza de Atenea-. Fue este niño ofidio, finalmente rey de Atenas y heredó el poder desde el otro monarca, nacido igulamente con forma de sierpe (Cecrops). Unas antiquísimas leyendas de la fundación de Atenas que se unen a la antes mencionada de Zagreo y de sus padres Perséfone y Zeus, personificados en grandes ofidios -incluso el nombre de Zagreo, nos recuerda mucho al de Cecrops...-. En la imagen: Parte de la Acrópolis de Atenas, escultura del niño Erictonio, fechada hacia el 510-500 a.C. (agracedemos al Museo Nacional de Atenas nos permita divulgar la imagen).









ABAJO: Precioso toro ibérico, procedente de Osuna (circa. Siglo II a.C.), propiedad del Museo Arqueológico Nacional al que agradecemos nos permita divulgar la imagen). Quizás uno de los mayores avances de la Historia fue la inmolación de un animal (comunmente una res ofrecida al templo) en sustitución de la víctima humana. Más aún en el caso de las Sociedades que obligaban a entregar un hijo al Baal (o señor -rey o gobernante de la ciudad-), rito especialmente común entre las religiones de origen mesopotámico y del II y I milenio a.C.. Debido a estos nuevos cultos que se celebraban sacrificando reses, es por lo que -en mi opinión- desde el siglo XV a.C. (hasta nuestra Era), podemos observar una enorme proliferación de figuras de toros y carneros -en Asía Menor, Oriente Medio, Anatolia, Grecia y etcétera-. Animales que se llegan a representar hasta en los capiteles (a los que se da la forma de sus cuernos) y en multitud de esculturas, cuyo motivo creo procedería fundamentalmente de estos rituales de inmolación de bóvidos y ovinos, en sustituciòn de los humanos.
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Por ello, esa estatuaria que representa reses, en mi opinión no simboliza precisamente a dioses, sinó más bien un totem liberador. Algo que claramente se muestra en una de las últimas religiones que así magnificó al bóvido, y que es el mitraismo. En cuyo culto supremo figura el Sol invicto -como el hombre Mitra-, que da muerte al animal (cada 25 de diciembre). Todo lo que a mi juicio significa la sustitución de la res por el ser humano. De lo que el sentido de aquel toro que Mitra mata el día que renace la luz; es el final de las celebraciones a las tinieblas. Oscuridad que termina el 25 de diciembre, simbolizando el fin de los tiempos en que se ofrecen seres humanos a los dioses, para inciarse las religiones que entregaban reses en el templo.

 
 
 
 
 
 
Como hemos visto, los autores clásicos consideraban que el nombre de Yaco procedía de este grito de júbilo (y lamento) de los iniciados en los misterios. Etimología que no negamos, pero que no explica el origen mismo de la palabra, ya que no podemos exponer que una voz surja de un simple "jaleo", sin decir qué singnifica o de dónde procede. De tal manera y a nuestro juicio, creemos que el verdadero sentido del vocablo "yaco" es muy antiguo y significa originariamente "jonio"; lo que se dice en griego arcaico, "iakos" (= jónico). Palabra que denomina a una de las zonas más antiguas del mundo Egeo (la Jonia que comprende el litoral e islas frente a Grecia, de la actual Tuquía), origen de la cultura marinera helena y lugar de procedencia de gran parte de su civilización. Pero a su vez la etimología de Jonio es en mi opinión la de "unión" o "liga"; ello seguramente porque desde la más remota antigüedad esta zona (que comprendía Kios, Mileto, Samos, Éfeso, Focéa y etc) era una comunidad ya unida. Lo que de seguro hizo nacer desde los radicales protoindoeuropeos "IU", "IO" (que significan unión), la voz "Ionia" y cuya traducción inicial pudo ser la de "La Unión", "La Liga", "La Alianza".
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De lo que a este Yako, lo consideramos más bien un dios jónico y antiquísimo, heredado desde el cretense Zagreo. En mi forma de ver nacido o llegado a Grecia Continental en los Misterios y como un modo de alianza, en la forma de rescatar del sacrificio al niño. Sustitición que pudo ser la de aquel infante comunmente ofrecido al templo en efigie de un noble o rey y que en Grecia fue finalmente liberado de ese triste final. Todo lo que serviría para unir o asociar pueblos -o ciudades estado-, bajo esta indudable foma de alianza. Fórmula normal en la antigüedad de gerenerar ligas o pactos, que se relaciona con las costumbres de adoptar al hijo o hija de otro rey (o a una persona llegada de un lugar lejano, en la forma de "hospicium"). Lo que ocurría comunmente cuando contraían matrimonio, momento en que pasaban a ser considerados los extranjeros como vástagos propios y como símbolo de unión y pacto entre ambos reinos. Alianza de pueblos o ciudades, que de romperse significaba la muerte de aquellos extranjeros que permanecían allí viviendo -entre otras cosas, como garantía de la unión-.
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Todo lo que vemos en relación con la configuración de la liga jonia (antiquísima), relacionada con este culto al Yaco (en mi opinión: "El jonio"). Quien quizás pudo ser el símbolo de aquellas personas o niños que quedaban en garantía de la alianza y que por lo tanto eran liberados del común ritual de matar al extranjero. Por cuanto decimos, ciertamente pudo consideranse que esos "ajenos" a la ciudad o al reino, vivían en cierto modo en los infiernos. De tal manera, ha de explicarse el mito Mistérico por el que Yaco es el hijo de Perséfone (o de Deméter) y por qué curiosamente aparece dentro del inframundo, siendo uno de los protagonistas de Eleusis. Un niño que va hasta el Hades en búsqueda de su hermana o junto a su madre, arriesgándose a morir al tener contacto con Averno; aunque finalmente aquel hijo de Kora o de la diosa de la agricultura no fallece, ni es inmolado. De todo cuanto exponemos, podemos entender que el cerdito con el que se entraba en Eleusis, que se llamaba "Yaco"; hubo de ser el animal a sustituir en el ritual de sacrificio. Una ceremonia en la que se mataban bajo tierra y dentro de la gruta, tantos cochinillos como asistentes había (comunmente miles) -que contendría como simbolismo, lo antes expresado-. Por cuanto decimos, puede comprenderse por qué el ritual mistérico comenzaba con el lavado del cerdito (junto al del neófito, que lo portaba) y por qué al tercer día el cochinillo era sacrificado (dando así comienzo a la iniciación).
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Una iniciación dentro de la caverna en la que -al parecer- eel momento de mayor horror, sucedía cuando aparecía Perséfone (Kora) con su hijo en brazos. Probablemente al temer los asistentes que aquella mujer que representaba a la esposa del rey de los infiernos (raptada en el inframundo por aquel); hiciera con el niño que portaba en su regazo, lo mismo que ellos habían realizado con el cerdo (ya que cochinillo y chiquillo se llamaban igual: Yaco) (9) . Todo lo que dicen promovía unos momentos de terror dentro de la cueva de Eleuisis, que terminaban en trances y éxtasis (quizas promovidos por los bebedizos que ingerían los asistentes) y en los que aquellos neófitos expresarían sus temores, arrepentimientos y pesamientos. Por lo demás, posiblemente el mito de Perséfone raptada, con su niño en peligro permanente; representaría ante el pueblo el mundo de los reyes y de los gobernantes, cuyos hijos y mujeres habían de irse a vivir a lugares extranjeros (o casarse con otros monarcas, para realizar alianzas). Lo que supondría habitar en los mismos infiernos, habida cuenta que el modo común de romper aquellas alianzas -o de comenzar la guerra- era acabar con la mujer y los hijos habidos con personas de esa ciudad o reino, con el que ya no se deseaba pactar (10) .
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Cuanto decimos nos interna en la simbología de Eleusis como la consecución de unos misterios en los que se representaría la vida de los reyes o de los poderosos, figurada en la de los dioses. Consecuentemente ello se haría a modo de alegoría, para que cada iniciado interpretara a libre entendimiento, lo que deseaba entender (de lo que ellos creían sucedía entre aquellos monarcas y ricos). Así, en el recinto sagrado se realizaban, teatrales figuraciones a través de la mímica y sin mediar palabra, tan solo acompañadas de música y cantos (que en los momentos de climax se veían "amenizados" por un gran ruido de címbalos y tambores). Representaciones y hechos que se sublimarían al interpretar el iniciado que de este modo se había internado en el inframundo y en el reino de los muertos, del que ninguna palabra podía revelarse. Por todo lo expresado, en mi opinión personal; el niño Yaco, significa en sí mismo "el jonio", pero en el sentido de "la alianza" o "el pacto" (11) .
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Por lo demás, aquel niño que tenía la antorcha, pudo también representar al segundo sacerdote de Eleusis, llamado "dáduco" quien igualmente portaba un hachero en su mano. Que solía ser el hijo del supremo hierofante (o eumolpo); y que llevaba la luz, iluminando o abriendo paso desde la entrada de la gruta, para iniciar el misterio. Aunque de todo ello, nos falta conocer o estudiar el origen del cual pudieron surgir estas religiones y esos "nuevos" ritos que se introdujeron en Grecia a fines del II milenio a.C. (o comienzos del primero). Habiendo de analizar la forma en qué pudieron generalizarse aquellas religiones, que sustituían el animal por el niño y que crearon esas celebraciones mistéricas en la Hélade.
 
 
 
AL LADO:
Crátera griega en la que se representa a Aquiles armado. Pieza de autor desconocido se fecha hacia el 575 a.C., pertenece al Museo del Louvre, colección de Campania (al que agradecemos nos permita divulgar la imagen). Recogemos una representación del héroe aqueo por antonomasia, quien según algunas versiones había sido bañado de niño en las aguas de la Estigia, convierténdose así en invulnerable. Simboliza este (a más del pueblo aqueo, del cual considero es su homónimo -Aquiles-) la aparición de las nuevas armas y de las nuevas corazas, en plena eclosión del hierro en Anatolia. Lo que se produce a fines del siglo XIII a.C., tras la caida del mundo Hitita y cuando surgen multitud de pueblos indoeuropeos que haciéndose con el secreto del nuevo metal, invaden o se adueñan de las zonas comprendidas entre el Danubio y el Cáucaso. Logrando dominar en pocos siglos estas nuevas gentes todo lo que luego sería Grecia (Continental, Anatólica y la Jonia). A continuación intentaremos explicar qué influjos religiosos tuvo Grecia, para poder entender la procedencia de cultos como el de Yaco.
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ABAJO: Curiosísima estatua de Baal, fechada entre los siglos XVIII al XVII a.C. que fue encontada en Tortosa (pieza del bronce de unos 30 ctms. de altura y perteneciente al Museo del Louvre). Como podemos ver es casi igual a otra hallada en las cercanías de Akara y que hemos recogido unas imágenes más arriba (aunque aquella se data uno o dos siglos más tarde). Todo lo que indica que entre Tortosa y Anatolia (o bien, Ugarit-Biblos y Tortosa) tuvo que haber contactos, entre los siglos XVIII al XV a.C.. Pues ambas figuras son muy semejantes e incluso la postura de los brazos de estos Baal (o señores) es la misma, como dios de la tormenta que ha de llevar la lanza y espada en cada mano. Por lo demás ambos portan gorro hitita-cananeo que se remata con cuernos, puesto que  Baal era representado como un toro. Siendo el antecedente de Melkarte, su culto se caracterizó por representar al señor de la ciudad (u Estado) al que había que ofrecerle humanos (concretamente inmolarle un hijo, que solía ser el primogénito). Muy distintos fueron los ritos que erradicaron esta costumbre; entre los que a mi juicio estuvo finalmente el de Eleusis en Grecia.


 
 
2- LOS ORÍGENES DE YACO (teoría propia acerca de la influencia llegada desde Oriente Medio a Grecia, para la abolición del Fármacos):
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Tal como decimos en el título del epígrafe, tenemos una teoría propia acerca de cómo pudieron introducirse estos cultos en Grecia, que terminarían unificándose en los llamados órficos. Rituales que todos reconocían como originarios de Canaan, Creta y Anatolia, pese a que nadie explicaba qué antecedentes claros hubo en aquellos. De tal modo, los cultos llamados Coribánticos eran claramente de ascendencia cretense, aunque todo hace pensar que tras la caida del mundo minóico (más concretamente desde la desaparición de Micenas), se trasadaron a Anatolia. De allí, que la veneración y adoraciones  hechas en el monte Ida de Creta, se tradujeran a la montaña del mismo nombre sita junto a Troya. De un mismo modo, quienes se llamaban en la isla de Minos, los Curetes; pasaron a ser denominados Coribantes en Anatolia (aunque tuvieran un igual significado). Consecuentemente, las ceremonias de un lado y de otro parece fueron muy similares; entre otros motivos porque Creta era hija o hermana del mundo hitita, tanto como los hititas bebían y se nutrían de la cultura marinera de Cnosos.
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Por ello, cuando el mundo de Hatusa cayó y a su vez fue desapareciendo Micenas, unos nuevos hombres del hierro -de origen indoeuropeo y generalmente dorios- heredaron su puesto en las islas del Egeo (en la posterior Grecia Continental y en parte de la actual Turquía). Poder que lograron en gran medida gracias al nuevo metal y sobre todo a las enormes revueltas que hubo por aquel entonces en Oriente Medio y en Anatolia (que se desmembró en diversos reinos). Así, los descendientes de Aquiles y que en realidad eran varios pueblos indoarianos (no tanto aqueos) fueron haciéndose con lo que más tarde conformaría la Hélade; llegándose al siglo VIII a.C. en el que puede decirse que Grecia ya existe como un concepto cultural unido (no polìtico, pero sí desde el punto de vista histórico e idiomático). Sus fronteras en Oriente Medio tocaban con algunos de sus más grandes rivales, entre los que se hallaban los fenicios, civilización igualmente marinera pero de un origen absolutamente distinto (prácticamente nacida desde el influjo egipcio, y desde una raiz cultural y racial semita).
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Tan diferente era esta Fenicia que muy poco en común tuvieron con la Hélade -religiosa y culturalmente hablando-, pese a haber importado los griegos desde allí hasta el alfabeto (fórmula de escritura por letras definitivamente usada y expandida por los púnicos). Sin embargo, otras zonas y otros pueblos que rodeaban a los fenicios sí tuvieron un contacto mucho más pleno con los helenos. Quizás porque carecían de la rivalidad existente entre Fenicia y Grecia, ya que pugnaban ambas por las rutas comerciales. Otro de los motivos que hicieron "simpatizar" a los griegos con algunas zonas de Canaán u Oriente Medio, se debió a que aquellas eran áreas de influencia o herencia micénica. Una Micenas que había sido la madre (o la antecesora) de la Hélade y que como tal era respetada por ellos -quienes se debieron sentir muy unidos con los pueblos que se sabían descendientes de esa antigua civilización común y predecesora-. Gentes que se situaban principalmente al Norte y al Sur de Fenicia, y entre los que destacan aquellos que modernamente se llamaron por la arqueología "Pueblos del Mar".
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En otro momento relataremos la historia de la dispersión de Micenas y los lugares a los que se supone huyeron los que hasta el siglo XI a.C. habían vivido en el Egeo, Creta o Chipre (fundamentalmente). Pero hoy simpemente nos limitamos a recordar de nuevo cómo hubo unas grandes migraciones por todo Oriente Medio, en las que diferentes poblaciones procedentes de la antigua Micenas -desde los siglos XIII al X a.C.- fueron asentándose y buscando refugio en distintas zonas del Levante Mediterráneo (prinipalmente costeras). Todo lo que hizo que esos huidos intercambiaran cultos y costumbres con aquellos que les recibieron y con los que comenzaron a convivir. Siendo una de las áreas que aceptaron a una parte de los refugiados micénios, la franja costera de Canaán. Concretamente, el litoral marino de Israel, donde se asientan aquellos que escapan de las invasiones o de las convulsiones del hierro, de los que muchos progresivamente pasaron a formar parte del pueblo judío.
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Creyendo personalmente que estos cretenses o anatolios procedentes de Micenas y que desde el siglo XII a.C. llegan a la zona de Palestina, influirán en gran parte en las relaciones entre los pueblos asentados en Canaan y los futuros griegos. Siendo aquellos -entre otros- los filisteos y la llamada tribu de Dan, probablemente de origen cretense que se establecen en las costas al Sur de Fenicia y junto a los israelitas, sabiéndose que adoptan muchos las creencias de estos últimos. Por tal motivo se dieron unas grandes influencias e intercambios entre esas gentes de distinto origen, pero que quizás no fueran tan diferentes en sus cultos y culturas, ya que los micenios se fueron adaptando e incluso convirtiendo al judaismo. Por lo que considero que no sería aventurado pensar que muchas de las costumbres de Israel pudieron pasar al mundo Jonio y desde allí a la Hélade.
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Este sería el caso del niño rescatado al que denominaban en Eleusis Yaco, y cuyo nombre vimos significaba "jonio", pero también originariamente debió de indicar la "unión" o "alianza". Por cuanto derivaría desde el radical común protoindoeuropeo y de los idiomas indoeuropeos, en los que "IU", se traduce por: "Unión", "unidad", "derecho" y "recto". Quizás siendo muy cercano en su significado religioso  -e incluso en el de su nombre- al que tuvieron inicalmente "Isaac" y "Jacob". Creyendo personalmente que estas figuras veneradas en Canaan pudieran pasar hasta la Jonia (muy próxima a Israel) y desde allí llegar a Grecia, terminando por convertirse en Yaco. De tal manera aunque comunmente Isaac se traduce del arameo como "yitzhaak" y se supone que significaría "el que hace reir" ; tanto como Jacob se considera es "ia kov", que equivaldría a "tomado por el talón". Las etimologías de ambos nombres en mi opinión personal son otras, que exponemos a continuación.
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Puesto que el origen de la palabra Isaac la derivo desde los radicales semitas "I-SH-V-A" (iod+sin+vau+ayin) cuyo significado es "salvación", y que a la vez que se relaciona mucho con la voz hebrea "I-SH-R" (iod+sin+resh) cuya traducción es "recto", "derecho". Palabras de las que surgirían las formas que derivarían hasta "Jacob" e "Israel". Siendo así que a mi modo de ver, Israel y Jacob significan "el justo", "el recto"; mientras Isaac procedería de estos radicales semitas que significan "salvación" o "victoria" (ISHVA). Creyendo que ambas formas se relacionan mucho, por cuanto están cerca foneticamente y los dos radicales (ISHVA e ISHRA) tienen sentidos muy próximos.
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Llegados a este punto, veriamos que Yaco significaría algo muy parecido a Jacob (e incluso a Isaac), por cuanto procedería del radical indoeurpeo "IA", "IU", que se traduce por "unión", "alianza" y que conforma las palabras latinas como "ius" (Derecho) o "Iu-piter" (Padre de la Unión). Por ello, creemos que aquel que en Creta se llamó Zagreo y que en Grecia pasó a denominarse Yaco, para terminar siendo Baco en Roma. Originariamente es un culto de influencia del pueblo hebreo, que posiblemente llegó a Eleusis y al La Hélade a través de los micénios afincados en las costas de Israel y de las gentes de Oriente Medio (que tenían contactos con los judios y con Grecia). Aunque para explicar como pudo llegar esta figura de Yaco y el culto a la sustitución del hombre por el animal hasta los griegos (a través de Oriente Medio), necesitaremos una siguiente entrada.

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ABAJO: Creta, la Bahía de Agia Nikolaus. Desde estas cristalinas aguas, navegando a unos cuatro nudos (como era común en la antigüedad), poniendo proa al Este se alcanzaría en unos dos días La Jonia (a unos doscientos kilómetros). Dirigiéndose hacia el norte puro llegaríamos a Troya en tres jornadas (unos 300 kilómetros) y en un tiempo similar alcanzaríamos la Grecia Continental si el rumbo fuera Noroeste. Si fuéramos hacia el Sureste, en algo menos de siete días estaríamos en Israel (a unos 800 kmts), lugar donde parece que se refugiaron parte de los micenios huidos desde esta isla entorno al siglo XII a.C. (bajo el nombre de Dan o Peleset). Dirigiéndonos al Sur, en menos de cuatro, llegaríamos a Etiopía (junto a Egipto). Pero si el rumbo fuera Oeste puro, en una semana estaríamos en Sicilia (a 800 kilómetros), isla que podríamos bordear en dos o tres jornadas para continuar hacie el Oeste, llegando a Cerdeña en unos cuatro días más (400 kilómetros). Desde este punto hasta las costas peninsulares ibéricas habría unas diez jornadas (unos 1000 kilómetros)  En nuestra siguiente entrada analizaremos estas migraciones y su relación con el nacimiento de Tartessos.

 
 
 
 
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CITAS:

(1):

Antonio Escohotado; "Historia de las drogas" (Alianza; Madrid 1989); pag 42.
(2):
Op.cit. (1), pag 44.


(3):
Op.cit. (1), pag 44.

(4):
La versión más común es esta que lo hace hijo de Deméter y Zeus, llegado a Eleusis en búsqueda de su hermana Perséfone (Kora). Así se menciona en:
Aristofanes (Las Ranas 338); Sofocles (Antig. 1121 y ss) o en el (Himno Órfico; 51, 11.)

(5):
Yaco identificado con el hijo de Zeus y Perséfone, como Zagreo-Dionisos en: Macrobio, (Sueño de Escipion I, 12) / Platón (Timeo 200) / Nonno (Dionisiacas, V, 565) / Diodoro Sic. (B. Hist., III, 62) / Ovido (Metamorfosis; 4, 114) / Eurípides (Orestes 952) / Aristófanes (las Ranas 401 y ss hasta 480)

(6): Nono, (Dionisiacas, VI, 296 y XVII , 228) / Eurípides (los Cretenses, frag, 475) / Diodoro Sic. (Biblio. H. V, 75, 4) / Eustacio, (sobre la Iliada de Homero; II, 745).

(7): Robert Graves, LOS MITOS GRIEGOS; 30, 1 (Zagreo)

(8):
Aristófanes (las Ranas 321, 400) / Nonnus (Dionisiacas 31; 50 y ss) / Pindaro (Istm. VII; 3) / Virgilio (Georgicas; I, 166.) / Herodoto (Hist. VIII; 65) Arriano (Anab. II. 16.)

(9):
Obsérvese que por Yakko (
) se entendía en Magna Grecia, dirrectamente a un lechon de sacrificio.
(10):
De tal manera se consideraba a Yaco, como el que guardaba las puertas del Hades y uno de los que presidía el juicio final de los difuntos. Así lo mencionan entre otros: Platón (Gorg. p. 523) / Apolodoro (III, 12, 6) / Pindaro (Istm. VIII, 47, y ss) Ovidio en Metamorfosis; XIII, 25 y ss) / Horacio (Carm. II; 13, 22).



(11):
Según Apolodoro, Aiako (Yaco ó iakkos) fue el mejor y más piadoso de los hombres, por lo que tenía como don guardar las puertas del Hades. Apol. (Bibliot. III, 159)