lunes, 13 de febrero de 2012

ORÍGENES Y SIGNIFICADO DEL CORAZÓN AHIGADO: SU RELACIÓN CON EL AOJO (De: Lo invisible en la mitología, Los bueyes de Gerión en el tesoro de El Carambolo. Parte XIL).

Esta entrada es continuación de las anteriores. Recomendándose la lectura previa de aquellas que le preceden, para una comprensión plena de cuanto exponemos en ella.

JUNTO Y BAJO ESTAS LINEAS: Al lado, de nuevo la imágen de un "templete lar" japonés; pequeñas esculturas que a modo de un "hogar de dioses" (en forma de habitáculo con techo) se suelen colocar frente a las casas y en los cementerios. Su uso y significado es muy similar al que este tipo de "casita de dioses" tenía en otras culturas que las usaron (como la etrusca o la romana), e incluso se relaciona con las hornacinas que utilizan los cristianos para guardar santos en las calles y caminos. Para comprender su sentido podemos compararlas en nuestra cultura con figuras como los cruceiros pétreos, o los vanos existentes en las fachadas de casas antiguas, donde se pone una virgencita o un patrón (tras un cristal, o en un estante). En el caso de este templete fotografiado en Maebashi, vimos en la anterior entrada que se trata de un "lar" dedicado al dios del ojo; deidad cuya misión era la de curar las oftalmias y guardar por la vista de los hombres. Su figura curiosamete recuerda mucho a un corazón ahigado (invertido) lo que analizaremos en esta entrada.
 


ABAJO: Tres jeroglíficos egipcios (pintados por nuestra mano) que se relacionan con el origen del famoso corazón ahigado -tan usado en estos días de San Valentín-. El primero, a nuestra derecha, es el de NEFER, cuyo significado es "laud"; pero que a su vez se traduce por "lo bueno" y "la bondad". Entendemos en ello, que una figura muy cercana a la del corazón, cuyo significado es "amor" en nuestra cultura, se tenía hace miles de años por un sinónimo de "bondad" (surgida de la belleza de la música, que para los egipcios era el arte más sublime -junto a la arquitectura-). A su lado y en el centro, vemos el jeroglífico de AB ("corazón"), que figura como un vaso canope o una vasija y cuyo significado analizaremos en profundidad. Finalmente, a la derecha está el de XERUI, que se traduce por "testículos" y que efectivamente lo parecen, pero a su vez es muy semejante a la imágen de un higo. Sobre todo ello escribiremos a continuación:


Habíamos dejado la entrada anterior analizando el mito japonés de Izanagi, desde el momento en que este "Adán nippón" huyó de los infiernos y creó los dioses del Sol, la Luna y los Océanos (Amaterasu, Tsukí y Susano -respectivamente-). Para ello hubo de lavar su ojo izquierdo, del cual nació la luz del astro rey -la diosa Amaterasu-; tras lo que hizo lo mismo con el derecho, del cual surge el resplandor de la Luna (Tsukí) y finalmente, al limpiar en el rio su naríz, dió origen a Susano (el dios de los Océanos). Todo ello se relacionaba plenamente a nuestro modo de ver con las mucosas y los ojos, de las que veníamos narrando su relación plena con el sexo. Relación que parte de que las afecciones sexuales, terminan por comunicarse con las oculares, produciendo unas secreciónes y enfermedades en los ojos. Tanto, que las más graves (como las blenorragias) infectan las cuencas oculares, llegando a provocar la ceguera por tracoma. Dolencias cuya transmisión más común es la sexual, aunque también se pueden contagiar simplemente por contacto con aquellas mucosas del enfermo (las de los ojos, nariz, o las supuraciones del sexo). Como dijimos, todas ellas eran en La Antigüedad una temida pandemia, que plagaba de invidentes, tuertos y gentes afectadas por clamidiosis, los lugares dónde la salubridad era mala y la higiene difícil (en especial áreas cercanas al desierto o las grandes ciudades sin caudal de rio ni aguas limpias).

De todo ello, entendemos cómo el mito de Izanagi explica que el padre de los dioses, tras huir de los infiernos -donde había convivido con un mundo putrefacto- lo primero que hizo fue lavarse en el arroyo cristalino de Hyuga. Allí se esmera en limpiar sus ojos, de los que nacen la luz del Sol y de la Luna; enseñando la leyenda la necesidad plena de la higiene y lavado en agua limpia, para no ser afectado por enfermedades (especialmente las oculares; algo realmente cierto, puesto que bacterias tales como la Chlamydia Trachomatis  -que produce el tracoma-, se contagia precisamente por falta de limpieza y por aguas sucias e infectadas). Por lo demás, poco antes de llegar al arroyo, para poder escapar de los infiernos, alejó a los demonios lanzando tres melocotones. Una fruta tirada a los dioses del Averno, que no solo se relaciona con la granada de Perséfone y los frutos del mundo de los muertos; sinó que también tiene un sentido sexual y hasta cercano al ocular. Ello, porque si observamos el diseño o la figura del melocotón, pronto nos daremos cuenta de que es muy similar al corazón ahigado invertido que se tiene como símbolo del dios del ojo japonés (ver foto arriba). Un diseño que sin duda alguna puede recordarnos más a un higo o a una fresa; pero que en todo caso es el de un fruto y como tal significa la flor del vegetal comestible (y con ello, la sensualidad).

En todas las religiones, frutas como la manzana, el higo, la granada o -en este caso- el melocotón; juegan un papel primordial frente a los dioses. Importancia cuyo significado en muchos casos se nos escapa, tanto que es mi teoría que "la manzana de Adán" nace posiblemente de una confusión fonética. Al traducir del griego "melas" (), que significa cordero; por "mele" () cuya interpreación es manzana. Siendo quizás la prescripción: No comer del cordero -entendiendo este como "el inocente"-; debido a que "del cordero" o "de la manzana" se escribe en griego "meleios" (). Por su parte, estos otros "melos" de Japón, los "melo-cotónes" de Izanagi tienen indudablemente un significado relacionado con la sensualidad (como toda fruta). Pero a su vez simbolizan los tres dioses que poco después Izanagi crearía (la luz del Sol, la de la Luna y el agua de los mares), con los que sin lugar a dudas hizo huir a los demonios lejos de él, permitiéndole salir de los infiernos. Deidades de la iluminación (Amaterasu del Sol y Tsukí-yomi de la Luna), nacidas de sus ojos. Por lo que la relación entre astros y pupilas vuelve a ser tan estrecha, que entendemos como las civilizaciones antiguas representen a aquellos dos que nos iluminan (en el día y por la noche), en "los ojos del Universo".

Pero el diseño de este dios del ojo japonés, curiosamente se relaciona con un símbolo de gran sentido sexual en nuestra cultura, como lo es el corazón ahigado. Representación del amor en forma de higo (o fresa) que es un dibujo tan antiguo como sensual. Ello, porque el llamado "corazón ahigado" en un primer momento recuerda plenamente al final de la espalda -especialmente la femenina- o incluso a dos pechos, relacionando aquello con un fruto. Aunque en Egipto, la misma forma y que bien parece la hoja del loto, se identificaba ya con el símbolo de bodad: "Nefer" que como hemos visto, significaba laud, pero a su vez se interpretaba por la bondad en sentido pleno. Pese a ello, no se relacionaba tanto con el corazón, ya que este órgano se escribía con el jeroglífico de una vasija (ver imágen superior); ello quizás por la importancia que los egipcios daban a esta víscera a la hora de embalsamar al difunto -siendo lo primero que introducían en el vaso canope, junto al pulmón-. De hecho, pensaban que en el corazón residía gran parte del pensamiento y los sentimientos; por lo que en el juicio final de Osiris, los dioses pesaban este órgano del difunto, para determinar su paso a la vida eterna.


JUNTO Y BAJO ESTAS LINEAS: Al lado, amuleto de corazón egipcio (del Museo Británico, al que agradecemos nos permita divulgar la imágen). El corazón representado como una vasija, destaca entre los dijes egipcios. Abalorios que creaban los magos y sacerdotes como talismanes protectores, oficiando en su nombre invocaciones que solicitaban el favor de los dioses. Quizás, junto al Utchat (ojo de Horus) y el Ank, era este del corazón, el amueto más usado en ceremonias de curación y momificación.
 








ABAJO: Estela fenicia del tofet, en forma de "idolo botella" (fechada en el siglo IV a.C. y perteneciente al Museo Whitaker de Mozia, al que agradecemos nos permita divulgar su imágen). Esta representación de una vasija que comunmente aparece entre las figuras sagradas fenicias, es denominada "ídolo botella"; aunque es nuestra teoría que se corresponde con la figura de un corazón egipcio. Vasija (o botella) que representa en jeroglífico este órgano vital humano, por lo que consideramos aparece entre las estelas y joyas de los púnicos (muy influidos por el Nilo). Además el jeroglífico del corazón (vaso) pintado sobre un pebetero (ardiente, encima del fuego); significaba en entre los súbditos del faraón, el nombre de su nación: Egipto. De ello la importancia de esta figura en forma de botella o vaso, que llegaba a describir o definir la denominación del reino de las pirámides.



Continuando con la importancia del corazón en Egipto ya hemos anotado en el pie de foto cómo su jeroglífico escrito sobre el de "pebetero encendido", se traducía por: Egipto. Por su parte, otra forma de pintar o dar a entender el nombre del reino de los faraones; era simplemente escribir el jeroglífico de Utchat -el ojo pintado de Horus-. Siendo verdaderamente llamativo que ambos (el amuleto del ojo y el del corazón) fueran las figuras que dieran nombre jeroglífico al país del Nilo. Por su parte, siguiendo con este vaso que significaba corazón; si se pintaba colgado de una persona (o bien en la forma de un collar del que pendía aquel), su traducción era "hombre bueno" o "bondad"; lo que igualmente podía escribirse usando la figura del laud (como hemos visto). Todo lo que ya nos indica cómo este diseño tan similar al símbolo del amor occidental (el corazón ahigado), tenía ya un significado muy cercano hace más de cuatro mil años.

Pero deseamos hacer un alto en Fenicia, donde nos hemos encontrado repetidamente con la figura de la vasija (como amuleto o representación sagrada), que consideran se trata de un "ídolo botella" -tal como se define-. Pese a ello y desconociendo si algún otro autor anteriormente lo ha advertido, habríamos de decir que en nuestra opinión estas "botellas" fenicias, se corresponden con el jeroglífico y talismán del corazón. Cuyo uso en ceremonias de difuntos era primordial, puesto que -como hemos dicho- Osiris pesaba esa víscera en su balanza, para que los dioses determinaran la culpa o la inocencia del que llegaba al más allá. Cuanto afirmamos se ratifica no solo por la repetida aparición de estas "botellas" entre las estelas fenicias, sinó también porque junto a ellas suelen situarse los "oreus" y cobras sagradas en el Nilo. Lo que creemos deja clara nuestra teoría de que los llamadas "idolos botella" púnicos, representan el amuleto de corazón.

JUNTO Y BAJO ESTAS LINEAS: Al lado, estela fenica, fechada hacia el siglo V a.C., con oreus y "botella" (pertenece al Museo de Cartago, al que agradecemos nos permita divulgar su imagen). Observemos que la vasija representada es casi igual al talismán de corazón del Museo Británico que recogíamos arriba. Encima de aquella figura el disco solar (Amón) y sobre todo las cobras (Mehent) del Nilo; todos símbolos de origen egipcio.
 


ABAJO: Colgante de oro fenicio, procedente de Tharros y fechado entre el siglo VI al V a.C. (perteneciente al museo Arqueológico de Calgiari, al que agradecemos nos permita divulgar su imágen). Observemos que aquí "la botella" está sobre un pebetero: Corazón sobre pebetero. Ello significa en jeroglífco: "EGIPTO" (tal como hemos dicho); nación que vemos franqueada o guardada entre dos cobras. El significado del diseño de este colgante sería pués algo similar a: "Egipto guardado por sus dioses".



JUNTO Y BAJO ESTAS LINEAS : Al lado y abajo, colgantes fenicios hechos en vidrio y metal; fechados entre los siglos VII al VI a. C. que proceden de Tharros (pertenecen al Museo de Sanna, al que agradecemos nos permita divulgar su imágen). En nuestra opinión, estos también representan el corazón (como jeroglífico de la vasija). Observemos que son iguales a los amuletos de este tipo egipcios. Desconocemos si anteriormente ya se ha advertido, puesto que creemos como seguro que estos colgantes, tanto como las llamadas "botellas", representan aquel talismán del corazón.



Pese a cuanto narramos, ni el diseño del jeroglífico "corazón" ni tampoco el de "laud", pueden considerarse exactamente el del "corazón ahigado" moderno, dibujo que curiosamente en Egipto tan solo se parece al ideograma de "testículos" (XERUI, ver imágen segunda). Ello seguramente porque esta parte reproductora del macho se identificaba con el higo -como ya hemos explicado en anteriores entradas-; pero también se relacionaba con el hígado. Órgano en el que muchas culturas antiguas consideraban que se generaba la fuerza sexual, de ello que aquella se denomine líbido (de "leber" = hígado). Tanto, que entre las civilizaciones semitas se consideraba que allí residía el alma humana; teoría que pasó a culturas de Anatolia y que finalmente fue exportada hasta zonas más occidentales. Llegando a Etruria, donde su religión se basaba en la aruspicina; ritual que leía las vísceras del animal (o individuo) sacrificado por el sacerdote. Siendo la parte fundamental de este culto de extispicina, la hepatoscopia o lectura del hígado; al considerarse este, el lugar donde residían las pasiones y el alma del hombre. De tal manera, en gran parte del Mediterraneo se generó una veneración al hígado (importada desde teorías de Asia Menor), que se estudiaba como portador del ánima, de vigor sexual y sobre todo, del valor (incluso del pensamiento humano). Debido a estas corrientes y creencias muy comunes a fines de la Edad de Hierro, creemos que aparecieron en algunas zonas de Fenicia amuletos en la forma de un hígado, que recogemos a continuación.



SOBRE Y BAJO ESTAS LINEAS: Talismanes que consideramos en forma de hígado. Al lado, un colgante de oro, perteneciente al museo de Calgiari (al que agradecemos nos permita divulgar la imágen). Procede de Tharros, fechado entre los siglos VII al V a.C. y su forma nos hace pensar claramente que se trata de un hígado, órgano en el que consideraban residía: El valor, el amor, las pasiones y el vigor sexual.
ABAJO: Detalle de otro amuleto fenicio similar (también procedente de Tharros, fechado hacia el siglo IV a.C y del Museo Nacional Cagliari, al que agradecemos nos permita divulra la imágen). En este se observa claramente la forma del hígado (siendo nuestra teoría que aquellos talismanes pudieron tener un sentido curativo para este órgano).




Tal como narramos, se consideraba entre algunos pueblos mediterraneos a fines de la Edad del Hierro, que del hígado procedían el valor y las pasiones. Pero a su vez se relacionaba con el ojo (los ojos), no solo por la unión entre sexo y enfermedades oculares, sinó también porque muchas de aquellas se curaban gracias al hígado. Ello debido a que gracias a los aportes vitamínicos que esta víscera tiene (sobre todo en vitamina A y hierro), los colirios antiguos se fabricaban fundamentalmente con extractos de hígado (usando principalmente el de pez). Lo que podemos leer en los múltiples manuales de medicina y papiros médicos de la antigüedad, pero incluso aparece mencionado en La Biblia; cuando narra la historia de Tobías y el Arcángel San Rafael. Al curar el primero la ceguera de su padre anciano, gracias a tomar un hígado de pescado, que exprime sobre los ojos del viejo, tal como el ángel le indicó hacer. Costumbre mesopotámica, donde se sabe que los colirios para ojos se fabricaban fundamentalmente con extractos de de este órgano (principalmente de peces, pero usando tambien el de aves, e incluso el hígado de murciélago, que al parecer es especialmente rico en vitamina A).

Consecuentemente y por herencia desde Etruria a Roma, llegaron hasta el pueblo capitolino todas las supersticiones acerca del hígado. No solo en lo que se refiere a la práctica de la hepatoscopia (lectura de la víscera del sacrificado para este fin); sinó tambien en cuanto a las creencias sobre su curación y su función. De tal manera, se decía que sufría dolencias de hígado, todo militar romano que en batalla hubiera contraido úlceras o males que afectaran a su estómago y a zonas cercanas al abdomen (a causa de los nervios, las aguas o la infra-alimentación). Males para los que se recomendaba precisamente comer higos, ya que la semejanza de este fruto con el hígado hacía pensar a los médicos que servía para sanarlo (curación o mejoras que en parte se debían al poder laxante de este fruto si se toma seco). Evidentemente que el higo sanaba el hígado, solo se debía a una teoría de "magia simpática" por la cual un alimento parecido en forma a lo dañado, curaba el órgano al que se le asemejaba. Pero tanto se difundió aquella teoría y creencia, que el nombre de higo (en griego sikum) terminó dando voz al hígado; fruta y víscera que en casi todas las lenguas romances se denominan de manera casi igual (ficus=higo; ficatum=higo).

JUNTO Y BAJO ESTAS LINEAS: Al lado, colgante fenicio en forma de hígado, de los siglos VII al VI a. C. (procede de Tharros, y se halla en el Museo de Sanna alque agradecemos nos permita divulgar su imágen). En este vemos el diseño similar a un hígado, aunque ya se asemeja en algo al famoso corazón ahigado que poco después se divulga como símbolo del amor. La relación entre ambos diseños puede estar en que se pensaba que el amor y el deseo sexual procedía del hígado; tanto como este se asemejaba al higo (que se identificaba con el sexo). Todo ello pudo dar como fruto el diseño del famoso "corazón" que se usa actualmente como símbolo del amor.
 


ABAJO: Acuñación de la colonia griega de Cyrene con la marca de la semilla de silfio, planta que se utilizaba como anticonceptivo y de la que se decìa contenía gran poder afrodisiaco. Por todo ello era utilizado este vegetal llamado en Roma Laserpicio, en los ritos dionisiacos (como potenciador sexual y contraceptivo). Parece ser que era escasa y desapareció hacia el año 50 de nuestra Era; aunque previamente, tan solo se conseguía en algunas islas cicládicas. Finalmente fue extinguiéndose, hasta solo hallarse en algunos lugares como Cyrene, donde tomaron esta planta cuya semilla se había usado antes de moneda, como su símbolo de acuñación. Su desaparición se debió a sobre-explotación, ya que desde el periodo Minoico, los micenios y luego los griegos la adoraban y usaban con fines culinarios y afrodisiacos (indispensable para participar en las fiestas, principalmente en las bacanales).


Como decimos, la identificación entre higo e hígado, parece pricipalmente que se debió a su unión con el sexo. Ello porque en Grecia y Roma ya dijimos que las voces "higo" (sikea ) significaban tanto el fruto del árbol como el órgano sexual -una ordinariez que parece hemos heredado y que a muchos tanto nos divierte, sobre todo cuando oimos aquello de "la fica" o del "jigo" (con hace pronunciada)-. De lo que se dedujo entre los médicos de hace miles de años, que aquellos que estaban mal del hígado (o bien tenían dolencias venereas), debían tomar la llamada "sikuta"; un preparado o ungüento, hecho a base de higos secos que decían sanaba los órganos genitales, tanto como la víscera que produce la sangre. Y tanta era la unión que había entre higo y sexo en la Antigüedad, que hasta los "olisbos" (consoladores de época griega) se hacían con madera de aquel árbol, al que se le daba propiedades afrodisiacas. Por todo lo que no podía faltar en las fiestas de Príapo, ni en las de Dionisos, donde las Bacantes lucían coronas y ramas de higuera, mientras comían el fruto y a la vez decían ordinarieces que identificaban esta fruta con el sexo.

Pero la unión entre aquella breva y el mundo del amor, no se limitaba solo a Grecia y Roma, puesto que en Egipto igualmente las esculturas del famoso pene de Osiris (que guardaban en los templos de Isis), se tallaban en madera de sicomoro -la higuera del Nilo-. Árbol que en el reino faraónico se consideraba el símbolo de la sexualidad, por lo que no es exraño que el jeroglífico de testículos que veíamos al principio, nos recuerde tanto a la figura del higo. Ya que tanta era la unión entre sicomoro y sexo, que la "continencia" se escribía en un jeroglífico que representa un toro atado a este árbol. Simbología que igualmente podemos intuir en La Biblia, donde la higuera es maldecida por ser estéril; lo que en nuestra opinión puede relacionarse con el hecho de que que en hebreo "higuera" y "coito" se diga de una misma forma: "THANE".

Pero pasemos a la planta que se asegura dió finalmente forma al corazón ahigado -aunque sin lugar a dudas tuvo mucho que ver en su diseño el fruto de la higuera-. Ya que se dice cómo aquel "corazón en forma de higo" es la imagen de semilla del Silfio (); lo que no se ha podido comprobar, debido a que vegetal abundaba en el área cicládica y en Creta, pero fue extinguiéndose debido a su alta demanda. Tanta, que se supone una de las grandes fuentes de ingreso del mundo minoico, donde se han hallado almacenes de Silfio. Especia muy escasa ya por entonces y que, además de un uso culinario, tenía otro principalmente: Como afrodisiaco. Así, se afirma que aquel vegetal que llamaban los romanos Laserpicio, producía instantanemente la menstruación tras su ingesta. Hecho este por el que lo tomaban las asistentes a las fiestas donde los excesos les podían dejar embarazadas. De igual forma, se asegura que aquella planta, tenía grandes poderes de excitación; todo lo que no se ha podido comprobrar, puesto que como decimos a principios de nuestra Era ya estaba extinguida (tanto que le fue enviada a Nerón una rama seca de aquella, como muestra del último ejemplar existente).

Uno de los lugares donde más se comerciaba y recogía el Silfio era en la colinia griega de Cyrene, cuyo rey Arcesilao se llega a representar en cráteras del siglo VI a.C. pesando y controlando la preciada mercancía antes de salir a la venta. Parece ser que allí, se comenzó a usar la semilla de esta planta como moneda en tiempos en los que no hubo metal con acuñación (costumbre que paso a otras colonias limítrofes). De ello, cuando tras el siglo V a.C. Cyrene comienza a tener moneda, en su sello y en la anverso de estas aparecerá siempre el árbol del Silfio. Siendo muy lamativa la que lleva en el reverso, que dicen era la semilla de aquella planta; un bulbo que mucho nos recuerda al corazón ahigado. Desde esta forma y semilla, se dice que evolucionó el dibujo del corazón como un concepto relacionado con el "amor"; pese a que, en nuestra opinión, aquel diseño tiene más que ver con el pasado. Nacido probablemente de la evolución de otros símbolos que venían de milenios atrás y que unían el "ojo", el corazón, el "hígado" y el "sexo", con formas que nos recuerdan al "higo cortado en su medio". Sea como fuere, no puede demostrarse ya que el Silfio desapareció y nunca sabremos si este "corazón ahigado" era realmente su semilla (usada como moneda) o simbolizaba más bien algo relacionado con el amor, el higo, el hígado, el ojo y el sexo.

JUNTO Y BAJO ESTAS LINEAS: Al lado, menora judía fechada en el año 70 a.C. en cuyo interior figura curiosamente este corazón ahigado. Pese a ello, en muchos adornos y lápidas romanas del siglo I a.C. se ve con profusión este símbolo.
 


ABAJO: Crátera del siglo V a.C. adornada con dos flores de corazón ahigado (propiedad del Museo nacional de Atenas, al que agradecemos nos permita divulgar su imágen).




JUNTO Y BAJO ESTAS LÍNEAS: Al lado, el higo, fuente de inspiración en todo el Mediterraneo Antiguo y moderno; ha sido durante milenios motivo para la sorna y la meditación sexual. Desde los más burdos, que denominan al sexo "fica" o "jigo" (con hache aspirada); hasta los mas refinados de la antigüedad, que estudiaron y demostraron la relación médica entre este fruto y en hígado -tanto como entre aquel y la líbido-. Todos han identificado la imágen que vemos con lo que tanta gracia parece hacernos (al menos a los más mediterraneos...).
 











ABAJO: Pieza de la corona del tesoro tartessio de El Carambolo. Regresamos poco a poco hasta nuestro tema, tras haber visto en las anteriores entradas, que el universo de las formas y el significado de los símbolos en la Antigüedad era importantisimo. De ello, que este tesoro esté pleno de simbología en sus diferentes piezas. Ya habíamos analizado su sentido planetario, explicando cómo el número de rosetas y bolas contenidos en sus pectorales se relacionaba con los calendarios solares y lunares. Hoy vemos una pieza de la corona femenina, cuyo trabajo de orfebrería es muy diferente a la masculina y contiene bolas horadadas. Seguramente algo que alude a un sentido lunar o de mujer; puesto que como hemos ido demostrando, el significado de la joyería en la Antigüedad tiene más que ver con lo sagrado, lo mágico y lo iniciático, que con un simple abalorio usado como decoración.

























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